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Lectoaperitiho, ho, ho! en Navidad y Fiesta de Reyes

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Junto a esta muy linda ilustración de la artista argentina Nerina Canzi, les damos la bienvenida a esta mesa con aromas de pino, cola de mono, galletas y roscón de reyes… Mmmm ¡qué rico!

ROMANCE DE NOCHEBUENA

Vamos a buscar

dónde nació el Niño:

nació en todo el mundo,

ciudades, caminos…

Tal vez caminando

lo hallemos dormido

en la era más alta

debajo del trigo…

O está en estas horas

llorando caidito

en la mancha espesa

de un montón de lirios.

A Belén nos vamos.

Jesús no ha querido

estar derramado

por campo y caminos.

Su madre es María,

pero ha consentido

que esta noche todos

le mezan al Niño.

Lo tiene Lucía,

lo mece Francisco

y mama en el pecho

de Juana, suavísimo.

Vamos a buscarlo

por esos caminos:

¡todos en pastores

somos convertidos!

Gritando la nueva

los cerros subimos

¡y vivo parece

de gente el camino!

Jesús ha llegado

y todos dormimos

esta noche sobre

su pecho ceñidos.

Gabriela Mistral

Chile

VILLANCICO

Los muchachos de la aldea

llegaron hasta el portal

y le contaron al Niño

cuentos de nunca acabar.

Al Niño Jesús le gustan

las princesas y los duendes

y no le gustan las brujas

por el miedo que le meten.

San José, que es carpintero,

le ha hecho una marioneta

y el Niño, como es travieso,

le tira de la coleta.

La Virgen le riñe un poco,

y el Niño se echa a llorar.

—No llores más, Jesusito,

que estamos en Navidad.

Anda, anda, anda,

duerme, corazón,

que si no los Reyes

te traerán carbón.

Sagrario Pinto

España

LA HISTORIA DEL VIEJO PASCUERO

Hace ya más de dos mil años, en un país muy lejano,

en el pueblito de Belén, vacas y burros también,

acogieron con cariño a José, María y a su niño,

que nació en la pesebrera, no porque José lo quisiera

pues no había ni un lugar donde pudiera pasar

la noche cómodamente. Casas y hoteles estaban llenos de gente

que tuvieron que viajar, pues los iban a contar

en el pueblo en que nacieron para cumplir con el censo

haciendo un viaje inmenso.

Hacía ya mucho tiempo que la gente esperaba ese momento

Dios lo había prometido y ahora lo había cumplido.

Estaba en las Escrituras que una Virgen muy pura,

Y su esposo, un santo varón, tendría la gran misión,

de ser la familia terrenal del Niño-Dios celestial

Los Reyes Magos de Oriente, estaban muy al corriente

de este suceso bendito porque eran estudiosos eruditos.

Partieron en sus camellos, a una brillante estrella siguieron,

demoraron varios días, sentían gran alegría,

varios regalos llevaban, dignos del Rey celestial, pensaban.

En eso… la estrella se detiene

alumbrando un modesto portal el que contiene

toda la grandeza de Dios y tras la cual vienen en pos.

Por allá en Europa, siglos después,

cuando el frío muerde, ocurrió una vez,

que un cura soñaba que él acompañaba

a los Reyes Magos, él también llevaba un lindo regalo

y que se postraba delante del Niño

y que le ofrecía con mucho cariño

pelota de trapo con un cascabel

y el Niño feliz se puso a jugar con él

y esa risa tierna lo llenó de amor

por todos los seres que creó el Señor.

Y esa pelotita modesta y sencilla

acompaña al Niño que juega en su villa,

mas, todos recuerdan los grandes regalos:

Oro, Incienso y Mirra de los Reyes Magos.

Al año siguiente, el cura que está preparado,

sale en Navidad a buscar al Niño, pero ha encontrado

risa, encanto, inocencia, todo parcelado

y al juntar a todos los niños en un gran montón,

encontró la Gloria de Nuestro Señor.

El Viejo Pascuero fue San Nicolás

Y Dios permitió, muchos años atrás

que él, en persona llevara un regalo

en la comitiva de los Reyes Magos.

Astrid María Reyes Silva

Chile

CANCIÓN DEL RELOJ

Cantan los zorzales canciones de cuna

para ese Niñito que llega a la una.

Que llega a las dos, grazna doña Gansa

teje que te teje y nunca se cansa.

Que llega a las tres, grita la Tortuga

y plancha la sábana que tiene una arruga.

Llegará a las cuatro, susurra la Flor

perfumando el aire de la habitación.

¿No será a las cinco? pregunta la Lora

y agita el reloj que tanto demora.

¡Yo dije a las seis! aclara la Ardilla

limpiando apurada la mesa y la silla.

Van a dar las siete, hay que hacer el pan

dice doña Pancha y se pone a hornear.

Pero son las ocho y el Niño no llega

y todos se asoman con cara de pena.

Y justo a las nueve se ilumina el cielo

por la blanca estela que deja un lucero.

Son las diez y entonces se escucha el “clap clap”

de un burrito lento camino al pajar.

A las once todo Belén se silencia

esperan, esperan con mucha paciencia.

¡Y ya son las doce!  ¡Las doce ya son!

¡Ha llegado el Niño!  ¡El Niño llegó!

Un ángel se asoma, se asoman dos, tres

el Cielo completo ha bajado a ver.

Ana María Güiraldes

Chile

EL ESTABLO

Al llegar la medianoche

y al romper en llanto el Niño

las cien bestias despertaron

y el establo se hizo vivo.

Y se fueron acercando,

y alargaron hasta el Niño

los cien cuellos anhelantes

como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro

y se lo exhaló sin ruido,

y sus ojos fueron tiernos

como llenos de rocío.

Una oveja lo frotaba,

contra su vellón suavísimo,

y las manos le lamían,

en cuclillas, dos cabritos…

Las paredes del establo

se cubrieron sin sentirlo

de faisanes, y de ocas,

y de gallos, y de mirlos.

Los faisanes descendieron

y pasaban sobre el Niño

la gran cola de colores:

y las ocas de anchos picos,

arreglábanle las pajas;

y el enjambre de los mirlos

era un velo palpitante

sobre el recién nacido…

Y la Virgen, entre cuernos

y resuellos blanquecinos,

trastocada iba y venía

sin poder coger al Niño.

Y José llegaba riendo

a acudir a la sin tino.

Y era como bosque al viento

el establo conmovido…

Gabriela Mistral

Chile

(tino:   RAE  1. Hábito o facilidad de acertar a tientas con lo que se busca.)

ESTRELLA DE NAVIDAD

La niña que va corriendo

atrapó y lleva una estrella.

Va que vuela y va doblando

matas y bestias que encuentra.

Ya se le queman las manos,

se cansa, trastabillea,

tropieza, cae de bruces,

y con ella se endereza…

No se le queman las manos,

ni se le rompe la estrella

aunque ardan desde la cara

brazos, pecho, cabellera.

Llamea hasta la cintura

la gritan y no la suelta,

manotea sancochada,

pero no suelta la estrella.

Como que la va sembrando

que la zumba y la volea.

Como que se les deshace

y se queda sin estrella.

No fue que cayó, no fue.

Era que quedó sin ella

y es que ya corre sin cuerpo,

trocada y vuelta centella.

Como que el camino enciende

y que nos arden las trenzas

y todas la recibimos

porque arde toda la Tierra.

Gabriela Mistral

Chile

BURRITO DEL SUEÑO

Iba un burrito azul por un camino claro

y se durmió a la sombra temblorosa de un álamo.

El viento lo azotaba con su huasca celeste

y apretaba sus piernas de invisible jinete.

El arroyo estiraba su rendaje de plata

y la espuela del grillo finamente sonaba.

Y el burrito soñaba que estaba en Nazareth

con la Virgen María, el Niño y San José.

Y el niño lo ensillaba con montura de seda

y una rienda de luna y una rienda de estrella.

Y se iban remontando por los caminos azules,

hasta que se encontraban más allá de una nube…

Y en la puerta del cielo se paraban al fin.

Y San Pedro, ¡tan viejo!, corría para abrir.

Y el Niño lo metía por un prado celeste,

salpicado de yuyos, mariposas y mieles.

Y el burrito del cielo no quiso regresar.

Y en el camino nunca nadie lo pudo hallar.

Los gorriones en vano le preguntan al álamo:

él les indica el cielo con su índice en alto.

Y dicen que en las noches el burrito vuelve

a llevarse a los cielos a los niños que duermen.

Cierra, Ivelda, los ojos y oirás en la acera

el paso del burrito que a buscarte se acerca.

Óscar Castro

Chile

PINOS DE NAVIDAD

A la medianoche justa

en llegando el Bienvenido

los que se durmieron hombres

se van despertando pinos.

Los gigantes son nonada,

los fuertes son temblorcillo,

y la Tierra sube y sube

por los brazos de los pinos…

Los bultos de gladiadores,

de almirantes y caudillos

serían escamoteados

que esta noche manda un Niño…

Pesaban los animales,

las montañas y los ríos;

pero ahora pesa el mundo

lo que la aguja del pino.

El aire no huele a fruto

a flor, ni a viento marino.

Huele a renuevo de un día,

al Dios-Chiquito, al Dios-Niño.

De ramos verdea el mundo

porque está bajando un Pino,

¡rompe el aire, da en la Tierra

y posa el pie a lo divino!

Gabriela Mistral

Chile

VILLANCICO DE LA NOTICIA

La mujer del carpintero

ha tenido un niño rubio

que brilla como un lucero.

Esteban Buñuel

España

VILLANCICO DE BARBIE, LA MUÑECA

Barbie y sus caprichos.

“—Quiero ir a Belén

para ver al Niño.”

“¿Llevaré sombrero?

¿O quizá resulta

mejor con vaqueros?”

Se vistió de raso

y emprendió el viaje.

“Despacio, despacio.”

A medio camino

dijo que se había

manchado el vestido.

“Me pondré este verde.

O no:  el amarillo.

Mejor, el celeste.”

Una y otra vez

cambió de modelo.

Y llegó a Belén.

Cuando abrió la puerta,

vio al Niño desnudo.

Le dio una vergüenza…

Carlos Murciano

España

NOCHEBUENA

Pastores y pastoras,

abierta está el edén.

¿No oís voces sonoras?

Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,

el Cristo nació ya,

y en un nido de paja,

cual pajarillo está.

El niño está friolento.

¡Oh noble buey,

arropa con tu aliento

al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos

invaden la extensión,

y están de fiesta los cielos

y tierra y corazón.

Resuenan voces puras,

que cantan en tropel:

“¡Hosanna en las alturas

al Justo de Israel!”

¡Pastores en bandada

venid, venid

a ver la anunciada

Flor de David!

Amado Nervo

México

AL NIÑO JESÚS EN NAVIDAD

Ante tu cuna dejo

la miel de mi cariño;

las sencillas palabras

del verso más sentido…

y… un corazón de niño

—ardiente, alegre, limpio—

con dos alas de lirio

que quiere alzarse en vuelo

hasta tu pecho

para aliviarte el desamor

y el frío.

Esteban Buñuel

España

NACIMIENTO

Lucero del alba:

farol de Belén;

luna que se clava

sobre la pared;

nubes obedientes,

cielo de papel

y en el horizonte

ángeles de pie…

Olas sin espuma,

playa de oropel,

velas en liviana

cáscara de nuez…

Gruta en la que duermen

la mula y el buey;

velo de la Virgen,

nardo de José;

candoroso juego,

noche sin revés,

cánticos de siglos

en horas de fe.

Claudia Lars

El Salvador

NAVIDAD DE LOS AMERICANITOS

Ven aquí, que los dos

vamos a inventar

con mi ton y tu son

un nuevo cantar.

¡Que tu voz, con mi voz

se anime a volar!

¡Abre —ya— el corazón

bien de par en par!

En la tierra nuestra

—bajo el sol de Navidad—

plantaremos juntos

semillitas de hermandad.

Somos pequeñitos

y el buen sol va sin disfraz…

Los americanitos

queremos justicia y paz…

(y un niñito más

nos dará su luz…

Lo llaman Jesús)

¡Vamos todos, en pos

de otro despertar…!

Esta es nuestra canción.

Te invito a cantar.

Canillitas,

pescadores,

muchachitos

labradores…

Porteñitos

y boyeros,

muchachitos

callejeros…

Pastorcitos…

Colegiales…

Angelitos

celestiales…

Vengan todos…

Vamos todos…

Vamos todos…

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

ANGELITO

Que la ventana de papel

nos permita ver:

UN gran árbol de paz,

DOS estrellas fugaces

repartiendo solidaridad,

y a TRES reyes mágicos

regalando risas sin parar…

Beatriz Re

Argentina

UNA CARTA DE PAPÁ NOEL

En puntas de pie, muy despacito

se acerca agachado este viejito.

Trae sueños, juguetes y risas,

y luego se escapa por la cornisa.

En una carta de color plata

deja ilusiones y una posdata:

“Cuiden a todos los niños del mundo,

éste es mi deseo más profundo”

Luna Blanco

Argentina

Se acercaba ya la Navidad 2009, y María Alicia Esain saludó así a La Luna Naranja:

EL GUARDIÁN DE LA NAVIDAD

En la plaza de mi pueblo

hay un alto y viejo pino

que cobija a los gorriones

cuando los persigue el frío.

Al llegar la primavera,

ellos se van de paseo

y el viejo árbol se siente

solo, triste, pobre y feo…

Mas cuando asoma el verano,

renace la maravilla,

porque él se llena de luces

rojas, blancas, amarillas.

Y se viste con guirnaldas

al son de los villancicos…

¡El pino es bello y feliz,

pues le hacen ronda los chicos!

Viejo dueño de mi plaza,

guardián de la Navidad…

¡Que ella traiga para todos

un mundo de Amor y Paz!

María Alicia Esain

Argentina

CANCIÓN DE NOCHEBUENA

De villancicos resuena,

vibrante, la Nochebuena.

Nochebuena cristalina:

¿qué resplandor ilumina

la transparencia divina

de tu atmósfera serena?

Nochebuena milagrosa

que pones en cada cosa

una virtud misteriosa

que el amor puro se ordena;

Nochebuena familiar,

que juntas en el hogar

el bullicio del cantar

a la expansión de la cena;

Nochebuena pastoril,

que tienen un infantil

son de gaita y tamboril,

que amorosamente atruena.

A la voz de tus campanas

cándidamente cristianas

¿de qué visiones lejanas

la fantasía se llena?

Las angélicas legiones

con efluvios de canciones

columpian los corazones

y amortiguan toda pena.

Un sutil encantamiento

que en sus alas lleva el viento

le dice al poeta un cuento

que su espíritu enajena;

A poeta, que en la altura

sólo se va lumbre pura

de una estrella que fulgura

sobre Belén, Nochebuena…

Enrique Diez-Canedo

España

NAVIDAD

Vino para los hombres la paz de las alturas

y en el mezquino establo, corona de un alcor,

tras angustiosa noche de maternas torturas,

Jesús cayó en la tierra, débil como una flor.

Música de las cosas alegró las oscuras

bóvedas del pesebre, y en un himno de amor

adoraron al niño las humildes criaturas:

un asno con su aliento, con su flauta un pastor.

Después, los adivinos de comarcas remotas

ofrendáronle mirra, y en sus lenguas ignotas

al pequeño llamaron Príncipe de Salem.

Mientras en el Oriente con pestañeos vagos

dulcemente brillaba la estrella de los Magos,

los corderos miraban hacia Jerusalem.

Víctor M. Londoño

Colombia

(alcor:  RAE 1. m. Colina o collado. ignota: RAE 1. adj. No conocido ni descubierto.)

NAVIDAD EN EL MAR

“He aquí a Dios mi salvador.  Estoy seguro y sin miedo.”  (Isaías, 12,2)

¿Es que no lo sabes?

Esta noche llegará

Dios que se hizo niño:

viene a darnos su paz.

Dos congrios que venían

nadando muy tranquilos,

preguntaron a coro:

¿aún no ha nacido?

El chungungo asomó

por sobre las olas;

el lobo escuchaba

tendido en la rocas.

¿Es que no lo sabes

es que no has oído?

Nacerá esta noche,

susurró el erizo.

¡Ya viene, ya viene:

estén muy atentos!

Corvinas y tollos

nadaban silenciosos.

Brilló en el mar una estrella

el petrel batió sus alas:

¡Jesús niño ya ha nacido!

la espuma saltó en la playa.

Las almejas se abrieron,

peje sapo despertó,

chillaron las gaviotas,

la ballena retozó.

¡Nunca más tendré miedo!,

dijo la pulga al jurel;

Dios está con nosotros,

¿qué podríamos temer?

Jacqueline Balcells

Chile

 ♦

CUANDO CON LOS OTROS NIÑOS…

Cuando con los otros niños

de Belén, jugabas tú

¿sabías o no sabías

que eras el Niño Jesús?

 Manuel Fernández Sanz

España

LA PALMERA

Si la palmera pudiera

volverse tan niña, niña,

como cuando era una niña

con cintura de pulsera.

Para que el Niño la viera…

Si la palmera tuviera

las patas del borriquillo,

las alas de Gabrielillo.

Para cuando el Niño quiera

correr, volar a su vera…

Que no, que correr

no quiere el Niño,

que lo que quiere es dormirse

y es, capullito, cerrarse

para soñar con su madre.

Y lo sabe la palmera…

Si la palmera supiera

que sus palmas algún día…

Si la palmera supiera

por qué la Virgen María

la mira…

Si ella tuviera…

Si la palmera pudiera…

La palmera…

Gerardo Diego

España

EL NIÑO DIOS

Un buey y una mula

dentro de un establo,

oyen que a la puerta

llaman golpeando.

Son una pareja,

vienen muy cansados,

ella embarazada

él muy preocupado.

Pronto se presentan,

son José y María,

salieron de casa

 hace varios días.

Les piden refugio,

ella está de parto,

viene con dolores

ya desde hace rato.

El buey y la mula

a su alrededor,

se acercan a ellos

y les dan calor.

Al poco ha nacido

un bebe rollizo,

contentos lo miran

los dos primerizos.

El buey y la mula

nerviosos y alegres

preparan la cuna

dentro de un pesebre.

Vuela la noticia

ha sido en Belén,

al hijo de Dios

todos quieren ver

Al ver lo ocurrido

se asoma la luna,

y admira al pequeño

que llora en su cuna.

Después ha salido

la estrella de oriente,

que guía a los reyes

tras ella obedientes.

Oro, incienso y mirra,

los tres sonrientes,

sobre sus camellos

traen los presentes

Llegan pastorcillos,

vienen labradores,

todos los reciben

con cantos y flores.

Llevan miel y huevos,

vino, leche y pan,

hasta los más pobres

buscan qué llevar.

Regalan al niño,

mantas y jubones,

y hasta a San José

 un par de calzones.

El niño en la cuna

ya no está llorando,

San José y María

dan gracias orando.

Marisa Alonso Santamaría

España

EL NIÑO JESÚS

En un pueblecito

llamado Belén,

el niño Jesús

acaba de nacer.

Su madre es María,

su padre es José,

arropan al niño

la mula y el buey.

Todos en Belén

su alegría muestran,

y al niño Jesús

le hacen una fiesta.

Muchos animales

dan calor al niño,

que guiña los ojos

con cara de pillo.

Un gato travieso

subido al tejado,

ve que en un pesebre

lo han acomodado.

En todo el establo

escuchan su llanto,

piensan al momento

en cómo calmarlo.

Han improvisado

un bonito coro,

las cuatro gallinas

el gato y dos loros.

Se unen al grupo

tres pequeños patos,

también canta un perro

y un enorme sapo.

María y José

al oír las cantos,

muy agradecidos

escuchan rezando.

El niño Jesús

se queda dormido

y a su alrededor

miran complacidos.

El pequeño sueña

que reyes de oriente,

vienen en camello

para conocerlo.

Y por el desierto

ve unos pastorcillos,

que entre corderitos

se quedan dormidos.

Sueña que una anciana

habla con José,

da un beso a María,

trae aceite y miel.

Y un señor muy rico

lleva pan y leche,

con una sonrisa

a todos ofrece.

Jugando dos niños

han roto seis huevos,

quedan otros seis

que lleva su abuelo.

Cuando se despierta

ve que hay mucha gente,

hablan con sus padres

animadamente.

Allí están los reyes,

la anciana del beso,

también tres camellos,

y el gato travieso.

Y cantan dos loros,

un perro y un sapo,

cacarean gallinas,

y graznan tres patos.

Ve a los pastorcillos

ahora despiertos,

y a los corderillos

balando contentos.

Para los más pobres

hay sopas de leche,

entre algunas pajas,

ve huevos y aceite.

Ve como su madre

habla con dos niños,

están con su abuelo

y les peina el flequillo.

Por un agujero

entra en el establo,

un rayo de sol

viene a saludarlos.

Y los pajarillos

muy alborotados,

cuentan que ha nacido

el niño esperado.

No hay nadie en el mundo

que no se haya enterado

es la Navidad

Jesús ya ha llegado.

Marisa Alonso Santamaría

España

LA BOLA DE NAVIDAD

Entre adornos y guirnaldas

de un árbol de Navidad,

brillaba resplandeciente

una bola de cristal.

Junto al portal de Belén,

al pie del árbol sentada,

una niña haciendo muecas

en la bola se miraba.

Acercando su carita

vio que dentro había un niño,

pataleaba en su cuna

y reía divertido.

Ladeando la cabeza

extrañada preguntó:

¿Qué haces dentro de una bola?

Y el niño le sonrió.

Con gracia sacó la lengua,

haciéndole burla al niño,

y jugando el niño igual,

le puso cara de pillo.

Comenzó a guiñarle un ojo,

después le guiñaba el otro,

y el niño también jugando

cerraba a la vez sus ojos.

“Niño me voy a dormir”,

dijo cansada del juego,

y el niño también cansado

bostezó con mucho sueño.

Al darle las buenas noches,

con los labios le besó,

y la bola de cristal

con más luz resplandeció.

Marisa Alonso Santamaría

España

LA MAGIA DE LA NAVIDAD

La niña mira a Jesús

preparando el nacimiento,

la magia de la Navidad

ella ha sentido al momento.

 

Mamá, ¿por qué llora el niño?

Hija, no puede llorar,

esa figura es de barro,

le contesta su mamá.

En silencio mira al niño

se queda un rato escuchando,

no es sólo imaginación,

el niño sigue llorando.

Mira que está desnudito

está rilando de frio,

“Espera Jesús” le dice,

te buscaré algo de abrigo.

Con su bufanda de lana

para el niño  hace una manta,

y después entre sus brazos

arrullándolo le canta.

Mamá, ¿por qué ríe el niño?

Hija, no puede reír,

esa figura es de barro

su madre vuelve a decir.

Jesús mirando a la niña

de nuevo le ha sonreído,

después cerrando los ojos

en sus brazos se ha dormido.

Marisa Alonso Santamaría

España

UNA HISTORIA DE HOY

Caminando por las calles,

entre el bullicio se pierden.

y buscando descansar

ante un portal se detienen.

Fatigada la mujer,

con una sonrisa mira

al hombre que junto a ella,

muy preocupado suspira.

“No te preocupes José”,

dice abrazándose a él,

“que todo se arreglará

y el Niño vendrá con bien.”

Con las manos en su vientre

está acariciando al Niño,

que se mueve revoltoso

mostrándole su cariño.

En el oscuro portal

se esconde para parirle,

nervioso José la ayuda,

bien dispuesto a recibirle.

Se escucha el llanto del Niño,

antes de caer la noche,

los dos se sienten felices,

a pesar de ser tan pobres.

José le toma en sus brazos

y se lo acerca a María,

que con un brillo en los ojos

sabe que llegó el gran día.

Marisa Alonso Santamaría

España

Y cuando ya se sienten más cerca las campanas de la Navidad 2013, la autora española María Rosa Serdio nos dice…

ESTELA FUGAZ

Tejed bufandas largas.

Abrid anchas ventanas.

Es tiempo de alargar

las esperanzas.

Cortad los viejos leños,

preparad vuestros sueños…

Es hora de estirar

tardes de magia.

Disponed bien la mesa,

elegid las sorpresas…

Momento es de abrazar

sin más esperas.

Encended velas nuevas,

Traed vajillas viejas…

Es un tiempo fugaz.

¡Es Nochebuena!

María Rosa Serdio

España

EL ESTABLO

Quiso nacer en las casas

de los hombres, por amor:

los hombres estaban ciegos

y le dijeron que no.

Recorrió todas las puertas,

pero ninguna se abrió.

Los pechos, también cerrados,

no tenían compasión.

Señor:

En un establo es mejor.

Llamó con mano cansada

en la puerta del mesón,

pero allí no había sitio

para que naciera Dios.

Recorrió todo Belén

sin hallar un corazón

que le hiciera un lugarcito

para nacer por amor.

Señor:

En un establo es mejor.

Pero las bestias humildes

reconocieron su voz,

y en el establo le dieron

abrigo y consolación.

Y entre el buey agradecido

y el asno lleno de amor,

para salvar a los hombres

pudo nacer el Señor.

Señor:

En un establo es mejor.

Francisco Luis Bernárdez

Argentina

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REYES PARA REYES MAGOS

Un jueves por la mañana

Se encontraba el rey Melchor

Escribiéndoles la carta

A los Reyes del Amor

Y decía:

Rey Gaspar, tú que eres mi preferido

¿Me traerás cura de amor

Para un mundo tan herido?

Luego, un viernes por la noche,

Tras la hora de cenar,

Escribió su carta nueva

Al rey Melchor, Baltasar.

Y le pedía, amoroso,

Que trajera, por favor,

Una cura milagrosa

Para sanar el dolor.

Y el rey Baltasar, pensando

Qué le podía pedir,

Escribía a su rey mago

diciéndole algo así:

Oh, mi amado rey Melchor,

Tú sabes cómo te quiero

¿Podrías traerme, porfa,

Unas ramas de romero,

Unos libros de colores,

Un globo con corazón

Y una caja de semillas

Semillas de nueva flor?

Han de ser de flor de sueños.

Han de ser de flor de amor.

Han de ser de flor de vida,

De flor de sueños en flor.

Y respondieron felices

En su día los Reyes Magos

Y los tres Reyes, los tres,

Todos tuvieron regalos.

La magia no se entretiene.

Tú la llamas y ella viene.

María Rosa Serdio

España

COSAS DE PAPA NOËL

De puntillas por la nieve,

pensando ver a sus renos,

me he acercado este noviembre

cuando el tiempo aún era bueno.

Estaba Papa Noël

en calzoncillos de invierno

acariciando a un perrito

de rabito alegre y tieso.

Por una ventana chica,

perseguí sus movimientos.

Observé la algarabía

que había en sus aposentos.

Calcetines y sandalias,

muñecas de artesanía,

sueños dotados de alas…

¡Qué revuelo! ¡Qué alegría!

Llamé a la puerta ¡y abrió!

Le propuse echarle un cable

y me aceptó sonriente.

Noël es un hombre amable.

Y me habló de su trabajo

(Yo prometí no contarlo)

le organicé los paquetes

de lo que tú estás pensando.

Así que, cuando tú sueñes,

con los regalos este año

has de saber que en noviembre

yo estaba echando una mano.

María Rosa Serdio

España

DORMID ANGELITOS

Dormid angelitos

que vienen los Reyes,

dormid angelitos

que ya están aquí.

Por el horizonte

llegan en camellos,

traen sus regalos

a los niños buenos.

Y si estáis despiertos,

no entran en casa,

y los tres camellos

cargados se cansan.

Les gusta la leche,

el pan y el turrón,

dejadles un poco

en el comedor.

Y mientras los Reyes

reparten regalos,

los camellos comen

y están descansados.

Dormid angelitos

que vienen los Reyes,

dormid angelitos

que ya están aquí.

Marisa Alonso Santamaría

España

UNA HISTORIA DE VERDAD

Era una noche tranquila,

dulce una brisa corría,

el cielo estaba estrellado,

cansado el lobo dormía.

Albas bajo la noche

las ovejas en silencio,

rodeaban a sus pastores

que yacían atentos.

De pronto, una luz intensa

encegueció a los pastores.

Temblaron hombres y ovejas.

¿Es que el sol sale de noche?

Allá en lo alto del cielo

brillaba una gran estrella

y un ejército de ángeles

cantaba la Buena Nueva.

¡El Salvador ha nacido,

ya no estaremos más solos;

alégrense los hombres,

los corderos, los lobos!

Sin vacilar, los pastores

se pusieron en camino,

llevaban queso y leche

y un manto de lana al niño.

Al llegar al pesebre

cayeron de rodillas;

María descansaba,

Jesús niño dormía.

Los pájaros despertaron,

los tristes sauces reían,

el calmo buey alentaba,

la gorda vaca mugía.

Y así esa noche santa

nació el niño Dios, Jesús,

sobre un fardo de paja

en silenciosa quietud.

Jacqueline Balcells

Chile

EL CAMELLO

(Auto de Los Reyes Magos)

El camello se pinchó

con un cardo del camino

y el mecánico Melchor

le dio vino.

Baltasar

fue a repostar

más allá

del quinto pino…

e intranquilo el gran Melchor

consultaba su “Longinos”.

—¡No llegamos,

no llegamos,

y el Santo Parto ha venido!

–son las doce y tres minutos

y tres reyes se han perdido–.

El camello, cojeando,

más medio muerto que vivo,

va espeluchando su felpa

entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar

Melchor le dijo al oído:

—Vaya birria de camello

que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén

al camello le dio hipo.

¡Ay qué tristeza tan grande

en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra

a lo largo del camino,

Baltasar lleva los cofres,

Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba

–ya cantaban pajarillos–

los tres reyes se quedaron

boquiabiertos e indecisos,

oyendo hablar como a un Hombre

a un Niño recién nacido.

—No quiero oro ni incienso

ni esos tesoros tan fríos,

quiero al camello, le quiero.

Le quiero –repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes

cabizbajos y afligidos.

Mientras el camello, echado,

le hace cosquillas al Niño.

Gloria Fuertes

España

(birria:  RAE  3. f. Mamarracho, facha, adefesio.  belfo:  RAE  2. m. Cada uno de los dos labios del caballo y de otros animales.)

 ♦

CANCIÓN NAVIDEÑA

Que no venga el viento

frío de los montes,

que enfurece al cielo,

enfada a las nubes,

y le pone al río

un traje de hielo

¡Uy qué escalofrío!

Que esperen un poco

los copos que pintan

los tejados blancos,

las tranquilas casas,

las suaves colinas,

lejanas del campo.

¡Paz en Navidad!

Que se vaya lejos

ese vientecillo,

tonto y revoltoso,

que agita el flequillo

y las barbas rubias

del Santo José

¡Se va a resfriar!

Que sople su brisa

el viento del Sur,

con cara de risa

y cabello azul.

Que sople, que sople,

que llegue hasta aquí,

y le ponga al Niño,

un beso en la nariz.

Ayes Tortosa

España

ESTA NAVIDAD

Camina lenta la Navidad

va por el bosque

¿Qué buscará?

Aquí la escarcha,

allá el acebo.

Cerca el rocío,

pronto el recuerdo…

Va caminando,

pisa su capa

rota de tiempos

y de batallas.

Aquí una pena,

allá un suspiro,

cerca la mano

presto el alivio…

Piensa despacio la Navidad

si este año conseguirá

por una hora,

por un segundo

cubrir el frío

que tiene el mundo.

María Rosa Serdio

España

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Ilustración de Rafael Gil

España

LOS TRES REYES MAGOS

En pijama y zapatillas

cuando llega Navidad,

para los niños del mundo

no dejan de trabajar.

Reciben miles de cartas,

los tres Reyes Magos de Oriente,

y leen con atención

felices y muy sonrientes.

La ilusión de los pequeños

flota por la habitación,

por el suelo, por la mesa,

en cada esquina o rincón.

Trabajan de día y noche

sin parar para dormir,

como son los Reyes Magos

se lo pueden permitir.

Una enorme carcajada

se escucha en la habitación,

un loro que canta tangos

un niño pide a Melchor.

¿Entiendes qué pone aquí?

Pregunta el rey Baltasar

rascándose la cabeza

sin mirar al rey Gaspar.

Mientras tanto el rey Melchor

lee lleno de emoción,

la carta de un niño enfermo

que pide un nuevo riñón.

Van leyendo una por una

colocando los regalos,

con ayuda de los pajes,

los camellos han cargado.

Y se acerca muy contento,

jojojo, Papá Noel,

que ha cargado su trineo,

para repartir también.

Todos los niños son buenos

y limpios de corazón,

por eso los Reyes Magos

les llevan tanta ilusión.

Pero han dado un buen susto

a un niño maleducado,

que a los pies del nacimiento,

carbón dulce le han dejado.

Marisa Alonso Santamaría

España

AL LLEGAR LA NAVIDAD

Asustada una pequeña

ha entrado en el hospital,

está enferma de leucemia

y allí la van a curar.

Un gran abeto en la entrada

anuncia la Navidad,

y escucha los villancicos

al poquito de llegar.

Preparan el nacimiento

los niños entusiasmados,

y al verla entrar cabizbaja

enseguida la han llamado.

“¿Quieres venir a ayudarnos?

Pon esa gallina ahí,

junto al cerdo y el granjero

y la vieja del mandil”.

Un niño en silla de ruedas

se ha dirigido al portal,

y junto al niño Jesús

ha dejado un Supermán.

Todos miran divertidos

¡es una idea genial!,

tener allí un superhéroe

les hará vencer su mal.

“En esta planta, le dicen,

todos tenemos un hada,

que nos regala su médula

sin pedir a cambio nada”

“Cuando estamos muy cansados”

dice otra niña sin pelo,

nos quedamos en la cama,

¡pero nos dan caramelos!

Y suenan los villancicos

mientras le enseñan la escuela,

entre esas cuatro paredes,

la imaginación ya vuela.

“La noche de Nochebuena

dicen con cara de pillos,

enanitos saltarines

nos traen dulce de membrillo”.

La pequeña ha sonreído

al ratito de llegar,

vestida con el pijama

se siente como uno más.

Los niños del hospital

reciben mucho cariño,

y para que sanen pronto

todos los llenan de mimos.

Marisa Alonso Santamaría

España

NAVIDAD

Hoy se recuerda una historia

que ocurrió hace muchos años,

en Belén nació Jesús

en un pobre y frio establo.

De Galilea venían

buscando un alojamiento,

María estaba de parto

y los dolores sufriendo.

Por fin ha nacido un niño

los dos están muy contentos,

rezan mirando al pequeño

mostrando agradecimiento.

Como estaba desnudito

la gente muy preocupada,

le llevaron ropa y mantas

para que se calentara.

De lejos fueron tres reyes

a llevarle unos presentes,

guiados por una estrella

que los traía de Oriente.

Los vecinos y pastores

extendieron el rumor,

acababa de nacer,

clamaban, el Salvador.

De todas partes del mundo

fueron llegando a Belén,

con una gran alegría

y con regalos también.

Por eso en la Navidad,

recordamos que ese día

el niño Dios vino al mundo,

entre risas y alegría.

Marisa Alonso Santamaría

España

Tal como me lo compartiera el 5 de enero de 2016 vía Facebook mi amigo Julio Jiménez Sánchez desde su blog Leer es siempre un viaje sorprendente, les dejo este mágico poema de Armando Manrique Cerrato, introducido con una preciosa ilustración de la artista argentina Inés Huni.

reyes magos color low

¡NOCHE DE REYES!

Cuando se apaguen las luces

y quede todo en silencio.

cuando al fin las emociones

víctimas sean del sueño

y titileen lucecitas

entre reflejos de hielo.

Tres copitas de champán,

los zapatos, ¡como nuevos!

y una rendija entreabierta

para hacer paso al cortejo.

La espera desesperada

por aquello de los nervios.

¿Traerán todo lo que pido?

¿De verdad he sido bueno?

¿Podrán con tantos juguetes?

¿Me dejarán caramelos?

Va envolviendo ya la noche

los infantiles anhelos.

Entre las sábanas miles

de ilusiones de pequeños,

mientras otros, los mayores,

tal vez viajan en el tiempo

reviviendo una vez más

ese emocionante vértigo

cuando aún había magos

que cumplían tus deseos.

Pero entrada está la noche,

se oyen ruidos a lo lejos.

¡Apaguemos ya las luces!

¡Que quede todo en silencio!

España

LA MAGIA DE LA NAVIDAD

La niña mira a Jesús

preparando el nacimiento,

la magia de la Navidad

ella ha sentido al momento.

Mamá, ¿por qué llora el niño?

Hija, no puede llorar,

esa figura es de barro,

le contesta su mamá.

En silencio mira al niño

se queda un rato escuchando,

no es sólo imaginación,

el niño sigue llorando.

Mira que está desnudito

está rilando de frio,

“Espera Jesús” le dice,

te buscaré algo de abrigo.

Con su bufanda de lana

para el niño  hace una manta,

y después entre sus brazos

arrullándolo le canta.

Mamá, ¿por qué ríe el niño?

Hija, no puede reír,

esa figura es de barro,

su madre vuelve a decir.

Jesús mirando a la niña

de nuevo le ha sonreído,

después cerrando los ojos

en sus brazos se ha dormido.

Marisa Alonso  Santamaría

España

5 Comentarios

  1. ¡Muchas gracias Astrid! Un verdadero lujo para mí formar parte de esta mesa y leer tan bonitas historias de Navidad.
    Un abrazo

    • Querida Marisa,
      Para mí es un privilegio compartir la belleza y la magia de tus poemas con los comensales de Lectoaperitivos. ¡Muchas gracias!
      Otro abrazo para ti

  2. Querida Astrid:
    Sigo estando extrañada de ver mis textos junto a los de los que fueron mis grandes. Te agradezco esta posibilidad de COMPARTIR realmente y que la gente pueda elegir, porque le gusta, lo que precisa para su placer o para sus clases.
    Muchas gracias por este RESTAURANTE que, realmente, nos ofrece variedad, claridad y buen precio. <3

    • Muy querida María Rosa,
      No te extrañes, pues la belleza de tu Ser que expresas en versos HAY QUE COMPARTIRLA. Hace bien, es bálsamo y sí, quienquiera que busque o ame la belleza encontrará aquí también un espacio para regocijarse y reencantarse con la poesía y el mundo, para darse ánimos de expresar belleza a su vez. Muchas gracias por tu presencia en las mesas de Lectoaperitivos. Tú eres una de las Grandes, para muchos, más allá de la poesía.
      Un abrazo,
      Astrid

  3. De nuevo, gracias Astrid!!
    Un placer estar por aquí.
    Un beso muy fuerte

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