Navigation Menu+

Lectoaperitivos de poemas al cómo me siento, a otros sentimientos…

post161

SUSURROS DEL CIELO

Nadie sabe bien por qué

los sábados a la mañana,

dos pájaros de mi pueblo

se acercan a mi ventana.

Nadie sabe bien por qué

uno de ellos me acaricia,

suave susurro de cielo,

se siente como delicia.

Nadie sabe bien por qué

escucho su pensamiento

cien aleteos celestes

cuentos de brisa y de encuentro.

Nadie sabe bien por qué

me secretea al oído:

“La libertad no se vende

aunque te roben el nido”.

“La libertad no se compra

aunque te corten las alas.

La libertad está adentro

del corazón de las hadas”.

Nadie sabe bien por qué

los sábados a la mañana

cuando los veo llegar

el alma se me aliviana.

¿Será porque soy un ángel?

¿Será porque soy muy mala?

¿Será porque sueño y quiero?

O… ¿por ser muy charlatana?

Patricia Iglesias Torres

Argentina

DETESTO QUE HABLES TANTO

Detesto que hables tanto, tu voz omnipresente.

Mi mente huye lejos, mi cara se hace roca.

Entonces imagino que estoy en otro lado

y que tú hablas sola, cual si estuvieras loca.

Como todas las cosas las llenas de palabras,

las cosas me parecen cada vez más vacías.

Maldita lengua floja, vampiresa sin alma,

siento que me desangra tu charlatanería.

Detesto que hables tanto, tu voz omnipresente.

Mil veces he deseado matarte o estar muerto:

Colgarme de una viga, darte a beber cicuta…

Mientras sigues hablando, así sueño despierto.

Marcela Silvestro

Argentina

LECCIÓN DE GRAMÁTICA

Yo estoy, tú estás

y ella está y él también;

y todos los que estaban, estuvieron

y están muy bien.

Estamos, estaremos

nosotros; ella y él

estarán lado a lado y yo, que estuve,

estaré.

Y si acaso estuviera

alguien que no haya estado aquella vez,

¡bienvenido!, que estar es lo importante

—y que todos estén.

David Chericián

Cuba

 ♦

LA MURALLA

Para hacer esta muralla;

tráiganme todas las manos:

los negros sus manos negras,

los blancos, sus blancas manos.

Ay,

una muralla que vaya

desde la playa hasta el monte,

desde el monte hasta la playa, bien

allá sobre el horizonte.

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—Una rosa y un clavel…

—¡Abre la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—La paloma y el laurel…

—¡Abre la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—El alacrán y el ciempiés…

—¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,

abre la muralla;

al veneno y al puñal,

cierra la muralla;

al mirto y la yerbabuena,

abre la muralla;

al diente de la serpiente,

cierra la muralla;

al ruiseñor en la flor,

abre la muralla…

Alcemos una muralla

juntando todas las manos,

los negros, sus manos negras,

los blancos, sus blancas manos.

Una muralla que vaya

desde la playa al monte,

desde el monte hasta la playa, bien

allá sobre el horizonte.

Nicolás Guillén

Cuba

USTED

Usted,

que es una persona adulta,

—y por lo tanto—

sensata, madura, razonable,

que tiene una gran experiencia

y que sabe muchas cosas,

¿qué quiere ser cuando sea niño?

Jairo Aníbal Niño

Colombia

LA TENTACIÓN

¡Qué linda en la rama

la fruta se ve!

Si lanzo una piedra

tendrá que caer.

No es mío este huerto,

no es mío lo sé,

mas yo de esa fruta

quisiera comer.

Mi padre está lejos,

mamá no me ve,

ni aquí hay otros niños…

¿quién lo ha de saber?

Mas no, no me atrevo,

yo no sé por qué

parece que siempre

sus ojos me ven.

Papá no querría

besarme otra vez,

mamá lloraría

de pena también.

Mis buenos maestros

dirían tal vez:

“¡qué niño tan malo:

no jueguen con él!”

No quiero, no quiero;

yo nunca he de hacer

sino lo que haría

si todos me ven.

Llegando a mi casa

caricias tendré,

abrazos y besos

y frutas también.

J.A. Márquez

Colombia

EL ZORZAL Y EL PAVO REAL

Ve un zorzal a un pavo real

que se esponja y gallardea;

le mira la pata fea

y exclama: “¡Horrible animal!”

sin ver la pluma oriental

el pájaro papanatas.

Gentes que llaman sensatas

son otros tantos zorzales:

cuando encuentran pavos reales

sólo les miran las patas.

Rubén Darío

Nicaragua

LECCIÓN DE PAZ

Pon en tu boca,

niño,

el sol,

una sonrisa de tu madre

y el amor.

Conocerás

el sabor de la paz.

Pon en tu oído,

niño,

una estrella,

el vuelo de la golondrina

y una flor.

Escucharás

la poesía de la paz.

Pon en tu mano,

niño,

una espiga,

la puerta abierta de una escuela

y un nido.

Palparás

el cuerpo vivo de la paz.

Pon en tu corazón,

niño,

una ronda de mariposas,

la esperanza de la vida

y un manojo de rosas.

Y sabrás

por qué hay que amar la paz.

 Robinson Saavedra Gómez

Chile

EL TEMA ES EL DOMINGO

Será un domingo,

cuando atardezca,

yo me alejaré.

De azul olvido,

punta de ausencia,

me endomingaré.

Me buscarás

y encontrarás

tu soledad.

Tu boca loca

dirá mi nombre:

no lo entenderé.

De tanto amarte

me lo arrancaste:

te lo dejaré.

Junto a otra piel,

otro querer,

otra he de ser.

Cada domingo

—cuando atardece—

parto un poco más.

Muchacho extraño,

a la intemperie

mi alma no halla paz.

Y sé que sí:

sin un adiós

se irá de ti.

Elsa Bornemann

 Argentina

Había

Había una

Había una vez

Había una vez un

Había una vez un perro

Había una vez un perro viejo

Había una vez un perro viejo y torcido

Había una vez un perro viejo y torcido que

Había una vez un perro viejo y torcido que lloraba

Había una vez un perro viejo y torcido que lloraba a mares

A mares lloraba el perro viejo y torcido que una vez había

Lloraba torcido y viejo el perro porque no había mares

Torcido el perro aquella vez lloraba porque no había

Lloraba a mares ese perro porque estaba torcido

Torcido y viejo llorando aquella vez a mares

El perro que lloraba a mares aquella vez

Lloraba como un viejo que está torcido

El viejo perro y torcido lloraba ¿ves?

Lloraba como un perro esa vez

Y había un perro también

Que lloraba en el mar

Lloraba o no sé qué

Y había también

Una historia

Esa vez

María Teresa Andruetto

Argentina

 agua/cero

En el fondo de la arena

un ojo llora

un ojo llora

¿y el otro ojo?

el otro mira

María Teresa Andruetto

 Argentina

 ♦

MI CANCIÓN

Mi propia canción amante

que sin brazos acunaba

una noche entera esclava

¡cántenme!

La que bajaba cargando

por el Ródano o el Miño,

sueño de mujer o niño

¡cántenme!

La canción que yo prestaba

al despierto y al dormido

ahora que me han herido

¡cántenme!

La canción que yo cantaba

con una suelta vertiente

y que sin bulto salvaba

¡cántenme!

Para que ella me levante

con brazo de Arcángel fuerte

y me alce de mi muerte

¡cántenme!

La canción que repetía

rindiendo a noche y a muerte

ahora por que me liberte

¡cántenme!

Gabriela Mistral

Chile

A LAS NUBES

Nubes vaporosas,

nubes como tul,

llevad l’alma mía

por el cielo azul.

¡Lejos de la casa

que me ve sufrir,

lejos de estos muros

que me ven morir!

Nubes pasajeras,

llevadme hacia el mar,

a escuchar el canto

de la pleamar

y entre la guirnalda

de olas a cantar.

Nubes, flores, rostros,

dibujadme a aquel

que ya va borrándose

por el tiempo infiel.

Mi alma se pudre

sin el rostro de él.

Nubes que pasáis,

nubes, detened

sobre el pecho mío

la fresca merced.

¡Abiertos están

mis labios de sed!

Gabriela Mistral

Chile

MIEDO

Yo no quiero que a mi niña

golondrina me la vuelvan.

Se hunde volando en el cielo

y no baja hasta mi estera;

en el alero hace nido

y mis manos no la peinan.

Yo no quiero que a mi niña

golondrina me la vuelvan.

Yo no quiero que a mi niña

la vayan a hacer princesa.

Con zapatitos de oro

¿cómo juega en las praderas?

Y cuando llegue la noche

a mi lado no se acuesta…

Yo no quiero que a mi niña

la vayan a hacer princesa.

Y menos quiero que un día

me la vayan a hacer reina.

La pondrían en un trono

adonde mis pies no llegan.

Cuando viniese la noche

yo no podría mecerla…

¡Yo no quiero que a mi niña

me la vayan a hacer reina!

Gabriela Mistral

Chile

NO BUSQUES MÁS TU CUADERNO DE GEOGRAFÍA

No busques más tu cuaderno de geografía.

Yo lo saqué de tu morral.

No quisiste ir a matiné conmigo,

el domingo pasado.

Mis amigos me contaron

que estabas en compañía de Bermúdez,

el grandote que practica la lucha libre.

Me contaron que estabas muy linda,

y que te reías a cada rato.

No busques más tu cuaderno de geografía.

Ahora que está lloviendo,

asómate a la ventana,

y verás pasar ochenta barquitos de papel.

No busques más tu cuaderno de geografía.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

LO QUE DICEN LOS COLORES

Si el enojo

es rojo

y el brillo,

amarillo,

¿quiere decir algo

el marrón

de aquel grillo?

El blanco

de la espuma

al blanco

de la nube

sube.

Y, si la nube

es negra,,

¿es de nube

o de tierra?

Y el color de la risa,

¿cuál es?

El color de la pena

mirado al revés.

Cecilia Pisos

Argentina

CUCHARITA, CUCHARÓN

Cucharita, cucharón,

no me junto más con vos.

Abrelatas y tacitas,

devolvé mis figuritas.

Sopa, flan y pollo frito,

acá están tus dos autitos.

Chocolate con banana,

no te presento a mi hermana.

Una pizza y un budín,

juego solo en mi jardín.

Servilleta y milanesa,

me aburro hasta la cabeza.

Con manteca y pan tostado,

¿qué tal si nos amigamos?

Chupetín y plato hondo,

yo soy tu amigo hasta el fondo.

Cecilia Pisos

Argentina

(De:  Panzarriba 1, Santillana:  Buenos Aires, 2009)

CÓMO GUARDAR UN SECRETO

Ponerle gruesos candados

que cuiden ocho dragones

montados por caballeros

bravos, pesados, peleones.

Rodearlo con unas plantas

de cactus, los más pinchudos,

y cuarenta puercoespines

erizados y chinchudos.

Si aún así se te escapa,

el secreto, cosa loca,

lo que más te recomiendo

es que no abras la boca.

Cecilia Pisos

Argentina

BALADA DE LAS ESTRELLAS

Estrella, estoy triste.

Tú dime si otra

como mi alma viste.

—Hay otra más triste.

—Estoy sola, estrella.

Di a mi alma si existe

otra como ella.

—Sí, dice la estrella.

—Contempla mi llanto.

Dime si otra lleva

de lágrimas manto.

—En otra hay más llanto.

—Di quién es la triste,

di quién es la sola,

si la conociste.

—Soy yo, la que encanto,

soy yo la que tengo

mi luz hecha llanto.

Gabriela Mistral

Chile

ME TUVISTE

Duérmete mi niño,

duérmete sonriendo,

que es la ronda de astros

quien te va meciendo.

Gozaste la luz

y fuiste feliz.

Todo el bien tuviste

al tenerme a mí.

Duérmete, mi niño,

duérmete sonriendo,

que es la Tierra amante

quien te va meciendo.

Miraste la ardiente

rosa carmesí.

Estrechaste al mundo:

me estrechaste a mí.

Duérmete, mi niño,

duérmete sonriendo,

que es Dios en la sombra

quien te va meciendo.

Gabriela Mistral

Chile

DISTINTO

Lo querían matar

los iguales,

porque era distinto.

Si veis un pájaro distinto,

tiradlo;

si veis un monte distinto,

caedlo;

si veis un camino distinto,

cortadlo;

si veis una rosa distinta,

deshojadla;

si veis un río distinto,

cegadlo…

si veis un hombre distinto,

matadlo.

¿Y el sol y la luna

dando en lo distinto?

Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir

distinto

de lo distinto;

lo que seas, que eres

distinto

(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre):

si te descubren los iguales,

huye a mí,

ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.

Juan Ramón Jiménez

España

VIDA Y LIBERTAD

¡Ésta es mi vida, la de arriba,

la de la pura brisa,

la del pájaro último,

la de las cimas de oro de lo oscuro!

¡Ésta es mi libertad, oler la rosa,

cortar el agua fría con mi mano loca,

desnudar la arboleda,

cogerle al sol su luz eterna!

Juan Ramón Jiménez

España

NO ME TIENTA LA GLORIA

No me tienta la gloria.  ¡Sólo una vida en paz,

rica de los tesoros del amor y la lira,

en una estancia dulce, solitaria, serena,

llena de libros bellos, con flores, encendida!

Estancia adonde, a veces, la amistad se llegara,

a llamar a la puerta con mano noble y limpia,

retiro adonde, a veces, se asomara el amor

con la mirada extraviada y conmovida…

Que el lujo y el rumor se queden para otros…

¡a mí me basta con mi fe en las armonías,

en una estancia plácida, alejada, callada,

llena de libros bellos, con flores, encendida!

Juan Ramón Jiménez

España

LO QUE ARDE

El viento se ha llevado las nubes de tristeza;

el verdor del jardín es un fresco tesoro;

los pájaros han vuelto detrás de la belleza

y del ocaso gris surge un vergel de oro.

¡Inflámame, poniente:  hazme perfume y llama;

—¡que mi corazón sea igual que tú, poniente!—;

descubre en mí lo eterno, lo que arde, lo que ama,

…y el viento del olvido se lleve lo doliente!

Juan Ramón Jiménez

España

EL VIAJE DEFINITIVO

…Y yo me iré.  Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,

mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol

verde, sin pozo blanco,

sin cielo azul y plácido…

Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez

España

AVESTRUZ

Avestruz, avestruz,

cuando rompí los cristales

quería ser como tú,

esconderme bajo tierra

y no ver, ya más, la luz.

Mar Benegas

España

LÁGRIMAS DE COCODRILO

Tengo ganas de llorar,

lágrimas de cocodrilo

aparecen en caudal.

se me llenan los bolsillos

de una gran pena abismal.

Tengo ganas de llorar:

como si fuese un lagarto

verde a la orilla del mar.

Lágrimas de cocodrilo,

vienen igual que se van.

Mar Benegas

España

LA HIENA

Me río con dientes

de hiena amarilla,

relucen brillantes,

me duele la tripa.

Se ven mis colmillos,

suenan carcajadas.

De todo me olvido

cogiendo mi panza.

La risa me hiena,

me nubla la vista,

aleja las penas

y alegra mi vida.

Mar Benegas

España

 ♦

ÁNIMOLADAS

Tres enormes hipopótamos

acampados tengo dentro,

cuando estoy muy enfadado

salen con gran estruendo.

O la ballena llorona

que siempre está muy callada,

su piel se llama tristeza

y entre mis lágrimas nada.

Un montón de monos locos

se alojan en mi garganta,

y cuando llega la rabia

gritan, escupen y saltan.

Sola y muda como un muro,

me visita una gran ostra.

En tiempos de aburrimiento

me cubre con su gran costra.

También vive una alimaña

que lo quiere todo y más,

aullando por mi boca

pide cosas sin parar.

Animales tengo dentro,

unos vienen y otros van,

según mi estado de ánimo

ánimoladas harán.

Mar Benegas

España

COLORES

Hay que poner al día,

sobre el asfalto oscuro

y en los caminos

para que sepamos luego,

alzar la vista y

ver blancos y azules,

amarillos de sol y…

algunos grises.

Verdes también habrá

de la arboleda

y al corro los colores

jugarán, arco iris,

entonces

en la tormenta.

¡Qué te digo yo si tú

ya te sabes la receta!

María Rosa Serdio

España

ODA A LA ALEGRÍA

Alegría,

hoja verde

caída en la ventana,

minúscula

claridad

recién nacida,

elefante sonoro,

deslumbrante

moneda,

a veces

ráfaga quebradiza,

pero

más bien

pan permanente,

esperanza cumplida,

deber desarrollado.

Te desdeñé, alegría.

Fui mal aconsejado.

La luna

me llevó por sus caminos.

Los antiguos poetas

me prestaron anteojos

y junto a cada cosa

un nimbo oscuro

puse,

sobre la flor una corona negra,

sobre la boca amada

un triste beso.

Aún es temprano.

Déjame arrepentirme.

Pensé que solamente

si quemaba

mi corazón

la zarza del tormento,

si mojaba la lluvia

mi vestido

en la comarca cárdena del luto,

si cerraba

los ojos a la rosa

y tocaba la herida,

si compartía todos los dolores,

yo ayudaba a los hombres.

No fui justo.

Equivoqué mis pasos

y hoy te llamo, alegría.

Como la tierra

eres

necesaria.

Como el fuego

sustentas

los hogares.

Como el pan

eres pura.

Como el agua de un río

eres sonora.

Como una abeja

repartes miel volando.

Alegría,

fui un joven taciturno,

hallé tu cabellera

escandalosa.

No era verdad, lo supe

cuando en mi pecho

desató su cascada.

Hoy, alegría,

encontrada en la calle,

lejos de todo libro,

acompáñame:

contigo,

quiero ir de casa en casa,

quiero ir de pueblo en pueblo,

de bandera en bandera.

No eres para mí solo.

A las islas iremos,

a los mares.

A las minas iremos,

a los bosques.

No sólo leñadores solitarios,

pobres lavanderas

o erizados, augustos

picapedreros,

me van a recibir con tus racimos,

sino los congregados,

los reunidos,

los sindicatos de mar o madera,

los valientes muchachos

en su lucha.

Contigo por el mundo!

Con mi canto!

Con el vuelo entreabierto

de la estrella,

y con el regocijo

de la espuma!

Voy a cumplir con todos

porque debo

a todos mi alegría.

No se sorprenda nadie porque quiero

entregar a los hombres

los dones de la tierra,

porque aprendí luchando

que es mi deber terrestre

propagar la alegría.

Y cumplo mi destino con mi canto.

Pablo Neruda

Chile

(cárdena: RAE 1. adj. De color amoratado. erizado: 1. adj. Cubierto de púas o espinas como el espín. augusto: 1. adj. Que infunde o merece gran respeto y veneración por su majestad y excelencia.)

ODA AL DÍA FELIZ

Esta vez dejadme

ser feliz,

nada ha pasado a nadie,

no estoy en parte alguna,

sucede solamente

que soy feliz

por los cuatro costados

del corazón, andando,

durmiendo o escribiendo.

Qué voy a hacerle, soy

feliz.

Soy más innumerable

que el pasto

en las praderas,

siento la piel como un árbol rugoso

y el agua abajo,

los pájaros arriba,

el mar como un anillo

en mi cintura,

hecha de pan y piedra la tierra

el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena

eres arena,

tú cantas y eres canto,

el mundo

es hoy mi alma,

canto y arena,

el mundo

es hoy tu boca,

dejadme

en tu boca y en la arena

ser feliz,

ser feliz porque sí, porque respiro

y porque tú respiras,

ser feliz porque toco

tu rodilla

y es como si tocara

la piel azul del cielo

y su frescura.

Hoy dejadme

a mí solo

ser feliz,

con todos o sin todos,

ser feliz

con el pasto

y la arena,

ser feliz

con el aire y la tierra,

ser feliz,

contigo, con tu boca,

ser feliz.

Pablo Neruda

Chile

TU RECUERDO

Siento que se despega tu recuerdo

de mi mente, como una vieja estampa;

tu figura no tiene ya cabeza

y un brazo está deshecho, como en esas

calcomanías desoladas

que ponen los muchachos en la escuela

y son después, en el libro olvidado,

una mancha dispersa.

Cuando estrecho tu cuerpo

tengo la blanda sensación de que está hecho de estopa.

Me hablas, y tu voz vienen de tan lejos

que apenas puedo oírte.  Además, ya no te creo.

Yo mismo, ya curado

de la pasión antigua,

me pregunto cómo fue que pude amarte,

tan inútil, tan vana,

tan floja que antes del año

de tenerte en mis brazos

ya te estás deshaciendo

como un girón de humo

y ya te estás borrando como un dibujo antiguo,

y ya te me despegas de la mente

como una vieja estampa.

Nicolás Guillén

Cuba

(calcomanía:   RAE  Imagen al pasar “de un papel a objetos diversos de madera, porcelana, seda, estearina, etc., imágenes coloridas preparadas con trementina.”  Lo que hoy en día conocemos como autoadhesivo o “sticker”.)

LA MUERTE ES UN SUPLICIO…

La muerte es un suplicio

banal, si se compara

con este andar a tientas

tras una sombra vaga.

Entrecambiar al paso

brevísimas palabras,

cosas que todos dicen

y que no dicen nada.

¿Llegar veré yo el día

en que de nuevo vaya

pendiente de tus labios

por una senda clara,

alto el cielo sin nubes

y sin nubes el alma?

¡Oh, quién pudiera, amiga,

fría, impasible estatua,

hablarte como antes

cada día te hablaba,

beber tu aliento puro

en amorosas ansias,

sentir tu voz temblar

como antaño temblaba,

y como antaño, ser

el duelo de tus lágrimas!

Nicolás Guillén

Cuba

PASAN DÍAS

Olas de gordo aceite son mis días:

pasan tan lentamente que no pasan.

Los hombres a mi lado miran, pasan,

lentos también como mis lentos días.

El futuro está ahí, lleno de días,

pero es un duro charco:  por él pasan

lentas sombras de sueños cuando pasan…

Nocturnos cielos cúbrenme los días.

Aprendí, me enseñaron los que pasan

que siempre pasan, pasarán los días,

aunque a veces parezca que no pasan.

Supe además que a bordo de mis días

pasaré yo también con los que pasan,

ceniza en la ceniza de los días.

Nicolás Guillén

Cuba

MIEDO

De repente me asusta

pensar que estoy viviendo.

¡Qué aventura terrible,

qué miedo!

Estar aquí encerrado,

el corazón latiendo;

aquí, sin saber nada,

con los ojos abiertos;

aquí como un sonámbulo,

manos rectas, de ciego,

buscando una salida,

un gendarme, un portero.

Yo aquí en la vida, solo,

viviendo.

Nicolás Guillén

Cuba

SI A MÍ ME HUBIERAN DICHO

Si a mí me hubieran dicho

que iba a llegar el día

en que los dos no fuéramos

más que simples amigos,

no lo hubiera creído.

Que alguien nos viera, digo,

hablar indiferentes

del sol o de la lluvia

como simples amigos,

no lo hubiera creído.

¡Ay, qué puñal tan fino

éste de cuya herida

me muero y me desangro…!

Si me lo hubieran dicho,

no lo hubiera creído.

Nicolás Guillén

Cuba

OJITOS DE PENA

Ojitos de pena,

carita de luna,

lloraba la niña

sin causa ninguna.

La madre cantaba,

meciendo la cuna:

“No llore sin pena,

carita de luna”.

Ojitos de pena,

carita de luna,

la niña lloraba

amor sin fortuna.

¡Qué llanto de niña

sin causa ninguna!”,

pensaba la madre,

como ante la cuna.

“¡Qué sabe de pena

carita de luna!”.

Ojitos de pena,

carita de luna,

ya es madre la niña

que amó sin fortuna:

y al hijo consuela

meciendo la cuna:

“No llore, mi niño,

sin causa ninguna;

no ve que me apena,

carita de luna”.

Ojitos de pena,

carita de luna,

abuela es la niña

que lloró en la cuna.

Muriéndose, llora

su muerte importuna.

“¿Por qué llora, abuela,

sin causa ninguna?”.

Llorando las propias,

¿quién vio las ajenas?

Mas todas son penas,

carita de luna.

Max Jara

Chile

RETRATO EN DOS TIEMPOS

I

Abre

la boca

y salen

libres

las moscas

II

Cierra

la boca

y quedan

aprisionadas

las palabras

Luis Rocha

Nicaragua

LA LIBERTAD

En mi viejo cuaderno,

he dibujado

una golondrina;

la he pintado

con lápiz carbón.

Prisionera la tengo

desde hace años;

compadecido mi corazón,

rompo la hoja,

y la soplo entre el viento

de los árboles.

A lo lejos,

dos golondrinas se van.

Luis Alberto Calderón

Perú

SOÑAR

Cerrar los ojos y ver

un conejo tras la puerta,

y en una calle desierta

verse uno mismo correr.

Dejar al sueño que elija

el juego más ingenioso:

ser pirata bondadoso,

ser un trueno o lagartija.

Dar un salto y alzar vuelo

sin almohada ni equipaje;

despertar del largo viaje

al tocar los pies el suelo.

Soñar es ver los colores

nunca antes imaginados,

y en el cielo reflejados

el vuelo de ruiseñores.

Eduardo Carrera

Argentina

CANTAR

Te busqué en los mares,

te busqué en las tierras,

¡no te ha visto nadie

y todo lo llenas!…

Rumbo de la vida,

ilusión cansada,

¿en qué pueblito habitas

y cómo te llamas?

¡Seguir caminando

sin ver el camino!…,

¡llorar lo pasado

y lo no vivido

con el mismo llanto!…

Pablo de Rokha

Chile

 CIZALLADURA

¿Cómo lo explico?

¿Cómo me explico este baile de plumas y versos?

Esta cizalladura que tambalea mi avión

rumbo al limbo absoluto.

Continúo a la espera del permiso del aire,

tomaré tierra en cualquier pista de cualquier aeropuerto del mundo.

Llegaré embriagada de altura, de tiempo y de vino.

Llegaré, una y otra vez llegaré,

y llegando,

no encontraré en ningún papel mi nombre escrito,

a pesar de que estoy en todos los ojos.

Tú no has venido a buscarme.

No hay nada más triste que un aeropuerto vacio.

¿Cómo lo explico?

¿Cómo me explico que siga esperando, que te siga esperando?

¿Cómo explico este extraño sentirme de ti?

¿Cómo explico este eterno sentirme tan sola?

Teresa Delgado 

España

(Con respecto a la palabra cizalladura, la misma Teresa Delgado nos cuenta: “CIZALLADURA, es el título del poema, porque es es viento cruzado y racheado el que hace peligrar a un avión en el aterrizaje… Trabajo en un aeropuerto y me nació aquí el poema, es una palabra de mi imaginario…”)

EL HOMBRE IMAGINARIO

El hombre imaginario

vive en una mansión imaginaria

rodeada de árboles imaginarios

a la orilla de un río imaginario.

De los muros que son imaginarios

penden antiguos cuadros imaginarios

irreparables grietas imaginarias

que representan hechos imaginarios

ocurridos en mundos imaginarios

en lugares y tiempos imaginarios.

Todas las tardes tardes imaginarias

sube las escaleras imaginarias

y se asoma al balcón imaginario

a mirar el paisaje imaginario

que consiste en un valle imaginario

circundado de cerros imaginarios.

Sombras imaginarias

vienen por el camino imaginario

entonando canciones imaginarias

a la muerte del sol imaginario.

Y en las noches de luna imaginaria

sueña con la mujer imaginaria

que le brindó su amor imaginario

vuelve a sentir ese mismo dolor

ese mismo placer imaginario

y vuelve a palpitar

el corazón del hombre imaginario.

Nicanor Parra

Chile

 ♦

CRIC CRIC

Un grillito ciudadano

en su jaulita cantaba

la pena de haber perdido

el verde libre que amaba.

¡Y qué canto tan re-verde,

engrillado y delgadito!

(Se veía por las noches,

flotando como un hilito…)

“¡Qué dulce su melodía!

¡Qué bien toca su violín!”

decía toda la gente

que escuchaba al chiquitín.

“¡Quien canta tan bellamente

es muy feliz!” —afirmaba…

(que era el cantar de una pena

la gente no imaginaba)

Hasta que el grillo —una noche—

apagó canto y violín.

Un último cric de pena

dibujó en el aire:  FIN

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

SOLILOQUIO DE UNA PENA

Jardinero persistente,

doliente cultivador.

Rescató todo su amor

en un morado presente.

Delicado, complaciente,

brotó para oír su voz,

pero a ella no le gustó

y se marchó indiferente.

Púrpura que se estremece

porque no la conoció.

Sola de flores su vida,

fragante resignación.

Pedacito de un recuerdo

que su mano le brindó.

Candil que alumbra tristezas,

fiel mensajero de amor.

Niña sin flor que te fuiste

¿algún jardín te cubrió?

¿O tal vez en otras costas

te espera un vergel mejor?

Lejana niña ligera

alma gris, sin cosechar,

inmensidad que desdeña

la ofrenda de esa bondad.

Espera de hombre con flor,

luna que acuna la herida.

Mar que mece este poema,

puerto que la verá algún día.

Cecilia Maurig

Argentina

DISCULPAS AL X MAYOR

Disculpe si mi cantito lo altera

y no lo deja pensar en lo bueno del poema.

Disculpe si le he roto las macetas,

las ventanas y en el jardín, las verbenas.

Disculpe este gran atrevimiento:

el de usar su bicicleta y dejarla a cielo abierto.

Disculpe a mis dos manos traviesas

pues le han llevado el libro que estaba sobre su mesa.

Disculpe a mi boca que con toda la osadía,

le ha leído por la noche a mi madre, sus poesías.

Disculpe mis grititos que asustaron a su gato

y por haberle escondido en el agua los zapatos.

Disculpe mis travesuras

son parte de mi inocencia

y se curan con palabras

y con algo de paciencia.

Elizabeth Carpi

Argentina

Este poema fue escrito de María a María, de “bruja a bruja”, de amiga a amiga: de María Rosa Serdio a María Alicia Esain:

BRUJA TURISTA

En la esquina de mi mesa

la pillé muy concentrada.

¿Qué haría bruja Esain

en mi despacho asentada?

La dejé que releyese,

que jugase a las canicas,

que se peinara los rizos

mirándose en las bolitas.

Luego paseó por encima

del teclado y la impresora…

Parecía concentrada

en alguna nueva historia.

La dejé que se quedase,

que anduviese entre mis libros,

que cantase las canciones

de Atahualpa y de Facundo.

Luego le hice esta foto

para que sea mi casa

un rincón de su aventura,

un trocito de su magia.

María Rosa Serdio

España

HAY UN DÍA FELIZ

A recorrer me dediqué esta tarde

las solitarias calles de mi aldea

acompañado por el buen crepúsculo

que es el único amigo que me queda.

Todo está como entonces, el otoño

y su difusa lámpara de niebla,

sólo que el tiempo lo ha invadido todo

con su pálido manto de tristeza.

Nunca pensé, creédmelo, un instante

volver a esta querida tierra,

pero ahora que he vuelto no comprendo

cómo pude alejarme de su puerta.

Nada ha cambiado, ni sus casas blancas

ni sus viejos portones de madera.

Todo está en su lugar; las golondrinas

en la torre más alta de la iglesia;

el caracol en el jardín, y el musgo

en las húmedas manos de las piedras.

No se puede dudar, este es el reino

del cielo azul y de las hojas secas

en donde todo y cada cosa tiene

su singular y plácida leyenda:

Hasta en la propia sombra reconozco

la mirada celeste de mi abuela.

Estos fueron los hechos memorables

que presenció mi juventud primera,

el correo en la esquina de la plaza

y la humedad en las murallas viejas.

¡Buena cosa Dios mío!; nunca sabe

uno apreciar la dicha verdadera,

cuando la imaginamos más lejana

es justamente cuando está más cerca.

Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice

que la vida no es más que una quimera;

una ilusión, un sueño sin orillas,

una pequeña nube pasajera.

Vamos por partes, no sé bien qué digo,

la emoción se me sube a la cabeza.

Como ya era hora del silencio

cuando emprendí mi singular empresa,

una tras otra, en oleaje mudo,

al establo volvían las ovejas.

Las saludé personalmente a todas

y cuando estuve frente a la arboleda

que alimenta el oído del viajero

con su inefable música secreta

recordé el mar y enumeré las hojas

en homenaje a mis hermanas muertas.

Perfectamente bien. Seguí mi viaje

como quien de la vida nada espera,

pasé frente a la rueda del molino,

me detuve delante de una tienda:

el olor del café siempre es el mismo,

siempre la misma luna en mi cabeza;

entre el río de entonces y el de ahora

no distingo ninguna diferencia

lo reconozco bien, éste es el árbol

que mi padre plantó frente a la puerta

(Ilustre padre que en sus buenos tiempos

fuera mejor que una ventana abierta).

Yo me atrevo a afirmar que su conducta

era un trasunto fiel de la Edad Media

cuando el perro dormía dulcemente

bajo el ángulo recto de una estrella.

A estas alturas siento que me envuelve

el delicado olor de las violetas

que mi amorosa madre cultivaba

para curar la tos y la tristeza.

Cuánto tiempo ha pasado desde entonces

no podría decirlo con certeza;

todo está igual, seguramente,

el vino y el ruiseñor encima de la mesa,

mis hermanos menores a esta hora

deben venir de vuelta de la escuela:

¡Sólo el tiempo lo ha borrado todo

como una blanca tempestad de arena!

Nicanor Parra

Chile

RONDA DE LUZ

Contra la muerte y la paz

blancas rondas de escolares,

envuelven como collares

el globo azul de la tierra.

Son los chiquillos felices

que ignoran las distracciones,

de razas y religiones,

de credos y de países.

Desprecian el fanatismo

de los hombres inhumanos,

que matan a sus hermanos,

en nombre del patriotismo.

Un coro de corazones

empapa todos los vientos,

de risas y canciones

de luces y sentimientos.

Óscar Alfaro

Bolivia

EL PASTOR Y EL MICO

Sentado sobre un árbol

estaba un pastorcillo,

mirando a un mico joven

loar a un cocodrilo.

Pasó luego un leopardo,

Hízole su cumplido

al elefante, al tigre,

y al jabalí lo mismo.

No contempló al jumento

de sus elogios digno,

y el zagal malicioso

¡Hola mono! Le dijo.

¿Conque elogias los grandes

y olvidas a los chicos?

A los que temes, sólo

¿Te humillas prostituido?

“Que yo haga tal te asombra”

Contestó el docto mico.

¿Pues acaso los hombres

no acostumbran lo mismo?

Plácido (Gabriel Concepción Valdés)

Cuba

JUAN SIN CIELO

Juan me llamo, Juan Todos, habitante

de la tierra, más bien su prisionero,

sombra vestida, polvo caminante

el igual a los otros, Juan Cordero.

Sólo mi mano para cada cosa

-mover la rueda, hallar hondos metales,

mi servidora para asir la rosa

y hacer guiar las llaves terrenales.

Mi hacienda era el espacio sin linderos

-el territorio azul siempre sembrado

de maizales cargados de luceros y

el rebaño de nubes, mi ganado.

Labradores los pájaros, el día,

mi granero, de par en par abierto

con nueces y naranjas de alegría.

Maduraba el poniente como huerto.

Perdí mi granja azul, perdí la altura

-reses de nubes, luz recién sembrada-

¡toda una celestial agricultura

en el vacío espacio sepultada!

Es sólo un peso azul lo que ha quedado

salve mis hombros, cúpula de hielo…

Soy Juan y nada más, el desolado

herido universal, soy Juan sin Cielo.

Jorge Carrera Andrade

Ecuador

SAL

Mis dedos se enredan en las nostalgias

velos sutiles tejidos de sueños.

Zurzo la desesperanza.

Nada es lo mismo una vez se ha roto.

Reconstruyo

algo similar a mí misma.

Reescribo

un poema de mí.

Me echo a andar.

No miraré hacia atrás

Lloro,

pero no seré yo

quien le de a la sal

nuevamente una forma.

Teresa Delgado Duque

España

NAVES

En este instante en que la noche llega

desplegando silencios y ausencias,

en que todo el amor mío grita,

se rebela y se retuerce,

observo como me pueblan las redes

que ya no utilizan ni de los pescadores,

veo desaparecer de la lejana negrura del cielo

a la estrella polar

ya cansada de esperarte,

y me pregunto

cuántas olas más han de llegar vacías de naves,

antes de morir de certeza.

Naves,

esas que prometiste quemar

cuando zarparas en la arena de mis labios,

en el puerto de tus besos.

Teresa Delgado Duque

España

A propósito de los 4 años que en 2012 cumpliera La Luna Naranja, paladeen este maravilloso saludo de Isidro Ferrer:

Que las velas de tu guitarra

sean las cuerdas de tu barco

Que la música te despeine

y el viento te haga bailar

Que no te detengas

que brilles…

Que nunca te falten alas

para volar los océanos

Que la noche no te encuentre

sin rayitos de sol entre las manos

Que todas las semillas se abran

Que nazcan muchos perdones

algunas formas de amar…

Que pueda la luna

jugar con tu pelo

dibujarte dientes blancos

ser queso de ratones de cuento

silencio de olas en la oscuridad

Que todos los corazones

te trepen los sueños

y

hagan niditos en tu sonrisa

Que pises los pies

con el pasto descalzo

Que sobre los techos de las casas

encuentres un refugio

Que puedas mirar las cosas

desde otro lugar…

Que te gusten las tormentas de verano

las mañanas de domingo

las tardes de lluvia

Que siempre existan los libros de papel

Que el campo te haga correr

el cielo te haga reír

y puedas ver en una nube

todos los charcos reflejados

Que en cada estrella

exista un lazo indestructible

Que puedas mirarla

con mis ojos

a través del tiempo y la distancia

Que nos encuentre siempre

la ilusión por las cosas simples

barquitos, hojas, acuarelas

una callecita sin nombre

una buena historia

amor…

Que me recuerdes

que me abraces

que no me olvides…

Que el final feliz

sea solo el principio

Que seamos luz

Que no te falten:

– naranjas dulces

– molinos de besos

-pinceles

– ojos de niño

– pececitos

– caramelos

– flores

– cajitas de deseos no cumplidos

– milagros

Desde este lado del río

océano

mundo…

a todos

gracias

Isidro Ferrer

España

RESPUESTA

Pregunto a la pareja que acurruca sus muslos

en un frío banco de plaza

calientes cuerpos a la intemperie

sofocando el intento

 Pregunto a las palabras acaloradas

vomitando en el mantel de la mesa familiar

viejos antagonismos vívidos en ojos desorbitados

en la mandíbula que mastica la pasta

como picando piedra

 Pregunto a los pañuelos

de una plaza que gira eternamente

repreguntando canosas cabezas

a las palomas por lo perdido

 Pregunto al cuerpo que danza

juega se arrastra llora

en un sucio escenario

goteras y ratas sintiendo

escasos aplausos de madrugada

 Pregunto por qué insisten

por qué no abandonan la partida

si parece perdida de antemano

 Para los analfabetos de piedad poesía pudor

la P es un palito y un redondel

anacrónica P de pasión

para los desapasionados.

Ana Gracia Jaureguiberry

Argentina

POR LA CALLE DEL AGUA

Para Alicia que vivió en la calle del Agua de Villafranca del Bierzo (León)

Por la calle del agua

Alicia baja

pisa los charcos

de arena blanca.

Por la calle del agua

Alicia salta

Brinca las piedras

de la bajada.

En la calle del agua

Alicia quiere

los ruidos raros

tristes y alegres.

De la calle del agua

Alicia se fue

a otros lugares

y tuvo sed.

Con la calle del agua

Alicia sueña

Lágrimas tristes

lloran con ella.

Luz del Olmo

España

EL SEÑOR DE LOS ZANCOS

El señor de los zancos llora y suspira

por una zancudita que no lo mira.

Si él tuviera dos alas aletearía,

pero aunque ella lo oyera no miraría.

Si él tuviera bigotes los movería,

pero aunque  ella lo viera no se reiría.

Si él tuviera ciruelas le brindaría,

pero aunque ella quisiera no comería.

Si él pudiera morirse se moriría,

pero aunque ella muriera no lo querría.

El señor de los zancos hila y deshila

su pañuelo de lágrimas color lila.

Aramís Quintero

Cuba

LA SEÑORA DEL POBRE SEÑOR CARBONERO

La señora del pobre señor carbonero

tiene el moño virado en enero.

Si el señor carbonero le teje una cesta,

ella pasa febrero molesta.

Si el señor carbonero es amable y gentil,

ella sigue molesta en abril.

Si el señor carbonero se va en su caballo,

el disgusto le dura hasta mayo.

Si el señor carbonero no para hasta China,

ella entonces los dientes rechina.

Si el señor carbonero no vuelve a la casa,

la molestia jamás se le pasa.

Si el señor carbonero regresa difunto,

le tendrá que explicar el asunto.

El señor carbonero no sabe qué hacer.

¿Por qué no hace carbón de su arisca mujer?

Aramís Quintero

Cuba

EL BÚHO DE LA ALAMEDA

Cuando lloro

en la alameda,

oigo el búho

y me recuerda:

que estoy triste

y tengo quejas.

En la noche

sin estrellas,

ulula el búho

por mis penas.

Luz del Olmo

España

LA CUNA

Hoy no pudimos más, y envueltos

del crepúsculo azul en la penumbra,

nos fuimos por el pueblo lentamente

a comprar una cuna.

Y compramos de intento la más pobre,

mimbre trenzado a la manera rústica,

cuna de labradores y pastores…

Hijo:  la vida es dura.

Baldomero Fernández Moreno

Argentina

TIJERA Y ENGRUDO

Corta sinsabores y también dolores

corta los signos de interrogación

y pega los de exclamación

¿te amo?

¡te amo!

¿puede ser?

¡puede ser!

corta las dudas y los temores

no más vuelta

baila con la orquesta

corta los silencios

trinar de pájaros pega

corta conversaciones con el espejo

pega diálogos con los que están lejos

y las distancias se recortan

corta frialdades que se pegotean

y es cortito el camino a casa

y calentito el sol que abrasa

y también abraza si llueve

temorpicado bien recortado

la ignorancia la jactancia

quedan hechas tiritas y tiritando

ante tantas ansias

de tijeras y engrudos

que poden lo que sobra

y peguen lo que falta

hablo de cortar todos los nudos

que se agolpan en la garganta

y pegar todo el amor que anda suelto

llevarlo a la feria a venderlo por monedas

a los viejos a los pibes a quien sea

Ana Gracia Jaureguiberry

Argentina

Sospecho que soy azul.

Y lo confirmo cuando me zambullo en azul mar,

cuando me elevo en azul cielo,

cuando me deshago en azul canción o en tinta azul de verso triste.

Sospecho que soy azul, aunque me consta que son el blanco y el negro tus colores preferidos

Teresa Delgado 

España

RONDA

¡Nada más que un pie!  La ronda

dice que escondas un pie.

¡Un pie nada más!  No vayas,

niña, a desaparecer.

Limpia de sombra las manos

para que se vean bien,

y al verlas canten los pájaros

como en el amanecer.

¡No te alejes en lo oscuro!

si te vas te perderé.

Primero sombra, más sombra

luego, la muerte después.

En el pozo de la ausencia

no te vayas a caer.

Moja en el agua, si quieres,

un pie, ¡nada más que un pie!

Parecen cosa perdida,

desde la primera vez,

tus pupilas desterradas

que están queriendo volver.

La neblina de la muerte

va borrándote los pies,

los vestidos y las manos

y las trenzas de carey.

Ronda en la luz, en la sombra…

¡Vuelve a la luz otra vez!

Mira que te desvaneces,

mira que te quiero bien.

¡Nada más que un pie!  ¡No vayas,

niña, a desaparecer…!

Juan Guzmán Cruchaga

Chile

CANCIÓN DE LO QUE TENGO

Tengo para darte

mi oso de peluche,

un copo de nieve

dentro de un estuche,

catorce boletos

de esos “capicúa”

y un collar de gotas

nuevas de garúa…

Tengo para darte

besos de juguete,

dos vueltas-manzana

en monocohete,

mi risa enjaulada,

madejas de espuma,

la mejor platea

para ver la luna…

Tengo para darte

mi mantel, mi mesa,

alguna latita

llena de tristeza…,

hilos de arco iris

que a veces consigo

y todos mis ratos…

si tú eres mi amigo.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

CANTAR QUE VA POR LA VIDA

Cantar que va por la vida

parece una mariposa

que, en lugar de flor en flor,

revuela de boca en boca.

Salvador Rueda

España

SI UNA ESPINA ME HIERE

Si una espina me hiere, me aparto de la espina…,

¡pero no la aborrezco!

Cuando la mezquindad

envidiosa en mí clava los dardos de su inquina,

esquívase en silencio mi planta y se encamina

hacia más puro ambiente de amor y caridad.

¿Rencores?  ¡De qué sirven!  ¡Qué logran los rencores!

No restañan heridas ni corrigen el mal.

Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,

y no prodiga savias en pinchos punzadores:

si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,

se llevará las rosas de más sutil esencia;

y si notare en ellas algún rojo vivaz,

¡será el de aquella sangre que su malevolencia

de ayer vertió, al herirme con encono y violencia,

y que el rosal devuelve trocada en flor de paz!

Amado Nervo

México

EL BÚHO Y EL PALOMO

Érase un búho, dechado

de egoísmo el más perfecto,

de todo siempre esquivado,

cual si diera resfriado

su agrio, antipático aspecto.

“—¿Por qué me aborrecerán?”,

dijo irritado y confuso

a un palomito galán.

“—Por culpa tuya, él repuso.

Ama, oh búho, y te amarán.”

Rafael Pombo

Colombia

RECETA PARA ESPANTAR LA TRISTEZA

—Vamos, arriba el ánimo

–me dijo un día Enriqueta–,

para espantar la tristeza

tengo la mejor receta.

Entre ollas y teteras,

la vinagreta y la canela

anoté los ingredientes

de mi amiga cocinera.

—Tres cucharadas repletas

del mejor verano molido

más un besito de mamá

para quedarte dormido.

—Medio kilo de recuerdos,

dos tazones de amistad,

más polvillo de ilusión

con cascaritas de bondad.

Y, agregó Enriqueta:

—No perdamos más el tiempo,

lo que viene es importante…,

¡todo el procedimiento!

—Para qeu tome su color,

revuelve mientras cantas,

porque al primer hervor

ya las tristezas espantas.

Mi amiga Enriqueta

me tomó por una mano,

entregándome el poder

de su cuchara de palo.

Y cuando me dejó solo

trabajé con harta prisa,

y, al probar su receta,

me nació una gran sonrisa.

Héctor Hidalgo

Chile

En Receta para espantar la tristeza

A propósito del inicio de un nuevo año…

ESPERANZAS

Espero el cambio preciso,

la sencillez exacta,

la palabra justa…

Deseo el mundo preciso,

el apoyo necesario,

la mirada abierta

y tu palabra

para salir a caminar.

¡Mañana empieza la senda

y te invito a ella!

María Rosa Serdio

España

LA NIÑA RARA

Detrás de su vaca roja

que al verde pradillo va,

marcha la niña en silencio

por la orillita del mar.

Antes de que el sol despierte

en la azul inmensidad,

la niña sale de casa

sin impaciencia ni afán,

y cuando al morir la tarde

brilla la luz del fanal,

sin afanes ni impaciencias

la niña torna a su hogar.

Tiene su rostro lo noble

de triste serenidad,

dulce expresión de una pena

que no se borra jamás,

dolor supremo, que en mármol

por siempre cuajado está,

y ni mendiga consuelo

ni nunca puede llorar.

Mientras que la vaca roja,

con lenta solemnidad,

gusta la jugosa yerba

y mueve en blando compás

la quejumbre de su esquila

que es nostalgia de alalá,

mira la niña las cumbres

y vuelve la espalda al mar.

Acaso tienen los montes

un irresistible imán

para la niña vaquera,

que del pradillo en la paz

deja transcurrir las horas

soñando en el más allá:

más allá de los picachos

que al cielo quieren llegar,

y siempre que torna a casa,

y siempre que al prado va,

la niña cierra los ojos

con resolución tenaz,

y a ciegas cruza las playas

de la niebla entre el cendal,

y a ciegas recorre el puente,

y a ciegas busca su hogar.

El secreto de la niña

supe por casualidad.

Caminando lentamente

de su vaquita detrás,

cayó de bruces la niña

ciega por su voluntad,

y al levantarla en mis brazos

dijo, rompiendo a llorar:

—Gracias, señor, yo soy ciega,

por mi bien o por mi mal,

y cuando a ciegas camino

es por rencoroso afán:

el mar me robó a mi padre

¡y no quiero ver el mar!

Marcos Rafael Blanco Belmonte

España

CAMINOS

De la ciudad moruna

tras las murallas viejas,

yo contemplo la tarde silenciosa,

a solas con mi sombra y con mi pena.

El río va corriendo,

entre sombrías huertas

y grises olivares,

por los alegres campos de Baeza.

Tienen las vides pámpanos dorados

sobre las rojas cepas.

Guadalquivir, como un alfanje roto

y disperso, reluce y espejea.

Lejos, los montes duermen

envueltos en la niebla,

niebla de otoño, maternal; descansan

las rudas moles de sus er de piedra

en esta tibia tarde de noviembre,

tarde piadosa, cárdena y violeta.

El viento ha sacudido

los mustios olmos de la carretera,

levantando en rosados torbellinos

el polvo de la tierra.

La luna está subiendo

amoratada, jadeante y llena.

Los caminitos blancos

se cruzan y se alejan,

buscando los dispersos caseríos

del valle y de la sierra.

Caminos de los campos…

¡Ay, ya no puedo caminar con ella!

Antonio Machado

España

(moruno:  RAE 1. adj. moro (‖ perteneciente al África septentrional). alfanje:  RAE 1. m. Especie de sable, corto y corvo, con filo solamente por un lado, y por los dos en la punta.  cárdena:  RAE 1. adj. De color amoratado.)

YO SUEÑO DESPIERTO…

Yo sueño despierto

y veo en colores

sonrisas y luces,

macetas y olores.

Las fuentes me cuentan

sus desilusiones;

las aves se paran

y me hablan de amores.

Yo apago sollozos

y enciendo faroles.

Yo silbo en el aire

y canto canciones.

Y sueño despierto

y veo en colores

la lluvia que abraza

jardines y flores.

Antonio García Teijeiro

España

MUY NEGROS SUS OJOS…

Muy negros sus ojos.

Muy rojo el vestido.

La tarde en silencio

se muere de frío.

Se muere de frío.

Se muere de pena.

La tarde callada

nos canta serena.

Nos canta serena

que un día de enero

un sol muy cansado

se quitó el sombrero.

Se quitó el sombrero

sin decirle nada.

La dejó sin sueños

triste y olvidada.

Triste y olvidada

sin la luz del sol,

con los labios secos

y sin su calor.

Negros son sus ojos.

Muy rojo, el vestido.

La tarde despacio

se muere de frío.

Antonio García Teijeiro

España

MENSAJE DE LA PALOMA DE LA PAZ

 “Soy la Paloma

de la Paz,

toma una pluma

de mi costal,

para que escribas

la palabra

más hermosa

que puedas escuchar:

PAZ.

Contigo yo

me quiero levantar,

contigo yo

me quiero acostar.

Utiliza las palabras

hablar y respetar;

así nace la Paz.

Que sólo escuches

el sonido

de mi arrullar.

Con mi pluma

podrás pintar

un mundo blanco;

que bajo mis alas

cobijará a la Paz.”

Encarni Ruiz Vásquez

España

NIÑO EN LA RONDA

El niño danzaba en la ronda:

Carabí hurí, carabí hurá.

(La niña de cara redonda

le daba la mano al pasar.)

El niño cantaba en el coro:

Carabí hurá, carabí hurí.

(La niña de trenzas de oro

al mirarlo lo hacía reír.)

El niño cantaba y jugaba:

Carabí hurá, carabí hurí.

(El coro para él entonaba

el canto de abuelo del mar.)

El niño era bueno y rosado:

Carabí hurá, carabí hurí.

(El álamo verde y plateado

le daba su sombra feliz.)

El niño no tenía madre:

Carabí hurí, carabí hurá.

(Lo miraba de lejos el padre

olvidando y cantando al pasar.)

El niño quería a su escuela:

Carabí hurá, carabí hurí.

(La escuela era madre y abuela

y novia y hermana, y hogar y jardín.)

El niño jugaba en la fuente:

Carabí hurí, carabí hurá.

(Un ala besaba su frente

en un cándido beso de paz.)

El niño volaba en su sueño:

Carabí hurá, carabí hurí.

(Pisaba una estrella con su pie sedeño

y era la noche del cielo el tapiz.)

El niño no canta en el coro.

Su madre y la Virgen lo van a esperar.

Tiene una lágrima la niña de oro

Carabá, carabá, carabá.

El niño no danza en la ronda,

al sentirlo Jesús le va a abrir.

Está triste la cara redonda.

Carabí, carabí, carabí.

Roberto Meza Fuentes

Chile

(sedeño:  RAE 1. adj. De seda o semejante a ella.)

CANCIÓN POR LA NIÑA QUE HA DE VOLVER

Oscuras voces te llaman

por cielos de soledad:

 ¡Oh!,  sueño nunca soñado,

¿cómo habrás de despertar?

Alma apenas florecida,

para reinar en la luz;

dulce frente reclinada

sobre los brazos en cruz.

(Livianas horas nos quedan

para cantar y danzar,

si el sol se oculta en el cielo

la luna blanca vendrá.)

Ir y venir de las olas

tejiendo velos de azahar;

arriba, juegos de espuma;

abajo, el oscuro mar.

Oscuras voces te llaman

por cielos de soledad:

¡Oh!, sueño nunca soñado,

¿cómo habrás de despertar?

Manuel de Castro

Uruguay

BEBIMOS EN LA SOMBRA

Bebimos en la sombra

nuestros llantos

confundidos…

Yo no supe cuál era

el tuyo,

¿Supiste tú cuál era el mío?

Juan Ramón Jiménez

España

Dices que tienes corazón, y sólo

lo dices porque sientes sus latidos;

eso no es corazón…  es una máquina

que al compás que se mueve hace ruido.

Gustavo Adolfo Bécquer

España

Cuéntame tus penas,

te diré las mías…

Verás cómo al rato de que estemos juntos

todas se te olvidan.

Manuel Machado

España

El cariño y la salud

en un punto se parecen.

Nadie sabe lo que valen

hasta después que se pierden.

Manuel Machado

España

El 26 de febrero de 2014 no hubo alma sensible que no lamentara la partida del guitarrista flamenco Paco de Lucía.  Nuestra amiga María Rosa Serdio escribió…

IN MEMORIAM PACO DE LUCÍA

La mañana se abrió con un rasqueo final.

El pasado regresó al presente bajo el agua azul caribe.

El pensamiento planetario se sostuvo en una lágrima.

El maestro muerto en juego con sus niños.

La guitarra muda que no muerta.

El océano le trajo los peces necesarios que no pescó.

Las olas, los rumores que salvan el alma de los genios.

Hoy era el día y dejó la guitarra a los peces como herencia.

Y el alma sobre las olas que, desde el principio, rodean y acunan el mundo.

Gracias, maestro

1669648_730154530351193_1285694711_o

POESÍA

A Inés Higa

Sin decírselo a nadie

seguiré despidiéndome.

Borrados los caminos,

sólo a la infancia

que me sobrevive

regreso alguna vez.

Y me quedo

de espaldas en la hierba

contemplando las luces absortas

que cantan para mí.

(El lamparón de Venus

pulido por el aire,

la Cruz del Sur caída en mi costado.)

Pero eso fue.

Ya ciego,

porque no quise ver,

soy tu mendigo.

 Jacobo Regen

Argentina

PRELUDIO

Empieza la función.

Lo muerto en su lugar. Lo vivo, muerto.

Y todo este desierto

ya para siempre a mi disposición.

Jacobo Regen

Argentina

 ♦

A MI GATITA

Siento a veces que me muerde la nostalgia,

he llorado y digo que es neuralgia

el invierno se ha hecho intolerable,

es que extraño su presencia tan amable.

Su actuar era infinitamente sabio

de ella nunca recibí ningún agravio,

si tenía pena ella me alegraba,

al despertar sus músculos elongaba.

Le gustaba dormir frente a la estufa,

pescada fresca, enlatados o truchas

tallarines con salsa a la italiana,

los asados, bistocos y …enredar mi lana.

Acostarse en medio de mi cama

el baño tibio cada dos o tres semanas.

Era esta dama tan pulcra y delicada

que gastaba horas cuando se acicalaba.

Era elegante, graciosa, juguetona

de andar suave, silenciosa, dormilona

Fisioterapeuta con honores diplomada

masajeaba suavemente mientras ronroneaba.

Cuando acariciaba su cuerpo y cabecita

ella se acurrucaba enrollando su colita

de inmediato echaba andar su motor

despacito porque así era mejor.

Hoy que estoy tejiendo con lana en soledad

surge su imagen con tanta intensidad

que la veo durmiendo sobre el televisor

o empujándome hacia el refrigerador.

Yo, por mucho tiempo pensé erróneamente

que tuve varias gatas y todas diferentes

que se iban al cielo porque Dios las llamaba

pues la vida y la muerte están entrelazadas.

Llegaba pequeñita, linda, llena de ternura,

una vez me dijo, llena de dulzura

¡Cómo! ¿No me reconoces? Soy yo, la de siempre

cambié de vestido, eso, solamente

y empezó a jugar, apagó mi televisor

sobre mi cabeza subió sin temor,

en pocos minutos quedó en evidencia

la misma traviesa de larga experiencia.

Su alma, su espíritu eran sólo uno

se iba y regresaba del cielo gatuno

volvía renovada con su nuevo pelaje

comprendí que iba a cambiar ropaje.

Poco antes que vendiéramos la casa

se fue para el cambio de traje o de raza,

han pasado cinco larguísimos años

y no vuelve y sufro este desengaño

quizás no quiere vivir en departamento.

Al peluche Garfield le cuento mi tormento

y Garfield sigue pensando en pizzas y lasañas

él es indiferente; mi pena no le daña

Tú mi pequeña gran amada, ¡regresa!

sin ti me siento en absoluta pobreza.

Astrid Reyes Silva

Chile

ADIÓS

Yo sé que cuando susurras tus palabras

son mentiras, es un amor fingido,

yo también fingí que no le he sabido

¡Ya no quiero más tus caricias magras!

Siento que mi alma se ha tornado vieja

que el sol quedó tras la cordillera

que todo este ensueño ha sido quimera;

salgo de tu vida sin pena ni quejas.

Te lo ruego, no me pidas más perdón.

Yo no tengo cupo en tu corazón,

haces promesas con dedos cruzados

pero sé que tú nunca me has amado

hay piedad y compasión en tu mirada.

¡Adiós!  Vete en paz.  ¡Estoy cansada!

Astrid Reyes Silva

Chile

FELICIANO ME ADORA…

Feliciano me adora y le aborrezco.

Lizardo me aborrece y yo le adoro;

por quien no me apetece, ingrato, lloro,

y al que me llora tierno, no apetezco.

A quien más me desdora, el alma ofrezco;

a quien me ofrece víctimas, desdoro;

desprecio al que enriquece mi decoro,

y al que le hace desprecios, enriquezco;

si con mi ofensa al uno reconvengo,

me reconviene el otro a mí ofendido,

y a padecer de todos modos vengo,

pues ambos atormentan mi sentido:

aquéste, con pedir lo que no tengo,

y aquél, con no tener lo que pido.

Sor Juana Inés de la Cruz

México

AMO EL ARTE

Si buscas la belleza

hay arte en todas partes.

Si tu autoestima es mezquina

es porque no sabes amarte.

Si eres seriota y grave,

ríe para no agravarte.

Si tienes una caída,

piensa sólo en levantarte.

Y si quedas muy dañada,

ahí estaré para ayudarte.

Cuando tengas mucha pena,

llora, es bueno desahogarte.

Si el dolor está en el alma,

sólo Dios puede sanarte.

Astrid Reyes Silva

Chile

LA VEJEZ DE NARCISO

Me miro en el espejo y no veo mi rostro.

Me he desaparecido;

porque de tanto verme en este espejo roto

he perdido el sentido de mi rostro

o, de tanto contarlo, se me ha vuelto infinito

o la nada que en él, como en todas las cosas,

se ocultaba, lo oculta,

la nada que está en todo como el sol en la noche

y soy mi propia ausencia frente a un espejo roto.

Enrique Lihn

Chile

 ♦

A MI BELLA ENEMIGA

No seas vanidosa amor mío

porque para serte franco

tu belleza no es del otro mundo

pero tampoco de este.

Óscar Hahn

Chile

 ♦

WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.

Sucede que entro en las sastrerías y en los cines

marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro

navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.

Solo quiero un descanso de piedras o de lana,

solo quiero no ver establecimientos ni jardines,

ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas

y mi pelo y mi sombra.

Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo, sería delicioso

asustar a un notario con un lirio cortado

o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.

Sería bello

ir por las calles con un cuchillo verde

y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,

vacilante, extendido, tiritando de sueño,

hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,

absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.

No quiero continuar de raíz y de tumba,

de subterráneo solo, de bodega con muertos

ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo

cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,

y aúlla en su transcurso como una rueda herida,

y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,

a hospitales donde los huesos salen por la ventana,

a ciertas zapaterías con olor a vinagre,

a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos

colgando de las puertas de las casas que odio,

hay dentaduras olvidadas en una cafetera,

hay espejos

que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,

hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,

con furia, con olvido,

paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,

y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:

calzoncillos, toallas y camisas que lloran

lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda

Chile

 ♦

¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida

o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué

es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas,

sus volcanes,

o este sol colorado que es mi sangre furiosa

cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer

ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,

repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces

de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra

de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar

trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,

a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

Gonzalo Rojas

Chile

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.

Mario Benedetti

Uruguay

 ♦

PAZ

Vamos hacia los árboles… El sueño

Se hará en nosotros por virtud celeste.

Vamos hacia los árboles; la noche

Nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma

Adormecida de perfume agreste.

Pero calla, no hables, sé piadoso;

No despiertes los pájaros que duermen.

Alfonsina Storni

Argentina

 ♦

HOMBRES NECIOS QUE ACUSÁIS

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión,

de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien,

si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo,

de vuestro parecer loco,

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis,

para pretendida, Tais,

y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,

pues la que más se recata,

si no os admite, es ingrata,

y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel,

y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada

la que vuestro amor pretende,

si la que es ingrata, ofende,

y la que es fácil, enfada?

Mas entre el enfado y pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere,

y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas,

las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada,

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,

aunque cualquiera mal haga

la que peca por la paga,

o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis,

o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia,

juntáis diablo, carne y mundo.

Sor Juana Inés de la Cruz

México

 ♦

LLORABA LA NIÑA

Lloraba la niña

(y tenía razón)

la prolija ausencia

de su ingrato amor.

Dejola tan niña,

que apenas creo yo

que tenía los años

que ha la dejó.

Llorando la ausencia

del galán traidor,

la halla la Luna

y la deja el Sol,

añadiendo siempre

pasión a pasión,

memoria a memoria,

dolor a dolor.

Llorad, corazón

que tenéis razón.

Dícele su madre:

“Hija, por mi amor

que se acabe el llanto,

o me acabe yo.”

Ella le responde:

“No podrá ser, no:

las causas son muchas,

los ojos son dos.

Satisfagan, madre,

tanta sinrazón,

y lágrimas lloren

en esta ocasión

tantas como dellos

un tiempo tiró

flechas amorosas

el arquero dios.

“Ya no canto, madre,

y si canto yo

muy tristes endechas

mis canciones son;

porque el que se fue,

con lo que llevó,

se dejó el silencio,

y llevó la voz”.

Llorad, corazón,

que tenéis razón.

Luis de Góngora

España

DE MIS MANOS CANSADAS

Destila

de mis manos cansadas

el torbellino de los días.

Late en el dolor

de los huesos agitados,

la premura de las horas,

como verdugo incesante

en la cadena sin fin

de tantos detalles.

Desde el fondo de la casa,

cual historia encantada,

una música infantil me abraza,

traspasa las murallas.

Las voces de los niños

suavizan las quejas,

tapizan los dolores,

me dejan renovada.

Solo entonces,

dejo a mi mano,

gozar del gesto grácil,

sintiendo la suavidad del trazo

sobre la hoja vasta,

intentando atrapar

los pensamientos,

que se escapan.

El delgado envoltorio

de éstas,

mis manos cansadas,

resistidas

al trajín cotidiano,

se viste de mariposas,

de luces, de aromas,

de alboradas,

para brindarse todo,

en esta hoja blanca.

Saricarmen

Chile

CANCIÓN

Alma, no me digas nada,

que para tu voz dormida

ya está mi puerta cerrada.

Una lámpara encendida

esperó toda la vida

tu llegada.

Hoy la hallarás extinguida.

Los fríos de la otoñada

penetraron por la herida

de la ventana entornada.

Mi lámpara estremecida,

dio una inmensa llamarada.

Hoy la hallarás extinguida.

Alma, no me digas nada,

que para tu voz dormida

ya está mi puerta cerrada.

Juan Guzmán Cruchaga

Chile

NOCTURNO

Una noche,

una noche toda llena de murmullos, de perfumes y de músicas de alas;

una noche

en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,

a mi lado lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida,

como si un presentimiento de amarguras infinitas

hasta el fondo más secreto de las fibras te agitara,

por la senda que atraviesa la llanura florecida

caminabas;

y la luna llena

por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca;

y tu sombra

fina y lánguida,

y mi sombra,

por los rayos de la luna proyectadas,

sobre las arenas tristes

de la senda se juntaban;

y eran una,

y eran una,

y eran una sola sombra larga,

y eran una sola sombra larga,

y eran una sola sombra larga…

Esta noche

solo; el alma

llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,

separado de ti misma por el tiempo, por la sombra y la distancia,

por el infinito negro

donde nuestra voz no alcanza,

mudo y solo

por la senda caminaba…

Y se oían los ladridos de los perros a la luna,

a la luna pálida,

y el chirrido

de las ranas…

Sentí frío.  Era el frío que tenían en tu alcoba

tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,

entre las blancuras níveas

de las mortuorias sábanas.

Era el frío del sepulcro, era el fío de la muerte.

Era el frío de la nada.

Y mi sombra,

por los rayos de la luna proyectada,

iba sola,

iba sola

iba sola por la estepa solitaria;

y tu sombra esbelta y ágil,

fina y lánguida,

como en esa noche tibia de la muerta primavera,

como en esa noche de murmullos, de perfumes y de músicas de alas,

se acercó y marchó con ella,

se acercó y marchó con ella,

se acercó y marchó con ella…  ¡Oh las sombras enlazadas!

¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con las sombras de las almas!

¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!

José Asunción Silva

Colombia

ASOMABA A SUS OJOS UNA LÁGRIMA

Asomaba a sus ojos una lágrima

y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y enjugó su llanto,

y la frase en is labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;

pero al pensar en nuestro mutuo amor,

yo digo aún:  “¿Por qué callé aquel día?

Y ella dirá:  ¿Por qué no lloré yo?”

Gustavo Adolfo Bécquer

España

DE QUÉ MUNDO

De qué mundo ignorado habré venido,

qué lenguaje es el mío tan arcano,

que si a alguien tiendo con amor la mano,

ignora lo que ofrezco o lo que pido.

Me sé distinto de mortal nacido:

niño o zagal, maduro ya no anciano,

no encuentro al alternar, y busco en vano

¡y entre tantos! a alguno parecido.

Sonriendo miran como quien indaga,

sin comprender jamás lo que yo quiero,

con tal inconsciencia se me paga

que alejarme, por último prefiero.

No hay cosa mía que a alguien satisfaga;

me siento entre los hombres, extranjero.

Pedro Prado

Chile

COMO LATAS DE CERVEZA VACÍAS

Como latas de cerveza vacías y colillas

de cigarrillos apagados, han sido mis días.

Como figuras que pasan por una pantalla de televisión

y desaparecen, así ha pasado mi vida.

Como los automóviles que pasaban rápidos por las carreteras

con risas de muchachas y música de radios…

Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos

y las canciones de los radios que pasaron de moda.

Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,

más que latas vacías y colillas apagadas,

risas en fotos marchitas, boletos rotos,

y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

Ernesto Cardenal

Nicaragua

HISTORIA DE MI MUERTE

Soñé la muerte y era muy sencillo:

una hebra de seda me envolvía,

y cada beso tuyo

con una vuelta menos me ceñía.

Y cada beso tuyo

era un día;

y el tiempo que mediaba entre dos besos,

una noche.  La muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose

la hebra fatal.  Ya no la retenía

sino por sólo un cabo entre los dedos…

Cuando de pronto te pusiste fría,

y ya no me besaste…

Y solté el cabo, y se me fue la vida.

Leopoldo Lugones

Argentina

YO SIEMPRE MIRO AL CIELO

Yo siempre miro al cielo,

día y noche asomado a esta azotea.

¿Cuántos años?  No sé.

Yo ya no duermo nunca.

Lo  poquito de vista que me queda

quiero gastarlo contemplando el cielo.

El cielo es todavía muy azul,

tan azuladamente azul que, a veces,

me hace llorar, y entonces

–cosas de viejo– pienso

que mis lágrimas son también azules.

Rafael Alberti

España

ORO AZUL

Cuando digo oro azul, luz oxidada,

y el sueño va de níquel por tu pelo,

un semáforo en verde ronda el vuelo

de tu nube extranjera y maltratada.

Bosques hubo hace un mar en tu mirada,

pero tú no lo sabes. Hubo un cielo,

y también un trigal, para el desvelo

de tus hambres de harina acongojada.

De aquello no hay ya nada. En esta hora

únicamente gime, desvivido,

el tiempo en tu clepsidra de pulsera.

Mas yo insisto en tu nombre, y me devora,

por dentro, la memoria de tu olvido,

como un falso billete en mi cartera.

Juan Cervera Sanchís

España

SEXTINAS DEL DESAMADO AMOR

Estoy en guerra a vida con la vida,

que la vida me engaña con cualquiera,

incluso con el loco y el suicida,

pues es mujer la vida y traicionera

y remedio no tiene haber nacido,

que todo aquél que nace está perdido.

En la cansada noche del enebro

entristecidamente me deshojo

y el hilo de mi sino desenhebro,

mujer, al pairo esclavo de tu antojo.

Por tu causa, ya ves, ando maltrecho

ya que herido de hembra anda mi pecho.

Que nací de mujer y de ella muero;

que no hay varón que muera de otra rosa

que la rosa voraz y misteriosa

que llamamos mujer con jardinero

deleite enamorado en la mirada

por la rosa mujer enamorada.

Hambrienta de mujer, la soledad,

hace pensar al hombre en miel y seda

si mujer lo acompaña y, la verdad,

ya junto a la mujer, es harto aceda;

pero harto acedo es todo en esta vida

gracias a la mujer embellecida.

Que aunque la vida siempre es un desastre

y es un desastre siempre la mujer,

y andar enamorado es siempre un lastre

uno, que vive y muere sin querer,

quisiera vivir siempre enamorado

hijo al fin de mujer y desastrado.

Juan Cervera Sanchís

España

(pairo:  RAE 1. loc. verb. coloq. Estar a la expectativa, para actuar cuando sea necesario.   acedo:  ácido)

 ♦

EN LAS ORILLAS DE UN SUEÑO

En las orillas de un Sueño viajo

tan sólo para encontrarme contigo

Pero si tú ya no me amas

por debajo de la tierra seguiré

hasta alcanzar las flores

que me esperan

Qué desengaño, podré decir

al cielo Azul

Qué desengaño, me dirán

todas las aguas.

Elicura Chihuailaf

Chile

INAFVL PEWMA MEW

Inafvl Pewma mew amulen

welu eymi iñchiw ta pewam

Welu eymi ayiwelan

miñche mapu mu amulean

zipufili wvla ti rayen

vgvmnietew

Chem koyla zuguno felchi

piam Kallfvwenu mew

Chem koyla zuguno felchi

piamnew ti kom pu ko.

Elicura Chihuailaf

Chile

CÁMARA LENTA

El señor del chaleco triste

ya no da de comer a las palomas

los domingos por la tarde

Ahora ha encontrado una viuda joven

con la que espera pasar sus últimos días

tendidos en el lecho y comiendo manzanas

Los domingos por la tarde

vuelve a aquella plaza

del brazo de su amada

y se sienta en el mismo banco

a contar la misma historia

que antes repitiera a las palomas

La mujer escucha embelesada

cada palabra que asoma por la boca de su héroe

El paisaje se cruza de brazos

el viento cabecea y bosteza entre los árboles

la tarde sale a estirar las piernas

las palomas lo miran con nostalgia

Mario Meléndez

Chile

A VECES EL AMOR

TAMBIÉN MUERDE LA MANO

QUE LE DA DE COMER

Le contarás mi historia a los perros

pero ellos no querrán saber nada de mí

hasta que no les devuelva aquel hueso

donde una vez escribí tu nombre

Mario Meléndez

Chile

EN LA TIENDA

Me da un kilogramo de alegría.

Un cartucho de optimismo.

Cuatro cajitas de ternura.

Y toda la esperanza que tenga,

mire que me hace mucha falta.

Envuélvamelo bien,

¡y gracias!

Antonio Orlando Rodríguez

Cuba

TRISTEZA

Tristeza

te has hecho compañera

amiga y amante, cómplice

partera

de noches prietas de día

de días preñados de negro

madrina

de soledad en desgüace

aquelarre de llanto espeso

ópera

de tenor sordo, vacío y hueco

sin público, apuntador ni nadie

melodía

yerma de luto, dolor y sangre

letra negra sin voz que cante

lágrima

torrentera que impugna la vida

que todo arrastra y se lo lleva

camino

que no lleva a ninguna parte

no hay parte donde no amanezca

destierro

a espacios vacíos, ingrávidos

y yo conmigo… que no me quiero

tristeza

viviré contigo hasta que muera

viviremos juntos, compañera.

Manuel Navarro

España

FÁLLAME

Fállame

de posible

sin piedad.

Fállame

con la fuerza

de estrenar.

Fállame

que me sienta

caña hueca

Fállame

que me inunde

sed y miel

Fállame

que me rompa

a puesta

Fállame

a conciencia

sin parar

Fállame

aún me falte

respirar

Fállame

con maneras

de bestia

Fállame

con violencia

de huracán

Fállame

cual delante

por detrás

Fállame

hasta hacerme

agua y sal

Fállame

y…

no me aciertes

nunca más.

Manuel Navarro

España

POMPA DE JABÓN

A mi cuenta y destajo

sin previo consultarlo

me creé una ilusión

la creí nada de malo

la bauticé como obsesión

gustaba de todos sus encantos

a donde no podía me llevó

debía tanto a su amparo

que fue musa en mi inspiración

si me paraba me empujaba

cuando caí me levantó

tanto es lo que de ella guardo

sin ninguna otra mención

que me saltan lágrimas secas

mirando el cielo y su altura

y elevándose,

la voladura

de mi pompa de jabón.

Manuel Navarro

España

NUNCA MÁS

Una vez

me quisiste enamorar

otra vez

quise enamorarte yo

ninguna eran sinceras

las dos venían de vuelta

de heridas y maltrechas

en el amar

Y ahora

ese arma de doble filo

tan sutil

que ninguno percibimos

nos aleja más que acerca

haciéndonos tan desconocidos

que ni siquiera el saludo

es de dar

Nunca más

te volverás a enamorar

nunca más

volveré a enamorarme yo

huiremos de todo indicio

que sintamos en el latido

ahogándolo si hace falta

…y regresar.

Manuel Navarro

España

SILENCIO HABLADO

Los dos lo sabemos

lo supimos al mismo tiempo

y desde entonces penamos…

nos miramos por mirarnos

nos miramos y no nos vemos

y aunque nos duela hablarlo

más nos dolerá el silencio

quizá mejor, el silencio hablado

que me aborrezco al decirlo

que te hará más daño escucharlo

con tanto y más como te quiero…

no me preguntes que no

que no quiero mentirte

lo sabemos los dos

tú que a los ojos me miraste

yo que esquivé tu mirada triste…

¡aquella noche dormí en otra cama!

Manuel Navarro

España

 ♦

ALMA ROTA

Cuando te rompen el alma

algo pasa

que no pasa…

se queda

y te transforma…

te habita

te condiciona

te viste y te vive

te mata…

y te resucita

de otra forma

con otro nombre

otra memoria

sin rastro de ti

del que fuiste…

y entonces toca

de nuevo a vivir

sin historia

sin ayuda ni apoyos

sin el otro

sin alma alguna

que tuviste una

… y está rota.

Manuel Navarro

España

 ♦

DUELE EL ALMA

Cuando duele el alma

no hay nada que hacer

ni alivio que valga

que no toque

que no hay remedio…

duele todo,

más que todo duele,

y duele siempre,

todo el tiempo

a todas horas

en sueños y despierto,

duele el aliento

y suspirar duele,

duele al igual que andas

y duele tanto más, también,

si te paras,

no da respiro ni descanso

no se harta

ni descansa

el dolor ése que espanta,

duele el habla

que no puedes

y mucho más duele

si callas,

y no hay término

ni solución

ni pausa

…¡cuando duele el alma!

Manuel Navarro

España

 ♦

LA PRADERA DE LOS UNICORNIOS

Allá lejos, muy lejos,

en los confines del mundo,

donde el cielo y la tierra se besan,

hay una enorme pradera

poblada de unicornios.

Para cada persona y cada duende existe uno:

yo tengo el mío; tú, el tuyo.

Solo hace falta que lo llames con el pensamiento.

Entonces vendrá junto a ti

con su trote grácil y su aliento cálido.

Si estás alegre, compartirá tu risa.

Si estás triste, se llevará las penas.

Allá lejos, muy lejos,

en los confines del mundo,

un amigo espera por ti.

Sergio Andricaín

Cuba

A LAS ÓRDENES DEL VIENTO

Para todos los que sienten que no están al mando

Me habría gustado ser discípula de Ícaro.

Hubiera sido hermoso festejar

las bodas de Calixto y Melibea.

Me habría gustado ser

un hitita ante la reina Nefertari

el joven Werther en Río de Janeiro

la deslumbrante dama sevillana

por la que Don José rechazó a Carmen.

Yo quisiera haber sido el huerto del poeta

con su verde árbol y su pozo blanco

el inspector fiscal

con el que conversara Maiakovski.

Me habría gustado amarte. Te lo juro.

Sólo que muchas veces la voluntad no basta.

Raquel Lanseros

España

CANCIÓN DE LA TRINCHERA

Señor Amor, dueño del cielo y de la tierra

tú que puedes batirnos a tu antojo

sobre el eje inicial de nuestro impulso.

Tú que te enseñoreas sobre todo lo vivo

entretejiendo un atlas de destinos cruzados.

Tú que puedes auparte a tu albedrío

y clavar tu aguijón sobre cualquier entraña.

¿Por qué vuelves a mí? ¿Qué vil capricho?

¿Por qué me arrojas de nuevo tu jauría?

He aquí, amo mío, lo poco que me queda:

mi sosiego de vidrio

la enmienda frágil de una paz absorta

mi mosaico de heridas mal curadas

demasiado recientes para ser cicatrices.

Imploro tu piedad desde mi grieta,

donde se han detenido la memoria y el ánimo.

Piénsalo bien: te costaría muy poco

concederme una bula de misericordia.

Deja a los que me quieren, esta pasión debiera

maldecirme tan sólo a mí, es lo justo.

Ya he visto antes cómo mi avidez arde

en tu hipnótica pira de dios omnipotente.

Descuida, soy sumisa

tu adiestramiento previo ha prosperado:

quien lo ha perdido todo varias veces

reconoce el honor de una derrota.

Raquel Lanseros

España

LA MUJER HERIDA

Solamente si alguna vez amaste

con uñas y con dientes

sin red

sin salvavidas

aciertes a entender el vértigo insondable

que se extiende a los pies del desengaño.

Ella creyó encontrar la fuente del principio

cuando lo conoció, en medio de la tierra,

sin más escudo que su piel de hombre

bruñida por el sol igual que el oro viejo.

Lo amó sin precipicios ni preguntas

tiernamente, en silencio

con esa gratitud voluptuosa

que provoca la lluvia en primavera.

Todo era tan sencillo.

Los versos inflamados de poetas infinitos

parecían seguirla a todas partes

como si el corazón se hubiera convertido

en un fiel animal domesticado.

Porque no existe nada que perdure

una noche aprendió, como tantos lo hicieran

antes y después de ella,

que el amor es un río con cataratas propias

y remansos ajenos

que siempre desemboca en el océano.

Míralo de este modo:  la vida te ha enseñado

siguiendo su costumbre de incansable maestra

cómo el alma dibuja

serenas cicatrices sobre viejas heridas.

Raquel Lanseros

España

COMO FANAL APAGADO

Ya pisaba los ochenta

y el capitán de alta mar

no quería jubilar

sentía que era una afrenta

que no se tomara en cuenta

que jamás tuvo un percance,

y si se hacía un balance

con mar en calma o tempestad

con bruma u obscuridad

llegan barco, carga y tripulantes.

Cielo, estrella, mar y vientos

son amigos muy leales

nunca le han causado males,

y hoy le salen con el cuento

que ya jugó los descuentos

porque ya está muy añoso

ya resulta peligroso

y como fanal apagado

éste debe ser cambiado

por otro más relumbroso.

Corolario

No son los años que matan

tampoco la enfermedad,

es por la extrema crueldad

de sentirse innecesario.

Astrid Reyes Silva

Chile

SOLO

Poco

         a

                    poco

                                   me

                                              fui

                                                                      quedando

                                                                                                 solo

Imperceptiblemente:

Poco

            a

                        poco.

Triste es la situación

Del que gozó de buena compañía

Y la perdió por un motivo u otro.

No me quejo de nada:  tuve todo

Pero

              sin

                                darme

                                                         cuenta

Como árbol que pierde una a una sus hojas

Fuime

                              quedando

                                                         solo

                                                                          poco

                                                                                       a

                                                                                                     poco.

Nicanor Parra

Chile

CAYÓ TU CUERPO…

A mi amiga Alejandra Alcalá (1973-2012)

Cayó tu cuerpo

como la roca que, inexplicablemente

se sujetaba al borde del despeñadero.

Cayó despacio

queriendo prenderse del aire

pero al aire se le desgarraron los brazos.

Se quebró la roca

su corazón de ágata tenía grabado

el aleteo desesperado de un ave.

Damarys González Sandoval

Venezuela

POEMA 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo, “La noche está estrellada,

y tiritan azules, los astros a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo.  Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo.  A lo lejos alguien canta.  A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro, como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro.  Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda

Chile

EPIGRAMAS

Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.

Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.

Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,

un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica…

Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,

otras soñarán con este amor que no fue para ellas.

Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,

(escritos para conquistarte a ti) despiertan

en otras parejas enamoradas que los lean

los besos que en ti no despertó el poeta.

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,

porque el gesto más leve, cualquier palabra, un suspiro

de Claudia, el menor descuido,

tal vez un día lo examinen eruditos,

y este baile de Claudia se recuerde por siglos.

Claudia, ya te lo aviso.

De esos cines, Claudia, de estas fiestas,

de estas carreras de caballos,

no quedará nada para la posteridad

sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia

(si acaso)

y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos

y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos

del olvido, y los incluyo también en mis versos

para ridiculizarlos.

Esta será mi venganza:

Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso

y leas estas líneas que el autor escribió para ti

y tú no lo sepas.

Ernesto Cardenal

Nicaragua

YA VERÁS

El juego de no mirarse

me nubla por repetido.

No me mires y tendrás

dos chaparrones de olvido.

Laura Devetach

Argentina

DE ESQUINA A ESQUINA

Chist, chist.

¿Es que no vas a escucharme?

El chistido me florece

de las ganas de alcanzarte.

Chist, chist.

¿Es que no vas a esperarme?

Estoy tan sola y te veo

en la punta de la calle.

Chist, chist.

Grito tu nombre y no sale.

Hoy se me rompe el otoño

y casi nadie lo sabe.

Laura Devetach

Argentina

SNIF

Miren

aquí está

y no quiero que se escape

qué sé yo

esas cosas

de querer hacerse el grande.

Miren

aquí está

en la punta de mi dedo

una lágrima porfiada

tan campante.

Laura Devetach

Argentina

LA TRISTECITA

Qué triste la tristecita

que de andar tanto tristeando

no se huele los azahares

no se come los duraznos.

La tristecita lloraba

y se zurcía el vestido

y el mocito que pasaba

quedó prendido del hilo.

Laura Devetach

Argentina

GRATITUD

 Gracias aroma

azul,

fogata

en celo.

Gracias pelo

caballo

mandarino.

Gracias pudor

turquesa

embrujo

vela,

llamarada

quietud

azar

delirio.

Gracias a los racimos

a la tarde,

a la sed

al fervor

a las arrugas,

al silencio

a los senos

a la noche,

a la danza

a la lumbre

a la espesura.

Muchas gracias al humo

a los microbios,

al despertar

al cuerno

a la belleza,

a la esponja

a la duda

a la semilla

a la sangre

a los toros

a la siesta.

Gracias por la ebriedad,

por la vagancia,

por el aire

la piel

las alamedas,

por el absurdo de hoy

y de mañana,

desazón

avidez

calma

alegría,

nostalgia

desamor

ceniza

llanto.

Gracias a lo que nace,

a lo que muere,

a las uñas

las alas

las hormigas,

los reflejos

el viento

la rompiente,

el olvido

los granos

la locura.

Muchas gracias gusano.

Gracias huevo.

Gracias fango,

sonido.

Gracias piedra.

Muchas gracias por todo.

Muchas gracias.

Oliverio Girondo,

agradecido.

Oliverio Girondo

Argentina

Si recibes un

PAF

no lo guardes. En secreto

se repite cada noche su repique

aunque nadie más que tú

lo oye.

Ruth Kaufman

Argentina

PRÓTESIS

Dijo sentir mariposas

en su estómago volar

cuando me escuchaba hablar.

Comencé a mandarle rosas

creyéndola enamorada

de mi persona y mi voz.

Ahora sé que fui veloz

cometiendo esta bobada.

No piensen que yo fabule

si digo que ella mentía,

mariposas no sentía.

Tenía estómago de hule.

Arsenio Jiménez-Polanco

República Dominicana

¿QUÉ ES LA TRISTEZA?

La tristeza

es un ajedrecista

que siempre juega

con las piezas grises.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

¿QUÉ ES LA DESPEDIDA?

La despedida es una mano

que es un pañuelo

que es el corazón

y la distancia.

La despedida es una mano

que es un pañuelo

que es una mano

en el corazón

de la distancia.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

6 Comentarios

  1. Estimada Astrid:
    Me siento honradísima que hayas considerado algunos de mis poemas en este maravilloso mundo de aperitivos, que deleitan el alma.
    Me has hecho muy feliz.
    ¡Felicitaciones por todo este gran trabajo y aporte!
    Un abrazo,
    Saricarmen

    • El honor es mío, querida Saricarmen, de servir como puente entre tú y tantas personas que de seguro disfrutarán de tu poesía tanto como yo. Me hace feliz a mí también todo esto que sucede a partir de los lectoaperitivos y el alcance que están teniendo día a día, como un sitio útil y placentero al que dan ganas de volver.
      Seguiré incluyendo muchos de tus poemas, así es que ¡muchas gracias a ti!
      Un abrazo,
      Astrid

  2. Muchas gracias Astrid, qué maravilla estar entre tanta belleza, entre tan fina sensibilidad. Muy rica página, la comparto entre mis amigos. Un abrazo.

    • ¡Muchísimas gracias a ti, Damarys! ¡Y que sean muchos, muchos más los que vengan a compartir y a probar deliciosos lectoaperitivos!
      Otro abrazo para ti.

  3. Como siempre, ha sido un placer pasear por aquí y cruzarme con gente conocida.
    Un beso

    • Como siempre, un placer también para mí recibir tus visitas y seguir compartiendo tu poesía. ¡Gracias, querida Marisa!
      Un abrazo,

¿Aportes? ¿Comentarios acerca de estos lectoaperitivos? Por favor, déjalos aquí: