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Lectoaperitivos de alto vuelo… Poemas de autor a los pájaros

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EL NIDO

Encima de un árbol

un nido encontré

y a sus pichoncitos

dormidos dejé.

Volando, volando,

en el campo se ven;

dejemos que libres

y alegres estén.

Ahora a su nido

ellos volverán

y en un dulce sueño

todos quedarán.

Carmen Medina Méndez

Cuba

CANARIO

Pedazo de sol chismoso

Erudito de garganta,

como no puede pensar,

canta.

Manuel de Cabral

República Dominicana

CANCIÓN

Al aire, al aire,

sale la paloma subidora.

¡Al aire, al aire,

la paloma corredora!

Por el aire una nube

la devora.

Ricardo Molinari

Argentina

EL MARTÍN PESCADOR

Parado en su verde rama

está el martín pescador.

—¡Pronto, martín, al agua,

que se asoma un pez de plata

bajo los juncos en flor!

Fernando Luján

Costa Rica

GALANTEO

Al corazón de una dalia

da su beso el colibrí;

después, escribe en el aire:

“Todo mi amor para ti.”

Francisco Morales Santos

Guatemala

CANARIO

El canario es un fruto

maduro de sonidos

que nos va regalando

el dulzor de sus trinos.

Carmen Alicia Cadilla

Puerto Rico

LA RAMA

Canta en la punta de un pino

un pájaro detenido,

trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha en la rama,

se desvanece entre alas

y en música se derrama.

El pájaro es una astilla

que canta y se quema viva

en una nota amarilla.

Alzo los ojos: no hay nada.

Silencio sobre la rama,

sobre la rama quebrada.

Octavio Paz

México

COLIBRÍ

Quieto

No en la rama

en el aire

No en el aire

en el instante

el colibrí.

Octavio Paz

México

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ALEGRÍA SIMPLE

En la rama

más alta del pino,

canta alegre

un pequeño gorrión

y en el charco

de orillas traviesas,

una rana contesta

Clic… cloc.

Graciela Genta

Uruguay

EL COLIBRÍ

El colibrí,

aguja tornasol,

pespunte de luz rosa

que da en el tallo temblón

con la hebra de azúcar

que saca de la flor.

Jorge Carrera Andrade

Ecuador

EL CÓNDOR

 Nieve en las alas

El mar en su mirada

El cóndor pasa.

Mikel Merlo Arana

España

CANCIÓN DE INVIERNO

Cantan.  Cantan.

¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido.  Aún las ramas

están sin hojas nuevas.  Cantan.  Cantan

los pájaros.  ¿En dónde cantan

los pájaros que cantan?

No tengo pájaros en jaulas.

No hay niños que los vendan.  Cantan.

El valle está muy lejos.  Nada…

Yo no sé dónde cantan

los pájaros, cantan, cantan,

los pájaros, que cantan.

Juan Ramón Jiménez

España

COLIBRÍ

Ave parva

que en la tarde

se retarda

mientras arde

aún la luz,

en el brezo

y en la fresa

y en la brisa

que se irisa

de su azul.

Pues la luz

en él se goza,

que lo besa

si lo roza,

picaflor,

vive libre,

liba y vibra,

brilla verde,

lila y vivo

tornasol.

si se eleva,

mieles lleva

de las mieles

de que abreva;

si se posa,

de la rosa

que se mece

de su peso,

desaparece.

Si pesara,

gema hermosa;

si aromara,

pomarrosa,

colibrí,

ave breve,

gema alada,

nave leve,

pincelada

de turquí.

Gilda Rincón

México

EL CHUKAU

Esta hermosa ave pequeñita que canta en los bosques del sur, también la conocemos como “chucao”.  Aquí te la presento en imagen y sonido:

Habita en las montañas

un pájaro agorero,

huraño y solitario

que, oculto en la espesura,

observa sigiloso

los pasos del viajero

y sabe, buena o mala,

decirle la ventura.

El pobre caminante

que cruza la montaña,

de tiempo en tiempo,

escucha

el canto singular

del ave misteriosa,

como advertencia extraña,

que el éxito del viaje

le puede revelar.

Predice buena suerte

si al paso se adelanta

y a la derecha grita

su présago refrán,

y anuncia algún fracaso

cuando a la espalda canta

como una voz que dice:

“detente, vuelve atrás”.

Los hijos de la selva,

que aun quedan todavía

que guardan de su raza

la antigua tradición,

se vuelven, cuando salen

por cosa de valía,

si el canto del chukau

es mala predicción.

¡Viajeros!… en la selva

oscura de la vida,

el pájaro agorero

que canta sin cesar

se llama La Conciencia

se pierde aquel que olvida

que siempre sus avisos

debemos acatar.

Augusto Winter

Chile

PALOMAS

En la azotea de mi siesta

y al mediodía que la agobia,

dan conchitas y dan arenas

las pisadas de las palomas…

La siesta blanca, la casa terca

y la enferma que abajo llora,

no oyen anises ni pespuntes

de estas pisadas de palomas.

Levanto el brazo con el trigo,

vieja madre consentidora,

y entonces canta y reverbera

mi cuerpo lleno de palomas.

Tres me sostengo todavía

y les oigo la lucha ronca,

hasta que vuelan aventadas

y me queda paloma sola…

No sé las voces que me llaman

ni la siesta que me sofoca;

¡epifanía de mi falda,

Paloma, Paloma!

Gabriela Mistral

Chile

¡A VOLAR!

Leñador,

no tales el pino,

que un hogar hay

dormido

en su copa.

—Señora abubilla,

señor gorrión,

hermana mía calandria,

sobrina del ruiseñor,

ave sin cola,

martín pescador,

parado y triste alcaraván:

¡A volar

pajaritos

al mar!

Rafael Alberti

España

EL CUCLILLO TARTAMUDO

Para quienes no conocen este pajarito, aquí les dejo un enlace para que le vean y escuchen:

Y el poema dice así:

El cuclillo tartamudo

su canción tartamudea

y de un árbol de tres hojas

hace un rabel de tres cuerdas.

Pastora, tora, tú tienes

rebaños, baños de ovejas.

Yo taño, taño mi trébol

roto, roto en la arboleda.

Su tijera envuelta en chispas

afilan, afiladores

dándole al dedal de plata

de un clavel de ruiseñores.

Dedales, dales de plata,

y, en raso, rosa con perlas,

pespuntes, puntes de agujas

con sartas, sartas de estrellas.

Bastidores, dores tienes

y tienes, tienes tijeras

que abiertas, biertas, parecen,

volando, lando, cigüeñas.

Tijeras, jeras que cortan

los vientos, vientos que vuelan

bordados, dados, los vientos

de blancas, blancas, cigüeñas.

La Pastora, al rabadán:

—rabadán, rabadancillo,

dime qué canta el cuclillo.

Adriano del Valle

España

VUELO DE COLIBRÍ

Veloz

como un sonido

de campanas

que tintinean.

Liviano

y

frágil,

pasa entre margaritas

y veraneras.

Sí:

el colibrí

es un arcoiris

que parpadea.

Mabel Morvillo

Costa Rica

GOLONDRINAS

Las golondrinas recogen

la cola del aguacero

con alfileres de trinos

y redondeles de vuelo.

Carmen Alicia Cadilla

Puerto Rico

EL ZUMBADOR

Nuevamente un vídeo para conocer, esta vez, al zumbador:

Zumba, zumba,

zumbador.

Zumba el aire.

Zumba el sol.

Baila tu paso

de pico

sobre la miel

de la flor.

Zumba, zumba,

zumbador.

Nimia Vicéns

Puerto Rico

GOLONDRINA

Una golondrina

no hace el verano:  son dos.

Uno lo hace Santa Clara,

la otra, lo teje punto arroz.

Cecilia Pisos

Argentina

PLEGARIA POR EL NIDO

Dulce Señor, por un hermano pido,

indefenso y hermoso:  ¡por el nido!

Florece en su plumilla el trino;

ensaya en su almohadita el vuelo.

¡Y el canto dices que es divino

y el ala cosa de los cielos!

Dulce tu brisa sea al mecerlo,

dulce tu luna al platearlo,

fuerte tu rama al sostenerlo,

bello el rocío al enjoyarlo.

De su conchita delicada

tejida con hilacha rubia,

desvía el vidrio de la helada

y las guedejas de la lluvia;

desvía el viento de ala brusca

que lo dispersa a su caricia

y la mirada que lo busca,

toda encendida de codicia…

Tú, que me afeas los martirios

dados a tus criaturas finas:

al copo leve de los lirios

y a las pequeñas clavelinas,

guarda su forma con cariño

y  pálpala con emoción.

Tirita al viento como un niño;

¡es parecido a un corazón!

Gabriela Mistral

Chile

(guedeja:  RAE  1. f. Cabellera larga.)

GARZAS

Quiere la gana de algunas

que en mi conflicto de garzas

yo me olvide de la gris

y me quede con la blanca,

pero tengo tentación

de quedar con la agrisada.

Tanto, tanto, tanto vi.

Vendrá mi hastío del blanco

de mis nieves apuradas;

vendrá de que en palomares

mimo siempre a la azulada;

vendrá de que el gris-azul

me acaricia la mirada.

Pero la blanca se tiene

tanta leyenda dorada

tanto la han cantado que

la van volviendo sagrada.

Y ya me cansa de fría,

de perfecta y de alabada.

Gabriela Mistral

Chile

VERDE VERDEROL

Antes de comenzar este poema, conozcamos a su protagonista, el verderol:

Verde verderol,

¡endulza la puesta de sol!

Palacio de encanto,

el pinar tardío

arrulla con llanto

la huida del río.

Allí el nido umbrío

tiene el verderol.

Verde verderol,

¡endulza la puesta del sol!

La última brisa

es suspiradora;

el sol rojo irisa

el pino que llora.

¡Vaga y lenta hora

nuestra, verderol!

Verde verderol,

¡endulza la puesta del sol!

Soledad y calma;

silencio y grandeza.

La choza del alma

se recoge y reza.

De pronto, ¡oh, belleza!,

canta el verderol.

Verde verderol,

¡endulza la puesta del sol!

Su canto enajena.

—¿Se ha parado el viento?—

El campo se llena

de su sentimiento.

Malva es el lamento,

verde el verderol.

Verde verderol,

¡endulza la puesta del sol!

Juan Ramón Jiménez

España

(umbrío:  RAE 1. adj. Dicho de un lugar: Donde da poco el sol.  irisar:  1. intr. Dicho de un cuerpo: Presentar fajas variadas o reflejos de luz, con colores semejantes a los del arco iris.)

LA PÁJARA PINTA

Pájara pinta,

jarapintada,

limoniverde,

alimonada.

Ramiflorida,

picoriflama,

rama en el pico,

flor en la rama.

Pájara pinta,

pintarapaja,

baja del verde

del limón baja.

Mirta Aguirre

Cuba

PAJARETES

Ilustración de Nerina Canzi

Argentina

BAJÓ UN PAJARITO

Bajó un pajarito rojo,

una chispa en cada ojo.

Pájaro verde, tan verde

que entre las hojas se pierde.

Un pajarito amarillo,

redondo como un ovillo;

y que parecía azul,

cuadrado como un baúl.

Este pájaro morado,

si no morado, dorado,

que era tan blanco, tan blanco

coliblanco, pechiblanco,

todo de color café,

bajó, se voló y se fue.

Enrique Banchs

Argentina

EL LORO

¡Qué bien vestido que está

de verde entero mi loro;

con su plátano y su choclo

qué buen banquete se da!

Por la mañana le digo:

¡Saca la pata, lorito;

di tu discurso, amiguito!

Y él se viene, poco a poco,

acercándose de lado,

todo ojos, desconfiado;

todo verde, todo loro.

Javier Sologuren

Perú

EL ZORZAL

Con su pechera rosada

y su levita marrón;

con ese cuerpo robusto

y ese aire de gran señor,

nadie lo imaginaría

tan delicado cantor.

Muere el Sol y, junto al río,

de sus silbos el zorzal;

la tarde, que se marchaba,

se volvió para escuchar;

el agua, que iba corriendo,

se detuvo heha un cristal;

el aire quedó en suspenso;

la brisa, sin respirar;

abrió una boca tamaña

la Luna sobre el sauzal,

y con lágrimas de estrellas

el cielo rompió a llorar…

Anochece… Junto al río

sigue cantando el zorzal.

Juan Burghi

Uruguay

ESTO ERA…

Esto era…

un pajarito,

rubio, como tú.

Su jaula tenía

un lacito azul,

dos puertas,

tres palos,

agua y alimento

—un terrón de azúcar—

y un columpio lento.

Pero el pajarito

no estaba contento.

¡Él quería árboles!

¡Él quería cuentos!

¡Él quería ramas!…

Volar bajo lluvia,

ver a los fantasmas,

ir a las estrellas,

cantar a las ranas

y buscarse amigos

y un nido tener.

Dobló sus patitas,

rezó arrodillado,

pidió al Cielo suerte.

Vino el huracán,

sopló viento fuerte

y le abrió la jaula

en un periquete.

El mover sus alas

no se le olvidó.

Y aquel pajarito

feliz escapó.

Gloria Fuertes

España

(periquete:  RAE  1. m. coloq. Brevísimo espacio de tiempo.)

MAÑANA DOMINGO

Mañana domingo

se van a casar

la paloma blanca

y el tero real.

A la palomita

la apadrinará

la mamá paloma

y el pato cuacuá.

Padrino del novio

su padre será

y será madrina

la garza real.

Formando parejas

allí se verán

con una calandria

pasar un zorzal,

un tordo con una

paloma torcaz

y una copetona

con un cardenal.

Y desde la rama

que será el altar

un pechito rojo

los bendecirá.

Germán Berdiales

Argentina

Les invito a ver el “reportaje gráfico” de algunos asistentes a esta boda.  Comencemos con el novio, el tero real:

La madrina, la garza real:

La calandria, ¡cómo canta!

El tordo de impecable frac negro:

Por último, el cardenal y el pechito rojo (o colorado):

SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

Se equivocó la paloma

se equivocaba.

Por ir al norte, fue al sur.

Creyó que el trigo era agua.

Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;

que la noche, la mañana.

Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;

que la calor, la nevada.

Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;

que tu corazón, su casa.

Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.

Tú, en la cumbre de una rama).

Rafael Alberti

España

Este poema, muchos saben, fue hecho canción por el catalán Joan Manuel Serrat.  Aquí les dejo un vídeo, para que disfruten y canten “Se equivocó la paloma”:

RETÓRICA

Cantan los pájaros, cantan

sin saber lo que cantan:

todo su entendimiento es su garganta.

Octavio Paz

México

UNA SIESTA

Una siesta de verano

el pajarito cantó.

El canto quedó colgado

de la rama del limón.

Laura Devetach

Argentina

ANDA PÁJARO DÉJATE VER

Juío juío canta el pájaro

Como si dijera “Libre libre”

Se va por un rato y vuelve a las ramas del nogal

sólo lo escucho no lo puedo ver.

Canta

anuncia lo que yo no puedo anunciar.

Siento su presencia aquí como la de Dios

un aleteo de hojas en las ramas

y un movimiento de pájaro hacia el cielo.

Jaime Quezada

Chile

EL COLOR DE LOS FLAMENCOS

Perdido estaba en el cielo

el color de los flamencos,

y ellos andaban de blanco

en un lago de silencio.

Lentas patas, largo andar

duda en los ojos abiertos

En el agua se miraban,

con un blanco desconcierto.

María Cristina Ramos

Argentina

LOS JOSECITOS

De todo paisaje,

fieles amiguitos,

de pardo plumaje,

tiernos, chiquititos…

Alados, viajeros…

Sobre mi ciudad,

son los pregoneros

de la libertad.

No olvida ninguno

de estos pajaritos:

“Frágiles, de a uno;

fuertes, si juntitos…”

Y en vuelo hermanado

suman cielo y cielo;

sueños aleteados

en un mismo vuelo.

¿Aprenderá el hombre

de estos gorrioncitos?

Yo les puse nombre,

son:  LOS JOSECITOS.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

ANDA PÁJARO DÉJATE VER

Juío juío canta el pájaro

Como si dijera Libre libre

Se va por un rato y vuelve a las ramas del nogal

Sólo lo escucho no lo puedo ver

Canta

            anuncia lo que yo no puedo anunciar.

Siento su presencia aquí como la de Dios:

Un aleteo de hojas en las ramas

Y un movimiento de pájaro hacia el cielo.

Jaime Quezada

Chile

LOS HORNEROS

Hay dos horneros que viven en el fondo de mi casa

y se van hasta la puerta para ver qué es lo que pasa.

Tienen un nido redondo hecho con paja y con barro

que trajeron desde el campo en camioneta y en carro.

Cuando mi perro se duerme ellos bajan a comer

semillas, frutas, bichitos y pan tostado con miel.

María Alicia Esain

Argentina

PAPAGAYO GANADOR

Lorenzo es un papagayo muy colorido y vistoso

que enamora a las cotorras cuando se pone mimoso.

Le gusta el whisky con hielo y la torta de ananá

que cocina los domingos muy atenta su mamá.

Aprendió a esquiar en la nieve y sabe computación

y le gusta pintar cuadros y manejar un camión.

Es campeón de natación, es golfista y karateca

y prepara salamines y facturas de manteca.

Fabrica sillas y mesas, tiene taller de herrería,

canta rock, habla francés, no se aburre en todo el día.

María Alicia Esain

Argentina

 ♦

VERSOS CON AMIGOS

El acacio de mi patio

cobija un nido de hornero

donde se quiso meter

un gorrión muy camorrero.

Entonces llegó Tomás

el pequinés justiciero

que trajo de compañía

a un gato siamés y a un tero.

Los tres sacaron volando

al gorrión lleno de miedo

que se escondió avergonzado

en el fondo de un agujero.

Por semejante favor

hizo un asado el hornero

que comieron muy gustosos

el perro, el gato y el tero.

María Alicia Esain

Argentina

EL COLIBRÍ

¡El príncipe del jardín!

Por ti se visten las rosas

con su traje carmesí.

Colibrí.

A todas besas y a todas

prometes tu corazón.

Colibrí.

¡Pero ellas saben que no

te cansarás, picaflor!

Fernando Luján

Costa Rica

Un poema con, al menos, más de una lectura…

HOMBRE PEQUEÑITO

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,

suelta a tu canario que quiere volar…

yo soy el canario, hombre pequeñito,

déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,

hombre pequeñito que jaula me das,

digo pequeñito porque no me entiendes,

ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto

ábreme la jaula, que quiero escapar;

hombre pequeñito, te amé media hora,

no me pidas más.

Alfonsina Storni

Argentina

EL JILGUERO

En la lama del verano,

que ondula en los trigales,

sus regocijos triunfales

canta el jilguerillo ufano.

Canta, y al sol, peregrino

de su garganta amarilla,

trigo nuevo de la trilla

tritura el vidrio del trino.

Y con repentino vuelo

que lo arrebata, canoro,

como una pavesa de oro,

cruza la gloria del cielo.

Leopoldo Lugones

Argentina

(canoro:  RAE  1. adj. Dicho de un ave: De canto grato y melodioso.)

LORITO REAL

Lorito real, verde casacón,

pantuflas de orillo, birrete de añil,

peluca postiza de buen solterón,

cónsul de los verdes loros del Brasil.

Adriano del Valle

España

(birreteañil:  RAE 2. m. Pasta de color azul oscuro, con visos cobrizos, que se saca de los tallos y hojas de esta planta.)

LOS CANARIOS

Al despertar, extrañan la tibieza del nido,

saltan de los barrotes de la jaula sonora

y se quedan de nuevo con el piquito hundido

en el plumón rosado del ala de la aurora…

Después se vuelve canto su sueño interrumpido…

Jaime Torres Bodet

México

EL GORRIÓN

Amaneció cansado…

Más encorvado

aún, el pico fuerte.

Sufría en el camino

su diminuta sombra cenicienta.

Cavó él mismo un sencillo

hoyo para su cuerpo,

y se dejó caer,

sin fuerzas, dentro…

Entonces las piadosas

manos del viento

cogieron unos cuantos

pañuelos verdes

de los eucaliptus

y cubrieron

el arpa, ya sin notas,

de su cuerpo…

Julio J. Casal

Uruguay

LA URRACA

Tiene manto negro y celeste,

camisa crema y boina negra;

de oro el ojo, y un grito agreste

y matinal, que el bosque alegra.

Con un crujido de nuez cascada,

ritma sus saltos de perfil.

(También hay la urraca morada

de Misiones y del Brasil).

Estalla el son en su metal.

Y en su lujoso terciopelo

borra de noche y luz de cielo,

mezcla la selva tropical.

Leopoldo Lugones

Argentina

Para quienes no conocen las urracas comunes y su canto:

MIS AMIGAS

Tanto he vagado en el bosque

cantando versos y rimas,

que ya no temen mi paso

las alegres golondrinas.

Y tanto me aman los pobres,

que, por oír mis estrofas,

unas se posan en mi hombro

y andan muy quedo las otras.

Hoy no más me vio una amiga

escribiendo un sonetillo,

se acercó… ¡y en el piquito

se lo llevó para el nido!

Carlos Pezoa Véliz

Chile

LOS JILGUEROS

Esta es la historia

de un jilguero rojo,

que por accidente,

se ha quedado cojo.

Esta es la historia

de un jilguero blanco,

que por accidente,

se ha quedado manco.

Esta es la historia

de dos alegres jilgueros,

que siendo uno cojo, otro manco,

siempre cantan los primeros.

Marisa Alonso Santamaría

España

EL PAPAGAYO

El papagayo verde y amarillo,

el papagayo verde y azafrán,

me dijo “fea” con su habla gangosa

y con su pico que es de Satanás.

Yo no soy fea, que si fuese fea,

fea es mi madre parecida al sol,

fea la luz en que mira mi madre

y feo el viento en que pone su voz,

y fea el agua en que cae su cuerpo

y feo el mundo y El que lo crió…

El papagayo verde y amarillo,

el papagayo verde y tornasol,

me dijo “fea” porque no ha comido

y el pan con vino se lo llevo yo,

que ya me voy cansando de mirarlo

siempre colgando y siempre tornasol…

Gabriela Mistral

Chile

VUELO DE COLIBRÍ

Veloz

como un sonido

de campanas

que tintinean.

Liviano

y

frágil,

pasa entre margaritas

y veraneras.

Sí:

el colibrí

es un arcoíris

que parpadea.

Mabel Morvillo

Costa Rica

EL PÁJARO BAILARÍN

En el borde de un tejado,

un pájaro hace piruetas,

de la primera a la última

taconea por las tejas.

Le gusta bailar claqué,

y saltar por el tejado,

los vecinos enfadados

al pájaro se han quejado:

“No puedes bailar claqué,

y hacer ruido en el tejado,

nos molestan tus tacones

¡Vete a bailar a otro lado!”

Los zapatos de claqué,

por las mallas ha cambiado

y con zapatillas nuevas

ballet baila entusiasmado.

Marisa Alonso Santamaría

España

(zapatos de claqué)

LA CALANDRIA

Desde verde copa

canta la calandria.

Fresca flor de trinos

esparce su flauta.

Ramillete claro

se espeja en el agua.

Y en el canto el cielo

y la paz serrana.

Desde verde copa

canta la calandria.

Polo Godoy Rojo

Argentina

COLIBRÍ

Es así:

capullito de colores

en las ramitas del aire,

el colibrí.

Horacio Guillén

Argentina

LA GARZA

La garza se puso

su traje de tiza,

sus alas de viento,

sus botitas flacas

y su voz de risa.

Se pintó los labios.

Tomó su sombrero.

Se subió a un soplido

y mil travesuras

escribió en el cielo.

María Cristina Casadei

Argentina

LA CALANDRIA

Silencio de diamante.  En el campo ni un eco.

De pronto la calandria que halla en la luz su alpiste

desciende melodiosa sobre un gajito seco

como buena noticia sobre un corazón triste.

Luis Franco

Argentina

BERCEUSE DE LOS PÁJAROS

Canta la pájara Pinta

sentada en el limón verde:

A dormir, mis pajarillos,

que todo el campo se duerme.

¿Veis la luna?  Es la tajada

de un melón resplandeciente.

Mañana la picaremos

cuando el campo se despierte.

Soñaremos con las uvas

jugosas, dulces y fuertes

que crujen, cuando se rompen,

como globos de juguete.

Soñaremos con el sol

que matará las serpientes

y con las niñas del prado

que buscan flores silvestres.

Os canta, dulce, el arroyo

y las hojas que se mueven,

temblando ya de cansancio,

con la brisa del poniente.

Vuelve el gavilán, pausado,

silencioso, en vuelo leve,

hacia su monte lejano

y no habrá por qué temerle.

Tierno está el nido, y suave

con sus plumillas calientes

y yo estoy para guardaros

bajo la noche que viene.

¿Oís?  Suenan a lo lejos

campanas y cascabeles.

Ladra el perro del cortijo.

Se esconde, fugaz, la liebre.

Las lucecitas se apagan

como ojos que se duermen.

A dormir, mis pajarillos.

A dormir; todo se duerme.

José María Souvirón

España

(berceuse:  Del francés.  Nana, arrullo.)

EL CUCO

La siesta de los cinco años

el cuco me la punteaba.

Él no volaba mi rostro

ni picoteaba mi espalda.

Yo no sé de dónde el tierno

sus dos sílabas mandaba

o las dejaba caer

de alguna escondida rama.

Pero a la siesta, a la siesta,

ellas dos me adormilaban,

dós no más, pero insistentes

como burlona llamada…

Y la mata de mi sueño

ya era lana agujereada…

Cuco-Cuco al mediodía,

y en la tarde ensimismada,

Cuco-Cuco a medio pecho,

y lo mismo a mis espaldas.

¿Por qué no ponía nunca

otra sílaba inventada?

Cuco pico entrometido,

Cuco nieto de un sólo árbol,

siempre en una misma rama

y nunca de ella abajado,

Cuco ni blanco ni rojo

ni azul, ¡pobre Cuco pardo!

Ya no duermo bajo árbol

que tenga Cuco en las ramas,

ni al sol ni a la luna juegan

conmigo las que jugaban,

burladas y burladoras

en los trances de la danza.

Pero donde es Montegrande

nunca se rompió la danza

ni el Cuco falló a la cita

en higuerales ni chacras,

¡ni a mí me falta al dormir

el Cuco de mis infancias!

Gabriela Mistral

Chile

(puntear:  Señalar, marcar, dibujar.)

¿Creían que el “cucú, cucú” venía sólo del pajarito que marca la hora?  ¡No!  Escuchemos uno “de veritas, de veritas”, acompañado de otros pajaritos:

EMIGRACIÓN DE PÁJAROS

Como si nos saludasen

desde lo alto la llegada

a la extremosa región

a la madre más lejana

viene por los aires altos

como por obra desatada

cortando el azul celeste

la mayor “gente” emigrada.

Vienen, vienen los pelícanos.

—¿Qué ves, Mama, que no veo

y miras embelesada?

—Para verlas párate.

—¡Qué lindas recién llegadas!

Son las gentes del mar último

pelícanos en bandada.

—Miéntalos, Mama, ja, ja,

ya veo, ya, la bandada.

—Porque es pura nieve y hielo

la Patagonia extremada

vienen las aves del mar

en esa cinta azorada.

Tantas son que cubrirían

el potrero si abajaran.

—Gritan, mamá, gritan todas.

Será que temen y llaman.

—No, mi loquillo, que bajan

gritando por su arribada.

Pero no nos dan el gusto

de oírles bien la algarada.

Conténtate con mirarles

la línea donosa y blanca.

—Pero, ¿para dónde van?

¿Van perdidas y no bajan?

—¡Qué se van a perder ellas,

mi niño disparatado!

Nosotros sí nos perdemos

pero aquellas nunca fallan.

Bajarán cuando divisen

playa suya acostumbrada.

La peonada ni mira

lo lindo de su “pasada”.

—Las gentes, chiquito, saben

de pájaros poco o nada;

sólo yantares y cosas

y chismes de la contrada.

Bajan, bajan, bajan, en vertical

a pastos acostumbrada.

Óyelas en vez de hablar.

Mira y no grites mi niño…

No te pierdas su pasada.

Ahora se oye un poco más

será que ya ven sus playas.

Cuenta más, cuenta, la Mama.

—Ayunas de calendario

de señales y de llamada,

las tres o las cinco mil

saben la fecha llegada

y se dan voz de partida

como casta convocada

y suben como llamadas.

Dejan el hielo, la arena

menuda, el nido y las playas,

el sol esquivo y se vienen

pueblos…

hacia la segunda Patria.

Ya se ven más, ya torcieron

el rumbo como silbadas.

Ellas están advertidas

casi casi son llamadas.

La mancha se va entreabriendo.

Ya reconocen las playas.

Y ahora es bajar muy recto

y con gritos de arribadas.

Bienvenidas a las dunas

tan dulces y acostumbradas.

Bajan, bajan, bajan, todavía…

Gabriela Mistral

Chile

(yantar:  WR m. Tributo que pagaban, generalmente en especie, los habitantes de los pueblos y de los distritos rurales para el mantenimiento del soberano y del señor cuando transitaban por ellos.)

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TORCACES

Siete notas musicales

en el cable

de aire incierto.

Fondo gris.

Silencio de blanca.

Invierno.

La canción

ya va a surgir.

Ahora suena un disparo:

Un tambor de parche gris

hace volar las palomas:

¡Idos!  ¡Idos!  ¡Vamos, id!

Volad a todas las alas.

¡Es la muerte

y está aquí!

María Rosa Serdio

España

UN PÁJARO NOVATO

Un pájaro novato

construye su nido,

pone gran cuidado

haciéndolo con mimo.

Con briznas de hierba

palitos y pajas

se ayuda del pico

también de sus patas.

Coloca un palito,

lo mira orgulloso,

después pone otro

¡le queda precioso!

Se aleja volando

para verlo bien

¡si pone allí sus huevos

se van a caer!

Ahora se da cuenta

¡lo ha hecho del revés!

de nuevo lo construye

poniendo más interés.

Marisa Alonso Santamaría

España

Y con la ilustración que Marad hizo especialmente para este poema, ¡más lindo quedó!  ¡Vayan a verlo al blog de Marisa!

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LA CIGÜEÑA DEL CAMPANARIO

Cigüeña risueña

de pico escarlata,

sube hasta la torre,

baja de las ramas.

Cigüeña risueña

de pico encarnado,

guarda tu patita

que se te ha enfriado.

Tienes tres pequeños

muy chiquirrititos,

los mimas, los duermes,

les das con tu pico.

Cigüeña risueña

de plumitas blancas.

quédate en la torre,

toca las campanas.

Carlos Blanco

España

…con la tierna ilustración de la española Teresa Coll Sanmartín

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PETITE PIÉCE

EL CANARIO FLAUTA

Tenorino de la jaula,

Rigoletto amarillo,

pájaro sabio

limón que canta…

Adriano del Valle

España

OTRAS AGUAS

Pertenecen al pasado

los hombres temblando

ante el suceso

de un Pájaro y la Flor.

Teresa Calderón

Chile

LA FUGA DE LOS CISNES

Reina en el lago de los misterios tristeza suma:

los bellos cisnes de cuello negro de terciopelo

y de plumaje de seda blanca como la espuma,

se han ido lejos porque del hombre tienen recelo.

Aún no hace mucho que sus bandadas eran risueños

copos de nieve que se mecían con suavidad

sobre las ondas, blancos y hermosos como los sueños

con que se puebla de los amores la bella edad.

Eran del lago la nota alegre, la nota clara

que al panorama prestaba vida y animación,

ya fuera un grupo que en la ribera se acurrucara

ya una pareja de enamorados en un rincón.

¡Cómo era hermoso cuando jugaban en la laguna

batiendo alas en los ardientes días de sol!…

¡Cómo era bello cuando vertía la clara luna

sobre los cisnes adormecidos su resplandor!…

El lago amaban donde vivían como señores

los nobles cisnes de regias alas; pero, al sentir

como implacables los perseguían los cazadores,

buscaron tristes, donde ignorados ir a vivir.

Y poco a poco se han alejado de los parajes

del Budi hermoso, que ellos servían a decorar,

yéndose en busca de solitarios lagos salvajes

donde sus nidos, sin sobresaltos, poder formar.

Quedaban pocos:  eran los últimos, que no querían

del patrio lago las ensenadas abandonar,

sin contagiarse con el ejemplo de los que huían,

confiando siempre de los peligros poder salvar.

Mas, desde entonces, fue su destino, destino aciago,

siendo el objeto de encarnizada persecución,

vióseles siempre de un lado a otro cruzar el lago

huyendo tímidos de la presencia del cazador.

Al fin cansados los pobres cisnes de andar huyendo,

se reunieron, en una triste tarde otoñal,

en la ensenada donde solían dormirse oyendo

la cantinela de los suspiros del totoral.

Y allí acordaron que era prudente tender el vuelo

hacia los sitios desconocidos del invasor;

yendo muy lejos, tal vez hallaran bajo otro cielo

lagos ocultos en un misterio más protector.

Y la bandada gimió de pena, sintiendo acaso

tantos amores, tantos recuerdos dejar en pos…

batieron alas; vibró en el aire fru-fru de raso

que parecía que era un sollozo de triste adiós…

…Reina en el lago de los secretos tristeza suma

porque hoy no vienen sobre sus linfas a retozar,

como otras veces, los nobles cisnes de blanca pluma,

nota risueña que ya no alegra su soledad.

Si por ventura suelen algunos cisnes ausentes

volver, enfermos de nostalgia, por contemplar

el lago amado de aguas tranquilas y transparentes,

lo hallan tan triste que alzando el vuelo no tornan más…

Augusto Winter

Chile

EL PAJARILLO

Un pajarillo en la umbría

canta saludando el día,

¿Quién es, quién es el cantor?

—¿El pitirre?

—No, señor.

—¿El tomeguín?

—No, señor.

—¿El negrito?

—No, señor.

En lo profundo del monte,

en lo negro de la umbría,

canta un pajarillo el día.

—¿Cómo se llama?

—Sisonte.

—Sí, señor.

Nicolás Guillén

Cuba

(umbría:  RAE 2. f. Parte de terreno en que casi siempre hace sombra, por estar expuesta al norte.)

¿Conozcamos al pitirre?

¿Y al tomeguín y su canto?

El negrito…

CISNE

Cygnus melanocorypha

Sobre la nieve natatoria

una larga pregunta negra.

Pablo Neruda

Chile

GOLONDRINAS

Diez pajaritos cantan en mi antena,

plumaje negro, pecho blanquecino,

la cola abierta en dos, barriga llena

de primavera, nube, sol y trino.

Vuelan sobre montañas, mar, arena…

¡y no se olvidan nunca del camino!

Carlos Marianidis

Argentina

CHINCOLES MONINOS

Barriguitas amarillas,

alegráis las mañanas,

patitas presurosas

en soltaros de las ramas.

Niñitos traviesos,

ovillitos asustados,

pomponcitos amarillos,

chincoles de un país dorado.

Alitas menudas,

cantos cristalinos,

formáis en desnudas varas

un coro de ingenuos trinos.

Nube de pancitas juguetonas,

preludio de verdes brotes,

ilumináis el patio de mi casa

con saltitos apurones.

Barriguitas infantiles,

pequeños chincoles moninos,

sois las primeras flores,

que engalanan a mi oído.

Volved, os lo pido,

a colorear mi esperanza,

estará siempre el nido

esperándoles con ansia.

Saricarmen

Chile

CHINCOL

Zonotrichia capensis chilensis

Me despertaste ayer, amigo,

y salí para conocerte:

el universo olía a trébol,

a estrella abierta en el rocío:

¿quién eres y por qué cantabas

tan íntimamente sonoro,

tan inútilmente preciso?

¿Por qué subía el surtidor

con la exactitud de tu trino,

el reloj de una gota de agua,

tu pequeño violín fragante

preguntándole a los ciruelos,

al manantial indiferente,

al color de las lagartijas,

preguntando preguntas puras

que nadie puede contestar?

Apenas te vi, pasajero,

músico mínimo, tenor

de la frescura, propietario

de la pureza matutina,

yo comprendí que devolvías

con tu pequeña flauta de agua

tantas cosas que habían muerto:

tantos pétalos enterrados

bajo las torres del humo,

en el gas, en el pavimento,

y que con tu acción de cristal

nos restituyes al rocío.

Pablo Neruda

Chile

Y claro, hablando de chincoles…

EJERCICIO DE VIENTO

Nadie sabe más del pájaro que la rama

y cuando éste emprende el vuelo

ella pinta su esqueleto de colores

y sueña que es un ruiseñor

y que le crecen alas por todos lados

y entonces canta y cuando ella canta

el bosque se estremece de emoción

y hasta las piedras quieren bailar

y hasta los ríos se conmueven

con aquella melodía

Nadie sabe más de la rama que el pájaro

y cuando juega allá en la altura

sueña con ser un árbol

y que en sus alas anidan las alondras

y los gorriones recién nacidos

y que en sus huesos florecen astillas

y que en el vientre de tales astillas

se abrigarán los sueños de las pobres gentes

Pájaro y rama se conocen desde la infancia

pero ignoran que el paisaje es un pretexto

una farsa inventada por Dios

para cuadrar la historia

Mario Meléndez

Chile

TOCATA Y FUGA

El canario sólo canta por encargo

El gorrión es atrapado por el canto

en pleno vuelo

El grillo toma nota de todo

y guarda sus partituras con llave

porque ahora tiene un nuevo repertorio

Mario Meléndez

Chile

VOX POPULI

Todos hablan de las palomas

pero nadie del gorrión

que espía a las palomas

y que envía cartas de amor

a través de las palomas

Todos hablan de las palomas

pero ellas

sólo hablan de esas cartas de amor

de esas cartas que no dicen nada a nadie

y que nunca dirán nada a nadie

Porque el amor no habla sino la lengua

de esas palomas que la sostienen

Mario Meléndez

Chile

COLIBRÍ

Nervio perdido en el aire.

Alberto Hernández

Venezuela

TRINO PARA SIEMPRE

Traen júbilo los pájaros.

En la copa del árbol

derraman alegría.

En el aire,

tejen gozo con sus vuelos.

Al corazón le crecen alas.

¡A volar nos toca el pecho!

En el árbol de la vida

un trino para siempre.

Altenor Guerrero

Chile

PÁJARO FLORIDO

El corazón de la tarde

es un pájaro.

Llegó el tiempo de las alas.

Al árbol le nacen nidos.

Escuchad:

una rama está cantando

con un pájaro florido.

Altenor Guerrero

Chile

PÁJARO EN LA ESCUELA

En la escuela

han soltado un pájaro.

Mañana es un día de fiesta,

un día ancho.

No lo sabíamos, no;

pero el árbol

al cielo se lo decía

con su verde nuevo

claro,

color de mis vacaciones

con fondo de campo.

Celia Viñas

España

PÁJARO NOCTURNO

Tucúquere…  tucúquere…

Y la voz soledosa

se repite cansada.

Tucúquere…  tucúquere…

Acento fatigado

de una misma tonada.

Tucúquere…  tucúquere…

y se va sollozando

en la noche callada.

Jorge González Bastías

Chile

UVAS

Escapa el zorzal

con una uva.

¿Qué tal?

Con una uva de la parra

que con su pico

a-ga-rra.

Vuela el colibrí

y rodea el racimo:

así, así.

Va y viene la paloma

entre las ramas.

No quiere que otro coma.

Caen una a una

sobre el patio,

uvas, uvas, uvas, uvas.

Didi Grau

Argentina

ODA A UNAS PALOMAS

Qué divertidas son

estas palomas que se burlan de todo,

con sus pequeñas plumas de colores

y sus enormes vientres redondos.

Pasan del comedor a la cocina

como hojas que dispersa el otoño

y en el jardín se instalan a comer

moscas, de todo un poco,

picotean las piedras amarillas

o se paran en el lomo del toro:

Más ridículas son que una escopeta

o que una rosa llena de piojos.

Sus estudiados vuelos, sin embargo,

hipnotizan a mancos y cojos

que creen ver en ellas

la explicación de este mundo y el otro.

Aunque no hay que confiarse porque tienen

el olfato del zorro,

la inteligencia fría del reptil

y la experiencia larga del loro.

Más hipócritas son que el profesor

y que el abad que se cae de gordo.

Pero al menor descuido se abalanzan

como bomberos locos,

entran por la ventana del edificio

y se coronan con un nimbo de lodo.

A ver si alguna vez

nos agrupamos realmente todos

y nos ponemos firmes

como gallina que defiende sus pollos.

Nicanor Parra

Chile

UNA SIESTA

Una siesta de verano

el pajarito cantó.

El canto quedó colgado

de la rama del limón.

Laura Devetach

Argentina

LAS PALOMAS DE SAN PEDRO

A todas las palomas que insisten en anidar aquí.

Las palomas de San Pedro

tejen clavos

tejen hierro

cuando no haya qué tejer

entonces verán qué hacer.

Los nidos eran de pasto

tapizados con un pulmón

vinieron la cal y el cable

y hasta el campo se acabó.

—Con qué tejeré mi nido

si no tengo ni una crin

soy puro lugar perdido

pero no quiero partir.

Las palomas de San Pedro

tejen clavos

tejen hierro

cuando no haya qué tejer

entonces verán qué hacer.

Laura Devetach

Argentina

LA GOLONDRINA CANSADA

Es invierno y hace frío.

Ya se van las golondrinas

a volar por otras tierras

donde hay sol en las esquinas.

Pero Sonia, la pequeña

no se va con sus hermanas.

“Tengo sueño, ya se queja,

¡Yo me voy en seis semanas!”

Pasa el tiempo y oscurece

más temprano cada día,

y a la golondrina Sonia

su piquito se le enfría.

Estornuda sin descanso.

El invierno a ella la aterra.

Y por fin sale a buscar

mejor clima en otra tierra.

Pero, como está cansada,

y sus alas no quiere mover,

trepa pronto, sin boleto

sobre un avión de papel.

El avión da muchas vueltas,

va según soplen los vientos.

Se perdió la golondrina

al kilómetro seiscientos.

Llora y llora sin consuelo

la azulada golondrina:

“Nunca más veré a las otras,

ni a mamá ni a mi madrina…”.

Un hornero le aconseja:

“Te conviene usar tus alas,

el avión va con el viento:

no te acerca a tus hermanas”.

“¿No lo ves?  Estoy cansada,

dice Sonia en un bostezo,

no quiero mover mis alas

ni a la ida ni al regreso”.

Tiembla el pequeño avión

¡Se avecina una tormenta!

Llueve fuerte allá a lo lejos

 Sonia no se amedrenta.

Para no mojarse tanto,

Sonia esconde su carita

entre pliegues de papel

y una vieja margarita.

Hasta que el avión se rompe,

justo arriba de un gran pozo.

Sin aviso Sonia cae…

¡aterrizaje forzoso!

Al fin, toda desplumada,

muy resfriada y sin pañuelo,

decide mover sus alas,

esforzarse, hacer un vuelo.

Va planeando hasta que encuentra

golondrinas en el mar.

Arrepentida les dice:

“Yo también quiero volar”.

Viajan muchas golondrinas

azuladas o con rayas.

Sonia va junto con ellas,

a buscar cálidas playas.

Aunque ahora usa sus alas,

a veces busca un remanso.

Y se sube a upa de alguna

para tomar un descanso…

Carla Dulfano

Argentina

MISTERIO

Dos pelos

tres plumas

pajitas color de luna.

Yo no sé cómo habrá sido

pero un pájaro atrevido

en mi caja de colores

hizo el nido.

Laura Devetach

Argentina

EL GRAJO

Un grajo entre las nubes salta

como una mancha de tinta en un cuaderno,

como un pozo sin fondo y sin cubeta

donde el agua se queja mientras grazna.

Sus plumas son carbón para aquel horno

que de las pesadillas se alimenta

y sus ojos un círculo de lumbre

que deja las promesas sin cumplir.

Las alas tenebrosamente abiertas son

la oscuridad del día en la cabeza

y las garras de hierro al rojo vivo

ardientes relámpagos de media noche.

Es la cola del grajo en la tormenta

el triste timón de los desastres

y sus patas invictas escaleras

por donde sube el humo de los siglos.

El pico -por último- es un usurero

clavado en las necesidades de la sombra

con la cresta como una bravata

coronando el negrísimo atavío.

Como un sufrimiento sin alivio

donde la noche inclina la balanza

el grajo es en la oscuridad

un espejo con alas de obsidiana.

Alberto Blanco

México

(grajo)

EL JILGUERO

El natural cansancio del jilguero

rinde sus frutos en el crepúsculo:

se posa en un alero o en una rama

y entra temblando levemente al sueño.

Su cuerpo es tan sutil y delicado

como la carne de los dioses pueriles

o bien como las notas más sedosas

que la viola es capaz de sostener…

Mas cuando el viento gira furioso

en las yemas agudas de los manzanos

el jilguero desaparece y es su canto

un cielo raso parecido al universo.

Alberto Blanco

México

EL PINZÓN REAL

Un salmo cadencioso peina el bosque

De raya en medio: la luz solar

sobre las hojas y el abrigo

de la sombra en un costado.

Hay un eco ancestral en la salmodia

de los pinzones reales: el otoño

tiene sus plumas propias y el color

de los corazones que se despiden.

Caen las hojas y se eleva el canto

del pinzón como un adiós a la belleza

de la estación cordial: como una fiesta

de Pan entre las ramas oscuras de los pinos.

Alberto Blanco

México

(pinzón real; salmodia:  WordReference 1. f. Música con que se acompañan los salmos. 2. col. Canto monótono y sin expresividad.)

LOS BÚHOS

Detrás de cada nube, de cada monte

de cada copa, de cada rama

hay búhos en la noche.

Se esconden en el humo de las pipas.

Se alimentan de malentendidos

y estrellas de neón.

En la oscuridad se pueden confundir

lo mismo con esas cenizas

que con sus sombras.

Con los faros gemelos de sus ojos

recorren parsimoniosamente

las aguas de la noche.

Y conversan con el viento.

Sollozan con la lluvia.

Se callan con el sol.

Alberto Blanco

México

LA ALONDRA

La alondra construye con su canto

topacios inalterados por el vuelo:

paisajes remotos en lo inmediato…

El sol en los viñedos de las colinas

y las últimas sombras en la tierra

bajo el cielo plateado más que azul.

Cristales nacidos de los cuatro vientos:

memorias de viajeros que no aceptan

límites a su libertad de movimiento.

El dulce trino en el fervor asciende

dejando abierta una estela luminosa

que recupera lo que parecía olvidado:

lo mejor de nuestro destino personal.

La pasión del vuelo es la clave,

la canción es el espacio

pero el que canta

es el tiempo.

Alberto Blanco

México

LOS GORRIONES

Bajan de nueva cuenta hasta el jardín

bajan en grupo, solos, en parejas

en busca de semillas o de pan,

de agua fresca, de frutos o de insectos

pero los amilana una mirada.

Siguiendo loa atávicos auspicios

de su naturaleza, los gorriones

alzan el vuelo y tímidos se posan

en los cables de luz… como si fueran

las notas de un rondó en el pentagrama.

Alberto Blanco

México

(amilanar:  WRef 1. tr. Causar tal miedo a uno, que quede aturdido y sin acción.  atavismo:  WRef  1. m. Tendencia a continuar o a imitar costumbres y formas de vida arcaicas.  rondó:  WRef  1.  m. Composición musical, popular entre los siglos XVIII y XIX, cuyo tema se repite en veces sucesivas.)

LOS MIRLOS

El canto de los mirlos

compuesto en la quietud

es como un pensamiento.

Por momentos parece crecer

para luego concentrarse

en su puntual irradiación.

Si se le presta atención

cada pétalo de sonido

convoca a su contrario.

Se diría que este silbido

es tan sólo la mitad

de una canción inaudita.

Esta ignorancia nos deja

con la clara sensación

de que los mirlos platican…

O bien que hay un secreto:

el genio de los mirlos

canta siempre por parejas.

Alberto Blanco

México

 ♦

LOS PERICOS

Hablan todo el día

y entrada la noche

a media voz discuten

con su propia sombra

y con el silencio.

Son como todo el mundo

–los pericos–

de día el cotorreo,

de noche malos sueños.

Con sus anillos de oro

en la mirada astuta,

las plumas brillantes

y el corazón inquieto

por el lenguaje…

Son como todo el mundo

–los pericos–

los que hablan mejor

tienen su jaula aparte.

Alberto Blanco

México

LOS PETIRROJOS

Con la puesta del sol los colorines cantaron:

de todos los puntos cardinales

convergieron los petirrojos en la almendra.

Paulatinamente llenaron con sus cuerpecitos

las ramas duras y secas del otoño.

Las jacarandás en tonos menores

y las nubes sonrojadas después del primer acorde

ensayaron el arte de la fuga.

Justo cuando el sol desapareció

los petirrojos –al unísono– se encendieron.

Imposible saber qué fue más bello:

la intensa parvada y su acuerdo musical

o aquellos árboles prendidos en medio de la noche.

Alberto Blanco

México

Conozcamos el canto del petirrojo…

EL CANARIO Y EL LIMÓN

El canario y el limón

son dos hermanos mellizos.

¡Cuánto amarillo en las plumas

y en los gajos amarillos!

Canario, limón que canta

y exprime un agrio estribillo

que eleva un zumo de plumas

al cielo del patinillo.

Limonero, alpiste y rama,

jaula, alambre, cristal, trino…

Si la pluma es amarilla,

hasta el zumo es amarillo.

Con el limón y el canario

Dios supo lo que se hizo:

le dio el zumo a los limones

y al canario el gorgorito.

Adriano del Valle

España

COLIBRÍ

Compendio de galas

¡trocito de arco-iris

entre dos alas!

Florencio Carrillo Álvarez

México

Al zunzún o colibrí, Nicolás Guillén le dedica estos preciosos versos…

¿De qué metal está hecho

ese broche, ese temblor,

para prenderse en qué pecho

como un alfiler de amor?

¿Y de qué pluma se viste

ese broche, ese temblor,

para quien la flor existe

como una copa de amor?

¿En qué sueño aún no ha soñado

ese broche, ese temblor,

ese suave guerrero armado

con una espada de amor?

¡De qué modo, cómo hiciera

de ese broche, ese temblor,

un fijo broche que ardiera

en la blusa de mi amor!

Nicolás Guillén

Cuba

JUANITO SEGUNDO

Ese nombre te pusieron

pues al primero de tu casta

fui yo quien lo llevé a casa.

Pero tú llegaste volando

por cuenta propia

como enviado del cielo.

Tu antecesor

Caruso de una década

vive en un jardín de la memoria.

Diminuto saltarín

dos perlitas negras y brillantes son tus ojos

dos carricitos soportan tu cuerpecito

una hoja de lechuga es tu máxima alegría

en ocasiones una uva, un gajito de naranja

y tu alpiste irrenunciable.

Vanidoso pequeñín

inflas el pecho y levantas la cabeza

cual orgulloso Napoleón.

Nos despiertas con tus trinos

nos salpicas del agua fresca de tu baño

le añades una chispa a lo gris del día.

Nos alegras con tu canto

nos robas mil sonrisas

y alimentas los celos de tu felina rival.

Juan Carlos Barreno

Perú

ANOCHECER

En la cumbre de los Andes

un cóndor de tinta china

se traga el sol de la tarde

y apaga la luz del día.

Óscar Alfaro

Bolivia

PARA EL PICHÓN…

Para el pichón

El árbol perfecto

Es el árbol que canta

Para el pájaro

El árbol perfecto

Es el árbol que vuela.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

10 Comentarios

  1. Ya conocía algunos de los pajaritos de los que se habla por aquí, me gustan los documentales de animales y también se aprende. Me ha gustado mucho escuchar el canto del chukao y conocer al cuclillo tartamudo y al zumbador. También he reconocido a los horneros que tiene María Alicia Esain en su casa y me ha hecho muchísima ilusión tropezarme con “Los jilgueros” segovianos. ¡Felicidades!
    Un abrazo desde Segovia.
    Marisa Alonso

    • ¡Qué gusto me da saber que el chukao ha volado tan lejos a través de estos versos y el vídeo! Y qué bueno que tantos otros se hayan posado en tus afectos o los hayas podido conocer a través de esta mesa de lectoaperitivos. Suena a canto de pajaritos en el corazón. Un abrazo, Marisa!

  2. Qué bellos cantos humanos y pajariles! Me emocionó escucharlos y leerlos. Gracias y felicidades desde Buenos Aires!

    • Tu comentario suma en este sentido, Didi, ¡muchas gracias! Y seguiré compartiendo tus versos -y ojalá tus trazos y colores- en las mesas de lectoaperitivos.
      Cariños desde Coya, Chile!

    • Muchas gracias por la visita, que se repita ¡muchas veces más!
      Saludos :)

  3. Que buena recopilación de poemas sobre esos pajaritos que viven en la naturaleza que tratamos tan mal .Sin embargo ellos ahí están, aunque ya solo vemos colmenas de cemento , trozos de cielo sin estrellas , oímos ruidos de ciudad y olemos humos tóxicos. Estupendo verlos y oírlos.
    Merci

    • Si te fijas, Brianda, verás que no todo es tan malo ni feo, hay mucha belleza y poesía… Solo falta percibirla y compartirla.
      Un abrazo!

  4. una bonita y buena manera para iniciarte en la lectura de poemas y poesías.
    A mi me ha gustado y os doy las gracias por lo fácil que lo ponéis.

    • ¡Muchas gracias, Mary! Precisamente, ésa es la intención, qué bueno que Lectoaperitivos te sea útil.
      Muchos saludos,

      Astrid

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