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Lectoaperitivos de poemas a efemérides en Chile

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LA BANDERA CHILENA

Es de todas las banderas

la chilena la mejor,

nieve de las cordilleras

le dio su blanco color.

El copihue le dio el rojo,

el cielo, azul turquí,

sin que ella produzca enojo,

es bella, ¿verdad que sí?

Y qué quiere decir de su estrella

aunque solitaria está,

su fulgor la hace más bella

y más atracción le da.

Cuando miro mi bandera

siento profunda emoción,

parece que ella reuniera

cuanto anhela mi corazón.

Mi bandera es muy bonita,

me habla de cosas risueñas,

si cuando el viento la agita,

parece que hiciera señas.

Con la emoción más sincera

yo digo con todo amor,

que de todas las banderas

¡la chilena es la mejor!

Eduardo Valenzuela Olivos

 Chile

LA BANDERA

De blanco, de azul y rojo,

soy un jardín tricolor:

tú serás mi jardinero,

y la estrellita, tu flor.

Miguel Moreno Monroy

Chile

TIERRA CHILENA

Danzaremos en tierra chilena,

más bella que Lía y Raquel;

la tierra que amasa a los hombres

de labios y pecho sin hiel…

La tierra más verde de huertos,

la tierra más rubia de mies,

la tierra más roja de viñas,

¡qué dulce que roza los pies!

Su polvo hizo nuestras mejillas,

su río hizo nuestro reír,

y besa los pies de la ronda

que la hace cual madre gemir.

Es bella, y por ella queremos

sus pastos de rondas albear;

es libre y por libre deseamos

su rostro de cantos bañar…

Mañana abriremos sus rocas,

la haremos viñedo y pomar;

mañana alzaremos sus pueblos

¡hoy sólo queremos danzar!

Gabriela Mistral

Chile

(Pomar: Sitio, lugar o huerta donde hay árboles frutales, especialmente manzanos.)

VIVA EL CAPITÁN

Me ha contado un niñito

que allá en el mar de Iquique,

hoy 21 de mayo,

en un hermoso buque

un capitán valiente

su vida entregó a Chile.

Por eso la bandera

hoy vengo a saludar

cien veces ¡Viva Chile!

que ¡Viva el capitán!

Óscar Jara Azócar

Chile

ARTURO PRAT

Capitán Arturo Prat

valiente marinero

por tu hazaña allá en Iquique

te recuerda Chile entero.

Con tu patriótica arenga

exaltaste a tus marinos

a defender nuestra bandera

del chileno es su destino.

Con la espada en la mano

saltaste al abordaje

para demostrar al mundo

tu grandeza y tu coraje.

En la cubierta del Huáscar

desafiaste al enemigo

ese ejemplo de valor

como chileno yo lo sigo.

Tu hazaña tan heroica

hoy nos llena de emoción

estos versos te veneran

gran Arturo Prat Chacón.

Carlos Arnaldo Aguilera Abello

Chile

VIENE DON BERNARDO O’HIGGINS

Don Bernardo, don Bernardo

del oriente hasta la costa

por una tierra de luz

en su caballo galopa.

Reverentes lo saludan

los maitenes de las lomas

y en los jardines del pobre

lo reconocen las rosas,

que viera en Cancha Rayada

en esa noche de gloria

en que su brazo formó

en el cielo una aureola

y las mujeres de Chile

lloraron en sus alcobas

lágrimas por los varones,

porque duele una derrota.

Pero vino pronto el sol

rodando desde Mendoza,

un sol que a todos besaba

con amor, como una boca.

Don Bernardo, don Bernardo,

Chile fue tu única joya,

el orgullo de tus ojos,

la música de tu honra,

Chile con sus trigales,

sus labriegos de alma honda,

sus arados que relucen,

sus carretas rumorosas,

sus caballos que atraviesan

la tarde plena de aromas.

Ha venido don Bernardo

a mirar su tierra angosta

que parece  una cintura

desde el oriente a las olas.

Él contempla al campesino

que dentro del surco deshoja

su corazón que es un pan

de suave misericordia.

Don Bernardo cruza selvas

que el sol quema y tornasola

y los pájaros le cantan

bellamente entre la sombra.

Don Bernardo, don Bernardo

del oriente hasta la costa

por una tierra de luz

en su caballo galopa.

Ángel Cruchaga Santa María

Chile

AL PIE DE LA BANDERA

¡Ciudadanos!

¿Qué nos une en este instante, quién nos llama,

encendidas las pupilas y frenéticas las manos?

¿A qué viene ese clamor que en el aire se derrama

y retumba en el confín?

No es el trueno del cañón,

no es el canto del clarín;

es el épico estandarte, es la espléndida oriflama,

es el patrio pabellón

que halla en cada ciudadano un paladín.

¡Oh bandera!

La querida, la sin mancha, la primera

entre todas las que he visto.  ¡Cómo siento resonar,

no en mi oído, sino dentro de mi ardiente corazón,

tu murmullo

que es alerta y es arrullo,

tu murmullo que es consejo en la tertulia del hogar

y que en medio de las balas es rugido de león!

¡Cómo siento que fulgura, con qué ardores,

la gloriosa conjunción de tus colores,

flor de magia, hecha de fuego, de heroísmo, de ideal!

¡La bandera!  La soñamos inmortal

con su blanco, con su rojo y con su azul en que descuella

—perla viva y colosal—

esa estrella

arrancada para ella

al océano de luz del cielo austral.

La hemos visto desde niños, la queremos

como amamos a la novia, con supremos

arrebatos, con ternura, con unción.

Ella vive palpitante en las visiones familiares

de los días escolares,

y al mirarla hecha jirones nos parece

que ella grita al desgarrarse porque mece

lo que aún queda en nuestras almas de esperanza, de ilusión.

¡Todo pasa!  Viento trágico y siniestro

nos usurpa lo que amamos, lo que es nuestro:

padre noble, dulce madre, tibio hogar.

Somos huérfanos; erramos, dolorosos peregrinos,

por insólitos caminos

y al azar…

¡Sólo tú, bandera, quedas; sólo tú, que nunca mueres,

porque tú eres

toda el alma de la patria, bajo el cielo o sobre el mar!

¡La bandera!  ¿Quién olvida

que ella ha sido como un hada para nuestra edad florida?

¿Quién al verla que, a pleno aire se levanta

no la advierte como un alma enamorada de la vida?

¿De qué trémula garganta,

en los grandes días patrios, se escapó una nota sola,

a que no haya respondido

como el eco más sentido

la bandera que tremola

en lo alto de un madero carcomido

de la escuela, del cuartel o del torreón?

¿Qué muchacho, entre la gresca vocinglera

de septiembre, malamente disfrazado

de soldado,

no ha jurado

convertirse en héroe patrio y defender de su bandera

hasta el último jirón?

¡Oh bandera!  ¡Trapo santo!

Hay ingratos que te niegan, que se burlan del encanto

en que envuelves y fascinas, que no entienden el lenguaje

de tu risa y de tu llanto.

Mientras tanto

yo sé bien que no hay ninguno que, nostálgico, te mire

y no tiemble, y no suspire,

y no llore en tu homenaje.

Yo sé bien que a más de un pobre desterrado

toda el alma en un sollozo has arrancado

cual se arranca el duro hierro de una herida

cuando, errante por naciones extranjeras

con su fardo de dolor,

ha observado que entre un bosque de banderas

sólo falta la que amó toda su vida,

¡la bandera tricolor!

Yo sé bien lo que se siente cuando a solas

desde un barco, mar afuera, entre las olas

se percibe la silueta de un peñón,

y sobre él, a todo viento, la bandera,

la bandera que saluda cariñosa,

la bandera que es la madre, que es la esposa,

el hogar, la patria entera

que va oculta en nuestro propio corazón.

Yo no sé cuándo es más grande la bandera:

si en el campo de batalla,

inflamada por relámpagos de cólera guerrera

y deshecha por el plomo y la metralla,

o en el alto tijeral del edificio

que levanta en plena urbe su armazón,

y donde es como un heraldo de alegría

porque no se ha consumado el sacrificio

del que rige, con heroica bizarría,

el compás de su martillo por el ritmo del pulmón.

Sólo sé que para ella es siempre el mismo

cualquier gesto de heroísmo;

que ella cubre con la misma majestad

a unos y otros…  La bandera es madre, es hembra

y si en medio de los vivos a menudo el odio siembra,

por encima de los muertos sólo arroja la piedad.

¡Ciudadanos!

Que no sea la bandera en nuestras manos

ni un ridículo juguete, ni una estúpida amenaza,

ni un hipócrita fetiche, ni una insignia baladí.

Veneramos a la bandera

como al símbolo divino de la raza:

adorémosla con ansia, con pasión, con frenesí,

y no ataje nuestro paso, mina, foso, ni trinchera

cuando oigamos que nos grita la bandera:

“¡Hijos míos!  ¡Defendedme!  ¡Estoy aquí!”

Víctor Domingo Silva

Chile

A CHILE

¡Salve!  heroica nación, altiva y fiera,

que domar sabes opresoras sañas,

como el Caupolicán de tus montañas

en los combates de la gente ibera.

La sublime, encumbrada cordillera

y el mar azul en que tus costas bañas

han visto las homéricas hazañas

de que volvió triunfante tu bandera.

Mas, sobre los laureles que tu espada

sabe alcanzar en dondequiera vibre,

alza la Ley su cúpula sagrada,

y arriba…, ¡el pabellón de un pueblo libre,

que sus colores vívidos despliega

y con las brisas de la gloria juega!

Isaías Gamboa

Colombia

A LA BANDERA

Enseña noble y sagrada,

que traes a la memoria

tantos recuerdos de gloria,

tanta grandeza pasada.

Cuando en ti nuestra mirada

se fija, despierta y crece

nuestro valor, y parece

que una racha de heroísmo,

bajada del cielo mismo,

nuestras almas estremece.

Tu triple color entraña

para el patriótico anhelo

la azul pureza del cielo,

la nieve de la montaña

y la sangre en que se baña

nuestra historia; esos torrentes

de sangre que los valientes

de otras edades vertieron

cuando la lucha emprendieron

que nos hizo independientes.

Y allí, en tu azul firmamento,

derramando su luz franca,

sobre la montaña blanca

y sobre el campo sangriento,

gloriosa en su aislamiento,

siempre pura y siempre bella,

está la querida estrella

que solitaria quedó,

porque en su altivez no halló

ningún astro digno de ella.

Símbolo augusto que encierras

el alma de una nación,

victorioso pabellón

que tras legendarias  guerras

llevaste a extranjeras tierras

nuestra fama secular,

cuando el viento hace flamear

tus vigorosos colores,

entre vivos resplandores

se ve a los héroes pasar.

Tú representas aquello

que con fervor adoramos,

y cuando te contemplamos,

desplegándose al destello

del sol, el cuadro más bello

surge ante nuestras miradas,

pues vemos en ti encarnadas

las ambiciones más puras,

las más intensas ternuras

y las cosas más amadas.

Pero hay voz que te convierte,

Bandera de libertad,

en un signo de crueldad,

en un emblema de muerte…

¡No supo, no, comprenderte

quien en su funesto ardor

ve en ti un símbolo de horror!

Tú eres la Patria y también

eres el amor, pues quien

dice Patria, dice amor.

Y ese amor, noble Bandera,

lo encarnas tú, y es por eso

que cuando flotas al beso

de la brisa pasajera

que en aromas de pradera

te envuelve, el chileno olvida

por ti a la mujer querida

y a la madre venerada,

¡y, puesta en ti la mirada,

jura por ti dar la vida!

Manuel Magallanes Moure

Chile

Un aporte de la maestra y escritora chilena Sara Cartes, Saricarmen, el 15 de abril de 2014:

QUISIERA SER COMO PRAT

Hoy es 21 de mayo,

día grande e inmortal

día en que el pueblo chileno

eleva un canto triunfal.

Yo también aunque pequeño,

siento aquí en mi corazón,

un placer muy intenso

y una gran emoción.

Es que Prat fue muy valiente,

un héroe a carta cabal,

amó a mi patria querida

con un amor sin igual.

Quisiera ser como Prat,

tan chileno, tan patriota,

y si es posible mi sangre,

derramarla gota a gota.

Ramón Ampuero

Chile

Un aporte en los comentarios de Laura Cancino G. y, a pesar de que no sabemos su autor, puede ser un sencillo poema, muy fácil de enseñar a los más pequeños a propósito del natalicio de Bernardo O’Higgins (1778-1842).

UN DÍA 20 DE AGOSTO

Un día 20 de agosto

conversé con un copihue

y me dijo,

—A ver amigo,

¿quién fue don Bernardo O’Higgins?

—Ah, esa es pregunta sencilla,

don Bernardo fue un soldado,

¡el más valiente de Chile!

11 Comentarios

  1. ¡Hola Astrid!
    Me parece que podrías agregar el siguiente poema:

    QUISIERA SER COMO PRAT

    Hoy es 21 de mayo,
    día grande e inmortal
    día en que el pueblo chileno
    eleva un canto triunfal.

    Yo también aunque pequeño,
    siento aquí en mi corazón,
    un placer muy intenso
    y una gran emoción.

    Es que Prat fue muy valiente,
    un héroe a carta cabal,
    amó a mi patria querida
    con un amor sin igual.

    Quisiera ser como Prat,
    tan chileno, tan patriota,
    y si es posible mi sangre,
    derramarla gota a gota.

    Ramón Ampuero (chileno)

    Saludos,
    Saricarmen

    • Muuuuuchas gracias Saricarmen! Me pone muy contenta cuando recibo aportes y entre todos llenamos las mesas. Por favor sigue enviándome más imperdibles!
      Un abrazo,

      Astrid

  2. Maravilloso aporte a nuestra cultura y tradición oral…

  3. Me encanto los aportes y recordar algunos de esos poemas que aprendimos cuando pequeños …

    • Me alegra saber que los Lectoaperitivos sí te hayan despertado deliciosos recuerdos, Allie. ¡Saludos!

  4. Yo recuerdo un poemita para los más pequeñitos

    Un dia 20 de agosto

    Un día 20 de agosto
    conversé con un copihue
    y me dijo:
    !A ver amigo! ¿Quién fue don Bernardo O”Higgins?
    !Ah, esa es pregunta sencilla,
    Don Bernardo fue un soldado,
    ! el más valiente de Chile!.
    (No recuerdo su autor.)

    • ¡Muchas gracias, Laura! Como puedes ver, la he incluido en esta mesa. Ojalá nos vuelvas a escribir si recuerdas o averiguas el autor (si lo tiene), que yo no pude encontrar esa información.
      Saludos!

      Astrid

  5. Me encantan los Poemas, recuerdo uno de chica, no se el nombre nombre del poeta que lo escribió, pero aquí va, si alguien sabe quien lo escribió favor lo indica:

    Rayo del sol sus primeros resplandores,
    alumbrando desde iquique la altarrada,
    alumbrando a los chilenos luchadores
    el valor con que luce la jornada.

    Prat, el gran Capitán de los Chilenos
    Sucumbe en la cubierta traicionera
    sus héroes batallando van sereno
    pero nunca arriarse la bandera.

    Riquelme, Aldea, Reyes y Serrano
    su vida por la patria han dejado
    se hunde la esmeralda y soberano,
    pero nunca arriarse la bandera.

    El mar recoge la valiente nave
    con su apreciada carga de Chilenos
    y escribe con su espuma blanca y suave
    la epopeya gentil de aquellos buenos.

  6. La Tercera estrofa del poema
    dice “pero nunca arriarse la bandera”
    debe decir

    “y también el pabellón amado”

    • ¡Muchas gracias, Anita, por tu aporte! Por favor, cuéntanos si recuerdas el autor, es muy importante para honrar su trabajo.
      Saludos!

      Astrid

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