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Lectoaperitivos de poemas religiosos

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NADA TE TURBE

Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa,

Dios no se muda,

ciela paciencia

todo lo alcanza;

quien a Dios tiene

nada le falta:

Sólo Dios basta.

Teresa de Ávila

España

LA OFRENDA

Jesús, ¿qué puedo darte

tan pobre como soy?

Has nacido y el mundo

es todo una canción.

Si además de ser niño

yo fuese tu pastor,

te daría una oveja,

o un ramito de olor.

Si fuese el Gran Rey mago

que la arena cruzó,

un cofrecillo de oro,

o un manto de color.

Mas yo, tu pobre niño,

tan pobre como soy.

Jesús, ¿qué puedo, darte?

Tal vez mi corazón

Mario Binetti

Argentina

ORACIÓN

Con las manos cruzadas

sobre los cobertores de la cama

pronuncio mi oración de la noche

y en el desliz del silencio

percibo el susurro del ángel.

Manuel Silva Acevedo

Chile

Cuando con los otros niños

de Belén, jugabas tú

¿sabías o no sabías

que eras el Niño Jesús?

 Manuel Fernández Sanz

España

Nadie fue ayer,

ni va hoy,

ni irá mañana

hacia Dios

por este mismo camino

que yo voy.

Para cada hombre guarda

un rayo nuevo de luz el sol…

y un camino virgen

Dios.

León Felipe

España

Yo amo a Jesús, que nos dijo:

cielo y tierra pasarán.

Cuando cielo y tierra pasen,

mi palabra quedará.

¿Cuál fue Jesús tu palabra?

¿Amor?  ¿Perdón?  ¿Caridad?

Todas tus palabras fueron

una palabra:  Velad.

Antonio Machado

España

APUNTES PARA CANTARLE AL NIÑO DIOS

Pórtate bien

mi bien.

Niño Dios

Niño Dios

yo sé lo que sos

sé bueno mi niño,

acordate que sos

el Niño Dios.

Luis Rocha

Nicaragua

 LO DE ARRIBA

Y el cielo todavía más.

Desde mi cuarto se ve un trozo,

pero desde la azotea se ve mucho más.

Cuando estoy fuera y miro hacia arriba,

siempre hay un cielo por encima.

Algunas veces tiene borrones blancos,

que pueden ser ángeles, corderos o barcos.

Otras está radiante,

con su uniforme azul tan elegante.

Otras se tapa con una manta de

color gris-rabo-de-rata.

Al anochecido,

todo él está encendido.

Pero durante el día

es el sol el que está arriba.

Me gustaría llegar hasta el cielo,

lo que pasa es que no puedo.

¡Ojalá inventaran algún ascensor,

alguna escalera,

algún avión

que al cielo subiera!

Consuelo Armijo

España

Señor, Tú regaste los campos de flores

que llenan el aire de aroma y frescor,

cubriste los cielos de inmensos fulgores

y diste a los mares su eterno rumor.

Doquier resplandece tu amor sin segundo;

la tierra proclama tu gloria doquier

y en medio a esos himnos que brotan del mundo,

yo quiero elevarte mi voz de placer.

Amado Nervo

México

ÁNGELUS DE MEDIODÍA

A Carlota Godoy

Dios está en el paisaje, abierto, omnipotente,

surgiendo desde el hondo clamor de la montaña,

rodando con el blanco rodar de la vertiente.

¡Todo el rumor del mundo va cantando en su entraña!

En jubilosos hosanna se agitan los trigales;

el sol entona un salmo viril en la colina;

un suave incienso agreste sube de los jarales

y hay un temblor de llama bajo la niebla fina.

Dios está en el paisaje.  Como un vino violento,

lo he gustado en el vaso tremolante del viento,

lo he mirado sangrar en la flor de los notros,

y mientras de los surcos su mano se levanta,

es la tierra vibrante la que conmigo canta:

el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Eliana Navarro

Chile

…juro que Dios mío es Dios mío,

aunque yo no jure…

Armando Uribe Arce

Chile

Dios está en todas partes,

pero sólo se oye en el silencio

y la oración no es otra cosa

que establecer contacto con Dios.

Ernesto Cardenal

Nicaragua

ESPÍRITU SANTO

Pájaro quieto,

en alto espacio

Y los astros y los cielos y la tierra

girando en rededor.

Venancio Lisboa

Chile

DE NOCHE

Ángel de la Guarda

me voy a acostar

primero recemos

después a soñar.

A Ti me encomiendo

Niñito Jesús me

quedo durmiendo

apaga la luz.

Maritere Bedós

Chile

SOÑAR ES VER…

Soñar es ver:  un ángel que llega calladito

deshace nuestras vendas con dedos marfileños.

La noche es de los dioses; soñando, los visito.

¡Quién sabe qué ventanas que dan al Infinito

nos abren los ensueños!

Amado Nervo

México

MARÍA

Fuera de Dios no hay quien sea

tan antigua como vos,

pues sin principio Dios

y os hizo Dios en su idea.

Lope de Vega

España

ÁNGEL

Niño pequeño con alas y con halo.

Vive en la gloria.

Niño buenísimo guapo y dulce,

se pasa el día volando,

sube oraciones y baja milagros.

Si ya es jovencito, el ángel pasa a arcángel

(me parece).

Gloria Fuertes

España

EL ÁNGEL GUARDIÁN

Es verdad, no es un cuento;

hay un Ángel Guardián

que te toma y te lleva como el viento

y con los niños va por donde van.

Tiene cabellos suaves

que van en la venteada,

ojos dulces y graves

que te sosiegan con una mirada

y matan miedos dando claridad.

(no es un cuento, es verdad)

Él tiene cuerpo, manos y pies de alas

y las seis alas vuelan o resbalan,

las seis te llevan de su aire batido

y lo mismo te llevan de dormido.

Hace más dulce la pulpa madura

que entre tus labios golosos estrujas;

rompe a la nuez su taimada envoltura

y es quien te libra de gnomos y brujas.

Es quien te ayuda a que cortes las rosas,

que están sentadas en trampas de espinas,

el que te pasa las aguas mañosas

y el que te sube las cuestas más pinas.

Y aunque camine contigo apareado,

como la guinda y la guinda bermeja,

cuando su seña te pone el pecado

recoge tu alma y el cuerpo te deja.

Es verdad, no es un cuento;

hay un Ángel Guardián

que te toma y te lleva como el viento

y con los niños va por donde van.

Gabriela Mistral

Chile

CANCIÓN DE LA MONJA EN BICICLETA

Se me ha sentado un ángel

en el manubrio.

Me acarician las alas

del ángel rubio.

Estaba muy cansado

de volar siempre,

por eso me ha pedido

que lo pasee.

La gente por la calle

mira y se ríe

de la monja contenta

y el ángel triste.

Hermano viento, ayuda

nuestra carrera;

queremos ir al cielo

en bicicleta.

María Elena Walsh

Argentina

EL ÁNGEL DE LOS CUENTOS

A la biblioteca del cielo

llegó el Ángel de los Cuentos

y los ángeles pequeños

al verlo aplauden contentos.

Hoy día les va a contar

del Arca de Don Noé

y San Pedro en puntillas

se acerca a escuchar también.

¡Qué enorme fue aquel diluvio!

¡Qué gran fe la de Noé!

La próxima vez la historia

será “Jonás y el Gran Pez”.

El tiempo pasó muy pronto

los pequeñitos se van.

San Pedro entonces lo llama

—¡Señor Ángel, venga acá!

—¡Qué sucede! —dice el Ángel—.

¿En algo me equivoqué?

—¡NO!  ¡NO! —responde el santo—.

¿Me lo cuenta otra vez?

María Luisa Silva

Chile

Tomé por abogado y señor

al glorioso San José, y

encomendándome mucho a él.

No me acuerdo, hasta ahora,

haberle suplicado cosa

que la haya dejado de hacer.

Santa Teresa de Ávila

España

NIDO DE PAN

“Como el pan de bueno…”

“Es un pan de Dios…”

decían de un niño

del que no hubo dos.

 El caso es que era

un niño de pan,

pura miga oscura,

pancito alemán.

De tan generoso

iba entregándose

y —pasito a paso—

desmigajándose.

Hasta que una noche

desapareció.

Cuentan que —enterito

él se repartió.

Ahora anda en un cielo

con soles de pan

y nubes de miga.

Es ángel guardián.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

SOÑAR, SOÑAR

No todo el que diga soñar, soñar,

entrará en el Reino de los cielos.

Bienaventurados más bien

los que escuchan los sueños de Dios

y los ponen en práctica.

Gustavo Donoso

Chile

ORACIÓN

Dios mío, concédenos realizar

nuestros sueños sin jamás convertirlos

en pesadillas del prójimo.

Eduardo Llanos

Chile

ZAFARRANCHO

No veo mi salvación sólo

porque estoy alegre:

estoy alegre sólo porque veo

mi salvación.

Eduardo Llanos

Chile

Padre, Padre, ¿dónde estuvo

la montaña que borraste?

¿Y la puerta de la tierra?

¿Y las ventanas del aire?

Miguel Arteche

Chile

LA CAPILLA ALDEANA

Ave

canta

suave

que tu canto encanta

sobre el campo inerte

sones

vierte

y ora-

ciones

llora.

Desde

la cruz santa

el triunfo del sol canta

y bajo el palio azul del cielo

deshoja tus cantares sobre el suelo.

Une tus notas a las de la campana.

Que ya se despereza ebria de mañana

Evangelizando la gran quietud aldeana.

Es un amanecer em que una bondad brilla

La capilla está ante la paz de la montaña

Como una limosnera está ante una capilla.

Se  esparce en el  paisaje el  aire de  una extraña

Santidad.  algo bíblico,  algo  de  piel  de   oveja

Algo   como   un   rocío  lleno   de   bendiciones

Cual   si   el   campo   rezara   una  idílica  queja

Llena   de   sus   caricias  y  de  sus   emociones.

La   capilla   es  como  una  viejita   acurrucada

Y al pie de la montaña parece un cuento de hada.

Junto a ella como  una  bandada de   mendigos

Se  agrupan y se acercan unos cuantos castaños

Que se asoman curiosos por todos los postigos

Con   la  malevolencia  de  los  viejos   huraños.

Y en el cuadrito lleno de ambiente y de frescura

En   el  paisaje   alegre  con  castidad   de   lino

Pinta   un   brochazo  negro  la sotana del cura.

Cuando   ya  la  tarde  alarga  su sombra sobre el camino

Parece     que    se    metiera    al    fondo    de    la     capilla

Y  la   luz  de  la  gran  lámpara  con   su  brillo  mortecino

Pinta   en  la  muralla  blanca,  como  una  raya  amarilla.

Las tablas  viejas  roncan,  crujen,  cuando entra el viento oliendo a rosas

Rezonga      triste    en    un     murmullo     el    eco     santo     del      rosario

La    oscuridad    va    amalgamando    y    confundiendo    así    las    cosas

Y    vuela     un     “Angelus”     lloroso    con     lentitud    del     campanario.

Vicente Huidobro

Chile

VISIÓN

Esta mañana se me apareció

el mundo:  como un dios

hizo brillar su rostro sobre mí.

Después la lluvia apareció.

Este es el mundo dije;

deliraba:  terrible es su belleza.

Esta mañana vi por la mirada

del mundo transparente

los pensamientos vivos del Señor.

José Miguel Ibáñez

Chile

CANCIÓN DE CUNA DE LA VIRGEN

Pues andáis en las palmas,

ángeles santos,

que se duerme el Niño;

¡tened los ramos!

Palmas de Belén

que mueven airados

los furiosos vientos

que suenan tanto:

no le hagáis ruido,

corred más paso,

que se duerme mi Niño;

¡tened los ramos!

El Niño divino,

que está cansado

de llorar en la Tierra

por su descanso,

sosegar quiere un poco

del tierno llanto,

que se duerme mi Niño;

¡tened los ramos!

Rigurosos hielos

le están cercando;

ya veis que yo no tengo

con qué guardarlo.

Ángeles divinos

que vais volando

que se duerme mi Niño;

¡tened los ramos!

Lope de Vega

España

MILAGRO VIVO

De piel oscura o de clara tez

a todas ellas hay un pueblo que venera

A ella las rosas, el clamor, la vida

por ella camina el anciano

y un ciego contempla su imagen

Presencia Viva, Milagro Vivo

no hay más que aclamarte y escuchas

Ningún hijo escapa a tu vista

abres tus brazos y nos cobijas

sobre tu pecho pones tus manos

y sabemos que estamos allí

Con el niño en el vientre

Mujer dadora de vida

Con el niño en brazos

Mujer protectora

Con corona o sin ella

única Mujer Reina

de cuantos te amamos.

Ana Gracia Jaureguiberry

Argentina

SUEÑOS DE FELICIDAD

Anoche cuando dormí

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Di, ¿por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mí,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una colmena tenía

dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él,

con las amarguras viejas,

blanda cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que un ardiente sol lucía

dentro de mi corazón:

Era ardiente, porque daba

calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que era Dios lo que tenía

dentro de mi corazón.

Antonio Machado

España

LA PESCA MILAGROSA

I

Cristo dijo a Pedro:  —Avanza mar adentro

y allí suelta tu red.

—Maestro –respondióle Pedro–, hemos trabajado

toda la noche entera sin recoger un pez.

Cristo pensó en voz alta:

—¡Hombres de poca fe!

Y repitióle a Pedro:   —Avanza mar adentro y allí suelta tu red.

Pedro obedeció entonces.  La barca entró en el agua,

una gran ráfaga de fe

infló las velas remendadas.

Todo tenía en ese instante una actitud de obedecer.

II

Aunque los negros vientos de la vida

quieran mi leve embarcación romper,

y las heladas manos de los hombres

mi caminito siembren de desdén,

yo, navegante triste de la tarde,

mendigo errante de la dulce sed,

alzaré hacia la altura el pensamiento

y tenderé mi red.

Aunque las emboscadas de las dudas

a solas me hallen al anochecer,

y quieran apartarme del sendero

que ha de llevarme al horizonte aquel,

yo, caminante mudo del crepúsculo,

que siento el claro corazón arder,

esperaré el mandato del Maestro

y tenderé mi red.

III

Y después, terminada la jornada,

de frente al viento libre y cara a cara al sol,

no tendré entre mis manos

la pesca milagrosa del Señor;

sino que entre las redes toscas y mal unidas,

recogeré temblando de emoción,

más fuerte, más sincero, más limpio, más abierto

que nunca el corazón…, ¡mi corazón!…

¡Infeliz!… ¡Cuántos como ella

ni qué son juguetes saben!

Daniel de la Vega

Chile

PRIMERA COMUNIÓN

Todo en estos momentos respiraba

una pureza mística:

las luces matinales que alumbraban

la ignorada capilla,

los cantos religiosos que pausados

hasta el cielo subían,

el aroma suave del incienso

al perderse en espiras,

las voces ulteriores de otro mundo

sonoras y tranquilas,

los dulces niños colocados junto

al altar de rodillas,

y hasta los viejos santos en los lienzos

de oscura vaga tinta,

bajo el polvo de siglos que los cubre

mudos se sonreían.

José A. Silva

Colombia

Señor, Señor, Tú antes, Tú después, Tú en la inmensa

hondura del vacío y en la hondura interior:

Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa;

Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.

Tú en el cenit a un tiempo y el nadir; Tú en todas

las transfiguraciones y en todo el padecer;

Tú en la capilla fúnebre y en la noche de bodas;

Tú en el beso primero y en el beso postrer.

Tú en los ojos azules y en los ojos obscuros;

Tú en la frivolidad quinceañera, y también

en las graves ternezas de los años maduros;

Tú en la más negra sima, Tú en el más alto edén.

Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo;

si sus labios te niegan, yo te proclamaré.

Por cada hombre que duda, mi alma grita:  “Yo creo”,

¡y con cada fe muerta, se agiganta mi fe!

Amado Nervo

México

(nadir:  RAE 1. m. Astr. Punto de la esfera celeste diametralmente opuesto al cenit.  postrer: último.  sima: RAE 1. f. Cavidad grande y muy profunda en la tierra.

LA ESPIGA

Mira el signo sutil que los dedos del viento

hacen al agitar el tallo que se inclina

y se alza en una rítmica virtud de movimiento.

Con el áureo pincel de la flor de la harina

trazan sobre la tela azul del firmamento

el misterio inmortal de la tierra divina

y el alma de las cosas que da su sacramento

en una interminable frescura matutina.

Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma,

de las floridas urnas místico incienso aroma

el vasto altar en donde triunfa la azul sonrisa;

aún verde está y cubierto de flores el madero,

bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero,

y en la espiga de oro y luz duerme la misa.

Rubén Darío

Nicaragua

ROMANCE DEL CAMINO

San José era carpintero,

y la Virgen panadera,

y el Niño Jesús, los días

que llueve y no tiene escuela,

va a recoger las virutas

que se escapan de la sierra,

y en el horno de su madre

sus santas manos las echan.

Mientras las piedras del horno

lentamente se caldean,

vuelve al taller de su padre,

y con manos inexpertas,

ayudado por los ángeles,

labra una cruz de madera.

Y San José dice al verlo:

—¿Por qué, Jesús, siempre juegas

con escoplos y cepillos

a hacer cruces de madera?–

Y el Niño Jesús responde,

con su voz alegre y fresca:

—¡Porque quizás algún día

me habrán de clavar en ella!–

Y los rubios angelitos,

al escuchar la respuesta,

abandonan el trabajo,

y llenos de espanto vuelan

derramando entre las nubes

tristes lágrimas de pena.

Francisco Villaespesa

España

(escoplo)

BESO DIVINO

Fue al pie de unas palmeras.  Las turbas silenciosas

que no sienten fatigas, y olvidadas del pan,

escuchan de los labios de Jesús altas cosas,

ante el hondo Misterio pensativas están…

Unos niños levantan sus caritas de rosas;

de los ojos divinos les atrae el imán;

acercarse quisieran, mas las manos rugosas

de los viejos apóstoles se oponen a su afán.

Y Jesús dijo entonces:  “Dejadles:  son los dueños

del cielo de mi Padre, todos estos pequeños:

dejadles que a mí vengan, e imitad su candor

si queréis formar parte de mi reino bendito”.

En seguida inclinóse hacia el más pequeñito,

y lo besó lo mismo que se besa una flor…

Luis Felipe Contardo

Chile

ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA

I

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en la puerta de su casa

estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco

decoraba su cabeza;

collares de cuentas rojas

al cuello le daban vueltas.

Las otras niñas del barrio

jugaban en la vereda:

las otras niñas del barrio

nunca jugaban con ella.

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en un silencio sin lágrimas

lloraba la niña negra.

II

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en su féretro de pino

reposa la niña negra.

A la presencia de Dios,

un ángel blanco la lleva;

la niña negra no sabe

si ha de estar triste o contenta.

Dios la mira dulcemente,

le acaricia la cabeza

y un lindo par de alas blancas

a sus espaldas sujeta.

Los dientes de mazamorra

brillan a la niña negra.

Dios llama a todos los ángeles,

y dice:  “¡Jugad con ella!”

Luis Cané

Argentina

SANTA MARÍA

Por los molinos y por las granjas,

dando a los niños pan y naranjas,

dicen los viejos de la alquería

que anda de noche Santa María.

Olor a rosas dejan sus huellas,

lleva un gran manto lleno de estrellas,

sopla en las ramas y brotan flores,

suspira, y cantan los ruiseñores.

Su cabellera mana rocío,

y abre sendas de plata el río,

para que pase por la ribera

sin que se moje sus pies siquiera.

Ronda de noche por los casales,

grana la espiga de los trigales

y con sus manos llenas de luna

madura el fruto de la aceituna.

Y cuando pasa por los alcores

callan los perros de los pastores,

y meneando la larga cola,

¡cómo va triste, cómo va sola!…

Con sus hocicos negros y rudos

van a lamerle los pies desnudos.

Se inclina al lecho del moribundo,

y cuando lanza su adiós al mundo

recoge el alma y emprende el vuelo

¡hasta su Hijo que está en el Cielo!

Por los molinos y por las granjas,

dando a los niños pan y naranjas,

dicen los viejos de la alquería

¡que anda de noche Santa María!

Francisco Villaespesa

España

(alquería:  RAE 2. f. caserío (‖ conjunto reducido de casas).  alcor: RAE  1. m. Colina o collado.)

 JESÚS

Haciendo la ronda,

se nos fue la tarde.

El sol ha caído;

la montaña no arde.

Pero la ronda seguirá,

aunque en el cielo el sol no está.

Danzando, danzando,

la viviente fronda

no lo oyó venir

y entrar en la ronda.

Ha abierto el corro sin rumor,

y al centro está hecho resplandor.

Callando va el canto,

callando de asombro.

Se oprimen las manos,

se oprimen temblando.

Y giramos a su redor

y sin romper el resplandor.

Ya es silencio el coro,

ya ninguno canta:

se oye el corazón

en vez de garganta.

¡Y mirando su rostro arder,

nos va a hallar el amanecer!

Gabriela Mistral

Chile

LA SAETA

¿Quién me presta una escalera,

para subir al madero,

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?

Saeta popular

¡Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos,

siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía,

y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en el mar!

Antonio Machado

España

(saeta:  RAE 5. f. Copla breve y sentenciosa que para excitar a la devoción o a la penitencia se canta en las iglesias o en las calles durante ciertas solemnidades religiosas. 6. f. Jaculatoria o copla que una persona canta en las procesiones.)

LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,

alma de querube, lengua celestial,

el mínimo y dulce Francisco de Asís,

está con un rudo y torvo animal,

bestia temerosa, de sangre y de robo

las fauces de furia, los ojos de mal;

el lobo de Gubbia, el terrible lobo.

Rabioso ha asolado los alrededores,

cruel ha deshecho todos los rebaños;

devoró corderos, devoró pastores,

y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros

fueron destrozados.  Los duros colmillos

dieron cuenta de los más bravos perros,

como de cabritas y de corderillos.

Francisco salió:

al lobo buscó

en su madriguera.

Cerca de la cueva encontró a la fiera

enorme, que al verle se lanzó feroz

contra él; Francisco, con su dulce voz

alzando la mano,

al lobo furioso dijo:  “—Paz, hermano

lobo!”  El animal

contempló al varón de tosco sayal;

dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas,

y dijo:  “—¡Está bien, hermano Francisco!”

“—¡Cómo! –exclamó el santo–.  ¿Es ley que tú vivas

de horror y de muerte?

¿La sangre que vierte

tu hocico diabólico, el duelo y espanto

que esparces, el llanto

de los campesinos el grito, el dolor

de tanta criatura de nuestro Señor,

no han de contener tu encono infernal?

¿Vienes del infierno?

¿Te ha infundido acaso su rencor eterno

Luzbel o Belial?”

Y el gran lobo, humilde:  “—¡Es duro el invierno,

y horrible es el hambre!  En el bosque helado

no hallé qué comer; y busqué el ganado,

y en veces comí ganado y pastor.

¿La sangre?  Yo vi más de un cazador

sobre su caballo, llevando el azor

al puño, o correr tras el jabalí,

el oso o el ciervo; y a más de uno vi

mancharse de sangre, herir, torturar,

de las roncas trompas al sordo clamor,

a los animales de nuestro Señor.

Y no era por hambre que iban a cazar”.

Francisco responde:  “—En el hombre existe

mala levadura.

Cuando nace viene con pecado.  Es triste.

Mas el alma simple de la bestia es pura.

Tú vas a tener

desde hoy qué comer.

Dejarás en paz

rebaños y gentes en este país,

¡Que Dios melifique tu ser montaraz!”

“—Está bien hermano Francisco de Asís.”

“—Ante el Señor, que todo ata y desata,

en fe de promesa, tiéndeme la pata.”

El lobo tendió la pata al hermano

de Asís, que a su vez le alargó la mano.

Fueron a la aldea.  La gente veía

y lo que miraba casi no creía.

Tras el religioso iba el lobo fiero,

y, baja la testa, quieto le seguía

como un can de caza o como un cordero.

Francisco llamó a la gente a la plaza

y allí predicó.

Y dijo:  “—He aquí una amable caza.

El hermano lobo se viene conmigo;

me juró no ser ya nuestro enemigo

y no repetir su ataque sangriento.

Vosotros, en cambio, daréis su alimento

a la pobre bestia de Dios”.  “—¡Así sea!”

contestó la gente toda de la aldea.

Y luego en señal

de contentamiento,

movió testa y cola el buen animal,

y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo

en el santo asilo.

Sus vastas orejas los salmos oían

y los claros ojos se le humedecían.

Aprendió mil gracias y hacía mil juegos

cuando a la cocina iba con los legos,

y cuando Francisco su oración hacía,

el lobo las pobres sandalias lamía.

Salía a la calle,

iba por el monte descendía al valle,

entraba a las casas y le daban algo

de comer.  Mirábanle como a un manso galgo.

Un día, Francisco se ausentó.  Y el lobo

dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,

desapareció, tornó a la montaña,

y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,

entre los vecinos y entre los pastores;

colmaba el espanto los alrededores;

de nada servían el valor y el arma,

pues la bestia fiera

no dio tregua a su furor jamás,

como si tuviera

fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,

todos le buscaron con quejas y llanto,

y con mil querellas dieron testimonio

de lo que sufrían y perdían tanto

por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.

Se fue a la montaña

a buscar al falso lobo carnicero.

Y junto a su cueva halló a la alimaña.

“—En nombre del Padre del sacro universo,

conjúrote –dijo–, ¡oh lobo perverso!,

a que me respondas:  ¿Por qué has vuelto al mal?

Contesta.  Te escucho.”

Como en sorda lucha, habló el animal,

la boca espumosa y el ojo fatal:

” —Hermano Francisco, no te acerques mucho…

Yo estaba tranquilo allá, en el convento.

Al pueblo salía,

y si algo me daban estaba contento

y manso comía.

Mas empecé a ver que en todas las casas

estaban la Envidia, la Saña, la Ira,

y en todos los rostros ardían las brasas

de odio, de lujuria, de infamia y mentira.

Hermanos a hermanos hacían la guerra,

perdían los débiles, ganaban los malos;

hembra y macho eran como perro y perra,

y un buen día todos me dieron de palos.

Me vieron humilde, lamía las manos

y los pies.  Seguía tus sagradas leyes,

todas las criaturas eran mis hermanos,

los hermanos hombres, los hermanos bueyes,

hermanas estrellas y hermanos gusanos.

Y así, me apalearon y me echaron fuera.

Y su risa fue como un agua hirviente,

y en mis entrañas revivió la fiera,

y me sentí lobo malo de repente;

mas siempre mejor que esa mala gente.

Y recomencé a luchar aquí,

a me defender y a me alimentar.

Como el oso hace, como el jabalí,

que para vivir tiene que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad;

vete a tu convento, hermano Francisco,

sigue tu camino y tu santidad”.

El santo de Asís no le dijo nada.

Le miró con una profunda mirada,

y partió con lágrimas y con desconsuelos,

y habló al Dios eterno con su corazón.

El viento del bosque llevó su oración,

que era:  “Padre nuestro que estás en los cielos…”

Rubén Darío

Nicaragua

(melificar:  RAE 1. intr. Dicho de las abejas: Hacer la miel.  lego:  RAE 3. m. En los conventos de religiosos, el que siendo profeso, no tiene opción a las sagradas órdenes.)

BALADA DE LAS DUDAS DEL LEGO

Era ya la tarde y estaban las nubes

perfiladas de rayos de sol,

cuando iba el buen lego, con su cantarillo,

por la veredica bendiciendo a Dios.

El misterio grave de la hora dorada,

lleno de agrio aroma de prados en flor,

se le entró en el alma, llenándola toda

con su turbación.

Se sintió pequeño como aquel polvillo

donde iba posando su planta…  Y pensó:

“¿Qué haré yo, granito de polvo en el mundo,

por ser grato a los ojos de Dios?”

Fray Andrés disciplina su cuerpo

sin tenerle piedad.  Fray Zenón

atruena el convento cantando maitines

con hermosa voz.

Fray Tomás se pasa las horas inmóvil,

lenvantado en arrobos de amor,

y ni advierte las tres campanadas

con que la campana llama a colación…

Al lado de aquellos excelsos varones,

¿qué hará el buen leguito por ser grato a Dios?

Y con santa envidia murmuran sus balios:

“¡Fray Andrés!  ¡Fray Tomás!  ¡Fray Zenón!”

Y sus ojos, buscando respuesta,

para aquellas dudas de su corazón,

se hunden en la tarde que muere, sangrando

los últimos rayos bermejos del sol.

Todo es paz y orden.  Unos tordos vuelan

con pausados giros.  Camina un pastor.

Gime una carreta.  Corre un arroyuelo.

¡Todo deletrea como una oración!

¡La oración de las cosas sencillas

que obedecen humildes a Dios!

Y el buen lego descifra en su alma

la revelación

del arroyo, los prados, las flores,

las nubes, las hojas, las aves y el sol…

¡Todo cumple su fin mansamente!

¡Todo sigue un mandato de amor!

¡El llano lo mismo que el pico empinado,

que no está por eso más cerca de Dios!

Y el buen frailecito siente que en el alma

se le ha entrado un rayo, muy claro, de sol.

De pronto, recuerda que es tarde y ya es hora

de limpiar los platos de la colación.

Y apretando el paso, con simple alegría,

corre que te corre…  ¿Qué más oración

que el ir mansamente por la veredica,

con el cantarillo, bendiciendo a Dios?

José María Pemán

España

MI ÁNGEL DE LA GUARDA

Cada niño tiene un ángel

que se llama igual que él:

Simón o Josefina,

Laura, Estela o José.

De día sigue sus pasos,

de noche duerme a sus pies.

Cuando llora lo consuela,

cuando ríe, ríe con él.

Si el niño corre o salta,

el ángel lo sigue atrás;

si cae o si tropieza,

sus alas lo sostendrán.

Si se pone egoísta,

muy rabioso o peleador,

el ángel se entristece

y le duele el corazón.

Al contrario, si su niño

baila, juega y comparte,

sonríen invisibles

los labios de su ángel.

Ángel de la guarda,

que estás siempre a mi lado,

¡gracias por ser mío,

gracias por tus cuidados!

Jacqueline Balcells

Chile

UNA HISTORIA DE VERDAD

Era una noche tranquila,

dulce una brisa corría,

el cielo estaba estrellado,

cansado el lobo dormía.

Albas bajo la noche,

las ovejas en silencio,

rodeaban a sus pastores

que yacían atentos.

De pronto, una luz intensa

encegueció a los pastores.

Temblaron hombres y ovejas.

¿Es que el sol sale de noche?

Allá en lo alto del cielo

brillaba una gran estrella

y un ejército de ángeles

cantaba la Buena Nueva.

¡El Salvador ha nacido,

ya no estaremos más solos;

alégrense los hombres,

los corderos, los lobos!

Sin  vacilar, los pastores

se pusieron en camino,

llevaban queso y leche

y un manto de lana al niño.

Al llegar al pesebre

cayeron de rodillas;

María descansaba,

Jesús niño dormía.

Los pájaros despertaron,

los tristes sauces reían,

el calmo buey alentaba,

la gorda vaca mugía.

Y así esa noche santa

nació el niño Dios, Jesús,

sobre un fardo de paja

en silenciosa quietud.

Jacqueline Balcells

Chile

2 Comentarios

  1. Ángel de la guarda, dulce compañia, no me desampares ni de noche de dia. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me acompañan. Un abrazo desde Segovia. Marisa Alonso

    • Muchas gracias, Marisa, por estos aportes. El Ángel de la Guarda está presente en “Oraciones del folclor poético” (y siempre también aquí a mi lado); tu versión de las Cuatro esquinitas acabo de incluirla en esa misma mesa. Y ¡vamos!, sigue recordando y enviándome por favor todo lo que quieras ver en las mesas de lectoaperitivos. Un abrazo desde la primaveral Coya!
      Astrid

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