Navigation Menu+

Lectoaperitivos de poemas a la naturaleza

post116

IREMOS A LA MONTAÑA

A la montaña,

nos vamos ya,

a la montaña

para jugar.

En sus laderas

el árbol crece,

brilla el arroyo,

la flor se mece.

Qué lindo el aire,

qué bello el sol,

azul el cielo

se siente a Dios.

Vivan mis valles,

los Calchaquíes

y mis montañas

que al sol se ríen.

Está la tarde

de terciopelo,

malva en la piedra,

rosa en los cielos.

A la montaña

formemos ronda,

ronda de niños,

ronda redonda.

Alfonsina Storni

Argentina

(calchaquí:  RAE 1. adj. Se dice del individuo del pueblo diaguita que habitó desde los valles y quebradas del noroeste hasta el sur del Chaco argentino.)

VIVA EL SOL DE LA MAÑANA

¡Viva el sol de la mañana!

¡Viva el sol!, le grita el pájaro

en la rama.

Y el campesino le canta:

¡Viva el sol!

Y el naranjito agobiado

de naranjas:  ¡Viva el sol!

¡Y el tejado de la casa!

¡Viva el sol!

Y el caballo que lo siente,

tibia yerba, en la garganta:

¡Viva el sol!

Toda la tierra es un ¡Viva!

el mundo, todo, una salva.

¡Viva el sol!

Rafael Alberti

España

A LA UNA

A la una se va un ave.

A las dos sube una nube.

A las tres pasa una nave.

La isla las ve y no sabe

que se queda, que no sube.

Prisionera del paisaje

sueña que viaja los viajes

de naves, aves y nubes.

Emerson Klappenbach

Uruguay

ESTRELLA BLANCA

Crecieron las nubes,

se puso a llover

y abrió blanca, blanca,

la flor del café.

Tin-ti-ri-li-rí

Tin-ti-ri-li-ré,

canta un pajarito

al amanecer.

—Abejita rubia

que buscas la miel,

¿cayó estrella blanca

al anochecer?

Y dijo la abeja

que todo lo ve:

—No es estrella blanca,

es flor de café.

Emma Gamboa

Costa Rica

¿QUIÉN?

¿Quién pinta, quién pinta

la flor con rocío

y el cielo con tinta?

¿A quién se le pierde

encima del árbol

su pintura verde?

¿Quién mueve, quién mueve

la cola del viento

y la de la nieve?

¿Quién marcha, quién marcha

con gorro de nube,

con capa de escarcha?

María Elena Walsh

Argentina

SOLIDARIDAD

Alondra, ¡vamos a cantar!

Cascada, ¡vamos a saltar!

Riachuelo, ¡vamos a correr!

Diamante, ¡vamos a brillar!

Águila, ¡vamos a volar!

Aurora, ¡vamos a nacer!

¡A cantar!

¡A saltar!

¡A correr!

¡A brillar!

¡A volar!

¡A nacer!

Amado Nervo

México

¡VÁMONOS AL CAMPO, MADRE!

Vámonos al campo, madre,

donde la brisa es más fresca,

son tuyas todas las flores

y las frutas de la huerta.

¡Vámonos al campo, madre!

A bañarnos en los ríos

limpios, claros, bullangueros,

con sus piedras y sus lajas

y sus árboles serenos.

¡Vámonos al campo, madre!

El caballo manso y ágil

y los perros nos aguardan

para correr por los llanos

en pos de toros y vacas.

¡Vámonos al campo, madre!

María Olimpia de Obaldía

Panamá

RONDA DE LOS AROMAS

Albahaca del cielo

malva de olor,

salvia dedos azules,

anís desvariador.

Bailan atarantados

a la luna o al sol,

volando cabezuelas,

talles y color.

Las zamarrea el viento,

las abre el calor,

las palmotea el río,

las aviva el tambor.

Cuando es que las mandaron

a ser matas de olor,

todas dirían “¡Sí!”

y gritarían “¡Yo!”

La menta va al casorio

del brazo del cedrón

y atrapa la vainilla

al clavito de olor.

Bailemos a los locos

y locas del olor.

Cinco semanas, cinco,

les dura el esplendor.

¡Y no mueren de muerte,

que se mueren de amor!

Gabriela Mistral

Chile

ACUARELA

Fresca y repleta de cañas

la mañanita de miel

siente frío y se acurruca

en las pupilas del buey.

La carreta con su paso

matinal y paulatino

rechinando despertaba

los guijarros del camino.

Regala campos de azúcar

el oro de la mañana.

El humo asciende lo mismo

que la oración aldeana.

Manuel del Cabral

República Dominicana

TRÍPTICO PRIMAVERAL

El pájaro es discípulo

del árbol,

en él aprende el trino.

El árbol es discípulo

del aire,

en él aprende el canto.

El pájaro en las alas,

y en el aire,

y en el trino

es el árbol.

Y el árbol es el trino

y es, el pájaro.

Los tres son uno:

alas, aire y canto.

Carmelina Vizcarrondo

Puerto Rico

CATARATAS

Quien dijera que el río

—serpentina de notas—

creciendo alas volara

en lluvia de gaviotas.

José M. Oxholm

Puerto Rico

VIENTO LIGERO

Ligero, ligero,

que el viento se lleva

la flor del romero.

Ligero, ligero,

que el viento sacude

la mies del trigal.

Ligero, ligero,

que el viento arrebata,

la espuma del mar.

Ligero, ligero,

que el viento le empuja

la barca al remero.

Ligero, ligero,

que el viento a la nube

la invita a bailar.

Ida Réboli

Argentina

JUEGO

Que sí,

que no,

el viento juega con el arbolón.

De plata,

de oro,

son, las duras hojas del higuerón.

Canción…  Silencio…

Silencio…  Canción…

El viento juega con el arbolón.

El viento niño,

y el higuerón abuelo,

y todo el prado ríe de su juego.

Carlos Luis Sáenz

Costa Rica

TRES HISTORIETAS DEL VIENTO

El viento venía rojo

por el collado encendido

y se ha puesto verde, verde

por el río.

Luego se pondrá violeta,

amarillo y…

será sobre los sembrados

un arco iris tendido.

Federico García Lorca

España

EL ROCÍO

En la punta de débil hierba

he visto temblar el rocío.

En un cristal tan pequeño

caben el sol, el cielo y el río.

Francisco Izquierdo

Perú

PAISAJE

La tarde equivocada

se vistió de frío.

Detrás de los cristales,

turbios, todos los niños,

ven convertirse en pájaros

un árbol amarillo.

La tarde está tendida

a lo largo del río.

Y un rubor de manzana

tiembla en los tejadillos.

Federico García Lorca

España

LA BRISA Y EL VIENTO

La brisa y el viento

se van a casar,

él lleva chaqueta,

ella, tul y azahar.

Les hilan las nubes

ajuar de algodón

y anillos de oro

les regala el Sol.

La llovizna teje,

con punto de arroz,

manta de rocío

y un tibio edredón.

Las estrellas niñas

forman el cortejo

y la Luna madre

les presta su velo.

Altar de arco iris

y marcha nupcial,

la brisa y el viento

se van a casar.

Julia Marta Pucci

Argentina

DOÑA MONTAÑA

¡Doña Montaña es una abuelita muy coqueta!

tiene una caperuza blanca que nunca se saca y

cuando empieza a hacer frío se abriga los hombros

con un chal de nubes rosadas.

En las noches claras, para verse bonita, adorna su

caperuza blanca, con luminosos ramitos de estrellas.

Alicia Alonso

Uruguay

MI DUENDE

Mi duende travieso

anda de puntillas

sobre los naranjos

y bebe rocíos

en dedal de raso.

Se esconde en la luna,

juega a hacerse sapo,

se acuesta en mi hombro,

se trepa hasta un frasco,

se viste de luz,

corre por mis brazos,

duerme entre las flores

y nada en los charcos.

Patina en las nubes,

se hamaca en el guaco

y me hace guiñadas

entre los duraznos.

¡Qué duende travieso

que bebe rocíos

en dedal de raso!

Graciela Genta

Uruguay

LA NIEBLA

Rodando por el monte

bajó la niebla al campo.

Se enredó en las aliagas,

se despeinó en los álamos,

se prendió en los espinos,

se recostó en los pastos.

Dejó todo el paisaje

con los ojos vendados.

Alejandro Casona

España

NADA MÁS

Con esta moneda

me voy a comprar

un ramo de cielo

y un metro de mar,

un pico de estrella,

un sol de verdad,

un kilo de viento,

y nada más.

María Elena Walsh

Argentina

EL NIDO

Los árboles que no dan flores

dan nidos;

y un nido es una flor con pétalos de pluma.

Un nido es una flor color de pájaro

cuyo perfume

entra en los oídos.

Los árboles que no dan flores

dan nidos.

Fernán Silva Valdés

Uruguay

 EL VIENTO

El viento juega en los árboles

en el monte y en el valle,

hace ondular las praderas

que se visten de trigales.

El viento juega con el mar

haciendo rodar el agua,

a las olas de la mano

el viento lleva a la playa.

Cómo poder yo jugar

como el viento, como el agua,

y hacer anillos de cielo

para ponerme en el alma.

Bernardo Gutiérrez

Chile

TODO ES RONDA

Los astros son rondas de niños,

jugando la Tierra a espiar…

Los trigos son talles de niñas

jugando a ondular…, a ondular…

Los ríos son rondas de niños

jugando a encontrarse en el mar…

Las olas son rondas de niñas

jugando la tierra a abrazar…

Gabriela Mistral

Chile

ODA A LA FLOR AZUL

Caminando hacia el mar

en la pradera

—es hoy noviembre—,

todo ha nacido ya,

todo tiene estatura,

ondulación, fragancia.

Hierba a hierba

entenderé la tierra,

paso a paso

hasta la línea loca

del océano.

De pronto una ola

de aire agita y ondula

la cebada salvaje:

salta

el vuelo de un pájaro

desde mis pies, el suelo

lleno de hilos de oro,

de pétalos sin nombre,

brilla de pronto como rosa verde,

se enreda con ortigas que revelan

su coral enemigo,

esbeltos tallos, zarzas

estrelladas,

diferencia infinita

de cada vegetal que me saluda

a veces con un rápido

centelleo de espinas

o con la pulsación de su perfume

fresco, fino y amargo.

Andando a las espumas

del Pacífico

con torpe paso por la baja hierba

de la primavera escondida,

parece

que antes de que la tierra se termine

cien metros antes del más grande océano

todo se hizo delirio,

germinación y canto.

Las minúsculas hierbas

se coronaron de oro,

las plantas de la arena

dieron rayos morados

y a cada pequeña hoja

de olvido

llegó una dirección de

luna o fuego.

Cerca del mar, andando,

en el mes de noviembre,

entre los matorrales que

reciben

luz, fuego y sal marinas

hallé una flor azul

nacida en la durísima pradera.

De dónde, de qué fondo

tu rayo azul extraes?

Tu seda temblorosa

debajo de la tierra

se comunica con el mar profundo?

La levanté en mis manos

y la miré como si el mar viviera

en una sola gota,

como si en el combate

de la tierra y las aguas

una flor levantara

un pequeño estandarte

de fuego azul, de paz irresistible,

de indómita pureza.

Pablo Neruda

Chile

EL AIRE

Esto que pasa y que se queda,

esto es el Aire, esto es el Aire,

que sin boca que tú le veas

te toma y besa, padre amante.

Ay, le rompemos sin romperle:

herido vuela sin quejarse

y parece que a todos lleva

y a todos deja, por bueno, el Aire.

Gabriela Mistral

Chile

De TERNURALa Cuenta-mundo

EL LAGO

Cuando vamos de paseo

me gusta el lago, me gustan

las lanchas y aquellos patos

que frente a nosotros cruzan

y los pescaditos rojos

apiñados como uvas.

En los espejos del agua

se contempla una figura.

¡Si soy yo que está mirando

mis ojos entre la espuma!

Benjamín Valdivia

México

BOSQUE

¡Qué verde trino!

A canto de pájaros

huele el camino.

Antonio Granados

México

LO QUE DICEN LOS COLORES

Si el enojo

es rojo

y el brillo,

amarillo,

¿quiere decir algo

el marrón

de aquel grillo?

El blanco

de la espuma

al blanco

de la nube

sube.

Y, si la nube

es negra,,

¿es de nube

o de tierra?

Y el color de la risa,

¿cuál es?

El color de la pena

mirado al revés.

Cecilia Pisos

Argentina

EL ARCOIRIS

Los colores del arco iris

de los cielos siete son,

como siete en la semana

son los días que hizo Dios,

como siete son las notas

de la pauta del cantor…

Los colores del arco iris

de los cielos siete son.

De un topacio es su amarillo

y su rojo es de rubí,

su violeta es de amatista

y su azul es de zafir,

y su verde es la esperanza

de un alado querubín…

los colores del arco iris

el buen Dios los hizo así.

Cuando pasa la tormenta

y brillante sale el sol,

en los cielos el arco iris

da su risa y su fulgor;

y en los campos se sonríe

el cuitado labrador,

cuando pasa la tormenta

y brillante sale el sol.

Antonio Bórquez Solar

Chile

(cuitado:  RAE  1. adj. Afligido, desventurado.)

Y al final del arcoiris, como un tesoro, les dejamos esta bella  animación de Chabukita:

ZUMBONAS

Gritan en amarillo

estas flores

radares

chupasoles

convertidas en bandejas

se sirven a las abejas

que zumban

retumban

ZZZumban

la Zeta de ZuZ canZioneZ.

Laura Devetach

Argentina

JUEGO

La guinda roja,

buscar, buscar,

entre las hojas,

coral, coral.

El tronco viejo,

gomar, gomar,

el zorzalejo,

brincar, brincar.

El cielo puro,

solar, solar,

es más oscuro,

trepar, trepar.

El suelo negro,

opal, opal,

es rojinegro,

mirar, mirar.

Efraín Barquero

Chile

AMIGAS

¿Acaso de la rosa

se olvida

la mariposa?

¿Y la rosa

dormida

no sueña con ella?

¿Acaso la celeste,

traviesa

mariposa

no es buena

amiga

de la rosa?

Javier Sologuren

Perú

EL RÍO

Siempre soñando hacia el mar

como una canción de plata,

va cantando en sus cristales

desde la noche hasta el alba:

viene cargado de pájaros,

viene oloroso a montaña:

¡siempre soñando hacia el mar

camino que nunca acaba!

Cesáreo Rosa-Nieves

Puerto Rico

TIERRA MÍA

Que no me diga

la geografía

que es un puntito

la tierra mía.

Voy a gritar

que es pequeñito

también el mar.

Manuel del Cabral

República Dominicana

PASEO DE COLORES

El verde se va de viaje

sobre las altas montañas

y el amarillo regresa

temprano por la mañana.

El azul bajó a la tierra

para cantar y danzar

con el blanco de las olas

y las arenas del mar.

Mary Collins de Colado

República Dominicana

CORDILLERA

Despertó la cordillera

con su vestido nupcial.

Y el viento, siempre curioso,

le ha preguntado al pasar:

—Cordillera, ¿es con el mar

con quién te vas a casar?

Miguel Moreno Monroy

Chile

MIGAS

Las piedras son las migas

de la montaña.

La cuestión es:  ¿quién mordió

para dejarlas?

Cecilia Pisos

Argentina

CELESTE

El que quiera muy celeste

que le cueste, que le cueste.

(Los demás colores, gratis

en el este y el oeste.)

Cecilia Pisos

Argentina

MARIPOSAS

En pasando el frío grande

las mariposas han vuelto

y en el aire, amigo, va

un dulce estremecimiento

y las hojas del romero

baten de su ángel sin peso,

un ángel garabateado

como por veras y juego…

Alocadas, desvariadas,

ya cayó muerto el invierno;

ya va huido hacia los sures,

desprestigiado y maltrecho.

Y la Tierra buena moza,

con sus percales devueltos,

está así, como aturdida

de canto y luz y cerezos;

la explosión de los aromos,

el sonreír de los huertos,

y el brazo de las montañas

que celan sin pestañeo.

Y hasta el ciervo atolondrado

de tanto mirto y cerezo,

huele con el belfo en alto

el aire de olores densos.

Y así, polvoso y rendido,

corre por cuatro senderos

y de verle el mismo y otro

yo comprendo y no comprendo.

También tú, niño ganoso,

ya corres ocho senderos

y de ser otro y el mismo,

contigo casi no puedo.

Al fin se suelta tu lengua,

ahora, boca con miedo,

me atarantas a preguntas

y pareces indio nuevo.

Hablen y digan los míos

y canten en locos sueltos.

En todas las estaciones

el cantar aviva el seso

y pone a danzar el alma

como en su día primero.

Yo también, mero fantasma,

estreno unos ojos nuevos…

Gea siempre tiene más

palmas, alerces y cedros;

nosotros disminuimos

con cada soplo y aliento;

ella muda, crea, alumbra,

nosotros anochecemos.

Ella se queda; nosotros

“pasamos como los sueños”.

Llegamos un día, al otro

ni “somos ni parecemos”.

Gabriela Mistral

Chile

JESÚS

Haciendo la ronda

se nos fue la tarde.

El sol ha caído:

la montaña no arde.

Pero la ronda seguirá,

aunque en el cielo el sol no está.

Danzando, danzando,

la viviente fronda

no lo oyó venir

y entrar en la ronda.

Ha abierto el corro, sin rumor,

y al centro está hecho resplandor.

Callando va el canto,

callando de asombro.

Se oprimen las manos,

se oprimen temblando.

Y giramos a Su redor,

y sin romper el resplandor…

Ya es silencio el coro,

ya ninguno canta:

se oye el corazón

en vez de garganta.

¡Y mirando Su rostro arder,

nos va a hallar el amanecer!

Gabriela Mistral

Chile

RONDA DEL ARCO IRIS

La mitad de la ronda

estaba y no está.

La ronda fue cortada

mitad a mitad.

Paren y esperen

a lo que ocurrirá.

¡La mitad de la ronda

se echó a volar!

¡Qué colores divinos

se vienen y se van!

¡Qué faldas en el viento,

qué lindo revolar!

Está de cerro a cerro

baila que bailarás.

Será jugada o trueque,

o que no vuelve más.

Mirando hacia lo alto

todas ahora están,

una mitad llorando,

riendo otra mitad.

¡Ay, mitad de la rueda,

ay, bajad y bajad!

O nos lleváis a todas

si acaso no bajáis.

Gabriela Mistral

Chile

ANDANDO

Andando, andando;

que quiero oír cada grano

de la arena que voy pisando.

Andando, andando;

dejad atrás los caballos,

que yo quiero llegar tardando

—andando, andando—,

dar mi alma a cada grano

de la tierra que voy pisando.

Andando, andando.

¡Qué dulce entrada en mi campo,

noche inmensa que vas bajando!

Andando, andando.

Mi corazón ya es remanso;

ya soy lo que me está esperando

—andando, andando—,

y mi pie parece, cálido,

que me está el corazón besando.

Andando, andando;

¡que quiero ver todo el llanto

del camino que estoy cantando!

Juan Ramón Jiménez

España

IBA TOCANDO MI FLAUTA

Iba tocando mi flauta

a lo largo de la orilla;

y la orilla era un reguero

de amarillas margaritas.

El campo cristaleaba

tras el temblor de la brisa;

para escucharme mejor

el agua se detenía.

Notas van y notas vienen,

la tarde fragante y lírica

iba, a compás de mi música,

dorando sus fantasías,

y a mi alrededor volaba,

en el agua y en la brisa,

un enjambre doble de

mariposas amarillas.

La ladera era de miel,

de oro encendido la viña,

de oro vago el raso leve

del jaral de flores níveas;

allá donde el claro arroyo

da en el río, se entreabría

un ocaso de esplendores

sobre el agua vespertina…

Mi flauta con sol lloraba

a lo largo de la orilla;

atrás quedaba un reguero

de amarillas margaritas…

Juan Ramón Jiménez

España

(jaral:  RAE 1. m. Sitio poblado de jaras.  nívea:  RAE 1. adj. poét. De nieve, o semejante a ella.)

¿QUIÉN ERES TÚ?

En un lugar de este monte,

cuando yo era pequeñito,

encontré un camaroncito

hablando con un sinsonte.

¿Quién eres tú?

Yo soy el diablo Cojuelo.

¿Quién eres tú?

Yo soy la estrella y la nube.

¿Quién eres tú?

Yo soy el viento que pasa.

¿Quién eres tú?

Yo soy el güije del río.

¿Quién eres tú?

Yo soy la yerba temblando

de miedo bajo el rocío…

Nicolás Guillén

Cuba

(güije:  Duende que habita en los ríos)

Para que conozcas el sinsonte, al que el poeta se refiere, en laaaaarga charla con el camaroncito y quién sabe quién más…

SALUDO MAÑANERO

Cada mañana

la luz temprana

da en mi ventana.

La flor despierta.

La luz es cierta,

la puerta abierta.

Y un pajarillo

diciendo pío

bebe rocío.

Francisco Morales Santos

Guatemala

SÉ DE UN PINTOR ATREVIDO

Sé de un pintor atrevido

que sale a pintar contento

sobre la tela del viento

y la espuma del olvido.

Yo sé de un pintor gigante,

el de divinos colores,

puesto a pintarle las flores

a una corbeta mercante.

Yo sé de un pobre pintor

que mira el agua al pintar,

el agua ronca del mar,

con un entrañable amor.

José Martí

Cuba

EL ARROYITO

El arroyito

camina,

sin pararse

a descansar…

¡Tiene

que encontrar

un río,

para que lo lleve

al mar!

Morita Carrillo

Venezuela

A LOS VERDES PRADOS

A los verdes prados

baja la niña:

ríense las fuentes,

las aves silban.

A los prados verdes

la niña baja:

las fuentes se ríen,

las aves cantan.

Lope de Vega

España

LA GOTA DE AGUA

Salió del mar y se encontró en la nube.

Después, la nube, se alejó en el viento.

Y por fin, al llover, la gota de agua

se encontró en la raíz de un duraznero.

Otras gotas quedaron en las ramas,

y al verse tan brillantes y arriba, se rieron

de la pobre gotita que en la tierra,

tan abajo y oscura, se había muerto.

Pero cuando en el árbol no quedaba

de las gotas brillantes ni el recuerdo,

la gota muerta no era muerta.  Era

jugo en el jugo de un durazno nuevo.

José Sebastian Tallon

Argentina

AHORA

¡Qué sería de mí

sin corazón de trinos,

si alma al aire!

¡Qué de mis días

de caminos cavados

por los pasos

del siempre!

¡Qué del azul inmenso

de las praderas

que surcan mis miradas!

¡Qué sería del mar

sin el espejo fiel

de las estrellas!

María Rosa Serdio

España

Después de una laaaaarga travesía de tres meses desde España a Chile, mi hijo Jeremías recibió con amorosa dedicatoria de la mismísima autora el libro Colores y más colorescon una cuidada edición, bellísimas ilustraciones de Ester Sánchez que ojalá todos pudiesen disfrutar.  Mientras tanto, les dejo los bellos versos de María Rosa para degustar…

ROJO

Roja la amapola

Rojo en el rosal

Rojo el corazón

del coral del mar.

María Rosa Serdio

España

NARANJA

Naranja zumo

Naranja color

Naranja la arena

en puesta de sol.

María Rosa Serdio

España

VERDE

Verde Andalucía

Verde perejil

Verde de la oliva

del Guadalquivir.

María Rosa Serdio

España

(Río Guadalquivir)

AMARILLO

Amarillo yema

Amarillo llama

Amarillo del oro

de la retama.

María Rosa Serdio

España

( retama)

AZUL

Azul del cielo

Azul ultramar

Azul de tus ojos

de azul cristal.

María Rosa Serdio

España

NEGRO

Negro gato

Negro carbón

Negro de la noche

y del nubarrón.

María Rosa Serdio

España

VIOLETA

Violeta del lirio

Violeta la flor

Violeta la tarde

Violeta el dolor.

María Rosa Serdio

España

GRIS

Gris de la nube

Gris del ratón

Gris es la niebla

en tu pantalón.

María Rosa Serdio

España

MARRÓN

Marrón de mi tierra

Marrón el café

Marrón de castañas

es marrón glacé.

María Rosa Serdio

España

Para escuchar estos coloridos versos en boca de la propia autora, les invito a ver y disfrutar:

¿Más?  Pues entonces, pidámosle a María Rosa que nos cuente Colores y más colores en lengua asturiana:

ODA A LA CLARIDAD

La tempestad dejó

sobre la hierba

hilos de pino, agujas,

y el sol en la cola del viento.

Un azul dirigido

llena el mundo.

Oh día pleno,

oh fruto

del espacio,

mi cuerpo es una copa

en que la luz y el aire

caen como cascadas.

Toco

el agua marina.

Sabor

de fuego verde,

de un beso ancho y amargo

tienen las nuevas olas

de este día.

Tejen su trama de oro

las cigarras

en la altura sonora.

la boca de la vida

besa mi boca.

Vivo,

amo

y soy amado.

Recibo

en mi ser cuanto existe.

Estoy sentado

en una piedra:

en ella

tocan

las aguas y las sílabas

de la selva,

la claridad sombría

del manantial que llega

a visitarme.

Toco

el tronco de cedro

cuyas arrugas me hablan

del tiempo y de la tierra.

Marcho

y voy con los ríos

cantando

con los ríos,

ancho, fresco y aéreo

en este nuevo día,

y lo recibo,

siento

cómo

entra en mi pecho, mira con mis ojos.

Yo soy,

yo soy el día,

soy

la luz.

Por eso

tengo

deberes de mañana,

trabajos de mediodía.

Debo

andar

con el viento y el agua,

abrir ventanas,

echar abajo puertas,

romper muros,

iluminar rincones.

No puedo

quedarme sentado.

Hasta luego.

Mañana

nos veremos.

Hoy tengo muchas

batallas que vencer.

Hoy tengo muchas sombras

que herir y terminar.

Hoy no puedo

estar contigo, debo

cumplir mi obligación

de luz:

ir y venir por las calles,

las casas y los hombres

destruyendo

la oscuridad.  Yo debo

repartirme

hasta que todo sea día,

hasta que todo sea claridad

y alegría en la tierra.

Pablo Neruda

Chile

TRES POEMAS MÍNIMOS

A Lea Lublin, pintora

1

BRIZNA, PEQUEÑO TALLO…

Brizna, pequeño tallo

verde, en la tierra oscura:

¿de qué selva minúscula

eres baobab, de cuántos

pájaros-pulgas guardan

nidos tus fuertes ramas?

Brizna, pequeño tallo

verde, en la tierra oscura,

yo durmiendo a tu sombra,

para soñar echado

bajo la luna.

(baobab)

2

BRISA QUE APENAS MUEVES…

Brisa que apenas mueves

las flores, sosegada,

fino aliento del carmen

que blandamente pasas,

ven y empuja mi barca,

presa en el mar inmóvil.

Llévame, poderosa,

en tus mínimas alas,

oh, brisa, fino aliento,

brisa que apenas mueves

las flores, sosegada.

3

PUNTO DE LUZ, SUSPENSO LAMPO…

Punto de luz, suspenso

lampo, remota estrella,

tú, sol de otros planetas,

bien que apenas te veo.

Allá lejos, lejísimo,

muy lejos,

¿podré pedirte el fuego,

la luz y que madures

mis frutos, oh suspenso

lampo, remota estrella,

tú, sol de otros planetas?

Nicolás Guillén

Cuba

(lampo: RAE  1. m. poét. Resplandor o brillo pronto y fugaz, como el del relámpago.)

EL LAGO

Cuando vamos de paseo

me gusta el lago, me gustan

las lanchas y aquellos patos

que frente a nosotros cruzan

y los pescaditos rojos

apiñados como uvas.

En los espejos del agua

Se contempla una figura.

¡Si soy yo que está mirando

mis ojos entre la espuma!

Benjamín Valdivia

México

 ♦

LA NUBE TRAVIESA

La luna se esconde,

el sol va a salir,

una nube traviesa

lo quiere impedir.

El viento le ayuda

soplando de frente,

la nube se rinde,

¡el sol ya se enciende!

Montse Torrents

España

 ♦

 VERSOS SIN FIN

Vuela la liebre

corre el delfín.

El pingüino anda

en monopatín.

La gaviota vuela

por playas sin mar.

Si no te lo crees

lo vuelvo a contar.

Montse Torrents

España

 ♦

PREGÓN

¡Vendo nubes de colores:

las redondas, coloradas,

para endulzar los calores!

¡Vendo los cirros morados

y rosas, las alboradas,

los crepúsculos dorados!

¡El amarillo lucero,

cogido a la verde rama

del celeste duraznero!

¡Vendo la nieve, la llama

y el canto del pregonero!

Rafael Alberti

España

LA GOTA

Quise exhibir del agua sus bondades

henchir sus gotas a fuerza de mojarme,

llover a voluntad

calar a gusto,

permear el material más impermeable.

Quise ser gota pequeña y constante,

Decidida y audaz,

taladro pertinaz

capaz de hacer

un hueco en el peñón

rígido y fuerte

inamovible mole

sin secarse.

Continué cual plomada

vía abajo

surcando las laderas de montañas,

mesetas y collados hasta dejar mi rastro

perceptible, pues mi fragilidad es inmortal:

Al viento/fuego… ¡Agua le puedo!

Leibi Ng

República Dominicana

JINETE

Allá en el hondo campo

callada cruza en calma

la sombra de una palma

sobre un caballo blanco.

Callada y cabalgando

se aleja por el fondo.

Allá por lo más hondo

del silencioso campo.

Y cae sobre todo

la tarde como un canto.

Y aquel caballo blanco

se va poniendo rojo.

Aramís Quintero

Cuba

 VERDE MARZO

Verde, verde,

bajo el sol.

Verde la hoja

del caracol.

Verde la hoja,

roja la flor,

que visita zumbando

el picaflor.

Verde la hoja,

alta la flor

amarilla sonrisa

del girasol.

La mariposa

de flor en flor

verde el campo

bajo el sol.

Alma Flor Ada

Cuba

SI EL PAISAJE SE HICIERA PALOMA

Si el paisaje se hiciera paloma

antes de la noche se lo comería el mar,

pero el mar está preparando un naufragio

y tiene sus pensamientos por otros lados.

Vicente Huidobro

Chile

ATARDECER

¡Ay!

Le cortaron el cabello al sol.

Pobrecito,

enrojeció de vergüenza

y se ocultó detrás de las montañas.

Alberto Forcada

México

ERAN TRES LAS NIÑAS

Eran tres las niñas:

una era verde,

la otra amarilla

y la otra azul.

La verde siempre tenía

los cabellos llenos de algas

que recogía del mar.

La amarilla, en sus cabellos

traía las mariposas

que rondan el alfalfar.

Y la azul en su cabeza

enredaba el claro cielo

y las canciones del mar.

Eran tres las niñas:

una era verde,

la otra amarilla

y la otra azul.

Edith Vera

Argentina

UN CICLISTA

Traía la tarde gris

algunas nubes de otoño

que mezcladas con el sol

sugerían franjas de oro.

Feliz en su pedaleo

un ciclista contemplaba;

cómo nubes en el cielo

colores desordenaban.

Al llegar a una bajada,

él tuvo que descender

hasta quedarse sin sol

y nubes de atardecer.

Pena sintió el ciclista

y siguió pedaleando

por ver, si otra vez las nubes,

volvían al sol jugando.

Luz del Olmo

España

EL FUEGO

A veces, he jugado con el fuego.

Las llamas, de un rojo anaranjado,

se reían divertidas

al paso de mi mano.

Mi palma, inquieta y temblorosa,

se llenaba de miedo

y desaparecía corriendo.

Un laberinto mágico de colores incendiados,

era el viento que formaba

una y mil filigranas.

A veces, he intentado jugar con el fuego,

como el viento con las llamas.

Los dos se han burlado de mi existencia humana.

Luz del Olmo

España

ALBA

Lánguido nudo de tul

en la bruma se desata,

apunta un claror de plata

y el mundo se pone azul.

Parece que la hermosura,

en su prístina evidencia,

no es más que una transparencia

de aire, rocío y frescura.

Hasta que el rayo oriental

dilata un temblor de oro,

como un guijarro sonoro

en un árbol de cristal.

Leopoldo Lugones

Argentina

EL HERMOSO DÍA

Tan jovial está el prado

y el azul tan sereno,

que me he sentido bueno

con todo lo creado…

El sol, desde su asomo,

derramó por mi estancia

el oro y la fragancia

del polen del aromo.

Sentimental el asno,

rebuzna su morriña,

y ayer, como una niña,

floreció ya el durazno.

Leopoldo Lugones

Argentina

EL AGUA

El agua huye,

el agua fluye

por la campiña,

y va cantando bajo la fronda

como una niña.

El agua huye sobre la gualda

alfombra de hojas de los eneros,

y va cogiendo dentro su falda

rosas marchitas, lunas, luceros.

El agua corre por la campiña.

El agua llega,

y a tientas busca el verde estanque

como una niña

que fuera ciega.

El agua sueña, bajo la sombra,

en torsos blancos, flores y nidos.

El agua nombra

nombres de amantes desconocidos.

Miguel Ángel León

Ecuador

(gualda)

EL VIENTO

El viento, como un ciego, va buscando las puertas.

El viento por las noches en la calle tirita

y se entra a las alcobas como se entran las muertas

personas familiares que vienen de visita.

El viento es un fantasma. Trémola la bujía

de miedo, y como un niño se acurruca en la sombra.

El viento es un fantasma y de pavor enfría

la estancia. El viento nombres desconocidos nombra.

Nos trae el olor fresco de las vecinas frondas;

desata las cortinas de la estancia callada

y las cortinas vuelan, como dos crenchas blondas,

sobre el áurea cornisa de la puerta asustada.

Mueve los lamparones como largos badajos,

contorsionando sombras en el tapiz obscuro.

¿Qué insectos misteriosos zumban, y qué escarabajos

invisibles arañan las espadas del muro?

La ventana, entreabierta de luna, parpadea.

Da alaridos el viento entre los rendijones;

abre los libros, lee, cierra, gime, hojea

y se arrastra buscando algo por los rincones…

Miguel Ángel León

Ecuador

(crencha:  RAE 1. f. Raya que divide el cabello en dos partes.;  badajo:  RAE   1. m. Pieza metálica, generalmente en forma de pera, que pende en el interior de las campanas, y con la cual se golpean estas para hacerlas sonar.)

EL FUEGO

El fuego araña el aire negro de la estancia,

y, cual gato diabólico, hacia el tejado brinca,

Trémola de coraje, se arremolina de ansia.

El fuego hasta en la piedra sus finas garras hinca.

Como un labio beodo bebe sombras, a tragos;

luego se desparrama en mil lágrimas rojas;

luego, cual sauce loco, sobre los quietos lagos

de la noche, hace caer sus cristalinas hojas.

Chirría el fuego, mordiendo como una fiera el suelo;

se inclina al latigazo del viento que le reta

y cual sierpe se ovilla para picar el cielo.

Como una cabellera, el viento se desgreña,

se revuelca, se arrastra, palidece, se aquieta

y muere como un mártir abrazado a la leña.

Miguel Ángel León

Ecuador

LA NEBLINA

La neblina ha vestido de ensueño las cosas;

por las nocturnas calles va pasando quedo

y, a través de las verdes ventanas temblorosas,

la neblina hace llorar a los niños, de miedo.

La neblina es el alma de estrellas diluidas;

o es que se riega el cielo igual que una fontana.

Los faroles, tal vez, son lágrimas caídas

de los ojos del sol que salió esta mañana.

Arquea la neblina, como un felino, el lomo

bajo la mano suave del silencioso viento,

y nos hace invisibles y misteriosos como

personajes ambiguos de algún absurdo cuento.

Miguel Ángel León

Ecuador

GEÓRGICA

Dios atenderá mi ruego…

Yo sólo pido alegría,

un rancho en la lejanía,

allá un buey, acá un borrego.

Seré bueno:  hecho un labriego

habrá en mi hogar niños, niñas,

fecundas serán mis viñas

y armoniosas las canciones

que hagan llorar los gorriones

en medio de mis campiñas.

Y sobre esta dicha, sobre

esto que exista, si existe,

un consuelo para el triste

y un pan fresco para el pobre.

Carlos Pezoa Véliz

Chile

(geórgica:  RAE  1. f. Obra que tiene relación con la agricultura. U. m. en pl., y hablando de las literarias.)

VOZ DEL AGUA

Era pura nieve,

y los soles me hicieron cristal.

Bebe, niña, bebe

de la clara pureza de mi manantial.

Canté entre los pinos

al bajar desde el alto nevero;

crucé los caminos,

di armonía y frescura al sendero.

No temas que aleve,

finja engaños mi voz de cristal.

Bebe, niña, bebe

la clara pureza de mi manantial.

Allá, cuando el frío,

mi blancura las cumbres entoca.

Luego, en el estío,

voy cantando a morir en tu boca.

Tan sólo soy nieve.

No me enturbian ponzoña ni mal.

Bebe, niña, bebe

la clara pureza de mi manantial.

Enrique de Mesa

España

SILENCIO

El silencio se hace sombra

en la inmensidad del campo;

y a va llegando la noche,

ya va llegando…

Un búho de mal agüero,

con su carita de triángulo,

está inmóvil en un poste

del alumbrado.

Y se enciende una estrellita

en la noche del espacio,

para velar el silencio

de los campos…

Federico A. Gutiérrez

Argentina

GUIJARROS

¿Qué haré yo con tantos guijarros?

Son duros y lisos, redondos y claros,

¿Qué haré yo con tantos guijarros?

Con ellos podría construir un palacio,

o tender un puente sobre el lago.

Con ellos podría –hondero fantástico–

derribar uno a uno los astros.

Contando el tesoro, pasara mil años.

¿Valdría la pena contarlo?

Y luego, ¿qué haría con tantos guijarros?

Las ondas transcurren con un solo cántico,

las hojas se caen del árbol,

los vientos murmuran de paso.

Y mientras, ¿qué hago con estos guijarros?

Sentado a la orilla del lago

pasaré mi vida lanzando a la onda guijarros,

guijarros…

Miraré los círculos que se van formando,

creciendo primero y después borrando.

Oiré cómo se hunden cantando.

Y todo será tan limpio, tan claro:

las aguas profundas, los días de mayo,

la luz en los ojos, la fuerza en el brazo,

y siempre cayendo guijarros, guijarros…

Enrique González Rojo

México

MAÑANA DE MAÑANITA

Mañana de mañanita

con las rosas de una tarde.

¡Qué tierna la hora dulce

para hablarte a solas, madre!

En las ramas de los molles

sé aromados los árboles.

Los caprichosos boyeros

silban un silbido suave.

En los paños gramenosos

y en los tupidos yuyales,

el rocío se ha dormido

sin hacer ningún alarde.

Apenas pasa la voz

entre los cañaverales,

de nuestro río montuno,

atropellado y salvaje.

Se han perdido las estrellas

y el lucero de la tarde;

alguien les dijo a los grillos

que se duerman y no canten.

Es para ti la caricia

de los cielos y los aires.

¡Qué tierna la hora dulce,

para hablarte a solas, madre!

Fausto Burgos

Argentina

(molles;  boyero;  yuyal:  RAE 1. m. Arg. y Ur. Lugar cubierto de maleza. cañaveral:  Plantación de caña de azúcar.  montuno:  RAE 1. adj. Perteneciente o relativo al monte.)

Ya vimos la imagen pero, ¿cómo canta un boyero?

LA TIERRA

Niño indio, si estás cansado,

tú te acuestas sobre la Tierra,

y lo mismo si estás alegre,

hijo mío, juega con ella…

Se oyen cosas maravillosas

al tambor indio de la Tierra:

se oye el fuego que sube y baja

buscando el cielo, y no sosiega.

Rueda y rueda, se oyen los ríos

en cascadas que no se cuentan.

Se oyen mugir los animales;

se oye el hacha comer la selva.

Se oyen sonar telares indios.

Se oyen trillas, se oyen fiestas.

Donde el indio lo está llamando,

el tambor indio le contesta,

y tañe cerca y tañe lejos,

como el que huye y que regresa…

Todo lo toma, todo lo carga

el lomo santo de la Tierra:

lo que camina, lo que duerme,

lo que retoza y lo que pena;

y lleva vivos y lleva muertos

el tambor indio de la Tierra.

Gabriela Mistral

Chile

De TERNURA, La Cuenta-mundo

MONTAÑA

Hijo mío, tú subirás

con el ganado la Montaña.

Pero mientras yo te arrebato

y te llevo sobre mi espalda.

Apuñada y negra la vemos,

como mujer enfurruñada.

Vive sola de todo tiempo,

pero nos ama, la Montaña,

y hace señales de subir

tirando gestos con que llama…

Trepamos, hijo, los faldeos,

llenos de robles y de hayas.

Arremolina el viento hierbas

y balancea la Montaña,

y van los brazos de tu madre

abriendo moños que son zarzas…

Mirando al llano, que está ciego,

ya no vemos río ni casa.

Pero tu madre sube subir,

perder la Tierra, y volver salva.

Pasan las nieblas en trapos rotos;

se borra el mundo cuando pasan.

Subimos tanto que ya no quieres

seguir y todo te sobresalta.

Pero del alto Pico del Toro,

nadie desciende a la llanada.

El sol, lo mismo que el faisán,

de una vez salta la Montaña,

y de una vez baña de oro

a la Tierra que era fantasma,

¡y la enseña gajo por gajo

en redonda fruta mondada!

Gabriela Mistral

Chile

De TERNURA, sección “La Cuenta-mundo”

(mondar:  RAE 4. tr. Quitar la cáscara a las frutas, la corteza o piel a los tubérculos, o la vaina a las legumbres.)

 ♦

EN EL CIELO LAS ESTRELLAS

En los árboles la luna,

en los caminos el duende

y en mi corazón un sol

que se apaga y que se prende.

En la playa las sombrillas,

en el jardín la amapola

y en mi ventana un gorrión

que no quiere verme sola.

En la mañana el lucero,

en el viento las veletas

y en las torres los gallitos,

colas largas y alas quietas.

En el cielo las estrellas

y en el sendero las flores

y en la lluvia cien barquitos

cargados con ruiseñores.

Marta Giménez Pastor

Argentina

MONTAÑAS MÍAS

En montañas me crié

con tres docenas alzadas.

Parece que nunca, nunca,

aunque me escuche la marcha

las perdí ni cuando es día

ni cuando es noche estrellada

y aunque me vea en las fuentes

la cabellera nevada,

las dejé ni me dejaron

como a hija trascordada.

Y aunque me digan el mote

de ausente y de renegada,

me las tuve y me las tengo

me siguen con su mirada.

Gabriela Mistral

Chile

HISTORIA DE UN CAMINO

Seguido alegremente de árboles musicales,

se escapó de los bosques un camino aldeano,

que llamando a la puerta de las casas corría,

corría de una a otra dejándoles un árbol.

Los hombres arrojaron sus piedras al camino.

Los niños arrojaron sus pedruscos al árbol.

Los pájaros huyeron.  El camino dio vueltas,

y vestido de verde fue a esconderse en el campo.

José Sebastián Tallón

Argentina

RONDA

Sueño.  Los sueños se dan la mano,

y en torno mío danzan su ronda.

La luna se alza blanca y redonda

sobre el oscuro bosque lejano.

Las ranas verdes en el pantano,

cantan; su canto llena la honda

quietud.  Suspira lejos la fronda.

…Luna lejana, campo en verano.

Sueño.  Los sueños se dan la mano.

Conrado Nalé Roxlo

Argentina

ÉXTASIS

Cada rosa gentil ayer nacida,

cada aurora que apunta entre sonrojos,

dejan mi alma en éxtasis sumida…

¡Nunca se cansan de mirar mis ojos

el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas,

en las diáfanas noches españolas,

y las encuentro cada vez más bellas.

¡Años ha que en el mar, conmigo a solas

de las olas escucho las querellas,

y aún me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la naturaleza

más sobrenatural, más pura y santa.

Para mí en rededor todo es belleza;

y con la misma plenitud me encanta

la boca de la madre cuando reza

que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,

porque es maravilloso el panorama

con que nos brinda la creación inmensa;

porque cada lucero me reclama

diciéndome al brillar:  “¡Aquí se piensa,

también aquí se lucha, aquí se ama!”

Amado Nervo

México

LOS QUE NO DANZAN

Una niña que es inválida

dijo: —”¿Cómo danzo yo?”

Le dijimos que pusiera

a danzar su corazón…

Luego dijo la quebrada:

—”¿Cómo cantaría yo?”

Le dijimos que pusiera

a cantar su corazón…

Dijo el pobre cardo muerto:

—”¿Cómo danzaría yo?”

Le dijimos:  —”Pon al viento

a volar tu corazón…”

Dijo Dios desde la altura:

—”¿Cómo bajo del azul?”

Le dijimos que bajara

a danzarnos en la luz.

Todo el valle está danzando

en un corro bajo el sol.

A quien falte se le vuelve

de ceniza el corazón…

Gabriela Mistral

Chile

EL ARCO-IRIS

El puente del Arco-Iris

se endereza y te hace señas,

el carro de siete colores

que las almas acarrea

y que las sube, una a una,

por las astas de la sierra…

Estaba sumido el puente

y asoma para que vuelvas.

Te da el lomo, te da la mano,

como los puentes de cuerda,

y tú le bates los brazos

igual que peces en fiesta…

¡Ay, no mires lo que miras,

porque de golpe te acuerdas

y cogiéndote del Arco

–sauce que no se quiebra–

te vas a ir por el verde,

el amarillo, el violeta…

Ya mamaste nuestra leche,

niño de María y Eva;

juegas con la verdolaga

delante de nuestras puertas;

entraste en casa de hombres

y pides pan en mi lengua.

¡Vuélvele la cara al Puente;

deja que se rompa, deja,

que si subes me voy como loca,

y te sigo la Tierra entera!

Gabriela Mistral

Chile

(verdolaga: verdura, hortaliza.)

NOCHE DE METALES

Dormiremos esta noche

sueño de celestes dejos,

sobre la tierra que fue

mía, del indio y del ciervo,

recordando y olvidando

a turnos de habla y silencio.

Pero todos los metales,

sonámbulos o hechiceros,

van alzándose y viniendo

a raudales de misterio

–hierro, cobre, plata, radium–

dueños de nosotros, dueños.

Son lameduras azules

que da la plata en los pechos,

son llamaradas de cobre

que nos trepan en silencio

y lanzadas con que punza

a las tres sangres, el hierro,

Por confortarnos los pies

vagabundos, y aprenderse

nuestros flancos y afirmarnos

los corazones sin peso,

los tres del miedo ganados,

los tres de noche indefensos.

Y la noche se va entera

en este combate incruento

de metales que se allegan

buscando, hallando, mordiendo

lo profundo de la esencia

y la nuez dura del sueño.

al fin escapan huidos

en locos filibusteros

y seguimos la jornada

cargando nuestro secreto,

arcangélicos y rápidos

de haber degollado el miedo.

Liberados caminamos,

como los raudales frescos,

sin accidia y sin cansancio,

ricos de origen y término,

porla nocturna merced

de los Andes Arcangélicos.

Vamos cargando su amor

como un amianto en el pecho

como la casta y el nombre,

como la robusta llama

que no da chisporroteo,

y según nuestros orígenes,

despeñados de lo Eterno.

Gabriela Mistral

Chile

(incruento:  No sangriento.   accidia:  Indolencia, pereza.)

Tanta sangre en el centro de la lluvia.

Tanta la inclinación ante lo eterno.

Tanta gris sensación de cierre pleno.

Tanta y tanta quietud que se respira…

María Rosa Serdio

España

LA MARGARITA

El cielo de diciembre es puro

y la fuente mana divina

y la hierba llamó temblando

a hacer la ronda en la colina.

Las madres miran desde el valle,

y sobre la alta hierba fina

ven una inmensa margarita

que es nuestra ronda en la colina.

Ven una margarita blanca

que se levanta y que se inclina,

que se desata y que se anuda,

y que es la ronda en la colina.

En este día abrió una rosa

y perfumó la clavelina,

nació en el valle un corderillo

e hicimos ronda en la colina…

Gabriela Mistral

Chile

CENIT

Me dijo el agua clara que reía,

bajo el sol, sobre el mármol de la fuente:

si te inquieta el enigma del presente,

aprende el son de la salmodia mía.

Escucha bien en tu pensil de Oriente

mi alegre canturía,

que en los tristes jardines de Occidente:

recordarás mi risa clara y fría.

Escucha bien que hoy dice mi salterio

su enigma de cristal a tu misterio

de sombra, caminante:  Tu destino

será siempre vagar, ¡oh peregrino

del laberinto que tu sueño encierra!

Mi destino es reír:  sobre la tierra

yo soy la eterna risa del camino.

Antonio Machado

España

(salmodia:  RAE 1. f. Parte de la liturgia de las horas en la que se rezan o cantan varios salmos.  pensil:  RAE 2. m. Jardín delicioso.  salterio:  RAE 2. m. Libro de coro que contiene solo los salmos.)

YO QUIERO REÍR

Yo quiero reír.

No quiero llorar.

Yo quiero sentir

el verde del mar.

El verde del mar

y el azul del cielo.

Yo quiero, yo quiero

tal vez navegar.

Sí, sí, navegar

arriba, en el cielo.

Tratar de volar

de espaldas al suelo.

Un pájaro, un pez,

yo quisiera ser

y poder cruzar las nubes y el mar.

Antonio García Teijeiro

España

¿QUÉ OCURRE EN LA TIERRA?

No hay hojas verdes

ni perlas en el mar,

arena en las playas

ni olas de sal.

Ya no zumba el viento

ni vuela el pardal.

Las flores no crecen

ni calienta el verano.

Los árboles pierden

las ramas sin más

y en los amaneceres

el sol ya no está.

Las nubes en el cielo

no paran de hablar,

y la luna en la noche

no quiere alumbrar.

¿Qué ocurre en la tierra?

¿Qué ocurre, rapaz?

Si son pesadillas,

yo quiero despertar.

Antonio García Teijeiro

España

RÍO DE MI INFANCIA

Cada uno de nosotros lleva un río

como el sonido más puro de su infancia.

Canción de cuna transmitida de padres a hijos,

de árboles a pájaros, de cielos a tierras.

Canción de cuna, azul, ¿quién no la comprendió

primero que los nombres y las cosas, quién

que no fuera rey no recibió su bendición?

Pobres y ricos fuimos retirados de su seno

igualmente desnudos, porque en su presencia

somos todos iguales como las hojas de los árboles.

Estrella terrestre, tú no te alejaste,

y te has quedado para alumbrar a los hombres.

Surco siempre lleno, tú no te agotaste,

y te has quedado para eternizar la primavera.

Caballo echado a nuestro lado, tú no te cansarás

de traernos y llevarnos; de traernos siempre.

Cabellera que cae del cielo, tú nos cubrirás

los hombros cuando nos hayamos muerto.

Oh río de mi infancia, oh majestuoso Maule

deja mirar mi rostro en tus aguas profundas,

porque para ti no existe la vejez ni el cansancio,

y somos todos para ti como las hojas verdes.

Padre de los pescadores y los campesinos.

Padre de las banderas y las lluvias.

Padre de las estrellas y los pueblos.

Padre del pan y de la música.

Desde Curtiduría hacia el mar te sigo.

Desde el puente Bancoarena te saludo.

Desde un falucho a medio hacer te canto.

Desde el Mutrún bajo en picada como un pájaro

y me hundo en tu tempestuosa desembocadura,

donde se mezclan los besos y las lágrimas.

Oh río de mi infancia,

vuelvo a navegarte como si volara,

vuelvo a remar de pie sobre tus embarcaciones

con la camisa al viento como una ala rota.

Vuelvo a enrollar la red en mi cintura,

y a extenderla como cielo en el cielo,

y a retirarla cantando en los atardeceres,

como si trenzara la luz.

Oh m río amanecido

como el zafiro que yo siempre busqué,

vuelvo a hundir las manos y a sacarlas

como alas infantiles y locas.

Oh mi río atardecido,

vuelvo a encontrar tus ciudades sumergidas:

el reflejo de los árboles como inmensas torres,

el fulgor de los peces como lámparas trémulas,

la sombra del crepúsculo

como una ciudad pintada para una fiesta,

el grito de los pájaros marinos

como la voz de tus antiguos ahogados.

Vuelvo a llamar en tu país sumergido,

después de tanto tiempo,

y por una de sus calles me encamino.

Efraín Barquero

Chile

Canta, canta en claro rimo,

el almendro en verde rama

y el doble cauce del río.

Canta de la parda encina

la rama que el hacha corta

y la flor que nadie mira.

De los perales del huerto

la blanca flor, la rosada

flor de melocotonero.

Y este olor

que arranca el viento mojado

a los habares en flor.

Antonio Machado

España

MADRE TIERRA

Verde, verde, verde,

vida, vida, vida,

de ti

todo viene,

de ti

todo fluye,

de ti

todo emerge.

Madre Tierra:

es primavera,

y en tu traje

recamado

de brotes,

de hojas,

de colores,

de perfumes,

de trinos,

de golondrinas,

de sol,

de brumas,

de rocío,

de setas,

tú emerges,

tú renaces,

tú sonríes,

tú palpitas,

tú vibras,

tú floreces,

tú danzas,

tú cantas,

tú bailas y

tú acunas

la vida.

Madre Tierra

de ti

todo viene,

de ti

todo fluye,

de ti

todo emerge.

Saricarmen

Chile

LA CASA DEL VIENTO

Por el ojo de la cerradura

de la casa donde vive el viento,

puedes ver

bandadas de cometas,

arboledas

que afinan su instrumento,

el otoño

bailando por las calles,

una nube

que peina sus cabellos,

una flor deshojada,

fugitivos sombreros,

papeles arrugados

donde vuelan noticias

que ya son un recuerdo.

Por el ojo de la cerradura

puedes ver lo que cuento.

Y en la ventana,

secándose al sol,

agitando sus alas en el tendedero,

el disfraz invisible, ya hecho harapos,

el viento.

Juan Carlos Martín Ramos

España

PAISAJE

Más allá

de los árboles muertos

un tímido chilco aparece

escondido tras el barranco.

Leonel Lienlaf

Chile

MAPU-ILÜGÜN

Zóy üyépüle

ta lálechi aliwén

kiñe chillko pewmákey

kachíll líl ta

kichú Ilükálen lelítumekey.

Leonel Lienlaf

Chile

HE SOÑADO

Te he contado, madre,

que he soñado con copihues

trayéndolos en mis brazos,

te he dicho que he soñado con la nieve,

juntas al lado del canelo,

tú con tu cántaro de agua me sonríes.

Alza tus voces,

es tu alma la que canta esta mañana

viene de llovizna con tu palabra,

sobre tu paño azul.

Feypipeyu ñuke,

kozkülla pewmapén

metá küpálniepefin.

Feypípeyu tañi piré pewmapél

trür ináltu foye,

eymí, tami metáwe ko mew

ayéwelen.

Witrámnge tami züngú,

tami püllü ta ülkántuli

feytachi puliwén

tami züngú mew küpáli püléfmawün

tami kallfü münmarlongko mew.

María Isabel Lara Millapán

Chile

dejan pasar nubes sus cristales intactos

pulidos por las patitas de la lluvia

¡maravilla de los charcos!

en el fondo blanco

de sus lanzaperfumes

los junquillos ofrecen

amarillos canapés

a las abejas

Ruth Kaufman

Argentina

HUMILDAD

Ten un poco de amor para las cosas:

para el musgo que calma tu fatiga,

para la fuente que tu sed mitiga,

para las piedras y para las rosas.

En todo encontrarás una belleza

virginal y un placer desconocido…

Ritma tu corazón con el latido

del corazón de la Naturaleza.

Recibe como un santo sacramento

el perfume y la luz que te da el viento…

¡Quién sabe si su amor en él te envía

aquella que la vida ha transformado!…

¡Y sé humilde y recuerda que algún día

te ha de cubrir la tierra que has pisado!

Francisco Villaespesa

España

VIENTO SUR

Abro los brazos:

quisiera detener el viento.

Abro los brazos:

la hojarasca se amontona detrás de mí.

Juan Kruz Igerabide

España

ESCUCHO

Escucho la voz del agua

conversando con el viento,

mientras veo pasar las nubes

sin dirección por el cielo.

Escucho la voz del agua

y, al son de la lluvia, sueño

lluvias de ayer, que me traen

relámpagos de recuerdos.

Juan Cervera Sanchís

España

EL SILENCIO

Oye, hijo mío, el silencio.

Es un silencio ondulado,

un silencio,

donde resbalan valles y ecos

y que inclina las frentes

hacia el suelo.

Federico García Lorca

España

¿QUÉ ES EL SILENCIO?

El silencio son seis cuerdas sin guitarra.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

EL PANAL

Le pedí miel al naranjo

y el naranjo contestó:

—Yo no soy panal;

que naranjo soy.

Le pedí miel al tomillo

y el tomillo contestó:

—Yo no soy panal;

que tomillo soy.

Le pedí miel al romero

y el romero contestó:

—Yo no soy panal;

que romero soy.

Con qué generosidad,

además de darme miel,

en su miel me dio panal,

algo de tomillo,

algo de azahar.

Manuel Benítez Carrasco

México

ROMANCE DEL VENDEDOR DE CANCIONES

Cuando los arroyos bruñen

filos de luna en el agua,

el hombre se va cantando,

cantando por la mañana.

Los ojos de sus borricos

llevan estrellas mojadas

y los huertos de mi tierra

le dan perfume a sus árguenas.

El camino blanco, blanco

como un papel sin palabras.

El hombre la va poniendo

la letra de una tonada.

Sobre los álamos nuevos

el viento ensaya sus arpas.

La esquila de la madrina

gotea sus notas claras.

El estero es, en la noche,

un trozo de cielo que anda.

Arriba, el cielo fulgente,

es un estero que calla.

Los cascos de los borricos

trizan el cielo y el agua.

El hombre que va cantando

tiene la copla mojada.

sigue cantando el arriero

por los caminos del alba;

llegado al pueblo el pregón

irá a golpear en las casas:

“¡Llevo canciones maduras,

canciones recién cortadas!”.

Las gentes lo sentirán

en sueños desde sus camas,

y al ver que aún queda noche,

no entreabrirán sus ventanas.

“¡Canciones maduras traigo,

canciones recién cortadas!”

Y quedará por las calles

como un olor de manzanas.

Óscar Castro

Chile

(árguenas;  fulgente: RAE 1. adj. Brillante, resplandeciente.)

UNA NOCHE

Para Maritza Chávez Ávalos

Una noche

el viento

descansaba

en las ramas

de un árbol

florido…

Y haciendo

los nidos

de los tiernos

trinos,

se quedó

dormido…

Luego

las estrellas

paralizan sus juegos,

cuando la luna

les dice:

—No hagan bulla

que el viento

cansado

está dormido…

Enrique Solano

Perú

LAVANDO NUBES

El viento está lavando nubes.

toma una nube negra,

la empapa en lluvia,

la retuerce enseguida,

la golpea contra el molino,

nos moja el campo,

lava el cielo,

y sale la nube blanca,

de negra que era,

para ir a colgarse

en el hilo del horizonte

a secarse.

Alfredo Mario Ferreiro

Uruguay

DOS MILAGROS

Iba un niño travieso

cazando mariposas;

las cazaba el bribón, les daba un beso,

y después las soltaba entre las rosas.

Por la tierra, en un estero,

estaba un sicomoro;

le da un rayo de sol, y del madero

muerto, sale volando un ave de oro.

José Martí

Cuba

(sicomoro)

ME GUSTA EL RÍO

Tiro, tiro al río

los dos ojos míos,

a pescar rayitos

de sol.  Despacito

como un caracol,

tomo un girasol

donde guardo, luego,

lo mejor que puedo

las luces mojadas

que fueron pescadas,

(pero los rayitos

de sol, en frasquitos).

Yo no uso caña

ni la red que engaña.

Tiro, tiro al río

los dos ojos míos.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

DUDAS

La hormiga que pasa

como un barco a vela

con su hoja

¿sabrá que soy una persona?

Las montañas que lleva el camello

sobre su lomo

¿tendrán bosques movibles y fogosos

para la garrapata?

Este pasto delgado

que cose el suelo

¿en qué aguja se enhebró?

Laura Devetach

Argentina

EL SUEÑO DEL VIENTO

Descansa el viento

por la mañana.

Dicen que duerme

cubierto en lana,

que sueña historias

de trenes viejos

que lo pasean,

lo llevan lejos.

Él se acomoda

en los asientos

y escucha cantos

y algunos cuentos.

Por la ventana

mira las calles,

autos y perros

de muchos talles.

Y si descansa

por la mañana,

sopla más tarde.

Sopla con ganas.

Mónica López

Argentina

EL SOL CALIENTA LA TIERRA

El sol calienta la tierra,

Juancho el gallo la despierta

anunciando el nuevo día

mientras los pollitos pían.

¡Que se calle el gallo Juancho,

que hoy es día de descanso!,

grita Pedro el carpintero

agitando su sombrero.

Hacen ruido los pichones

de un centenar de gorriones.

Esperando el alimento,

abren sus bocas, hambrientos.

A la calandria en su nido

se le escapan los suspiros.

Pronto nacerán los hijos.

Poca pluma, mucho pico.

Un tango silba Pascual,

es muy joven el zorzal.

Entonces nada molesta,

el día se vuelve fiesta.

El viento se lleva al canto,

el canto se lleva al viento.

Se pierde el viento en el campo,

y el campo se hace silencio.

Mónica López

Argentina

Duele el olor de los tilos explotando en flor.

Duele la luz que no es sol ni luna.

Duele la mano vacía,

el pájaro que roba resaca día tras día,

duele la orquídea en flor

cuando atraviesa la tormenta.

Duele lo vivo.

María Wernicke

Argentina

EL AGUA

¿Qué milagro se produjo,

para que tú nacieras?

con esa combinación

que hasta las leyes alteras.

En todos esos estados

que graciosa te transformas,

siempre das más que recibes

te pongas donde te pongas.

Tu residencia es el mar

y subes a las estrellas,

para luego en un traspié

besar las secas praderas.

Los campos sedientos beben

de tu curioso manjar

y los alcores y riscos

saludan tu caminar.

Tú prosigues orgullosa

por cauces y pedregales

con tu sonoro cantar

alimentando los valles.

Ya se divisa a lo lejos

el mar, tu hermosa morada,

ya se prepara otro ciclo,

otra gozosa jornada.

Antes de que te retires

tengo una curiosidad:

Dime ¿qué sacia tu sed?

Y ¿quién de beber te da?

Juan Moreno López

España

DON DIA EN LA PELUQUERÍA

El Señor Día

se va a la peluquería.

No se lo pierda.  ¡Mírelo!

¡Ay!  ¡Qué belleza

en su cabeza!

Con lindos rulos rosados

lo puede ver

al amanecer.

Rubia peluca de sol

se pone el día

al mediodía.

Sus pelos queman el aire.

Se estiran lacios

por el espacio.

Teñido de pelirrojo

se aparece

cuando atardece.

Con permanente de estrellas

que es un derroche,

viene a la noche.

Pero, ¡ay!, si llueve o está nublado

cualquier peinado

queda estropeado.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

MI COLOR

Tengo un color vestido de azul.

Su traje no es seda, ni raso, ni tul.

Mi color es suave como una manzana,

pero no es de fruta, de paja ni lana.

Se duerme en mi mano o en mi bolsillo

y si está contento, canta como un grillo.

Si tú eres mi amigo te daré un poquito

envuelto en un beso, dentro de un trapito.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

ASTILLAS

A tía Virginia

Niña, toma el viento de la tarde

en tu cesto de castaño…

Ella ya ha venido, lentamente,

arrastrando su rama,

señalando el idioma

de las mujeres libres

en la arena dejada

en el camino

por la lluvia pasada.

Toma el hacha,

disfruta de la tarde.

El viento se aloja

hoy en tu falda

como antes en la suya.

Ella aún habla…

 María Rosa Serdio

España

RÍOS

Una luna

de azúcar

que es mar

que es viento

o una montaña

se hace río

y cae

por su destino

de agua.

Daniela Laura Feoli

Argentina

Dulce voz de niña expresada en esta ilustración de la española Marad junto a los versos de María Rosa Serdio

11025632_958791560853764_2905527932134206405_n

ESAS VOCES

Voz de la tierra

ya en enero soñando

ser Primavera.

Voz de la nieve

deshaciéndose en llanto

que te conmueve.

Voz de las ramas

a volar va conmigo

por las retamas.

Voz de las niñas

se sueña mariposa

sobre las cimas.

Voz del vilano…

¡Sopla! ¡Vente conmigo!

¡Dame la mano!

Todas las voces

van cruzando los aires

que tú conoces.

María Rosa Serdio

España

EL COSTADO DEL CAMINO

ningún rey

ningún poderoso del planeta

tiene un jardín más extenso

ni más bello

las estaciones pasan por él

sin repetirse nunca

y sus porciones de cielo

son tan inmensas

que ni la peor hambre de belleza

queda sin saciar

Ruth Kaufman

Argentina

¿DE QUÉ COLOR ES SU RÍO?

El camionero me mira

toma un trago

no dice nada.

¿De qué color es su río?

Nada.

¿No lo sabe?

¿Qué es el color? dice

el camionero.

¡El color es el color!

rojo verde azul

amarillo

mi dedo

detrás de las manzanas

la remera el limón

como si fuera necesario.

¿Crees que el color

está en las cosas

o en la luz?

¿o en los ojos que miran

las cosas tocadas

por la luz?

¿qué color tienen los ojos

de tu madre?

Me muerdo una uña

lo miro

no digo nada

odio perder

pero no puedo decir gris

ni verde ni marrón.

El color del río

me dice el camionero

es un problema para los ojos

no encuentras palabras

ni ideas

con qué llamarlo.

Como gurí criado frente al río

siempre creí

que todas las cosas valiosas

son así como es el agua

difíciles de ver

casi imposibles de nombrar.

Ruth Kaufman

Argentina

Donde la ciudad termina Pequeño editor, 2014

¿Has visto

me dice el camionero

cuando llueve sobre el agua?

Salimos

en la calzada la lluvia

rebota contra la baldosas.

Entra a casa

y vuelve con una palangana.

Tenemos que esperar

Por la tarde

el camionero se ha ido.

En la palangana cada gota

dibuja un redondel

no rebotan

el agua se las traga

con boquita de pez.

La palangana es un tambor

con parche de agua

y yo me quedo oyendo

cada gota que toca

su minúsculo tum tum.

Ruth Kaufman

Argentina

Donde la ciudad termina Pequeño editor, 2014

 ♦

LA MAÑANA Y SUS NOMBRES DE MUJER

Aurora levanta el telón.

Alba clarea.

Estrella se apaga.

Celeste pinta el cielo.

Paloma vuela.

Rosa despierta,

se despereza

y Rocío Matinal

lava su cara.

Didi Grau

Argentina

NUBES

Noche temprana.

La luna se asoma a medias

entre unas nubes desperdigadas

como la espuma que deja en la playa

el mar en retirada.

Didi Grau

Argentina

VERDE

Verde cabellera del río

que se lleva la corriente.

Verde como hierba verde.

Cabellos de algas,

que no de gente.

Didi Grau

Argentina

LA GOTA

Quise exhibir del agua sus bondades

henchir sus gotas a fuerza de mojarme,

llover a voluntad

calar a gusto,

permear el material más impermeable.

Quise ser gota pequeña y constante,

decidida y audaz,

taladro pertinaz

capaz de hacer

un hueco en el peñón

rígido y fuere

inamovible mole

sin secarse.

Continué cual plomada

vía abajo

surcando las laderas de montañas,

mesetas y collados hasta dejar mi rastro

perceptible, pues mi fragilidad es inmortal:

Al viento/fuego…  ¡Agua le puedo!

Leibi Ng

República Dominicana

3:55 pm

Esta tarde

huele a mandarinas

y a naranjas.

¡Qué olores amarillos

y jugosos!

¡Qué redondos aromas

en las ramas!

5:25 pm

Jinete en una nube,

la lluvia se ha marchado.

El jardín está lleno de cristales

como estrellas de agua.

Es como un cielo verde

que está aquí abajo…

5:50 pm

En el país del aire

las nubes son montañas

y volcanes

que se escapan

del mapa de la tarde.

11:15 pm

En el mar de la noche

el búho

es un faro

de ojos oscuros.

Va guiando

los sueños que navegan

con su arrullo.

Y en su bote,

la luna lo acompaña

para que no se apague

su sol nocturno.

Mabel Morvillo

Argentina

LA NIEBLA SEÑORA

La niebla se acuesta

sobre los tejados

y las azoteas.

Con sus guantes grises

acaricia calles,

plazas y jardines.

Todo lo algodona

y lo aterciopela

la niebla señora.

Carlos Murciano

España

12 Comentarios

  1. Gracias por darme la oportunidad de echar la llave a esta completa recopilación de textos de tantos autores queridos, que he trabajado tantas veces con mis alumnos de clase, con algunos de los propios.
    Gracias y de nuevo felicidades por este EXCELENTE MENÚ acabado con mi postre favorito: marrons glacés.
    Y, como en cualquier restaurante que se precie,¡a su servicio siempre!

    • ¡Muchas gracias a ti, querida María Rosa! Espero nos des a probar muuuuuuuchos versos más!

  2. Entre los colores, el agua, el fuego y el viento y bonitos poemas, he encontrado a este pequeño sinsonte, al que el poeta se refiere, en laaaaarga charla con el camaroncito, pero por desgracia no se que le cuenta,jajaja ¡ya me gustaría!
    ¡Felicidades!
    Un abrazo desde Segovia.
    Marisa Alonso

    • Tarea para lectoaperitivos 2.0 incluir subtítulos y traducciones de sinsontés y camaroncés al español… Jejeje
      Abrazos, Marisa!

  3. sinsonte: pájaro americano parecido al mirlo pero de color pardo con el pecho y el vientre blancos muy notable por su armonioso canto.

    camarón: es un crustáceo decápodo nadador carideo de la familia palaemonidae.
    Los carídeos (Caridea) son un infraorden de crustáceos decápodos marinos o de agua dulce, conocidos vulgarmente como camarones, quisquillas o esquilas.

    Bonita la poesía de Nicolás Guillén

    Por cierto la animación de Chabukita al final del arcoiris, preciosa.

    Un abrazo desde la fríaaa Segovia.
    Marisa Alonso

    • ¡Muchas gracias, Marisa por tus aportes!
      Un abrazo desde el, por estos días, primaveral Coya.

  4. Bellas voces que convocan a despertar siempre con sentido natural. Consentido universal

    • Gracias Lilia por paladear esas voces en las mesas de Lectoaperitivos.
      Saludos!

  5. Bella inspiración hacia la naturaleza¡

    • Maravillas hechas versos, verdad?
      Saludos, Ofelia, y muchas gracias por pasar a deleitarte en las mesas de Lectoaperitivos :)

  6. Es una emoción sin límites encontrar mi poesía en estas páginas. Pronto le enviaré otros poemas. Gracias

    • Muuuuuchas, muchas gracias a ti, Francisco Morales Santos por permitirnos y celebrar más aun, el que compartamos tus versos en Lectoaperitivos, ¡bellísimos por cierto!. Estaría tan felizmente agradecida si nos pudieras compartir muchos más, así que espero ese valioso envío.
      Un abrazo fraterno desde Chile,

      Astrid

Trackbacks/Pingbacks

  1. Lectoaperitivos de poemas al amor y otros sentimientos | Lectoaperitivos - [...] (También lo encuentran en:  Lectoaperitivos de poemas a la naturaleza) [...]

¿Aportes? ¿Comentarios acerca de estos lectoaperitivos? Por favor, déjalos aquí: