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Tutti frutti! Lectoaperitivos de poemas variados

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 SAGA

Avanza libremente

entre los témpanos,

en los fiordos helados,

la nave como un pájaro.

La proa delgadísima,

se alza

airosa, en suave curva,

avizorando los leones marinos

y el blanco sobre el blanco

de los osos polares en la nieve.

“¡Adiós, Escandinavia:  con nosotros

va Odín, y nos llevamos

el martillo de Thor!”

Irlanda, Escocia, Islandia

¡la fantástica Islandia, hielo y fuego!

Y luego, como un sueño

del Ártico, Groenlandia,

tierra verde en los hielos.

                      Y cercana

–pero otro mundo ya, bajo los mismos

cielos purísimos y transparentes–,

la dulce Vinland, tierra de viñedos.

Su nombre cristalino

enterrado quizás bajo un macizo

y lapidario nombre:  Terranova.

El pájaro vikingo

por los mares del Norte va dejando

solitarias hogueras, en las costas

heladas y desiertas.

Aramís Quintero

Cuba

En 2009 La Luna Naranja lanzó “Una imagen, mil palabras…”: El ilustrador uruguayo Matías Acosta proponía una imagen y, a partir de ella, diversos escritores escribían los textos que les inspiraba.  Aquí, con la autorización de Coni Salgado y del ilustrador, compartimos los siguientes dos poemas:

going downMatiasAcosta

DE LA PANZA DE MAMÁ

Llegó así: colgado de la panza de su mamá.

Después anduvo sujeto al hilo de un barrilete.

Más tarde giraba en el borde de la taza de té.

Un día lo vieron en la orilla de una gota de lluvia

o tal vez de lágrima.

Si mirás la luna cuando está completa

lo verás prendido como una estrellita azul.

Si te reís con mucha alegría en la panza

seguro te hará cosquillas en la boca.

Y cuando te duermas cuidará tus sueños

acunado en tu pestaña.

 Natalia Brandi

Argentina

going downMatiasAcosta

JUGANDO AL ESCRIBIDO

—¿Qué haces ahí solo y tan entretenido?

—Estoy muy concentrado jugando al escribido.

—Esa palabra no existe, estás bien confundido.

—Sí existe y es un juego, para ti, desconocido.

—Enséñame si es fácil y juguemos un partido.

—Está bien, aprende, y verás que es divertido.

Primero haz un línea con el dibujo pulido

y ahora tú, amigo, continúa el recorrido.

—Tu fino trazo es bello y tanto se ha lucido,

que no sé qué poner en el espacio seguido

mejor hago rápido un señor bien vestido

¡qué sobresalto amigo! parece que se ha movido.

—Silencio, silencio, escuché un zumbido…

¡es que el pícaro hombre de la hoja se ha ido!

Mejor le dibujo un manubrio invertido

para que vuelva a la hoja y no quede escondido.

Aquí aparece el hombre, sin pasar inadvertido

¡qué feliz es volando, con la manivela sostenido!

va y viene por la hoja, siempre muy presumido,

pasa y nos saluda porque es muy agradecido.

Luna Blanco

Argentina

También tomada de La Luna Naranja compartimos en nuestra mesa esta maravilla de Cora Renard:

EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO…

En algún lugar del mundo

un animal nos espera

vamos a toda carrera

estén cerca o estén lejos.

Bichos, aves o conejos

¡Que salga la fauna entera!

En un barco

En un barco de papel don Juan Forte

llegó anoche de América del Norte

a pasear con su amiga

la perrita Rodriga

con sombrero, bastón y una gran corte

Ella lucía una brillante hebilla

en su chaqueta azul. Rosa sombrilla,

zapatos elegantes

un par de verdes guantes

y un toque de color en las mejillas

En la carpa del circo

En el circo del oso Saturnino

el nuevo trapecista es un pingüino

la que anuncia, una foca

que luce roja boca

y el joven domador es un felino

El mago que trabaja con conejos

es un mono que viene de muy lejos

cuises equilibristas

las ranas son coristas

y un grupo de payasos, loros viejos.

En el restaurante

En el restaurante de Don Zorrino

se sirven sólo pastas y buen vino

atiende una coneja

con gorro y con bandeja

pollerita de tul y taco chino

Dos jejenes andan por la cocina

con las manos adentro de la harina

la señorita Pata

mezcla en olla de lata

una masa que es casi plastilina

En el hospital

En un viejo edificio hospitalario

el médico de guardia es un canario

la enfermera, una gata

que estira bien la pata

y sueña con meterlo en un armario

Lo ve asado sobre una parrilla,

o con polenta y hasta en la tortilla.

el doctor, asustado,

más bien desesperado

ya tiene contratada una pandilla

En un balneario

En las rubias arenas de las playas

la lagartija con biquini a rayas

sacude a cada paso

su gran bolso de raso.

El mar le dice alegre: ¡No te vayas!

Cuando se tira bajo la sombrilla

parece que en su piel todo el sol brilla

y locos los cangrejos

miran con catalejos

a la de capelina amarilla

En el aeropuerto

A punto de partir está la iguana

llegan a despedirla en caravana

algunos cascarudos

unos gatos barbudos

catorce comadrejas y una rana

Ella lleva tres bolsos, dos valijas

aros, sombrero, pulseras, sortijas

va volando a la costa

la espera una langosta

dos merluzas y algunas sabandijas

En el ropero

En el ropero de Doña Ardilla

vuela, vuela una voraz polilla

ya hizo un agujero

en el viejo sombrero

y a la capa la dejó como rejilla

Como le duele mucho la barriga

llamó al celular de la hormiga

que es doctora muy mona

graduada en La Sorbona

de largas patas, flaca como espiga

En la escuela

A la lejana escuela, la tortuga

va llegando despacio con la oruga.

Viene a paso lento

caparazón al viento

y en la boca una hoja de lechuga

La nueva directora es doña Vaca

y la joven maestra, una urraca

que toca la campana

subida a la ventana

mientras el piojo mueve la maraca

En el campo

Detrás de la lomada hay un rancho

y vino a ocuparlo un carancho

trae jarro de lata

una roja corbata

y un pantalón sujeto con un gancho

A la espalda sujeta, una guitarra

porque canta mejor que la chicharra.

Un sombrero de copa.

un atado de ropa

que cuelga de la punta de una jarra.

En el recreo

A una foca que juega con la osa

le preguntan si sabe una cosa.

Contesta:  ¡qué te importa!

Dicen:  ¡Cara de torta!

Y se arma una pelea escandalosa

Desde el alero baja una gaviota

mira a la foca y le grita:  ¡pavota!

alguien llora en el suelo

otra levanta vuelo

pero pone orden una marmota

En el parque de diversiones

Una jirafa en la montaña rusa

se saca del cogote una pelusa

mastica un caramelo

sacude su pañuelo

saluda con la pata a la medusa

En la rueda gigante rompe el llanto,

un león que a la altura tiene espanto

sacude la melena

su miedo causa pena

si lo bajan promete ser un santo

En la laguna

¿Qué hace un zorrino en la laguna?

me parece que espera a la luna

pobre animal poeta

ella es muy coqueta

él le ha ofrecido una enorme fortuna

Las ranas cantan una serenata

algunas garzas levantan la pata

se acerca un mochilero

es un tero viajero

que en la orilla enciende una fogata

En la acera

Un perro lleva a un hombre de la cuerda

con un bozal para evitar que muerda

un caniche a una dama

con un salto de cama

la correa le ata a mano izquierda

El hombre ladra un rato y la olfatea

la dama se encabrita y se menea

¡Batuque!, el perro grita

el caniche:  ¡Chichita!

y ambos perros evitan la pelea

En el ensayo de orquesta 

Oto, el caballo, director de orquesta

en medio del escenario, protesta

Doña Vaca ante el piano

charla con Don Gusano

que prueba su violín y le contesta

No encuentra su flauta el viejo grillo

y ella se asoma desde un gran bolsillo

detrás, una silueta

el oso y su trompeta

que estrena un traje nuevo, amarillo

En la montaña

Un cuis, dos abejorros y una araña

hicieron una fiesta en la montaña

masas, tortas, galletas

bombones y croquetas

ataron la bolsita a una caña.

En el suelo pusieron dos manteles

con los jugos, la fruta y los pasteles

el sol apenas brilla

es casi una cosquilla

¡las gotas son enormes redondeles!

En la peluquería

En la peluquería de una hiena

un león acomoda su melena

le lavan la cabeza

con miel y con cerveza

porque a la noche tiene una cena.

Doscientos invitados prestigiosos

entre gorilas, loros y unos osos

con trajes elegantes

sombreros, botas, guantes

atendidos por más de veinte mozos.

En el baile

Inicia el baile la orquesta de grillos

la osa mueve su falda con brillos

todos buscan pareja

un cerdo, la coneja

y hasta un piojo que asoma de un bolsillo.

Cuando sale a bailar salsa una rata

el cocodrilo estira bien la pata

aplauden las jirafas

se acomodan sus gafas

desafina el violonchelo de lata

En la orilla de un río

Se asoma en el agua un cocodrilo

una lombriz se estira como un hilo

un grillo en una roca

su canto aún no toca

y un sapo duerme en el pasto tranquilo

la rana sueña, la garza hunde el pico

saca al instante un pescado muy chico

algunos caracoles

con cuernos tornasoles

pronto se alejan al ver un hocico

En la mesa

¡Es cierto, así come la urraca!

Si a lo de Urraca caes de sorpresa

seguro que te ofrece alguna presa

un ratón, una rana

comida muy sana

un surtido menú que hay en su mesa

Aún sin hambre todo el día caza

bichos, gusanos, insectos, torcaza

los clava en una espina

de su arbórea cocina

a cualquier manjar el suyo desplaza

Cora Renard

Argentina

(cuis.  jején.  sabandija:  RAE  1. f. Reptil pequeño o insecto, especialmente de los perjudiciales y molestos; p. ej., la salamanquesa, el escarabajo, etc.  carancho.  zorrino.  caniche o poodle.)

EL OJO DE LA AGUJA

Por el ojo de la aguja

veo ciertas maravillas:

del panal vuelan ardillas,

cabe el Sol en la burbuja.

Los enanos juguetones

con la Luna en las narices

roban hojas y raíces

para hacerse pantalones.

Sale el mar sobre los barcos,

de las nubes caen peces,

cae el cielo siete veces

hasta el fondo de los charcos.

Pasa el viento en bicicleta,

derribando al búho tieso,

repartiendo –beso a beso–

el azar de la veleta.

Andrés Sabella

Chile

MÚSICA

La música es un juego

del aire con el tiempo.

La música es la paz.

La música es instante

indescriptible y bello.

La música es abril.

La música es la sombra

de recuerdos inciertos.

La música es el mar.

La música es la nada

tan llena de silencios…

La música es la luna

que sale a pasear.

Luz del Olmo

España

UNA POBRE CALABAZA

Una pobre calabaza

iba a dar al calabozo

por haberte roto un asa

a la taza de un oso.

Un pirata largo y flaco,

zambo, calvo y ojizarco,

le salvó en su carabela.

Lo llamaban “Calavera,

el Terror de los Charcos”.

Aramís Quintero

Cuba

CANTA CUÁNTOS NÚMEROS CUENTOS

Me gusta esa mujer

que canta cuentos

que sale con su vestido

colo colorido

colorín colorado

como son las historias

que lleva en su valija

desde que era vieja

hasta que llegue a petisa

ella no va a parar

contando por aquí

cantando por allá

uno dos

cuentos para vos

tres y cuatro

hay cuento para rato

alegres o tristones

flaquitos y comilones

los cuentos son para todos

no son como esa gente

que borra con el codo

al que es diferente

Me gusta esa mujer

que cuentos números cuenta

que sale con sus mejillas

colo coloradas

colorín colorado

como son las historias

que lleva en su valija

desde que era canosa

hasta que llegue a morocha

ella no va a parar

contando por aquí

cantando por allá

cinco seis

cuántos cuentos tenéis

siete y ocho

cuentos derrocho

de princesas o campesinas

brujas y hadas madrinas

los cuentos son para todos

no son como esa gente

que borra con el codo

al que es diferente

Me gusta esa mujer

que cuántos números

cuentos canta

que sale con sus anteojos

colo colorados

colorín colorado

y ahora te toca inventar a vos

los números son infinitos

como los cuentos y los versitos

Ana Gracia Jaureguiberry

Argentina

¿DE DÓNDE LLEGA?

¿De dónde llega,

patita ciega?

¿De qué país,

patita gris?

¿Por qué no se alegra,

patita negra?

¿Y por qué me nombra,

patita de sombra?

¿Que no me conoce

y es otro mi roce?

¿Que va de pasada,

patita rosada?

Que Dios… No lo diga

para que no sea.

¡Que Dios la bendiga,

patita fea!

¿Y por qué se enoja,

patita roja?

¿Y por qué me deja,

patita de oveja?

¡Siempre va de paso,

patita de raso?

¿Hasta mañana,

patita de lana?

¿Por qué no se queda,

patita de seda?

¡Qué poco la tuve,

patita de nube!

Juan Guzmán Cruchaga

Chile

POR LAS RAMAS DEL LAUREL

Por las ramas del laurel

van dos palomas oscuras.

La una era el sol,

la otra era la luna.

Vecinitas, les dije,

¿dónde está mi sepultura?

En mi cola, dijo el sol.

En mi garganta, dijo la luna.

Yo que estaba caminando

con la tierra a la cintura

vi dos águilas de mármol

y una muchacha desnuda.

La una era la otra

y la muchacha era ninguna.

Aguilitas, les dije,

¿dónde está mi sepultura?

En mi cola, dijo el sol.

En mi garganta, dijo la luna.

Por las ramas del cerezo

vi dos palomas desnudas,

la una era la otra

y las dos eran ninguna.

Federico García Lorca

España

ARBOLÉ, ARBOLÉ

Arbolé, arbolé

seco y verdé.

La niña de bello rostro

está cogiendo aceitunas.

El viento, galán de torres,

la prende por la cintura.

Pasaron cuatro jinetes

sobre jacas andaluzas

con trajes de azul y verde,

con largas capas oscuras.

“Vente a Granada, muchacha”.

La niña no los escucha.

Pasaron tres torerillos

delgaditos de cintura,

con trajes color naranja

y espadas de plata antigua.

“Vente a Sevilla, muchacha”.

La niña no los escucha.

Cuando la tarde se puso

morada, con luz difusa,

pasó un joven que llevaba

rosas y mirtos de luna.

“Vente a Granada, muchacha”.

Y la niña no lo escucha.

La niña del bello rostro

sigue cogiendo aceitunas,

con el brazo gris del viento

ceñido por la cintura.

Arbolé, arbolé

seco y verdé.

Federico García Lorca

España

EL REINO DE GOLOSINA

El reino de Golosina,

se encuentra en un agujero,

dónde todos los castillos

son de rico caramelo.

Dónde el viento lleva

aromas de vainilla,

canela, jengibre,

anís y manzanilla.

Dónde por los ríos

corre limonada

con grandes cascadas

de agua anaranjada.

Dónde existe un árbol

con hojas añil,

con sabor a menta,

hierbabuena y regaliz.

Dónde las nubes

son de algodón,

y las gotas de lluvia

son jarabe de limón.

Dónde los desiertos

son fruta escarchada,

con grandes oasis

de agua azucarada.

Dónde las montañas

son de gominolas,

y construyen puentes

con chicles de bola.

Dónde hay una catarata

de chocolate caliente,

y los niños son felices,

se bañan y se divierten.

En el reino Golosina,

no conocen lo salado,

ni lo ácido, ni amargo,

y todos están encantados.

Marisa Alonso Santamaría

España

HOY COMPRÉ AMARILLO

Hoy compré amarillo

para canarios

y para campanas

de campanarios;

para los ojazos

de las lechuzas

y para las niñas

suecas y rusas;

para las farolas

y los faroles

y para los campos

de girasoles;

para las estampas

de sol y arena

y para paisajes

de luna llena;

para el aura blanca

si queda alguna,

y para el conejo

que hay en la luna.

Aramís Quintero

Cuba

EL ASCENSOR

Había un gran ascensor

que hasta el cielo azul subía,

sin hacer nunca paradas

porque nadie descendía.

Toda la gente contenta

subía con ilusión,

pues contaban que allá arriba

existía otro color:

Color entre verde y fucsia,

marrón y melocotón,

azul, añil, anaranjado,

blanco, negro, todos son.

Gris, amarillo, tierra,

morado, rosa, limón,

rojo intenso, azul marino,

violeta y color salmón.

Todos los colores tienen,

entran todos en el arco,

pues cada uno tenemos

nuestro color esperando.

Y al llegar hasta allá arriba

nadie sufre decepción,

porque cada uno halla

entre todos su color.

Blancos, negros, amarillos,

azules, rojo pasión,

todos los colores tienen,

los colores todos son.

Marisa Alonso Santamaría

España

PASÓ POR EL PENSIL

Pasó por el pensil

un joven a caballo.

Cantó muy cerca un gallo,

fantástico y viril.

La rama era de mayo.

La rosa era de abril.

Qué pálida y gentil.

Qué cielo y qué desmayo.

Un joven a caballo

pasó por el pensil.

Aramís Quintero

Cuba

(pensil:  RAE  2. m. Jardín delicioso.)

A, EME, O, ERRE

Amor tiene cuatro letras.

Vamos a jugar con ellas.

¿Lo ves?  Ya estamos en Roma.

Por todas partes se va.

Por todas partes se llega.

El viaje Amor-Roma-Amor,

con billete de ida y vuelta.

Y ahora, a jugar a los dados.

Alea jacta est.  Espera.

¿Qué lees?  Ramo.  ¿Qué escuchas?

El ruiseñor, que se queja

de amor que en el ramo canta,

de amor que en el ramo mora.

Otra vez los dados vuelan

por el aire.  Y cae Omar,

un príncipe de leyenda.

¿Amor de Omar?  Falta ella.

Arriba los dados.  Mora.

Amor de Omar a la mora,

amor de la mora a Omar.

Siempre armo un juego de amor

que derramo y que demora.

Y vienen y van las letras

buscando ese amor o mar.

Gerardo Diego

España

(Alea jacta est:  Frase latina que significa “La suerte está echada”.)

A propósito del cuento de nunca acabar “La llave de Roma”

NOCTURNO

Toma y toma la llave de Roma,

porque en Roma hay una calle,

en la calle hay una casa,

en la casa hay una alcoba,

en la alcoba hay una cama,

en la cama hay una dama,

una dama enamorada,

que toma la llave,

que deja la cama,

que deja la alcoba,

que deja la casa,

que sale a la calle,

que toma una espada,

que corre en la noche,

matando al que pasa,

que vuelve a su calle,

que vuelve a su casa,

que sube a su alcoba,

que se entra en su cama,

que esconde la llave,

que esconde la espada,

quedándose Roma

sin gente que pasa,

sin muerte y sin noche,

sin llave y sin dama.

Rafael Alberti

España

IGNORADAS FLORES

Ignoradas flores

de yerbas humildes

te traje del campo.

Suntuosos libros

–flores de vitrina–

pusiste en mis manos.

Juego y alianza

de lo más risueño

con lo más callado.

No sé si tenemos

los dedos fragantes

de tinta o de pétalos.

Antonio Carvajal

España

TESOROS DE BOLSILLO

Dos canicas y una perla,

una margarita doble,

un trocito de canela,

un caramelo de anís,

un palillito, una almendra,

una hebra de hilo verde,

dos gomitas de pulsera,

un verso por la memoria…

¡Y una ramita de menta

para que huelan las manos

a dulce magia…

en la escuela!

El poema tiene dueños, tiene sueños tiene secretos.

Cuando hagáis la bolsita de tesoros…

¿Me los iréis contando?

María Rosa Serdio

España

TEXTO QUE SE ENCOGE

Y el dueño se achicó, si es que podía hacerlo todavía y

fue el hombre increíblemente encogido, pulgarcito

o  meñique, el genio de la botella al revés  y

se  fue  haciendo  más  y  más  chico,

pequeño, pequeñito, chirriquitico

hasta que desapareció por

un agujero de ratones al

fondo-fondo-fondo,

un hoyo que que

empezaba

con

o

Guillermo Cabrera Infante

Cuba

SOBREMESA ALEGRE

La viejecita ríe como una muchachuela

contándonos la historia de sus días más bellos.

Dice la viejecita:  “Oh, qué tiempos aquellos,

cuando yo enamoraba a ocultas de la abuela!”

La viejecita ríe como una picaruela,

y en sus ojillos brincan maliciosos destellos.

¡Qué bien luce la plata de sus blancos cabellos

sobre su tez rugosa de color canela!

La viejecita olvida todo cuanto la agobia,

y ríen  las arrugas  de su cara bendita

y corren por su cuerpo deliciosos temblores.

Y mi novia me mira y yo miro a mi novia,

y reímos, reímos…, mientras la viejecita

nos refiere la historia blanca de sus amores.

Manuel Magallanes Moure

Chile

PASATIEMPOS

—Yo guardo tardes nubladas.

—Yo colecciono aguaceros.

—Pues yo, libros sin erratas.

—Semillas.

—Botones.

—Besos.

—Y tú, ¿qué coleccionas?

—Coleccionistas, ni más ni menos.

Antonio Orlando Rodríguez

Cuba

METEORO

Sobre la mesa

un vaso

se desmaya,

                       rueda

                                          cae.

Al estrellarse

contra el piso,

una galaxia

                         nace.

Elías Nandino

México

COCIDO DE CEROS

Se escogen aquellas palabras,

como aguacero o hechicero,

que contienen ese rico fruto y, con un cuchillito,

se les arrancan uno a uno los ceros

hasta un total de docena y media.

Se ponen a hervir media hora

con un chorrito de aceite.

Después se dividen por el número de comensales

y resultará el cociente, un cociente sabroso,

sin resto ni decimales.

Conviene no cocer a la izquierda,

los ceros a la izquierda

pierden todo su valor nutritivo.

José Antonio Ramírez Lozano

España

BATERÍA DE COCINA

Un día en la cocina

un plato resbaló,

rodó sobre una olla

y el ruido comenzó.

La tapa de la olla

de un brinco se zafó,

cayó sobre los vasos

y a todos los rompió.

Y clink, que los cristales

volaron al mesón,

y clink, las cacerolas

siguieron la función.

Y zas, que se encontraron

cuchillo y tenedor,

y zas, que se enredaron

con un gran cucharón.

Y swing, la licuadora

de pronto se encendió,

lanzó un cortocircuito

con chispas de neón.

La salsa de tomate

del frasco se salió

y dio a los condimentos

su toque de sabor.

Y el horno microondas

también se conectó,

quemó mil calorías

bailando rock and roll.

Silencio en la cocina

la fiesta se acabó,

la dueña entra en escena

por poco le da un shock.

Catástrofe en el piso

termina la función,

la escoba se desliza

con un suave rumor.

La esponja y el cepillo

susurran su canción,

no vuela ni una mosca

no se oye ni el jabón.

Yolanda Reyes

Colombia

UNA DELGADA ADELFA

Una delgada adelfa

suspiraba

por un elfo dorado.

Un día pasó el elfo

del brazo de una elfa,

y la delgada adelfa

se murió por un rato.

Luego un delgado adelfo

comenzó a darle vueltas.

Cayó un aguacerito de mayo

(aunque era el mes de junio),

y se casaron.

Aramís Quintero

Cuba

(adelfa)

EL AS DE COPAS TIENE

El As de Copas tiene

la copa rebosando.

Quien con ella va y viene

la va botando.

El As de Espadas corta

tan sólo de sacarla.

El que traiga su torta

puede cortarla.

El As de Oro brilla

con el sol tempranito.

Redonda y amarilla

como un pollito.

El As de Bastos tiene

fama de huraña y hosca,

y le molesta a veces

hasta una mosca.

Aramís Quintero

Cuba

CRUZANDO LOS DESIERTOS

Cruzando los desiertos

los bárbaros llegaron.

Los suevos y los godos,

los hunos y los vándalos.

¡Qué bárbaras las barbas,

y qué desmelenados!

Los sables, ¡qué filosos!

Los dientes, ¡qué afilados!

¡Qué bárbaros los gritos,

los saltos, los asaltos!

¡Qué fieros y qué fieras

y qué escándalo!

Los suevos y los godos,

los hunos y los vándalos.

De todos, los más dulces,

los más civilizados,

los más amables, eran

sus caballos.

Aramís Quintero

Cuba

UNA MAÑANA PASABA YO

Una mañana pasaba yo

–dicen que sí, dicen que no–

bajo los Arcos de Canasí

–dicen que no, dicen que sí–.

Debajo de ellos algo ocurrió

–dicen que sí, dicen que no–

y estoy seguro porque lo vi

–dicen que no, dicen que sí–.

Me sorprendí, me maravilló

–dicen que sí, dicen que no–

y en larg rato no me moví

–dicen que no, dicen que sí–.

¿Quién va a creerlo si no lo vio?

–dicen que sí, dicen que no–.

¿Quién va a creerme ese cuento a mí?

–dicen que no, dicen que sí–.

Mejor me callo lo que pasó

–dicen que sí, dicen que no–

bajo los Arcos de Canasí

–dicen que no, dicen que sí–.

Aramís Quintero

Cuba

EL CÁNTARO A LA FUENTE

El cántaro a la fuente

cantando viene y va.

Se rompa o no se rompa,

¿qué cantará?

La estatua de la fuente

callada y sola está.

Se mueva o no se mueva,

¿qué pensará?

El agua de la fuente

se aleja sin cesar.

Nos quiera o no nos quiera,

¿no volverá?

Aramís Quintero

Cuba

POR MUY BIEN ASEGURAR

Era tan lindo tan lindo

que de noche no dormía

por muy bien asegurar

que lindo amanecería.

Era tan dulce tan dulce

que la sopa no comía

por muy bien asegurar

que siempre dulce sería.

Laura Devetach

Argentina

LAS ESTRELLAS SON DEL CIELO

Las estrellas son del cielo

y las peras del peral

las lágrimas del pañuelo

y yo vivo acá nomás.

Laura Devetach

Argentina

LA SOMBRA QUE SE ESCAPÓ

La sombra se despren

de las botas del ena.

No la ve; está comien

doce costillas de va.

Camina la sombra so,

la calle grita a su pa:

—¡Sombra, sombra del ena!

¡No te escapes de su la!

Dobla la sombra una esqui.

Navega por la cuida,

desde el carozo-naví

observa las capita.

—¿Les parezco sombra be?

Llama a la gente que pa.

Salta, corre, rueda, tre,

patalea y zapate.

¡Ay!, sombra, sombra peque

ñita, chiquita, te so

brazos y piernas de to

dos, tres, miles que te prue.

Bandida, sombrita ma,

la gente es alta y grando,

tan gorda para tus for…

¡mas nadie como tu ena!

No busca más y ya vuel,

verdes botas del ena…

No la ve, está comien

doce costillas de va.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

CANCIÓN CON DRAGÓN Y TODO

Ayer cacé un dragón chino

con esta red

y no les cuento cómo

lo dominé:

con una jarra de vino

lo emborraché.

En el horno del vecino

bien lo encerré

y no les cuento cuánto

su fuego usé

para hervir un pepino

y hacer puré.

Mas como estaba muy triste

–pobre dragón–

no les cuento qué grande

fue mi emoción…

Le dije:  —Te suelto, ¿viste?

¡Vuelve a Hong-Kong!

Él me dio un beso, contento,

después se fue

y no les cuento cómo

luego extrañé

el fuego de su aliento

que olía a té…

Y… aunque no les cuento…

ya les conté.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

ÁRBOL

Árbol,

la ele te da las hojas.

Luna,

La u te da el calor.

Amor,

la eme te da los besos.

Federico García Lorca

España

2 Comentarios

  1. Gracias Astrid! Me hace mucha ilusión encontrarme entre tan bonitas poesias. Un abrazo desde Segovia.

    • Muchas gracias a ti, querida Marisa, por compartirnos tus poemas para disfrutarlos en toda Hispanoamérica.
      Otro abrazo!

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