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Lectoaperitivos de poemas de autor a la infancia

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ENCANTAMIENTO

Este niño es un encanto

parecido al fino viento:

si dormido lo amamanto,

que me bebe yo no siento.

Es más travieso que el río

y más suave que la loma:

es mejor el hijo mío

que este mundo al que se asoma.

Es más rico, más, mi niño

que la tierra y que los cielos:

en mi pecho tiene armiño

y en mi canto terciopelos…

Y es su cuerpo tan pequeño

como el grano de mi trigo;

menos pesa que su sueño;

no se ve y está conmigo.

Gabriela Mistral

Chile

BOTONCITO

Yo tenía un botoncito

aquí, junto al corazón.

Era blanco y pequeñito

como el grano del arroz.

De la luz lo defendía

en la hora del calor.

Yo tenía un botoncito

apegado al corazón.

Fue creciendo, fue creciendo

y mi sombra la pasó.

Fue tan alto como un árbol

y su frente como el sol.

Fue creciendo, fue creciendo

y el regazo me llenó;

y se fue por los caminos

como arroyo cantador…

Lo he perdido, y así canto

por mecerme mi dolor:

“¡Yo tenía un botoncito

apegado al corazón!”

Gabriela Mistral

Chile

NIÑO MEXICANO

Estoy en donde no estoy,

en el Anáhuac plateado,

y en su luz como no hay otra

peino un niño de mis manos.

En mis rodillas parece

flecha caída del arco,

y como flecha lo afilo

meciéndolo y canturreando.

En luz tan vieja y tan niña

siempre me parece hallazgo,

y lo mudo y lo volteo

con el refrán que le canto.

Me miran con vida eterna

sus ojos negri-azulados,

y como en costumbre eterna,

yo lo peino de mis manos.

Resinas de pino-ocote

van de su nuca a mis brazos,

y es pesado y es ligero

de ser la flecha sin arco…

Lo alimento con un ritmo,

y él me nutre de algún bálsamo

que es el bálsamo del maya

del que a mí me despojaron.

Yo juego con sus cabellos

y los abro y los repaso,

y en sus cabellos recobro

a los mayas dispersados.

Hace doce años dejé

a mi niño mexicano;

pero despierta o dormida

yo lo peino de mis manos…

Gabriela Mistral

Chile

(Anáhuac:  meseta volcánica próxima a México que toma su nombre del imperio azteca;  ocote: RAE  1. m. El Salv., Guat., Hond., Méx. y Nic. Nombre genérico de varias especies de pino americano, aromático y resinoso, nativo desde México a Nicaragua, que mide de 15 a 25 m de altura.)

INVITACIÓN

¿Qué niño no quiere la ronda

que está en las colinas venir?

Aquellos que se rezagaron

se ven por la cuesta subir.

Vinimos buscando y buscando

por viñas, majadas, pinar,

y todos se unieron cantando,

y el corro hace el valle blanquear…

Gabriela Mistral

Chile

PICHÓN DE FANTASMA

Al fantasma bebé que es tan chiquito,

y para enojo de su fantasmamá,

no se le escucha decir ni un “buuu” correcto,

sólo le sale “babá, babá, babá”.

Cecilia Pisos

Argentina

EL CORRO LUMINOSO

Corro de las niñas,

corro de mil niñas

a mi alrededor:

¡oh Dios, yo soy dueña

de este resplandor!

En la tierra yerma,

sobre aquel desierto

mordido de sol,

¡mi corro de niñas

como inmensa flor!

En el llano verde,

al pie de los montes

que hería la voz,

¡el corro era un solo

divino temblor!

En la estepa inmensa,

en la estepa yerta

de desolación,

¡mi corro de niñas

ardiendo de amor!

En vano queréis

ahogar mi canción:

¡un millón de niños

la canta en un corro

debajo del sol!

En vano queréis

quebrarme la estrofa

de tribulación:

¡el corro la canta

debajo de Dios!

Gabriela Mistral

Chile

HALLAZGO

Me encontré este niño

cuando al campo iba:

dormido lo he hallado

en unas espigas…

O tal vez ha sido

cruzando la viña:

buscando los pámpanos

topé su mejilla…

Y por eso temo,

al quedar dormida,

se evapore como

la helada en las viñas…

Gabriela Mistral

Chile

SUAVIDADES

Cuando te estoy cantando,

en la Tierra acaba el mal:

todo es dulce por tus sienes:

la barranca, el espinar.

Cuando te estoy cantando,

se me acaba la crueldad:

suaves son, como tus párpados,

¡la leona y el chacal!

Gabriela Mistral

Chile

ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en la puerta de su casa

estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco

decoraba su cabeza;

collares de cuentas rojas

al cuello le daban vueltas.

Las otras niñas del barrio

jugaban en la vereda;

las otras niñas del barrio

nunca jugaban con ella.

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en un silencio de lágrimas

lloraba la niña negra.

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en su féretro de pino

reposa la niña negra.

A la presencia de Dios

un ángel blanco la lleva;

la niña negra no sabe

si ha de estar triste o contenta.

Dios la mira dulcemente,

le acaricia la cabeza,

y un lindo para de alas blancas

a sus espaldas sujeta.

Los dientes de mazamorra

brillan a la niña negra.

Dios llama a todos los ángeles,

y dice:  ¡Jugad con ella!

Luis Cané

Argentina

DESEO

Quiero ser otro;

el que fui cuando niño

mirando el cielo.

Eduardo Llanos

Chile

EXCURSIÓN

Henos de nuevo aquí

perdidos en el bosque de la infancia

buscando las pisadas de Dios

bajo las hojas secas.

Eduardo Llanos

Chile

AGRANDA LA PUERTA, PADRE

Agranda la puerta, Padre,

porque no puedo pasar.

La hicieron para los niños,

yo he crecido a mi pesar.

Si no me agrandan las puertas,

achícame por piedad.

Vuélveme a la edad aquella

en que vivir es soñar.

Miguel de Unamuno

España

AL PANADERO

 Mientras el pan sea

niña o niño,

hay que amasarlo

con cariño.

Y cuando sea

ya mayor

hay que amasarlo

con amor.

David Chericián

Cuba

LA NIÑA PINTA UNA CASA

Con lápices de colores

la niña pinta una casa.

El techo viste de rojo,

de añil puertas y ventanas.

El jardín todo de verde.

De amarillo las barandas.

Las flores que le ha pintado,

unas rojas y otras blancas.

Con un morado de lila

llenó la tarde lejana.

De gris y rosa las nubes.

De azul toda la montaña.

Paso un camino de ocre

desde el huerto hasta la casa.

Un árbol castaño y verde

y un arroyuelo de plata.

Manuel Rugeles

Venezuela

(añil: RAE 2. m. Pasta de color azul oscuro, con visos cobrizos, que se saca de los tallos y hojas del añil.)

ÉSTE ES UN GRILLO

Éste es un grillo, éste es un gallo,

éste es mi niño montado a caballo.

Ésta es una rosa, éste es el clavel,

ésta es mi niña bordando un mantel.

Ésta es la Luna, éste es el Lucero,

éste es mi niño en el mar marinero.

Ésta que canta es la pájara pinta,

ésta es mi niña que se ata una cinta.

Ésta es una espiga, éste es un manzano,

éstos son mis niños que van de la mano.

Eduardo González Lanuza

Argentina

LA VAQUITA

La vaquita de San Antonio

no tiene manchas ni lleva moños

solo pintitas que colorean

un poco más, la primavera

Pedí un deseo, a ver si vuelo,

a ver si cumplo con lo que pedís

con aquello que guardas en tu alma,

con eso que crees imposible

Soñá despierto, volá conmigo

y no te olvides si estás herido,

tomarme en tus manos, pedir un deseo

soñar todo aquello que es verdadero

Confiá en mi vuelo

confiá en mi ser

porque tu deseo

voy a defender

Y quizá mas tarde, otra primavera,

entre tus manitos me vuelvas a ver

traeré de regalo tu sueño cumplido,

tu brillo en los ojos y luego me iré…

La vaquita de San Antonio

no tiene manchas ni lleva moños

sueña volando

vive viajando

mientras un sueño

la está esperando…

Coni Salgado

Argentina

(vaquita de san antonio o chinita)

RITMO

Los niños siempre quieren:

Del estanque,

los patos.

De la fuente,

la estatua.

Del flamenco,

su cuello.

De los magos,

la capa.

Del colegio,

el maestro.

Del león,

la mirada.

De las niñas, el modo

como juegan y cantan.

Aramís Quintero

Cuba

ROMANCE DE LA NIÑA BOLA

En una casa cuadrada

vive una niña redonda

redonda de redondeces

de pies de manos de cara

Juega con aros la niña

con muñecas, con guirnaldas

por ser cuadrados los dados

a la niña no le agradan

Su sonrisa es una curva

iluminando su cara

y en sus ojos se distingue

el color de la avellana

Como rueda de fortuna

gira la niña mimada

la gordita gira y gira

rueda sobre sus pisadas

Ninah Basich

México

EL CUENTO DE LA NIÑA PERDIDA

Silencio de luna,

silencio de noche.

Todo está oscuro,

nadie responde.

Una nota de laúd

se oye lejana arriba,

es un pájaro que busca

a una niña perdida.

Silencio de luna,

silencio de noche.

Todo está oscuro,

nadie responde.

Por el valle del olvido

es el viento el que la llama,

sólo se oyen los ecos

por las colinas del alba.

Silencio de luna,

silencio de noche.

Todo está oscuro,

nadie responde.

Ha llegado un emisario

de los lugares remotos.

Trae noticias tristes

en el agua del otoño.

Silencio de luna,

silencio de noche.

Todo está oscuro,

nadie responde.

No ha visto a la niña

ni ha encontrado su rastro.

La lluvia empieza a llorar

y sigue, sigue llorando.

Silencio de luna,

silencio de noche.

Todo está oscuro,

nadie responde.

Cuando nadie lo esperaba

la niña ha aparecido,

se entretuvo jugando

con las zarzas del camino.

No hay silencio en la luna

no hay silencio en la noche.

Ya se oye la alegre risa

de la niña por el monte.

Luz del Olmo

España

NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha

cerrada y pobre:

escarcha de tus días

y de mis noches.

Hambre y cebolla:

hielo negro y escarcha

grande y redonda.

En la cuna del hambre

mi niño estaba.

Con sangre de cebolla

se amamantaba.

Pero tu sangre,

escarchada de azúcar,

cebolla y hambre.

Una mujer morena,

resuelta en luna,

se derrama hilo a hilo

sobre la cuna.

Ríete, niño,

que te tragas la luna

cuando es preciso.

Alondra de mi casa,

ríete mucho.

Es tu risa en los ojos

la luz del mundo.

Ríete tanto

que en el alma al oírte,

bata el espacio.

Tu risa me hace libre,

me pone alas.

Soledades me quita,

cárcel me arranca.

Boca que vuela,

corazón que en tus labios

relampaguea.

Es tu risa la espada

más victoriosa.

Vencedor de las flores

y las alondras.

Rival del sol.

Porvenir de mis huesos

y de mi amor.

La carne aleteante,

súbito el párpado,

el vivir como nunca

coloreado.

¡Cuánto jilguero

se remonta, aletea,

desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.

Nunca despiertes.

Triste llevo la boca.

Ríete siempre.

Siempre en la cuna,

defendiendo la risa

pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,

tan extendido,

que tu carne parece

cielo cernido.

¡Si yo pudiera

remontarme al origen

de tu carrera!

Al octavo mes ríes

con cinco azahares.

Con cinco diminutas

ferocidades.

Con cinco dientes

como cinco jazmines

adolescentes.

Frontera de los besos

serán mañana,

cuando en la dentadura

sientas un arma.

Sientas un fuego

correr dientes abajo

buscando el centro.

Vuela niño en la doble

luna del pecho.

Él, triste de cebolla.

Tú, satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa

ni lo que ocurre.

Miguel Hernández

España

PUPILAS DE NIÑO

Niño pequeñito

que asombrado miras:

hoy el verso mío

canta a tus pupilas.

Ya cantó a las rosas

suaves y divinas

y a las madreselvas

y a las sensitivas…

Hoy el verso mío

canta a tus pupilas

que han seguido el vuelo

de las golondrinas

por entre esa senda

celeste y tranquila

donde la mirada

se torna caricia…

Hoy el verso mío

canta a tus pupilas

que miraron una

mariposa herida

y después lloraron

lágrimas benditas.

Hoy el verso mío

canta a tus pupilas

que se detuvieron

ante las hormigas

que por una senda

iban y venían…

Hoy el verso mío

canta a tus pupilas

que en el sueño puro

de la noche tibia

sueñan con el oro

de las estrellitas…

Niño pequeñito

que asombrado miras:

hoy el verso mío

canta en tus pupilas.

Francisco López Merino

Argentina

(sensitivas;  madreselvas)

DEL PALO DE TU CUNA

Del palo de tu cuna cuelgan alegremente

tu caballo de plomo, tu conejo de lana.

En cuanto abras los ojos darás con tus juguetes

barnizados con luz de la mañana.

¡Cuántos, al despertarse, no hallarán muñeco,

ni pan siquiera, hijo, para su hambre atrasada!

Baldomero Fernández Moreno

Argentina

POR LA CALLE VAMOS

Por la calle vamos, un niño me guía.

Su pequeña mano sostiene la mía;

peligro y tropiezos me advierte con celo

y el camino hacemos contentos los dos.

El, porque los niños no saben de duelo;

¡a Dios busco y hallo, y en la manecita

de mi guía beso la mano de Dios!

Vicenta Castro Cambón

Argentina

LA NENA POBRE

La nena pobre, que nunca

tuvo juguetes, se alegra.

Canta una canción de cuna

más linda que las estrellas.

Contra su pecho, apretado,

tiene su bebé sin cabeza.

Está el muñeco tan roto,

tan sucio está, que da pena.

¡Pero qué caliente está

en los brazos de la nena!

Canta una canción de cuna

más linda que las estrellas.

José Sebastián Tallón

Argentina

INFANCIA

Se encontraron en la plaza

por primera vez, y ya,

como viejos conocidos,

se pusieron a jugar;

y de pronto, por un cobre,

se pegaron sin piedad.

Terminada la reyerta,

cada cual se fue a su hogar,

incubando la venganza

más terrible y ejemplar.

Y al hallarse al otro día…

¡se pusieron a jugar!

Antonio A. Gil

Argentina

DOMINGO EN EL ZOOLÓGICO

—Un globo, un globo, quiero un globo

–pidió un niño.

La madre le compró un globo.

El niño soltó el globo y lo vio volar.

—Un globo, un globo, quiero un globo

–volvió a pedir el niño.

El padre le compró un globo.

El niño soltó el globo y lo vio volar.

—Un globo, un globo, quiero un globo

–pidió otro niño.

La madre dijo:

—No.

El padre dijo:

—No.

Y el niño voló

se fue de los brazos de la madre

de los brazos del padre

volando con los globos.

Esto pasó en el Jardín Zoológico

la tarde de un domingo.

Son testigos:  un elefante,

dos leones,

un águila

y un vendedor de globos.

Javier Villafañe

Argentina

El día 20 de noviembre se celebra EL DÍA UNIVERSAL DE LA INFANCIA y la ONU insiste en la toma de conciencia sobre el bienestar y los derechos de los niños y niñas del mundo entero.  María Rosa Serdio nos comparte este conmovedor poema:

DÍA UNIVERSAL DE LA INFANCIA

La ley me protege,

yo puedo crecer,

jugar, divertirme

leer y comer.

Y tú, ese otro niño

de igual corazón,

trabajas y sufres

discriminación.

La ley te ha olvidado

no existe igualdad

No tienes ni nombre

¡lo mismo les da!

Eres explotado,

trabajas de más,

te mueres de hambre

y sin libertad.

Siempre que te miro

siento el corazón

roto en dos pedazos:

amor, rebelión.

Y hoy quiero decirlo

en voz alta y clara.

¡Si yo soy futuro

tú eres el mañana!

Y si los mayores,

que dicen que saben,

no te dan derechos

quizá el mundo acabe.

Al mundo redondo

deben sustentar

las manos de niños

en justicia, en paz.

María Rosa Serdio

España

SOY SÓLO UN NIÑO

Si me gritas,

me haces sordo.

Si me callas,

me haces mudo.

Si me ignoras,

invisible.

Miedoso,

cuando estoy solo.

Desconfiado,

al mentirme.

¡Quiéreme, soy sólo un niño!

Si me escuchas,

me haces fuerte.

Cuando jugamos,

amigos.

Dame pan

si tengo hambre.

Tápame

si tengo frío.

Si lloro,

dame consuelo.

Si río,

ríe conmigo.

Edúcame

con cariño.

Necesito tus abrazos,

tus caricias y tus mimos.

Cuídame

si estoy enfermo.

¡Quiéreme, soy sólo un niño!

Marisa Alonso Santamaría

España

CANCIÓN DE LOS NIÑOS CALLEJEROS

La esquina es como un árbol,

como un árbol de niños;

en las trenzas del juego

se enlazan sus ramajes.

Árbol de voces puras

alzadas en los gritos.

La esquina es un brotar

melodioso de niños.

A la hora de la siesta,

cuando los árboles duermen

bajo el rayo del sol,

los niños se despiertan.

Canción de los niños

que brotan en las esquinas;

pájaros de la calle

con los ojos del día.

La esquina es como un árbol,

como un árbol de niños,

con sus hojitas de niños verdes

jugando todo el día.

Juvenal Ortiz Saralegui

Uruguay

CANCIÓN DEL ABANICO

Con un gran clavel

pasaba la niña, falda de papel;

por el puentecito, sobre la laguna

color de aceituna.

¡Ay, niña, el clavel!

¡Mira que la brisa se queda con él!

Detrás de la torre hay un caballero

que agita el sombrero.

La niña que pasa

no sabe si el viento la empuja o rechaza…

¡Cuidado la falda, porque es de papel!

¡Ay, niña, el clavel!

Fryda Schultz de Mantovani

Argentina

INVITACIÓN A LA RONDA DE NIÑOS

Ronda de los niños

–a la ronda, ronda–

con celestes guiños

de luna redonda.

A ronda, de noche,

no falte ninguna,

con el haz de brazos

a formar la luna.

La luna que ronda

sueño de pesebre;

¡júbilo celeste

que la noche ahonda!

Río de frescura

la niñez se espande

bajo el árbol quieto

de la plaza grande.

Venid, venid todos

a cercar la hermana,

que en sus ojos trae

luz de la mañana.

Cantará la hermana

con su voz alegre.

Guirnaldas de brazos

formarán la ronda;

Ronda de los niños

–a la ronda, ronda–

con celestes guiños

de luna redonda.

Manuel de Castro

Uruguay

EL TIEMPO DE LA NIÑA

La niña en el alba de oro

sale a encender los jardines,

a abrir los ojos del lirio

y a despertar los clarines.

La niña en el mediodía

almuerza manjares de hada

y bebe licor del cielo

en una copa dorada.

La niña al atardecer

rondas y juegos desgrana

con los gnomos de las flores

y el duende de la campana.

La niña en la noche duerme

bajo sábanas de lilas

mientras ángeles celestes

le perfuman las pupilas.

Robinson Saavedra Gómez

Chile

RECUERDO INFANTIL

Yo escucho los cantos

de viejas cadencias

que los niños cantan

cuando en coro juegan

y vierten en coro

sus almas que sueñan

cual vierten sus aguas

las fuentes de piedra:

con monotonías

de risas eternas

que no son alegres,

con lágrimas viejas

que no son amargas

y dicen tristezas

tristezas de amores

de antiguas leyendas.

En los labios niños,

las canciones llevan

confusa la historia

y clara la pena;

como el agua clara

lleva su conseja

de viejos amores

que nunca se cuentan.

Jugando a la sombra

de una plaza vieja

los niños cantaban…

La fuente de piedra

vertía su eterno

cristal de leyenda.

Cantaban los niños

canciones ingenuas

de un algo que pasa

y que nunca llega:

la historia confusa

y clara la pena.

Seguía su cuento

la fuente serena:

borrada la historia,

contaba la pena.

Antonio Machado

España

NARANJAS

Naranjitas de China,

naranjitas doradas

que caían, maduras,

al corral de mi casa,

de una casa vecina,

rodando por las tapias…

Naranjitas de oro

que trae, en su canasta,

una niña que viene

cantando desde el alba:

Naranjitas de China,

¿no me compran naranjas?

¡Ay, cómo me recuerdan

el solar de mi casa,

con el color alegre

de sus hojitas agrias!

¡Cuántas cosas me dice

de mi vida lejana

esa niña que viene

vendiendo unas naranjas!

Naranjitas de China,

¿no me compran naranjas?

Sol…, provincia…, canciones…

¡Esa niña que pasa

no comprende que, a gritos,

va vendiendo mi infancia!

Jaime Torres Bodet

México

ROMANCE DEL CAMINO DE MI INFANCIA

Dicha de cerrar los ojos

y recordar el camino

lejano –como en un sueño–

que recorrí siendo niño.

Mi infancia no fue dichosa,

pero tuvo aquel camino:

corto para mis carreras,

largo para mi silbido,

húmedo y gris en invierno,

azul y ardiente en estío.

Íbame por él, cantando,

como al andar canta el río;

acça trepábame a un árbol

para reparar un nido

y allá cortaba una rama

que, asegurándola al cinto,

sería el arma hazañosa

para vencer los peligros

creados por mis temores

en mi corazón de niño.

Lo bueno que hay en mi vida

lo tengo de aquel camino:

sueños de largas andanzas

por rumbos desconocidos,

mi estímulo a los que parten,

mi esperanza en lo imprevisto,

mi resignación callada

para acatar el destino.

Por eso cuando la vida

me pone torvo y sombrío,

cierro los ojos cansados

y recuerdo aquel camino.

En él recorro mi infancia;

oigo mi propio silbido

que despierta muchas cosas

dormidas en el olvido,

y haciendo saltar del alma

la herrumbre del pesimismo,

vuelvo a emprender la vida

con mi corazón de niño.

Luis Cané

Argentina

(estío:  RAE 1. m. Estación del año que astronómicamente principia en el solsticio de verano y termina en el equinoccio de otoño. torvo:  RAE  1. adj. Dicho especialmente de la mirada: Fiera, espantosa, airada y terrible a la vista.)

PEQUEÑOS

En la tarde, al amparo del alero,

que en una paz de égloga se asila,

miro el grupo infantil que en el estero

mezcla al harapo gris la gasa lila.

Vuela al monte un zorzal, bala un cordero,

y en el agua un fulgor trémulo oscila;

todos los niños buscan el lucero

y es una estrella azul cada pupila.

Después, en el misterio vespertino,

se abren, como alas los pequeños brazos,

y en todas las gargantas tiembla un trino.

Y esfumado el paisaje lugareño,

la noche ya desciende a los ribazos,

mientras los niños ríen y yo sueño…

Luis Felipe Contardo

Chile

(égloga:  RAE 1. f. Composición poética del género bucólico, caracterizada generalmente por una visión idealizada del campo, y en la que suelen aparecer pastores que dialogan acerca de sus afectos y de la vida campestre.  ribazo:  RAE  3. m. Caballón que divide dos fincas o cultivos.  4. m. Caballón que permite dirigir los riegos, y andar sin pisar la tierra de labor.)

BURBUJAS DE LA INFANCIA

¡Cuán lejos estamos de los infantiles

ensueños de gloria, de dicha y placer!

Las gaitas antiguas y los tamboriles,

los juegos incautos, las risas de ayer,

se borran y escapan en vagos perfiles.

¡Hacia ellos nuestra alma quisiera volver!

La casa, la escuela, la verde campiña,

los vagos estudios, la sed de gozar,

y las amistades que empiezan en riña

y los amoríos sin saber amar…

¡Cuán lejos!  ¡Cuán lejos está aquella niña

con quien nunca solos pudimos hablar!

La madre muy joven el padre muy fuerte,

la luna llorando sobre un mandolín,

la iglesia muy grande, muy lejos la muerte,

jazmines y rosas en todo el jardín,

y en nuestra esperanza la estrella que advierte

venturas y triunfos, sin tregua ni fin…

¡Cuán lejos estamos de los infantiles

ensueños de gloria, de dicha y placer!

Las gaitas antiguas y los tamboriles,

los juegos incautos, las risas de ayer,

se borran y escapan en vagos perfiles…

¡Hacia ellos nuestra alma quisiera volver!

Manuel Ugarte

Argentina

UMBRAL

En el umbral sentado

de niño, discurría:

En un caballo negro,

una tarde me iría.

Mi madre, por la casa,

¡cómo me llamaría!

Por la ciudad mi padre

¡cómo me buscaría!

Andando en mi caballo

con mucha gallardía,

a no sé qué comarca

sin nombre llegaría.

Una princesa rubia,

rubia me esperaría.

Proezas del camino

sin fin le contaría.

Y como bien se sabe

que la enamoraría,

con ella en una iglesia

blanca me casaría.

Mi madre, bien sabido

que nos bendeciría.

Mi padre, por seguro

que nos perdonaría,

y a todos los amigos

mi historia contaría.

¡Bandido de muchacho!

¡Quién nunca lo diría!

Y la ciudad entera

se maravillaría.

Con esto abro los ojos

ebrios de fantasía.

Pero del propio sueño

corriendo, ya corría.

Corría por la casa:

“Ven madre”, repetía.

Madre, la dulce madre,

jamás la dejaría.

Me le colgaba al cuello…

Nadie por qué sabía…

Arturo Capdevila

Argentina

EL NIÑO MUDO

El niño busca su voz.

(La tenía el rey de los grillos.)

En una gota de agua

buscaba su voz el niño.

No la quiero para hablar;

me haré con ella un anillo

que llevará mi silencio

en su dedo pequeñito.

En una gota de agua

buscaba su voz el niño.

(La voz cautiva, a lo lejos,

se ponía un traje de grillo.)

Federico García Lorca

España

MELINA

Melina,

juguemos a que somos niñas.

Ven, vamos al río, ya nada nos frena,

hagamos diez panes de trigo y arena.

Melina,

juguemos aunque el sol nos quema.

No hay mar cercano, ni tampoco viñas;

pero hay ríos claros y no existe pena.

Melina,

descalzas corramos, no hay guerra,

el cielo es inmenso y ya no hay problema.

Caminos sin fines, las verdes praderas,

floridos jardines son nuestros emblemas.

Melina,

juguemos entre el agua clara,

los juncos, Melina, son capas de seda,

juguemos, Melina, a que somos niñas.

Nuestras manos vuelan, entre las estrellas;

nuestro pelo es brisa, que alcanza el cielo,

juguemos, Melina, a que somos bellas.

Llamemos al eco, es un hada buena, hagamos un lago,

un lago pequeño, Melina, es hermosa la flor del canelo.

Blancas nubes vienen, en ellas viajemos,

hablemos al río, nos responde luego,

gritemos tan fuerte que a Dios asustemos,

nos regañará…  o despierta risueño.

Juguemos, Melina, hagamos un juego,

juguemos por siempre a que niñas seremos.

Faumelisa Manquepillán

Chile

NIÑO LUCHÍN

Frágil como un volantín

en los techos de Barrancas

jugaba el niño Luchín

con sus manitos moradas

con la pelota de trapo

con el gato y con el perro

el caballo lo miraba.

En el agua de sus ojos

se bañaba el verde claro

gateaba a su corta edad

con el potito embarrado

con la pelota de trapo

con el gato y con el perro

y el caballo lo miraba.

El caballo era otro juego

en aquel pequeño espacio

y al animal parecía

le gustaba ese trabajo

con la pelota de trapo

con el gato y con el perro

y con Luchito mojado.

Si hay niños como Luchín

que comen tierra y gusanos

abramos todas las jaulas

pa’ que vuelen como pájaros

con la pelota de trapo

con el gato y con el perro

y también con el caballo.

Víctor Jara

Chile

Que sea el propio Víctor Jara quien nos cuente la historia y nos cante sus versos…

INFANCIA

¿Qué niño se escabulle

por la vieja cerradura de la casa

y en qué espejo se hunde?

El sol se descuelga

entre las tumbas de noviembre

y entre los lirios todavía

busca un mapa.

Pero Hamelin está muy lejos

y la astucia de una flauta

no tiene el poder de regresarnos.

La espada es sólo el sueño

de la piedra en otro tiempo.

El pasado nada más

todo el olvido.

Teresa Calderón

Chile

UN NIÑO, DE SU CARIÑO

Un niño, de su cariño,

me dio un beso tan sincero

que al morir, si acaso muero,

sentiré el beso del niño.

José Martí

Cuba

NO ME QUITES LAS CANAS

No me quites las canas

que son mi nobleza:

cada cana es la huella de un rayo

que pasó, sin doblar mi cabeza.

¡Dame un beso en las canas, mi niña:

que son mi nobleza!

José Martí

Cuba

COMPRENDE

             Un niño es a ti

                                                                          como unos días mojados a

la luna

                                          o como a

la luna

                                                             un hueco de árbol;

                           la vida es a ti

                                        como a

  un árbol

                    un hombre nuevo:

                                                                                          sube por su verdad vieja

                                                                                e iluminado

              juega con agua

                                                                     y con tierra.

Alejandro Zambra

Chile

INFANCIA

Escapaba el aroma del ciprés

y envolvía la tarde.

De regreso, mi caballo

hacía el camino

entre corales de mosqueta

y piedras del río.

Ya en la casa

mi padre hablaba de los años

y mi madre,

aromaba la infancia

con dulce de frambuesas.

Entonces, yo escribía en mi cuaderno,

mientras una tibia cortina

envolvía la casa

y afuera, un poncho blanco

borraba nuestros pasos.

Bernardita Hurtado Low

Chile

A continuación, dos poemas que nos llevan a la cruel realidad que viven hoy muchísimos niños y niñas en Siria, país devastado por la guerra, realidad que tristemente se repite en otros puntos de nuestra historia y nuestro planeta.  El primero en particular, está dedicado a Omran, no un personaje de ficción, sino un niño sirio real.

OMRAN, DE ALEPO

De polvo a sangre

te viste la guerra

Con mirada triste…

Mudo, quieto, impávido

y solito te deja.

El corazón de escarcha

la piel de piedra

¡Ay qué pena más grande!

¡No lloras por tu madre

ni por tu herida!

¡Qué horrible pena,

la sangre no te asusta

ni te da espanto!

Las bombas apagaron

tu dulce llanto

Rompieron tu alma tierna

en mil pedazos

¡Maldita guerra!

Que le roba a los niños

la risa, el juego

y su inocencia

¡Si yo pudiera!

sabanitas de seda

que te cubriera

Pijamita blanco

te merecieras.

En brazos de tu madre

tú te durmieras

Arropado de besos

mecido por su canto,

piel de canela.

No eres una imagen más

de esta cruel y triste guerra

Eres el grito que clama

en nuestra conciencia

Con nombre y apellido

te conocieran

Y en un sueño de PAZ

tú te durmieras.

18 de agosto de 2016

Aún guardo la capacidad

de sobrecogerme y conmoverme.

Teresa Guerra García

España

ADIÓS AL NIÑO DEL MAR

Duerme pequeño niño de mar,

sueña bonito en tu descanso de PAZ.

tu recuerdo perdurará

en tu apresurado adiós a la vida

y nosotros lucharemos

para que los pueblos

reencuentren un mundo mejor.

Duerme pequeño niño del mar

montado en olas de espuma

y acunado en la orilla

con lágrimas de sal.

Las estrellas te reciben

en guiños de luz,

sonrisas y caricias

y cantos de cristal.

¡Feliz estancia en los cielos!,

con muchos amiguitos te encontrarás,

víctimas de la injusticia

y de las guerras sin razón.

Aquí en la tierra

nos dejas el recuerdo

entre lágrimas indignadas,

musutxus montados en el viento.

Duerme pequeño niño del mar,

duerme tranquilo tu sueño de PAZ.

Begoña Rotaetxe

España

(musutxus:  Besos en euskera.)

9 Comentarios

  1. Hermosas lecturas ( poesìas)para los niños , en realidad para todo lector.

    • ¡Muchas gracias, Name Rosa! Hemos trabajado (y lo seguiremos haciendo) para presentar desde Chile al mundo un trabajo serio, dedicado, lleno de cariño y respeto por la poesía y la tradición oral hispanoamericanas con el único fin de compartir todos la belleza y sencillez de este material. La poesía y el folclor oral no tienen edad, aunque sí es deber de algún adulto mediador hacer las presentaciones a los niños y niñas. Pero, ¿cuántos otros adultos probablemente ya casi habrán olvidado o no conocen esta riqueza hecha letras y folclor? De seguro, habrá entonces niños y niñas que se tornarán mediadores también 😉
      ¡A correr la voz!

  2. Muchas gracias por compartir tanta poesía con nosotros. Es todo un tesoro verdaderamente.

    • Qué alegría que lo disfrutes, Regina, pues es un tesoro para compartirlo con todos así es que, ¡corre la voz!
      Un abrazo fraterno,

      Astrid

  3. mil gracias

  4. gracias por hacerme recordar ni niñes

    • Muchas gracias a ti, David, por pasar a probar estos Lectoaperitivos y dejarnos además tu comentario. ¡No te pierdas!
      Saludos,

      Astrid

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