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Oraciones del folclor poético

post144

Bendita la luz del día

y el Señor, que nos la envía,

tenga usted

muy buenos días.

Distintas versiones para el Ángel de la guarda:

Ángel de la guarda

dulce compañía

no me desampares

ni de noche ni de día

ni en la hora de mi muerte.

Amén.

Ángel de la Guarda

dulce compañía

no me desampares

ni de noche ni de día.

Si me desamparas

que será de mí

Ángel de la Guarda

ruega a Dios por mí.

Ángel de mi guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche ni de día.

Sed mi protector,

sed mi buena guía,

a todas las horas del día;

no me dejéis sola,

que me perdería.

Ángel de la Guarda

dulce compañía

no me abandones

 ni de noche ni de día

no me dejes solo

que yo solo me perdería.

Ángel de mi guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche, ni de día,

hasta que me pongas

en paz y alegría,

con todos los santos,

Jesús, José y María.

Ángel de mi guarda,

quiero ser tu amigo,

guía mis pasos,

y quédate conmigo.

Ángel de la guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche, ni de día,

si Tú estás conmigo,

serán de alegría,

no me abandones,

sé en todo mi guía.

Ángel de la guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche, ni de día.

Las horas que pasan, las horas del día,

si tú estás conmigo, serán de alegría.

No me dejes solo, sé siempre mi guía;

sin ti, soy chiquitito y me perdería.

Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía.

¡Ángel de mi guarda,

dulce compañía!

Ángel de la guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche, ni de día

hasta verme en brazos

de Jesús, José y María,

después de una larga y aprovechada vida.

Con Dios me acuesto,

con Dios me levanto

con la gracia de Dios

y el Espíritu Santo.

Con Dios me acuesto,

con Dios me levanto;

la Virgen del Carmen

me tapa con su manto,

para que no tenga frío,

ni miedo, ni espanto.

Con Dios me acuesto

con Dios me levanto

y la Virgen María

me tapa con su manto.

Con Dios me acuesto,

con Dios me levanto;

la Virgen María

me cubre con su manto.

Me dice:  —Niñito,

duerme y reposa,

no tengas miedo

de ninguna cosa,

ni de noche,

ni de día, ni en la hora

de la muerte.  Amén.

Levántate, Juana

y enciende la vela

mira que los angelitos

andan por la cabecera

despertando al Niño

para ir a la escuela.

Santa Ana parió a María

Santa Isabel a San Juan

con estas santas palabras

los perros se han de callar.

ORACIÓN DEL PEWÉN

Mari Mari mai rangiñ wenumapu, antrei vïcha antrei kuze

Wallmapu pelolka mapun, walimapu ngenechen chachaw!

Pewen vïcha pewen kuze vacanti mai trawlepaiñ tam pu

Pïñeñ uñoduamtïnemoiñ nga chaw adkïnemoiñ kiñe lif

Tripantu taiñi kiame wïnnam tïvachi mongewe pieimi

Nga chaw!

Wentepr(n) mongewe ta nietïpeiñ pu pïñeñ, taiñi

Kïame mongelukïlem piemi nga chaw!

Pewen vïcha pewen kuze, wïn vícha wïn kuse wïñoduamtinemoiñ

Kom tam pïñeñ kime ta admanemoiñ nga chaw! Rangiñ wenumapu antrei vïcha antrei kuze, kime mongenngetupe

Taiñi kom taiñi pupïnen, pimoiñ nga chaw!

Wïnoduamtinemoiñ ¨trïvmokeliñ nga chaw, rangiñ wenu mapu

Antrei vïcha antrei kuze, chachaw!

Chemkin dun-mu-ta elelumelelemi (¿…?) tam pu pïñeñ kïme amutom taiñ mongen

Pimoiñ nga chaw!    (Oración mapuche)

ORACIÓN DEL PEWÉN

Te saludamos viejo rey sol, vieja reina sol, que están en medio de

la tierra del cielo, en todo el mundo,

que iluminas la tierra, dueño de la tierra, ¡oh padre!

Viejo del pewén, vieja del pewén, hoy pues nos hemos reunido tus hijos

ten piedad de nosotros, ¡padre!

Déjanos arreglado un buen año para que de buen grano este sustento,

dí, pues ¡padre!

Viejo del pewén, vieja del pewén, dueño de la montaña que cuidas

todo sustento y animal en esta tierra, ¡padre!

Que dé buen grano este sustento, di, pues ¡padre!

Que tengan abundante sustento nuestros hijos, para que vivan bien

dí, pues, ¡padre!

Viejo del pewén, vieja del pewén, viejo del lucero matutino,

vieja del lucero matutino, ten piedad de todas tus criaturas,

preocúpate por nosotros, pues, ¡padre!

Rey sol viejo, reina sol vieja, en medio de la tierra del cielo,

que vivan bien todos nuestros hijos, dinos, pues, ¡padre!

Ten piedad de nosotros, no nos abandones pues, ¡padre!

rey sol viejo, reina sol vieja, que están en medio de la tierra,

del cielo, oh, ¡padre!

CUATRO ESQUINITAS

Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos guardan mi alma.

La versión que nos compartió el 4 de diciembre de 2013 la escritora Marisa Alonso Santamaría desde Segovia, España:

Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos que me acompañan.

Jesús, José y María,

vuestro esclavo soy,

con vuestro permiso

a dormir me voy.

Aquel

Niño bendito

que nació en Belén,

nos bendiga la mesa

y a nosotros también.

Estrellita blanca,

rosalito en flor,

abre ya los ojos

que amanece Dios.

Jesús, José y María

os doy mi corazón y mi alma

y si tuviera más

más os daría.

Santo Dios,

Santo Fuerte,

Santo Inmortal, líbranos, Señor,

de todo mal.

Dios Padre nos bendiga,

Dios Hijo nos defienda,

Dios Espíritu nos guarde,

ahora y siempre.

VEO LA LUNA

Veo la luna,

y la luna me ve a mí;

Dios bendiga la luna,

y Dios me bendiga a mí.

Mateo, Marcos, Lucas y Juan,

bendigan la cama en que descanso;

cuatro esquinas en mi cama,

cuatro ángeles en torno a mi cabeza,

uno que vigila y uno que reza,

y dos que en mi alma se interesan.

De la tradición española

Jesusito de mi vida,

eres niño como yo,

Virgencita de mi vida,

eres niña como yo.

Jesús, José y María,

dadnos salud y alegría.

Santa Mónica bendita

madre de San Agustín,

a Dios encomiendo mi alma

que me voy a dormir.

VIRGEN DE GUADALUPE, PATRONA DE AMÉRICA

Virgen de Guadalupe

estrella de la mañana,

ojos negros, piel morena,

Virgencita americana.

Protectora de los pobres,

unión de todas las razas,

tú hiciste de nuestra tierra

continente de esperanza.

Virgen María,

estrella del Mar,

dame gracia

para no pecar.

Santa Apolonia, patrona de los dentistas…

Estaba Santa Apolonia

en la puerta de su casa;

la Virgen pasó y le dijo:

¿qué haces, Apolonia de mi alma?

Aquí estoy, Señora mía,

no duermo sino velo,

que de un dolor de muelas

dormir no puedo.

Quien quiera bendiciones,

paz y alegría,

rezar el Rosario

todos los días.

Bendigo la hostia,

bendigo el altar,

bendigo el camino

que voy a andar.

San José mira a la Virgen,

la Virgen mira a José,

el Niño mira a los dos

y se sonríen los tres.

Qué bonita la mano

qué bonito pie

qué bonito el Niño

de María y José.

ORACIÓN Y SERMÓN

Los ojos de mi obispo, nunca he visto,

aunque la luz en ellos puede brillar;

pues cierra los suyos al rezar,

y yo, los míos, al oírlo predicar.

Todo para ti, querido Dios.

Todo lo que hago,

o pienso,

o digo,

todo el santo día.

Ayúdame a ser bueno.

ME VOY A DORMIR

Me voy a dormir

solito en mi cama,

con Santa María,

Jesús y Santa Ana.

Señora Santa Ana,

señor don Joaquín,

me meto en mi cama,

me pongo a dormir.

A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte,

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en esa cruz, y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas, y tu muerte.

Muévesme al tu amor en tal manera,

que aunque no hubiera Cielo, yo te amara;

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar, porque te quiera;

que aunque cuanto espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

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