Navigation Menu+

Lectoaperitivos con sabor a sal. ¡Poemas a la mar!

post011

LA OLA

La ola

es el mar

que dice:  ¡Hola!

José Luis Díaz Granados

Colombia

ENSENADA

Cielo azul

sin una nube.

Mar azul

sin una vela.

Sólo la espuma

sobre la arena.

Gregorio Castañeda

Colombia

DE OLA EN OLA

De ola en ola,

de rama en rama,

el viento silba

cada mañana.

De sol a sol,

de luna a luna,

la madre mece,

mece la cuna.

Esté en la playa

o esté en el puerto,

la barca mía

la lleva el viento.

Antonio García Teijeiro

España

GEOGRAFÍA

Pintaba un mapa mi niño,

¡qué color azul de mar!,

¡qué verde tierno en los valles!,

¡qué montes color de pan!

Pintaba un mapa mi niño

de un país… yo no sé cuál.

Vio que el mar era muy grande

y casi se echó a llorar;

¡oh los pobres marineros

sin un puerto do arribar!

Días y días y días,

sin ver color terrenal,

azules serán sus ojos

de tanto mirar el mar.

Y si sopla el viento cruel,

sus labios llenos de sal

besarán las frías olas,

naufragio en la soledad.

Si llegan a pisar tierra,

de andar no se acordarán,

como patos caminando

se burlará la ciudad.

Pero mi niño ahora es bueno

y se pone a dibujar

un collar de islas pequeñas

que ahora acaba de crear.

¡Ya podrán los marineros

en las islas descansar!

Pintaba un mapa mi niño

de un país, ¡yo no sé cuál!

 Celia Viñas

España

A LA MANCHA

A la mancha están jugando

la luna grande y el mar,

el mar inventa cabriolas,

la luna quiere escapar.

Ovillo desmadejado,

la luna es el capitán,

el mar la mira encrespado

con su gorro de cristal.

Peces de ojos grandotes

se detienen a mirar,

en la playa duerme un ancla

su sueño de navegar.

A la mancha están jugando

la luna nueva y el mar,

la luna es moneda nueva,

el mar es su tobogán.

Graciela Genta

Uruguay

HACE GIMNASIA EL MAR

Las olas se levantan:

hace gimnasia el mar;

arriba, niñas blancas,

hacia el azul final.

Ahora, de puntillas,

tocan la inmensidad

sus dedos estrellados

de agua, de luz y sal.

Se inclinan, corren, saltan

como quien va a cazar

celestes mariposas

de espuma y de cristal.

Bajo el sol de la tarde,

hace gimnasia el mar.

Miguel Moreno Monroy

Chile

INVITACIÓN PARA CONOCER EL MAR

Nadie el mismo puede ser

si lo llega a conocer…

Pocas cosas hay tan bellas

como el bello hermano mar:

la luna, el sol, las estrellas…

y dejo de comparar.

Nadie —sin verlo— imagina

la sirenita marina.

Ni el verde ensueño que espera

cuando —con mágico son—

la oleada canción marera

olea en el corazón.

Un amorcito en la playa

acaso encuentre, quien vaya.

Un amorcito playero

—con el mar como padrino—

si —además— es el primero

¡es un premio del destino!

Nadie vuelve a ser quien era

tras la cita marinera.

Elsa Bornemann

Argentina

10277499_1483448178536427_5914554692231947309_n

PAUSAS

¡El mar, el mar!

Dentro de mí lo siento,

Ya sólo de pensar

en él, tan mío,

tiene un sabor de sal mi pensamiento.

José Gorostiza

México

 LA MANCA

Que mi dedito lo cogió una almeja,

y que la almeja se cayó en la arena,

y que la arena se la tragó el mar.

Y que del mar la pescó un ballenero

y el ballenero llegó a Gibraltar;

y que en Gibraltar cantan pescadores:

“Novedad de tierra sacamos del mar,

novedad de un dedito de niña.

¡La que esté manca lo venga a buscar!”

Que me den un barco para ir a traerlo,

y para el barco me den capitán,

para el capitán que me den soldada,

y que por soldada pido la ciudad:

Marsella con torres y plazas y barcos

de todo el mundo la mejor ciudad,

que no será hermosa con una niñita

a la que robó su dedito el mar,

y los balleneros en pregones cantan

y están esperando sobre Gibraltar…

Gabriela Mistral

Chile

MI REINO, EL MAR

De arena

me haré un castillo

y de conchuelas,

su portal;

tendré portero elegante:

nada menos que

don Calamar.

Una ola llegó a la playa

otra ola se hizo a la mar,

bailando, bailando,

las olas me vienen a visitar.

De roca será mi trono,

de algas el manto real,

espuma la blanca corona

con la que

me han de coronar.

Cuatro Pulguitas marinas,

una gran Estrella de Mar,

don Cangrejo y doña Jaiba

serán la escolta real.

Don Picoroco

desde su torre

mi huerto ha de cuidar:

Huiros y Cochayuyos,

brillante achicoria de mar.

Pelícanos y Pingüinos

llegan a este lugar,

volando señoras Gaviotas,

don Zarapito y Cormorán.

Pescador en la caleta

empujaré mi bote al mar,

me iré remando, remando,

por mi reino a navegar.

Saúl Schkolnik

Chile

En Poemas para volar

CARACOLA

Me han traído una caracola.

Dentro le canta

un mar de mapa.

Mi corazón

se llena de agua

con pececillos

de sombra y plata.

Me han traído una caracola.

Federico García Lorca

España

También incluido en Lectoaperitivos de poemas al mundo animal.

EXPIACIÓN

Al tiburón Tiburo

le duele un diente;

pero ningún dentista

acepta el cliente.

A mares llora.

Y la marea, en la costa,

sube a deshora.

Mirta Aguirre

Cuba

 ♦

DINOSAURIAS

La Dina y la Sauria

se van a la playa

llevan bronceador

y lindas toallas.

Ellas muy coquetas

adornan sus colas

con luches y huiros

¡ya viene una ola!

Juegan a ser niñas

haciendo un castillo

se visten de espuma

¡el mar es un niño!

Bernardita Hurtado Low

Chile

VELERO

Demasiado panzón para gaviota.

Para ser pez, le sobra un ala.

Floridor Pérez

Chile

GAVIOTA

La gaviota pica el mar

y agujerea las olas,

por eso a la orilla llegan

burbujas y caracolas.

Cecilia Pisos

Argentina

CARACOLA

¿Sabes?  En esta bella caracola

viven los pájaros del mar.

¿Lo dudas?  Ponla sobre tu oído:

¡La sentirás cantar!

Aunque tal vez… pudiera ser una guitarra

con un bosque de pinos por garganta.

Pero no… escucha bien:

¡Es el mar el que canta!

Róbinson Saavedra Gómez

Chile

YO EN EL FONDO DEL MAR

En el fondo del mar

hay una casa

de cristal.

A una avenida

de madréporas,

da.

Un gran pez de oro,

a las cinco,

me viene a saludar.

Me trae

un rojo ramo

de flores de coral.

Duermo en una cama

un poco más azul

que el mar.

Un pulpo

me hace guiños

a través del cristal.

En el bosque verde

que me circunda

—din don… din dan—

Se balancean y cantan

las sirenas

de nácar verdemar.

Y sobre mi cabeza

arden, en el crepúsculo,

las erizadas puntas del mar.

Alfonsina Storni

Argentina

(madréporas)  

MARINERO EN TIERRA

El mar.  La mar.

El mar.  ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

del mar?

En sueños, la marejada

me tira del corazón.

Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste

acá?

Rafael Alberti

España

ÉSTE QUE ERA UN NIÑO

Éste que era un niño, éste que era el mar,

el niño era pobre, muy rico era el mar.

—Te daré mi manto, mi manto lunar.

—No conozco casa, no tengo lugar.

Y el mar descendía con su manantial,

lo guardaba todo sin hallar qué dar.

—Te daré mi copa, mi copa auroral.

—No conozco mesa, no sé recordar.

Las olas llenaban su copa de sal,

luego la rompían en el roquedal.

—Te daré mi espada, mi espada inmortal.

—No conozco infancia, no sé a quién honrar.

La playa era de oro, no existía el mal,

el mar era eterno, libre el cormorán.

—Te daré el caballo, mi corcel frontal.

—No conozco padres, no sé a quién amar.

—Te ofrecí mi antiguo, mi vasto caudal,

te ofrecí que fueras mi río central,

te daré qué pidas, se te cumplirá.

—¡Pido sólo un barco para navegar!

Efraín Barquero

Chile

EL PECECITO

Bailando está el pececito

en su salón de cristal;

brilla su traje bordado

con escamas de coral.

Cuenta de estrellas en los ojos

que no cierra en el dormir:

¡pececito, yo te quiero,

porque danzas para mí!

Óscar Jara Azócar

Chile

GAVIOTA

Liviana como un pluma

nunca deja de volar:

parece un copo de espuma

desprendido de la mar.

Baldomero Fernández Moreno

Argentina

PASEO POR PONIENTE

Luce la playa nueva mantilla:

blonda de espuma viste la orilla.

La peina el viento,

la besa el agua…

Yo la recorro

¡Arriba enaguas!

Chispea el sol

que guiña un ojo.

La excava un niño…

¡Busca tesoros!

Mira su arena

llena de conchas…

Viajan tranquilas

entre las olas.

María Rosa Serdio

España

EL NEGRO MAR

La noche morada sueña

sobre el mar;

la voz de los pescadores

mojada en el mar;

sale la luna chorreando

del mar.

El negro mar.

Por entre la noche un son,

desemboca en la bahía;

por entre la noche un son.

Los barcos lo ven pasar,

por entre la noche un son,

encendiendo el agua fría.

Por entre la noche un son,

por entre la noche un son,

por entre la noche un son…

El negro mar.

—Ay, mi mulata de oro fino,

ay, mi mulata

de oro y plata,

con su amapola y su azahar,

al pie del mar hambriento y masculino,

al pie del mar.

Nicolás Guillén

Cuba

MAR

Ahora

está inédito,

nuevo,

sin estrenar

el Mar.

Nicolás Guillén

Cuba

PECES

Al golpe del oro solar

estalla en astillas el vidrio del mar.

José Juan Tablada

México

ARREPENTIMIENTO

Recado para Jonás,

recado de la ballena:

que ella tiene mucha pena

por lo de tiempo atrás,

que no se lo va a hacer más,

que es una muchacha buena;

que lo convida a una cena

de olvido y olvidarás:

que le promete, además,

regalarle una sirena.

Recado de la ballena,

recado para Jonás.

Mirta Aguirre

Cuba

UN PUÑITO TUYO

Caracola, caracola

caracolita de mi soñar

te brindo galletitas de mi horno

te regalo un gran secreto, dos sonrisas

y hasta mi azul delantal de cocinar

por un solo puñito de arena tibia

envuelto en espuma de la mar.

Dime, caracolita, dime

¿me lo darás?

Lucía Amelia Cabral

República Dominicana

EN MEDIO DEL PUERTO

En medio del puerto,

con velas y flores,

navega un velero

de muchos colores.

Diviso a una niña

sentada en la popa:

su cara es de lino,

de fresa, su boca.

Por más que la miro,

y sigo mirando,

no sé si sus ojos

son verdes o pardos.

En medio del puerto,

con velas y flores,

se aleja un velero

de muchos colores.

Antonio García Tejeiro

España

EL MAR ES UNA SOPA

El mar es una sopa,

los peces son fideos.

Mi brava cuchara

sale a navegar,

¡está tan cargada

que va a naufragar!

Montse Torrents

España

LA SARDINA GUILLERMINA

La sardina Guillermina

lleva un lazo colorado,

es de seda filipina,

lo ha comprado en el mercado.

Un día por la mañana,

una barca la ha pescado.

Enlatada con su lazo

Guillermina ha terminado.

¿En qué lata de sardinas

estará el lazo encarnado?

Montse Torrents

España

(encarnado: RAE 1. adj. De color de carne. 2. adj. colorado (rojo).)

PARA CAMINAR EN LA PLAYA

Caminando

caminando

los pasitos

voy marcando.

En la arena

rubia y tibia

mis huellitas

van quedando.

Un

largo

camino

dejaron

mis

pies

y

de tanto

andar

¡uf, ya me cansé!

Nora Gutiérrez de Castellano

Argentina

 ♦

EL CABALLO Y EL MAR

¡Quién cabalgara el caballo

de espuma azul de la mar!

De un salto,

¡quién cabalgará la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!

¡Tírala viento a la mar!

De un salto,

quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a tus cabellos,

crin de los vientos del mar!

De un salto,

quiero ganarme la mar.

Rafael Alberti

España

LA BALLENA

La ballena elige el hielo

porque nunca tiene miedo.

¡Es enorme su tamaño

y pasea todo el año!

Pero nunca viaja sola

cuando nada entre las olas.

¡De sus crías tan hermosas

es la mamá cariñosa!

Lanza un chorro su nariz

para avisar que está aquí.

Si la quieren atrapar

se hunde hasta el fondo del mar.

María Alicia Esain

Argentina

¿QUÉ ES EL MAR?

Para el pez volador

el mar es una isla

rodeada de tierra por todas partes.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

¿QUÉ ES LA GAVIOTA?

La gaviota

es un barquito de papel

que aprendió a volar.

Jairo Aníbal Niño

Colombia

SE CANTA AL MAR

Nada podrá apartar de mi memoria

la luz de aquella misteriosa lámpara

ni el resultado que en mis ojos tuvo

ni la impresión que me dejó en el alma.

Todo lo puede el tiempo, sin embargo

creo que ni la muerte ha de borrarla.

Voy a explicarme aquí si me permiten

con el eco mejor de mi garganta.

Por aquel tiempo yo no comprendía

francamente ni cómo me llamaba,

no había escrito aún mi primer verso

ni derramado mi primera lágrima

era mi corazón ni más ni menos

que el olvidado kiosco de una plaza.

Mas sucedió que cierta vez mi padre

fue desterrado al sur, a la lejana

Isla de Chiloé donde el invierno

es como una ciudad abandonada.

Partí con él y sin esperar llegamos

a Puerto Montt una mañana clara.

Siempre había vivido mi familia

en el valle central o en la montaña,

de manera que nunca ni por pienso

se conversó del mar en nuestra casa.

Sobre este punto yo sabía apenas

lo que en la escuela pública enseñaban

y una que otra cuestión de contrabando

de las cartas de amor de mis hermanas.

Descendimos del tren entre banderas

y una solemne fiesta de campanas

cuando mi padre me cogió del brazo

y volviendo los ojos a la blanca,

libre y eterna espuma que a lo lejos

hacia un país sin nombre navegaba,

como quien reza una oración me dijo

con voz que tengo en el oído intacta:

“Éste es, muchacho, el mar. El mar sereno,

el mar que baña de cristal la patria”.

No sé decir por qué, pero es el caso

que una fuerza mayor me llenó el alma

y sin medir ni sospechar siquiera,

la magnitud real de mi campaña,

eché a correr sin orden ni concierto,

como un desesperado hacia la playa

y en un instante memorable estuve

frente a ese gran señor de las batallas.

Sobre el haz ondulante de las aguas,

rígido el cuerpo, las pupilas fijas,

en la verdad sin fin de la distancia,

sin que en mi ser moviérase un cabello,

¡Como la sombra azul de las estatuas!

Cuánto tiempo duró nuestro saludo

no podrían decirlo las palabras.

Sólo debo agregar que en aquel día

nació en mi mente la inquietud y el ansia

de hacer en verso lo que en ola y ola

Dios a mi vista sin cesar creaba.

Desde ese entonces data la ferviente

y abrasadora sed que me arrebata.

Es que en verdad desde que existe el mundo

la voz del mar en mi persona estaba.

Nicanor Parra

Chile

OPERACIÓN SUBMARINA

En el mar hay un mundo

de peces y flores.

Jardines transparentes

de rubios y caracoles.

Abismos con estrellas

en nubes de esmeralda.

Hay reyes del silencio

con espadas de nácar.

Caballitos que corren

en tapiz de corales,

pequeñísimas ostras,

lobos, perlas y sales.

Al salón más profundo

no bajó nunca nadie:

acuario de arco iris

dispuesto para el baile.

Con túnicas de luna,

con chalecos dorados…

En el mar misterioso

hay un mundo cerrado.

Óscar Jara Azócar

Chile

(rubio)

EL MAR

El mar tiene su lenguaje

escrito con olas que vienen y van,

que susurran en la lejanía

olas con sabor a sal.

El mar tiene música

con el viento sin descansar,

notas de arena

que se escuchan al pisar.

El mar y sus caracolas

te hacen soñar,

cerrando los ojos

no necesitas más.

El mar y sus gaviotas

en plena libertad.

Los dos tienen alas,

contigo… ¡a volar!

Encarni Ruiz Vázquez

España

UN CAMINO QUE TE LLEVA AL MAR

Hay un camino

que te lleva al mar,

despacito, despacito

¿me puedes acompañar?

La brisa te envuelve

nada más llegar,

las olas te abrazan

regalándote su sal.

Pisando la arena

tus huellas dejarás,

y en un instante

las borrará el mar.

Las gaviotas revolotean,

girando sin parar,

buscando cada tarde

armonía y paz.

Cierra los ojos

¡Qué cerca estás!

de sentir las caricias

y los abrazos del mar.

Encarni Ruiz Vázquez

España

CONTANDO OLAS

Vamos a contar

una a una todas,

las olas del mar

y ninguna sola.

Las que saltan,

las que brillan,

las que bailan,

las que chillan,

las que abrazan,

las que silban.

Juegan con la arena

haciendo cosquillas,

a la Luna llena

si se pone de rodillas.

Acompañan a las ballenas

en noches con estrellas,

llenando el mar

de canto de sirenas.

Siguen a barcos piratas

y a capitanes de mar,

robando sueños de plata

día y noche sin parar.

Olas, olitas vienen,

olas, olitas van,

todas música tienen,

acércate y la escucharás.

Encarni Ruiz Vázquez

España

PIEDRITAS DE MAR SALADA

Rodando por el fondo marino

piedritas de mar salada,

cuentan todo lo vivido

al llegar a la playa.

Capitanes piratas y ballenas,

delfines y tesoros,

encuentros con sirenas

y cofres llenos de oro.

A tus manos llega una

¡cuánta suerte te dará!

con los sueños de luna

y su olor a sal.

Piedrita de mar salada

guardalá, guardalá

en un rinconcito de tu casa

y hasta allí oirás el mar.

Encarni Ruiz Vázquez

España

EN UN ACANTILADO

En un acantilado

la roca mira al mar.

En un acantilado

una ola viene y va.

La piedra está esperando

un beso, agua de sal.

La ola viene. La ola va.

La nieve de la espuma

¿La rozará?

La ola viene. La ola va.

En un acantilado

la peña observa al mar.

Luz del Olmo

España

MEDITERRÁNEO

Olas blancas,

luz azul.

Un limón

un naranjal.

Piedra y mar.

Pinos verdes

aire y sol.

Olas blancas,

luz azul.

Piedra y mar.

Luz del Olmo

España

GAVIOTAS

Caracoles a vela

Navegan

Por el cielo

De los puertos.

Floridor Pérez

Chile

¡HOLA! QUE ME LLEVA LA OLA

¡Hola!, que me lleva la ola;

¡hola!, que me lleva la mar.

¡Hola!, que llevarme dejo

sin orden y sin consejo,

y que del cielo me alejo,

donde no puedo llegar.

¡Hola!, que me lleva la ola;

¡hola!, que me lleva la mar.

Miguel de Cervantes

España

ESTA CARACOLA…

Esta caracola

tiene muy adentro,

donde no se ve,

allí donde nadie

la puede robar,

una ola.

¡Ay, ola!  ¡Ay, ola!

¡Tan bella y tan sola!

Esta caracola

tiene muy adentro,

y se puede oír,

el canto que trajo

consigo, del mar,

una ola.

¡Ay, ola!  ¡Ay, ola!

¡Tan lejos del mar!

Edith Vera

Argentina

LA BALLENA

Se ha escapado una ballena

para ir al río a nadar,

pues piensa que de memoria

conoce el fondo del mar.

La ballena por el río,

va mirando a las orillas,

disfrutando del paisaje

lo pasa de maravilla.

No sabe en qué momento

empieza a tener problemas,

pero al ser su cuerpo grande

la panza arrastra en la arena.

Queda atrapada en el río,

muy asustada y con pena,

cuánto más mueve su cuerpo,

más enterrada se queda.

Se mueve de un lado a otro

mueve su pesada cola,

las aguas suben y bajan

formando una enorme ola.

Por fin nadando despacio

de allí se puede alejar

y bajando por el río

vuelve contenta hasta el mar.

Allí nadando a sus anchas

ha comenzado a pensar,

no hay nada mejor en el mundo

que a su casa regresar.

Marisa Alonso Santamaría

España

MUERTE DEL MAR

A Doris Dana

Se murió el Mar una noche,

de una orilla a la otra orilla;

se arrugó, se recogió,

como manto que retiran.

Igual que albatrós beodo

y que alimaña huida,

hasta el último horizonte

con diez oleajes corría.

Y cuando el mundo robado

volvió a ver la luz del día,

él era un cuerno cascado

que al grito no respondía.

Los pescadores bajamos

a la costa envilecida,

arrugada y vuelta como

la vulpeja consumida.

El silencio era tan grande

que los pechos oprimía,

y la costa se sobraba

como la campana herida.

Donde él bramaba, hostigado

del Dios que lo combatía,

y replicaba a su Dios

con saltos de ciervo en ira,

Y donde mozos y mozas

se daban bocas salinas

y en trenza de oro danzaban

sólo el ruedo de la vida,

Quedaron las madreperlas

y las caracolas lívidas

y las medusas vaciadas

de su amor y de sí mismas.

Quedaban dunas-fantasmas

más viudas que la ceniza,

mirando fijas la cuenca

de su cuerpo de alegrías.

Y la niebla, manoseando

plumazones consumidas,

y tanteando albatrós muerto,

rondaba como la Antígona.

Mirada huérfana echaban

acantilados y rías

al cancelado horizonte

que su amor no devolvía.

Y aunque el mar nunca fue nuestro

como cordera tundida,

las mujeres cada noche

por hijo se lo mecían.

Y aunque al sueño él volease

el pulpo y la pesadilla,

y al umbral de nuestras casas

los ahogados escupía,

De no oírle y de no verle

lentamente se moría,

y en nuestras mejillas áridas

sangre y ardor se sumían.

Con tal de verlo saltar

con su alzada de novilla,

jadeando y levantando

medusas y praderías,

Con tal de que nos batiese

con sus pechugas salinas,

y nos subiesen las olas

aspadas de maravillas,

Pagaríamos rescate

como las tribus vencidas

y daríamos las casas,

y los hijos y las hijas.

Nos jadean los alientos

como al ahogado en mina

y el himno y el peán mueren

sobre nuestras bocas mismas.

Pescadores de ojos fijos

le llamamos todavía,

y lloramos abrazados

a las barcas ofendidas.

Y meciéndolas meciéndolas,

tal como él se las mecía,

mascamos algas quemadas

vueltos a la lejanía,

o mordemos nuestras manos

igual que esclavos escitas.

Y cogidos de las manos,

cuando la noche es venida,

aullamos viejos y niños

como unas almas perdidas:

“¡Talassa, viejo Talassa,

verdes espaldas huidas,

si fuimos abandonados

llámanos a donde existas,

Y si estás muerto, que sople

el viento color de Erinna

y nos tome y nos arroje

sobre otra cosa bendita,

para contarle los golfos

y morir sobre sus islas”.

Gabriela Mistral

Chile

(cascado:  RAE 1. adj. Dicho especialmente de las cosas humanas: Que están gastadas o muy trabajadas, o que carecen de fuerza, sonoridad, entonación, etc. vulpeja.  lívida: RAE 2. adj. Intensamente pálido.  peán:  RAE 1.m. Canto coral griego en honor de Apolo, con frecuencia de carácter guerrero.  escitas.  Talassa:  del griego, “Mar”. )

EL MAR

—Mentaste, Gabriela, el Mar

que no se aprende sin verlo

y esto de no saber de él

y oírmelo sólo en cuento,

esto, Mama, ya duraba

no sé contar cuánto tiempo.

Y así de golpe y porrazo,

él, en brujo marrullero,

cuando ya ni hablábamos de él

apareció en loco suelto.

Y ahora va a ser el único;

ni viñas ni olor de pueblos

ni huertas ni araucarias

sólo el gran aventurero.

Déjame, Mama, tenderme

pára, pára, que estoy viéndolo.

¡Qué cosa bruja, la Mama!

y hace señas entendiendo.

Nada como ése yo he visto.

Pára, Mama, te lo ruego.

¿Por qué nada me dijiste

ni dices?  Ay, dime…  ¿es cuento?

—Nadie nos llamó de tierra

adentro sólo éste llama.

¡Qué de alboroto y de gritos

que haces volar las bandadas!

Calla, quédate, quedemos,

échate en la arena, Mama.

Yo no te voy a estropear

la fiesta, pero oye y calla.

¡Ah, qué feo que era el polvo,

y la duna qué agraciada!

Échate y calla, chiquito,

Míralo sin decir palabra.

Óyele el habla bajita,

casi, casi cuchicheo.

—Pero ¿qué tiene, ay, qué tiene

que da gusto y que da miedo?

Dan ganas de palmotearlo

braceando de aguas adentro

y apenas abro mis brazos

me escupe la ola en el pecho.

Es porque el pícaro sabe

que yo nunca fui costero,

¿o es que les escupe a todos

y es Demonio, dilo luego?

Ay, Mama, no lo vi nunca

y aunque me está dando miedo,

ahora de oírlo y verlo

me dan ganas de quedarme

con él, a pesar del miedo

con él, nada más, con él

ni con gentes ni con pueblos.

Ay, no te vayas ahora,

Mama, que con él no puedo.

Antes que llegue ya escupe

con sus huiros el soberbio.

—Primero óyelo cantar

y no te cuentes el tiempo.

Déjalo que él se eche a hablar

que contándose lo entiendo.

Él es tantas cosas que

ataranta a niño y viejo.

Hasta es la canción de cuna

mejor que a los niños duermo.

Pero yo no me la tuve

tú tampoco, mi pequeño.

Míralo, óyelo y verás

sigue contando su cuento.

Gabriela Mistral

Chile

(de golpe y porrazo:  repentinamente, de pronto, de una.  huiro:  RAE 1. m. Nombre común a varias algas marinas muy abundantes en las costas de Chile.)

VIENE RODANDO UNA OLA

Viene rodando una ola.

Me dice:  “¡Hola, qué tal!”

Y se envuelve en una estola

de espuma y sal.

Viene sola y se va sola

bajo el cielo azul vitral.

Me deja una caracola

de cristal.

Y la huella de su cola

brillando a la luz astral.

Aramís Quintero

Cuba

EL VIAJE

—Niña, me voy a la mar.

—Si no me llevas contigo,

te olvidaré, capitán.

En el puente de su barco

quedó el capitán dormido;

durmió soñando con ella:

¡Si no me llevas contigo!…

Cuando volvió de la mar,

trajo un papagayo verde,

¡Te olvidaré, capitán!

Y otra vez la mar cruzó

con su papagayo verde,

¡Capitán, ya te olvidó!

Antonio Machado

España

EL MAR TRISTE

Palpita un mar de acero de olas grises

dentro los toscos murallones roídos

del puerto viejo.  Sopla el viento norte

y riza el mar.  El triste mar arrulla

una ilusión amarga con sus olas grises.

El viento norte riza el mar, y el mar azota

el murallón del puerto.

Cierra la tarde el horizonte

anubarrado.  Sobre el mar de acero

hay un cielo de plomo.

El rojo bergantín es un fantasma

sangriento, sobre el mar, que el mar sacude…

Lúgubre zumba el viento norte y silba triste

en la agria lira de las jarcias recias.

El rojo bergantín es un fantasma

que el viento agita y mece el mar rizado,

el fosco mar rizado de olas grises.

Antonio Machado

España

(jarcia:  RAE 1. f. Aparejos y cabos de un buque.  fosco:  RAE 2. adj. De color oscuro, que tira a negro.)

EN MEDIO DEL PUERTO

En medio del puerto,

con velas y flores,

navega un velero

de muchos colores.

Diviso a una niña

sentada en la popa:

su cara es de lino,

de fresa, su boca.

Por más que la miro,

y sigo mirando,

no sé si sus ojos

son verdes o pardos.

En medio del puerto,

con velas y flores,

se aleja un velero de muchos colores.

Antonio García Teijeiro

España

DESDE EL MUELLE

Se comunican los peces

la buena nueva del sol.

Saltan y se hunden

cerca del puerto

como si no existieran

la red

ni la carnada

ni el anzuelo.

Teresa Calderón

Chile

REFLEJOS EN EL AGUA

Los circunflejos acentos

de las nubes, sobre el mar,

ponen diéresis de luces

en sus diptongos…

Sobre las olas esdrújulas,

pulcritud gramatical;

raíz celeste en las nubes

y etimología en la sal…

Adriano del Valle

España

(acento circunflejo:   RAE 1. m. acento que se compone de uno agudo y otro grave unidos por arriba (^). En nuestra lengua no tiene ya uso alguno.  diéresis:  RAE  1. f. Gram. Pronunciación en sílabas distintas de dos vocales que normalmente forman diptongo, como ru-í-na por rui-na, vi-o-le-ta por vio-le-ta. En el verso, la diéresis es considerada como licencia poética por la preceptiva tradicional. 5. f. Ortogr. Signo ortográfico (¨) que se pone sobre la u de las sílabas gue, gui, para representar que esa letra representa un sonido que debe pronunciarse, como en vergüenza, argüir. etimología:  RAE  1. f. Origen de las palabras, razón de su existencia, de su significación y de su forma.

Junto a la sierra florida

baile el ancho mar.

El panal de mis abejas

tiene granitos de sal.

Antonio Machado

España

OJO DE GAVIOTA

Pequeña perla del viento,

el ojo de la gaviota

podría ser una gota

de firmamento.

Andrés Sabella

Chile

VERDEMAR

El mar va con vestido de algas.

Verde vas, verdemar,

con puntillas de espuma en el ruedo.

Didi Grau

Argentina

LA PLAYA

La playa en verano

Las olas del mar

La brisa, un helado

Saltar y nadar

Comida en el patio

Melón y sandía

Papá con su radio

Siesta al mediodía

El cubo y la pala

Enormes castillos

Paseo por la playa

El cielo amarillo

El pelo enredado

La arena y la sal

Dedos arrugados

Cenar en el bar

La ventana abierta

Dormir con la abuela

La playa desierta

Cubierta de estrellas.

Juan Guinea

España

ME SIENTO, MAR

Me siento, mar, a oírte.

¿Te sentarás, tú, mar, para escucharme?

Rafael Alberti

España

YO QUIERO REÍR

Yo quiero reír.

No quiero llorar.

Yo quiero sentir

el verde del mar.

El verde del mar

y el azul del cielo.

Yo quiero, yo quiero

tal vez navegar.

Sí, sí, navegar

arriba, en el cielo.

Tratar de volar

de espaldas al suelo.

Un pájaro, un pez,

yo quisiera ser

y poder cruzar las nubes y el mar.

Antonio García Teijeiro

España

AYER EL VIENTO DECÍA

A Rafael y María Asunción

Ayer el viento decía,

alegre, palabras al agua.

¡Qué frescor en sus decires

y qué altos sobre los mares

los sones de su garganta!

Se mueve una barca

en medio del mar.

La mecen las olas

con suave compás.

Cantan las sirenas.

¡Oigo su cantar!

Rasgando la espuma

de un mar de cristal

la barca de plata

se llena de sal.

Antonio García Teijeiro

España

JUGANDO

Juegan a la rueda, rueda

peces, algas y un coral

y un velo de espumas pone

sobre sus bucles el mar.

¡Cómo galopa la espuma

sobre potros de cristal!

¡Cómo dibuja en la orilla

sus perfiles de humedad!

Viento con olor a pinos,

viento con olor a sal,

juegan a la rueda, rueda

peces, algas y un coral.

Graciela Genta

Uruguay

LA CANCIÓN DE LA NOCHE EN EL MAR

¿Qué barco viene allá?

¿Es un farol o una estrella?

¿Qué barco viene allá?

Es una linterna tan bella

¡y no se sabe adónde va!

¡Es Venus, es Venus la bella!

¿Es un alma o es una estrella?

¿Qué barco viene allá?

Es una linterna tan bella…

¡y no se sabe adónde va!

¡Es Venus, es Venus, es Ella!

Es un fanal y es una estrella

que nos indica el más allá,

y que el Amor sublime sella,

y es tan misteriosa y tan bella,

que ni en la noche deja la huella

¡y no se sabe adónde va!

Rubén Darío

Nicaragua

EL AVE MARINA

Alza una gaviota el vuelo,

y hacia la estrella remota,

parece que la gaviota

fuera hundiéndose en el cielo.

Quién pudiera sobre el mar,

como la gaviota aquella,

darse al viento, dulce estrella,

y hacia ti volar, volar…

Leopoldo Lugones

Argentina

DERECHO DE PROPIEDAD

¡Nada es tan mío

como lo es el mar

cuando lo miro!

Elías Nandino

México

MARES

Un médano

se vuelca

hasta perderse.

Le duele el cuerpo.

Hoy,

derrama sus colores

en su memoria de agua.

Laura Quirós

Argentina

(médano:  RAE  2. m. Montón de arena casi a flor de agua, en un paraje en que el mar tiene poco fondo.)

OLAS

¿Por qué les salen caries

a las olas?

Porque llevan siempre en la boca

caracolas.

Cecilia Pisos

Argentina

LA PEQUEÑA OLA

Lola,

la pequeña ola,

se quiere escapar

del mar;

y hacia la playa,

en verde malla

de mil volados,

la veo acercar.

Lola se cree sola

y decidida

sale del mar.

Su boca llena

come la arena

y caracoles

de lento andar.

¡Ay!  ¡Pobre Lola!

¡Pobre Lolita!

¡Qué chiquitita

tu travesura!

Poco te dura

tu recorrer,

pues mamá ola

y tus hermanas

de blancas colas,

–Lolita, Lola–

te hacen volver.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

CANCIÓN MAREADA

Por el mar

navega el barco

con su vela y su barquero.

Barquero que lleva traje

salado de marinero.

Por el mar

todos los barcos

se hamacan con la marea

y el barquero ya no sabe

si tiene más de dos pies

o le sobran las orejas.

Déjese ya de bailar

mar

déjese ya de picar

déjese ya de rodar

mar

déjese ya de bramar

de palmear y de embarullar

mar.

Déjese ya.

Que se quede quieto el mundo.

Yo voy a desembarcar.

Laura Devetach

Argentina

AQUEL MAR

Aquel mar tenía un pez

aquel pez tenía una espina

que servía de agujita

para coser a las olas

que se rompen en la esquina

de aquel mar que tiene un pez

un pez que tiene una espina.

Laura Devetach

Argentina

MI BARCO VELERO

Es mi barco

un velero grandote

con la proa

color de coral,

unas velas muy blancas,

muy blancas,

y una popa

que besa el mar.

En las tardes de mayo

bien tibias

yo me voy,

marinero, a bogar.

Mi sombrero

es de anclas y estrellas,

mi chaqueta

es de alga y de sal.

Es mi barco,

un velero grandote.

¡Ah, qué lindo

que es ser capitán!

Graciela Genta

Uruguay

2 Comentarios

  1. Gracias por tan hermosos poemas.. Los felicito…
    Busco un poema que un día me lo recitó mi padre por favor ayudenme a encontrarlo. Les dejo un fragmento. ” María Rosa María Maria Rosa hija de mi alma en donde estás, María Rosa no responde ni más responderas. María Rosa duerme un bello sueño el en fondo del mar”

    • ¡Qué pena no encontrar ese poema para compartirlo! Lo estuve buscando Bettho y, nada! Si logras hallarlo, por favor tráelo, y muchas gracias por tus felicitaciones. Es simplemente “servir” o hacer disponibles versos y belleza en mesas para solo sentarse y paladear.
      Saludos,

Trackbacks/Pingbacks

  1. Lectoaperitivos de poemas al mundo animal | Lectoaperitivos - [...] También incluido en Lectoaperitivos con sabor a sal.  ¡Poemas a la mar! [...]
  2. Oleada de enlaces y recursos sobre el mar | Plan de Lectura Municipal - […] LECTOAPERITIVOS POEMAS CON SABOR A SAL Y A MAR […]

¿Aportes? ¿Comentarios acerca de estos lectoaperitivos? Por favor, déjalos aquí: