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Lectoaperitivos de poemas al cuerpo humano

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PARA QUÉ LOS OJOS

Ojos para ver

pasar la vida

por la avenida,

ojos solos

con antenas

de pestañas,

ojos con persianas

que se cierran

a su puro antojo

y no dejan ver

pasar la vida

por la avenida,

ojos coronados

por cejas

de sorpresa,

ojos y ojeras

que no descansan

si la vida pasa

de frente

tan de repente,

ojos lluviosos

en tardes de enojo

o de tristeza,

ojos que no ven

sino a través

de otros ojos:

los anteojos,

que apenas dejan

—de reojo—

mirar pasar

la vida

por la avenida.

Francisco Hinojosa

México

El 19 de septiembre de 2013, desperté con la gratísima sorpresa de que Luis Armando Zapata Amador nos compartió este vídeo, inspirado en Para qué los ojos.  Aquí se los dejo, para que lo disfruten también:

PIES

Somos pobres en pies:

nos tocaron dos,

al gato cuatro,

a la hormiga seis,

a la araña ocho,

cien al cien pies;

porque son dos

y no cuatro, ni cien,

ni ocho, ni seis,

nos tocaron manos,

la pelota y el trompo,

orejas a los lados,

y la cabeza en lo alto

como un observatorio.

Ahora tú caminas con dos pies:

antes, a gatas, no podías

caminar

y mirar las nubes,

las estrellas, los pájaros,

ni cargar tus juguetes,

ni montar un caballo.

Antonio Deltoro

México

LOS SENTIDOS

Niño, vamos a cantar

una bonita canción;

yo te voy a preguntar,

tú me vas a responder.

—Los ojos, ¿para qué son?

—Los ojos son para ver.

—¿Y el tacto? —Para tocar.

—¿Y el oído? —Para oír.

—¿Y el gusto? —Para gustar.

—¿Y el olfato? —Para oler.

—¿Y el alma? —Para sentir,

para querer y pensar.

Amado Nervo

México

TATÁN

¿Qué es lo que buscas Tatán

con esa cara de pena?

—Ando buscando los dientes

que perdió la Magdalena.

No seas ganso —dice Ale—

los botó porque eran viejos,

ahora le están saliendo

unos grandes de conejo.

Tatán se queda pensando

trata de soltarse un diente

pero los tiene tan firmes…

¡No se sueltan de repente!

Furioso, estira su trompa

¿Por qué no crezco ligero?

¿Por qué ganó Magdalena

y no nací yo primero?

Marcela Paz

Chile

UNA PEQUEÑITA…

Una pequeñita

de ojitos sonrientes

se cubre la cara

pues perdió dos dientes.

Tras un abanico,

traído de España

esconde la cara

en cuanto se baña.

No ríe, no juega

porque tiene pena,

se siente muy fea

esta linda nena.

Muchas, muchas veces

no lavó sus dientes…

caen por su cara

lágrimas ardientes.

¡Me quedé sin dientes!

-llora sin consuelo-

y las lagrimitas

caen hasta el suelo.

Mamá la consuela

con mucho cariño

”los dientes se cambian

cuando uno es niño”.

“Tendrás otros dientes

que debes cuidar,

por toda la vida

los has de llevar.

Bajo de la almohada

pon tus dientecitos

los duendes los cambian

por dos regalitos.

Astrid María Reyes Silva

Chile

DIAGNÓSTICO

Este doctor se volvió loco:

dice que “tengo treinta y nueve”

cuando recién cumplí los ocho.

Floridor Pérez

Chile

MI PRIMER RESFRIADO

Me duelen los ojos,

me duele el cabello,

me duele la tonta

punta de los dedos.

Y aquí en la garganta

una hormiga corre

con cien patas largas.

¡Ay, mi resfriado!

Chaquetas, bufandas,

leche calentita

y doce pañuelos

y catorce mantas

y estarse muy quieto

junto a la ventana.

Me duelen los ojos,

me duele la espalda,

me duele el cabello,

me duele la tonta

punta de los dedos.

Celia Viñas

España

MI OMBLIGO

Hay ombligos gordos

y ombligos chicos

y hay otros tan grandes

como elefantes.

El mío no es muy bonito,

pero me gusta porque es mi amigo.

Por las mañanas le digo

qué me gustaría

hacer en el día.

Por las noches le cuento

cosas que le contaría

sólo a una amiga,

y él, muy atento,

me escucha descansando

sobre mi barriga.

¡Es rico tener un ombligo!,

porque, aunque chico,

es un buen amigo.

Saúl Schkolnik

Chile

En Poemas para volar

LA CABEZA DE LA GENTE

La cabeza de un ostión,

¿dónde está que no la veo?

Pero en cambio, ¡qué trofeo

la cabeza de un león!

La cabeza de la gente

como tú es cosa muy bella;

lleva dentro una centella

que no se ve:  se presiente.

Mira cómo la atraviesan

un vuelo de golondrina,

un fulgor de serpentina

y mil mundos que no pesan.

Cuídala.  Sé lo que digo.

No la pierdas, lo la apuestes:

no la escondas ni la prestes.

(Quizá es tu mejor amigo…)

David Huerta

México

UNA NARIZ PEGADA

Asilo del moco seco,

manantial del moco aguado.

Un pañuelo desdoblado

limpia bien el recoveco;

al sonarse se oye el eco

de un agujero infinito.

Helipuerto del mosquito

tobogán de las hormigas

que resbalan sus barrigas

con un jubiloso grito.

La comezón baila loca

cuando rezumba la abeja;

nuestra nariz no es oreja,

está arriba de la boca.

Con este dedo se toca

alguno de sus senderos,

los mocos son caballeros

que al salir lucen felices:

no son dos nuestras narices,

sí son dos sus agujeros.

Eduardo Langagne

México

LA LENGUA VIVE EN LA BOCA

La lengua vive en la boca

como la almeja en su concha.

Si algo cae entre sus labios,

lo pule y lo saborea

como si fuera una idea

nacida de siete sabios.

Aunque sea una basura

que le ha herido el paladar,

la envuelve y no se apresura,

pues la paciencia es su cura

y su modo de sanar.

La entibia entre su saliva

¾porque una idea está viva¾;

le da tiempo, le da oriente

y un reflejo del poniente

con su tenue quemadura.

Pero no nos deja verla

hasta que está bien madura:

Así de hermosa es su perla.

La lengua vive en la boca

como la almeja en su concha.

Esto es lo que ha hecho la lengua

tras de los labios cerrados:

Una luna que no mengua

en la noche de la boca…

Tras los labios apretados,

una luna eterna, loca…

¿Por qué dicen que es de sabios

tener cerrados los labios?

¡Que los abra! ¡Que los abra!

Que le dé luz a su perla

para verla.

Que los abra

y dé luz a su palabra…

Francisco Segovia

México

DOS OREJAS

Dos orejas:  una para oír a los vivos

otra para oír a los muertos

las dos abiertas día y noche

las dos cerradas a nuestros sueños

para oír el silencio no te tapes las orejas

oirás la sangre que corre por tus venas

para oír el silencio aguza los oídos

escúchalo una vez y no vuelvas a oírlo

si te tapas la oreja izquierda oirás el infierno

si te tapas la derecha oirás… no te digo

había una tercera oreja pero no cabía en la cara

la ocultamos en el pecho y comenzó a latir

está rodeada de oscuridad

es la única oreja que el aire no engaña

es la oreja que nos salva de ser sordos

cuando allá arriba nos fallan las orejas.

Fabio Morábito

México

EL CUELLO DEL NIÑO VALIENTE

Ratón es mi cuello,

que traga saliva

cuando tengo miedo.

Debajo del pelo

también ruge un león

cuando yo defiendo

a mi hermano menor.

Héctor Carreto

México

PECHO Y ESPALDA

Una caja completan

que nunca se abre,

y dice, aunque siempre cambie,

qué está adelante

y qué está detrás.

Si alguien intenta abrirla

por las axilas,

toda la risa se escapa

y no lo demás.

Coral Bracho

México

TAMBOR DE SOL

Corazón de piedra imán,

todas las cosas

atraes

Alto repica en mi pecho

un pájaro que no veo

y sólo al quedarme quieto,

salta de pronto y lo siento…

Todas las cosas

 te atraen…

 

Igual que un gato me acerco

a descubrir qué secretos

guarda el cajón del ropero

entre cortados silencios…

 

Todas las cosas

 te atraen…

 

Qué intenso revoloteo

debajo del esqueleto…

¡Canicas y caramelos…!

¡Y un tamborcito de fierro…!

Todas las cosas

 te atraen…

Y algo que veo y no lo creo,

y en cuanto digo ¡lo tengo…!,

lo miro arriba del techo

o entre las ramas de n fresno…

Todas las cosas

 te atraen…

 

Cruzo el jardín sin aliento

y de otra rama me prendo,

asombrado y al acecho

del ave que voy siguiendo…

Todas las cosas

 te atraen…

 

Un pájaro rojo y negro

que con su pico de hierro

está cavando el agujero

de un invisible instrumento…

Todas las cosas

 te atraen…

Y en el tronco de mi cuerpo

tañe por fuera y por dentro,

como retumba en el viento

el tambor del universo…

 

Todas las cosas

 te atraen…

Ven, pájaro carpintero,

repiqueteas todo el tiempo…

¡Salta si salto o si sueño,

reaparece, rojinegro…!

Corazón de piedra imán,

todas las cosas

tendrás…

Alfonso D’Aquino

México

 ♦

EL CENTRO DEL MUNDO

Mi ombligo parece un caracol.

El de Carlos es una cazuelita,

el de Luis una estrella,

y el de Jorge, una rana que salta.

El ombligo es el centro.

Mi hermana Gabriela

se puso un arete en el ombligo.

¿Pensará que es su oreja?

Los ombligos no oyen, pero sienten.

Cuando hago un berrinche

mi ombligo se sacude.

Y cuando siento miedo

parece que tuviera mariposas

y hormigas.

Pero yo sé un secreto.

Si respiro hasta dentro

y se llena el ombligo,

me vuelvo entonces fuerte,

y el berrinche se va,

y el miedo vuela lejos.

Elsa Cross

México

MIS BRAZOS

Bajo la luna

mis brazos,

alas al aire,

giran zumbando.

En verano son barcos

en el agua,

dos papalotes azules

como nubes de marzo.

Y arriba los abro

como si fueran un árbol

donde cantan los pájaros.

Si los cierro aparecen:

un globo de aire

y un potro blanco.

Si los abro

los conejos de pronto

saltan,

saltan a mi lado

junto a las flores del campo.

Mis brazos, mis brazos

de un lado de mí

y del otro

parecen decirle al aire

que algún día

yo

saldré volando,

volando.

María Baranda

México

SI MIRAS MIS CODOS

Cuando doblo mis brazos

para contar un desfile de hormigas

que marcha en el pasto,

mis codos,

 

cuando juego en la tierra

y escarbo un hoyo profundo

para esconder una estrella,

mis codos,

 

cuando cuento la cuenta de las abejas

y de lombrices o de libélulas

y cuando juego canicas entre la yerba,

mis codos,

 

cuando grito y mis manos van a mi boca

y mi voz es tan fuerte

que espanta a las culebras,

mis codos,

cuando como en la mesa y subo mis brazos

porque hay una historia dentro del plato,

mamá me grita:  ¡baja los codos!

mis codos,

siempre aparecen de pronto,

mis codos,

como pequeños frutos redondos.

María Baranda

México

JUEGO DE MANOS

(mano izquierda)

Cuando éste alce la cabeza,

seguro se va a dar cuenta…

(mano derecha)

Éste puede hacer y asir,

con él hago así y así…

Éste dice “Voy a ver…”,

y se mete en el pastel.

Éste es el que más lo siente,

sabe que fue uno de enfrente.

Éste salta cual resorte

y señala el horizonte.

Éste es el que va más lejos,

siempre dice “Yo los llevo…”

Éste llora por su anillo

y ya sospecha de un pillo…

Ése quisiera un anillo…

(Sabe que hay uno escondido…)

Y éste entre manos medita,

mientras le crece la uñita…

Sólo éste vio desde abajo

cómo se ovilló su hermano,

Como salido de un guante,

apunta un dedo fantasma

lo que vio escrito en mi palma:

“Quien desate el acertijo,

lucirá varios anillos…”

Por sí solo cada dedo,

como metido en un guante,

juega su parte en el juego,

y a ciegas busca el anillo

que ya trae en sus falanges.

Alfonso D’Aquino

México

UÑAS CON MAÑITAS

La uña con moco verde

no se muerde.

Otra uña se vuelve amarilla

por culpa de la cerilla.

Cierta uña se pone roja,

rasca y rasca la roncha

de un mosquito zumbón.

La uña magullada

se vuelve uña morada.

La uñita rota

de blanca caspa se llena,

se cansa, se agota,

escarbando en la cabeza

tras la respuesta correcta.

Dana Gelinas

México

LA FLOR DE LOS NIÑOS

Un pito es una caña que se eleva en el cielo

para romper la piñata de los dulces,

una cabeza de tortuga que siembra semillas

en la tierra del mundo

es el pito un nenúfar que se preña sobre el agua

retorna a su raíz por el tallo y florece un día.

Es sobretodo un espantasuegras en la boca del viento.

Natalia Toledo

México

LA FLOR DE LAS NIÑAS

Parece un ombligo de pescado

un horno de barro y su lumbre

flor de chocolate.

Saca las hebras de tu corazón

móntalas sobre el telar de la noche

y deja que tejan

el huipil de tus deseos.

Natalia Toledo

México

MIS DOS MITADES

Como un sol

por redondo,

¡crash!

o unas gotas de agua,

¡crush!

una inmensa

naranja,

¡ploc!

una luna

de polvo.

¡hum!

Una raya

las parte

¡auch!

a las dos

por iguales:

¡uf!

una es fin

de la tarde,

¡bomp!

la otra,

mañana

en el bosque.

¡bamp!

Una y dos

son la misma,

¡grrr!

una sola

nube de aire.

¡puf!

Si me siento

son sueño,

¡shhh!

si me paro

se alistan

a salir a la calle.

¡guau!

Las dos son

como un nido

de plumas de ave

¡prrrr!

para que yo

siempre sepa

¡fiu!

que de un lado

y del otro

¡plic, plac!

—en lo alto

 del trote,

¡cloc!

en lo bajo

del canto—

¡ugh!

están ellas:

mis dos mitades.

María Baranda

México

LAS PIERNAS SE VAN

El pez nada en el agua,

la serpiente se arrastra,

la abeja y el canario

van del aire a las ramas,

la yegua y el burrito

trotan en cuatro patas.

Sobre dos piernas fuertes

el hombre corre y salta,

patina y va al trabajo,

asciende a las montañas.

A plena luz los ojos

miran lo que buscaban,

el corazón se agita,

las piernas van y alcanzan:

una pelota, un perro,

un trompo, una manzana.

Las piernas son alegres:

circulan, trepan, bailan,

se ponen de rodillas

para chocar canicas

o recoger arañas.

La boca dice ¡vamos!

y las piernas se arrancan.

Poco a poco, muy lento,

pueden andar distancias:

del desierto a la selva,

del volcán a la playa.

Se doblan si te sientas,

se estiran si te paras,

en la cama se aflojan

—y mientras duermes

sueñan

que recorren el mundo que soñabas—.

Eduardo Hurtado

México

LA ALEGRÍA DE LA RODILLA

De frente pareciera una naranja

fresca y lista para el jugo;

por detrás un plato hondo no muy hondo,

y por un lado la cima

de una montaña intrépida y cercana.

Es fácil de atacar por las arañas de los dedos,

y en tiempos de calor tiene líneas

que se cruzan de raspones,

o un moretón marciano

que adorna el centro como un ojo.

No la dejen cruzándose las piernas.

Que no quede estirada que se aburre.

Para ella no hay nada como rodar corriendo las bajadas

ni alegría más grande

que pedalear a fondo los pedales

y subir de tres en tres las escaleras.

Edgar Valencia

México

 ♦

A UNA NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,

érase una alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,

muchísimo nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo

España

 

MI DEDITO

Me aplasté un dedito

me duele un montón…

Yo no lo sabía

tiene un corazón.

Marcela Paz

Chile

EL PÁJARO OJO

El pájaro ojo

vive posándose en las cosas.

Cuando se cansa de volar,

te duermes.

Cecilia Pisos

Argentina

PREOCUPADO

Con las perlas de tus dientes,

yo enhebraría un collar.

El problema es que, sin dientes,

¿con qué vas a masticar?

Cecilia Pisos

Argentina

(De Panzarriba 3, Buenos Aires: Santillana, 2009)

MI CABELLERA

Estas mechas tiesas

que tengo en la cabeza

—¡ay, qué molestas!—.

Al levantarme debo peinarme, y

¡uf, que me cuesta!

¿Saben?  Quisiera que mi cabeza fuera

como la de mi abuelo,

bien peluda por abajo

pero por arriba…  ni un pelo.

Les diré de qué modo

—según mi tía lo cuenta—

lo perdió todo:

Fue al cumplir los cuarenta.

¡Vaya historia!

No la puedo creer.

¡Tan mala memoria nadie puede tener!

¡Miren que olvidar —si así fuera—

dónde se le pudo quedar

su cabellera!

Yo les voy a decir

lo que en verdad sucedió:

El pelo le dejó de salir

por arriba de la cabeza

¡vaya, qué tristeza!

y en vez de eso le creció

—aunque con harto trabajo—

de la cara para abajo.

Sin embargo quisiera

que mi cabeza fuera

como la de mi abuelo:

bien peluda por abajo

pero por arriba…

¡ni un pelo!

Saúl Schkolnik

Chile

En Poemas para volar

CUANDO ME DUERMO

De noche, cuando me duermo,

¡qué cosas hago, de noche!

Si me trepo hasta la luna,

no habrá quién me lo reproche.

Jinete sobre un totí

viajé una vez por la Sierra,

y en un submarino azul

llegué al centro de la Tierra.

Un dragón de niña hambriento

maté un vez por mi niña.

Lo más extraño es comerme

sabrosos sueños de piña.

Cosas que jamás he visto

y otras que bien pudiera:

cuando me duermo de noche,

¡nunca sé lo que me espera!

Eliseo Diego

Cuba

(totí:  RAE  1. m. Cuba. Pájaro de plumaje muy negro y pico encorvado, que se alimenta de semillas e insectos)

LAS BARBAS

¡Qué miedo me dan las barbas

todas llenas de pelitos!

Los besos parecen púas

que pican más que mosquitos.

Muchos señores parece

que usan en la cara, hebillas

y cada vez que los veo

se me doblan las rodillas.

Tengo la boca desnuda

como mi pecho y los pies

el que se deja la barba

tiene la cara al revés.

Olga Drennen

Argentina

MI BOCA

Mi boca es por donde

me entra la comida:

¡Puf, qué aburrida!

Y por donde

me sale la conversación:

¡Ay, qué emoción!

Cuando me asombro

abro grande la boca.

¡Vieras qué bocaza!

Y lo mismo me pasa

cuando bostezo;

pero se me cierra y alarga

—¡me carga!—

cuando me toca

dar un beso.

Desde mi boca salen

mi canto y mi risa,

y me entra algún suspiro.

A veces, con la prisa

o porque estoy muy feliz,

el aire con que respiro

—¡auch, que se equivoca!—

se mete por la boca

en vez de usar mi nariz.

Sólo un problema

—que yo recuerde—

tengo con mi boca:

y es que sin que yo lo acepte

deja que me entre

la sopa.

Saúl Schkolnik

Chile

En Poemas para volar

EL ESTORNUDO

Cuando aparece ⎯¡atchís!⎯

el señor don Estornudo,

yo me sacudo, me sacudo y me sacudo.

Porque, ¿saben lo que hace?

Se esconde en mi nariz

y me pica, y me pica, y me pica:

¡Ay, qué cosa tan rica!

Después,

escondido todavía…

¿Preguntas dónde?…

Se te olvidó, lo suponía…

Don Estornudo se esconde,

¡en mi nariz!

Y como una ballena

se llena, se llena, se llena

con aire hasta que… ⎯¡atchís!⎯

don Estornudo estornuda

haciendo que yo

me sacuda,

me sacuda,

me sacuda.

  Saúl Schkolnik

Chile

 En Poemas para volar

TARDE EN EL HOSPITAL

Sobre el campo el agua mustia

cae fina, grácil, leve,

con el agua cae angustia;

llueve.

Y pues, solo en amplia pieza,

yazgo en cama, yazgo enfermo,

para espantar la tristeza,

duermo.

Pero el agua ha lloriqueado

junto a mí, cansada, leve;

despierto sobresaltado;

llueve…

Entonces, muerto de angustia,

ante el panorama inmenso,

mientras cae el agua mustia,

pienso.

Carlos Pezoa Véliz

Chile

VERSITOS PARA DESCALZARNOS

Descalzos y libres

—patitas al viento—

los animalitos

caminan contentos.

¿Acaso la ardilla

usa zapatillas?

¿Galochas el sapo?

¿Sandalias el gato?

Ni patos ni patas

calzan alpargatas…

¡Ni hay puercoespines

que lleven botines!

¡Andemos descalzos

—aunque sea un rato—

olvidemos juntos

medias y zapatos!

Descalzos y libres.

¡A tierra los pies!

(sentir su caricia

siquiera una vez…).

¡Vaya travesura!

—chicos de la ciudad…—

descalza la siesta,

pies en libertad…

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

DIENTEFLOJO

Dienteflojo, me hamaco

para allá, para aquí,

en mi cueva rosada,

chiribín chin chin.

Que me voy, que me caigo

en un chocolatín,

que me vuelo volando,

chiribín chin chin.

Los ratones me esperan

con un largo piolín,

para atarme y llevarme,

chiribín chin chin.

Y llevarme a su casa

de pelusa y maní.

Que me voy, que me caigo,

chiribín chin chin.

María Elena Walsh

Argentina

SARAMPIÓN

Jesús, ¡qué calor!,

tengo sarampión.

Saco una manita,

saco una orejita,

saco la cabeza,

mi madre me tapa…

Señor, ¡qué pereza!,

¡qué sed de sifón!

Tengo un sarampión.

Y son mis mejillas

—dice la abuelita—

dos rojas llamitas.

Ha venido serio

el señor doctor,

y me van a dar

agua de limón.

Celia Viñas

España

UNA TRENZA TAN LARGA

Ay, qué niña tan rara era Marga,

con su trenza tan larga, tan larga

que —cuando paseaba

y trenza estiraba—

un grupo de amigos

detrás de tal Marga

tan trenza llevaba,

cual preciosa carga…

¡Qué niña más rara!

¡Qué trenza tan larga!

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

EN COYA CON MIS NIETAS

Veía junto a mis nietas

al muy famoso “Rey León”

que cautivó la atención

de mis pequeñas inquietas,

un paquete de galletas

frescas, duras como tagua

compradas allá en Rancagua

estropeó mi dentadura

sentí con gran amargura

que necesitaba… agua.

—Abueli, ¿qué te sucede?

me preguntó Eloísa

luciendo linda sonrisa

La historieta, ¿te conmueve?

¿o es el piso el que se mueve?

—No te preocupes, estoy bien

sólo que tengo un vaivén

en este diente inferior

y estoy temiendo lo peor.

—¿Un vaivén?  ¡Chócala, yo también!

—Yo ya cambié estos dos dientes

se los dejé al ratoncito

él me pagó un billetito

porque yo fui muy valiente

y me porté como gente.

Si tu diente baila baila

guárdalo cuando se caiga

como el tuyo es más grandote

pídele a algún pericote

un billetón que te traiga…

Astrid María Reyes Silva

Chile

(tagua. RAE 2. f. Col. Palmera de tallo muy corto y corona muy frondosa, que produce una semilla cuyo endospermo, muy duro, es el marfil vegetal, que se emplea para hacer botones, dijes, etc.  pericote:  RAE “1. m. Am. Mer. ratón (‖ mamífero roedor)” Agregaría que en Chile, al menos, por pericote nos referimos a un roedor de gran tamaño.)

Diagnóstico:

Sed severa.

Prescripción:

Beber al menos dos litros y medio de besos…

Diarios.

Teresa Delgado 

España

MIS GESTOS

Con mi cara y con mi cuerpo

te demuestro mi alegría,

tengo los ojos brillantes,

río y canto todo el día.

Con mi cara y con mi cuerpo

te demuestro mi sorpresa,

tengo ojos como platos

y la boca muy abierta.

Con mi cara y con mi cuerpo

yo te demuestro mi enfado,

de mis ojos saltan chispas,

los puños tengo apretados.

Marisa Alonso Santamaría

España

 ♦

QUÉ MANERA DE CRECER

Qué manera de crecer,

me dije este verano,

cuando al espejo me miré

y me topé con un grano.

El grano del crecimiento

es más bien una espinilla;

ya todo cambiará en mí,

no me vendrá la chasquilla.

Me he puesto larguirucho

con este afán de crecer,

ya no juego como antes

ni me interesa correr.

Me llevaron a la tienda

a comprar ropa holgada,

este sorpresivo cambio

nadie se lo esperaba.

Yo no sé, pero es extraño,

me dan ganas de llorar,

sin tener razón alguna

me he puesto sentimental.

Algo me está pasando,

aparte de tanto crecer,

ya que siento en mi pecho

que a alguien voy a querer.

Héctor Hidalgo

Chile

(chasquilla:  flequillo)

En Receta para espantar la tristeza

La gripe de seguro se pasa más rápido y saca más de un “¡Ánimo!” con este bello poema de la autora española María Rosa Serdio:

NIÑA DE BARQUILLO

Para Paco Coll, barquillero de honor.

Abre la boquita, niña

y pídele a tu papá

que te regale la luna

que nada le va a costar.

Pídele un libro de gnomos,

una estrella, un colibrí,

un álbum de tapas rojas

o un caballo…  ¡porque sí!

Papá te sigue escuchando

mientras te mira la fiebre

y te promete una estrella

y un jardín de tul muy leve.

Él dice que estás curada

niña, cuerpo de barquillo,

que mañana iréis al parque

y haréis dulce de membrillo.

La niña, pide y repite:

¡Otro cuento de colores,

una caja de pinturas,

un abanico de flores…!

El papá sonríe alegre

porque la gripe se ha ido

y piensa que ha habido suerte

¡Con un cuento se ha dormido!

Y, en él, la niña dibuja…

lo que la noche le ha dicho.

María Rosa Serdio

España

El festejado, don Paco Coll,  en el día de su cumpleaños leyendo este hermoso regalo que le enviara María Rosa Serdio por medio de su hija Teresa Coll Sanmartín:

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A UNA CALAVERA

Esta cabeza, cuando viva, tuvo

sobre la arquitectura destos huesos

carne y cabellos, por quien fueron presos

los ojos que, mirándola, detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,

marchita ya con tan helados besos;

aquí los ojos de esmeralda impresos,

color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa en que tenía

el principio de todo el movimiento,

aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!

¿donde tan alta presunción vivía

desprecian los gusanos aposento?

Félix Lope de Vega

España

MANOS

¡Ay, tus manos cargadas de rosas!  Son más puras

tus manos que las rosas.  Y entre las hojas blancas

surgen lo mismo que pedazos de luceros,

que alas de mariposas albas, que sedas cándidas.

¿Se te cayeron de la luna?  ¿Juguetearon

en una primavera celeste?  ¿Son de alma?

Tienen esplendor vago de lirios de otros mundo;

deslumbran lo que sueñan, refrescan lo que cantan.

Mi frente se serena como un cielo de tarde

cuando tú con tus manos entre sus nubes andas;

si las beso, la púrpura de brasa de mi boca

empalidece de su blancor de piedra de agua.

¡Tus manos entre sueños!  Atraviesan, palomas

de fuego blanco, por mis pesadillas malas,

y a la aurora me abren, como con luz de ti,

la claridad suave del oriente de plata.

Juan Ramón Jiménez

España

TU PELO RUBIO

Tu pelo rubio, candela

en que yo quiero quemarme

–¡ay novia!–, tu pelo rubio

están incendiando la tarde.

¿No lo ves?  ¿Por qué te ríes?

¿No sientes que el campo arde?

¿No ves que el cielo está rojo,

no sé si de fuego o sangre,

por detrás de la morena

maraña de los pinares?

Mira cómo se arrebola tu carne,

cómo se abrasa el pecho.

Apaga el incendio.  ¡Apágale!

No corras, mujer, no corras.

¡No andes!

No desafíes al sol.

Deja ya celos de darle.

Llama a la noche que venga.

¡Di que no te siga el aire!

Fernando de Lapi

España

CUANDO UNA MUJER ANTIGUA ENVEJECE…

Cuando una mujer antigua envejece le nacen manos nuevas

con pliegues de vida donde se esconden tesoros de misterio

que estremecen al contacto

y detienen las miradas.

En esa piel se pueden leer el pasado y el futuro

escritos en borrador

con tachaduras y correcciones.

Entre pliegue y pliegue

lleva marcas tatuadas con las diminutas obras

que hizo

que pensó

que impulso a hacer.

Cuando una mujer antigua tiene nuevas manos

mueren sus puños

y sus palmas abiertas

giran como las agujas del reloj

para revelar el secreto más antiguo

a los que no saben qué hacer con el paso del tiempo.

Graciela Vega

Argentina

MIS MANOS

Me lavo las manos

después de jugar

y con la toalla

las voy a secar.

Seco uno tras otro

todos mis deditos,

cinco en cada mano

¡y todos limpitos!

Juan Guinea

España

MUY NEGROS SUS OJOS

Muy negros sus ojos.

Muy rojo el vestido.

La tarde en silencio

se muere de frío.

Se muere de frío.

Se muere de pena.

La tarde callada

nos canta serena.

Nos canta serena

que un día de enero

un sol muy cansado

se quitó el sombrero.

Se quitó el sombrero

sin decirle nada.

La dejó sin sueños

triste y olvidada.

Triste y olvidada

sin la luz del sol,

con los labios secos

y sin su calor.

Negros son sus ojos.

Muy rojo, el vestido.

La tarde despacio

se muere de frío.

Antonio García Teijeiro

España

 ♦

ESTORNUDOS AL VAPOR

Los estornudos son aves pequeñas y sin alas,

que vuelan impulsadas por su propia tos

y suelen cazarse con pañuelos.

Son aves de invierno.

Deberán cogerse al menos una docena.

Se preparan cocidos al vapor

y salpicados con unas gotitas de menta.

Al servir los estornudos,

es costumbre bendecir la mesa

con la fórmula ya tradicional de

¡Jesús, María y José!

José Antonio Ramírez Lozano

España

DOCTOR, UN ESQUELETO

—¡Doctor –dijo la enfermera–,

lo espera un esqueleto;

se queja de un gran dolor,

créame, se lo prometo!

—Adelante –dijo el doctor,

mirándolo preocupado–.

¿Qué le pasa, esqueleto?

Yo lo veo muy delgado.

—Ay… ay… ay –dijo el paciente–

Me quebré un dedo del pie,

jugando un partido de fútbol.

Alguien me dio un puntapié.

—Necesita una inyección,

¡mas la aguja se trizó!

Le pusieron una venda,

¡y otro hueso la rasgó!

—Lo siento –dijo el doctor–,

sólo lo podré curar

con un poco de goma fría,

luego scotch para afirmar.

Con muletas el esqueleto

pasea por el hospital,

mas su doctor se ha quedado

sin cliente que sanar.

María Luisa Silva

Chile

(scotch:  cinta adhesiva)

EL SEÑOR BOSTEZO

El señor Bostezo

es poco elegante

ya sea pequeño

o sea gigante.

Viene a visitarme

todas las mañanas,

y al llegar la noche

se duerme en mi almohada.

Lo que no me gusta

es verlo en la escuela.

Pues en varias clases

me creó problemas.

Este don Bostezo

es muy cariñoso.

Pero ten cuidado

que es muy contagioso.

María Luisa Silva

Chile

PEPI Y SU VIRUS

¡Pobre Pepi!  Tiene un virus

alojado en su garganta.

La molesta al toser

cuando habla, cuando canta.

El doctor le ha ordenado

—¡A la cama, a reposar!

—¡Jo!  ¡Jo!  ¡Jo!  –se ríe el virus–.

¡Igual yo voy a atacar!

Pepi lucha enojada,

toma jugo, guarda abrigo.

Mas el virus no perdona

a su nariz y un oído.

Después de tan gran batalla,

cae el virus derrotado.

Viva Pepi, se cuidó

su garganta, ya ha sanado.

Y según cuentan han visto,

flaco y triste por ahí,

a un virus sin trabajo,

buscando otra nariz.

María Luisa Silva

Chile

MUCHA SED

Pasa el río y pasa

puente sobre él,

sobre el puente alguien

tiene mucha sed.

Ha tomado sombra,

ha bebido té

y una gota negra,

fría de café.

Baja la arañita

por fino cordel,

porque bajo el puente

ella sabe que

pasa el río y pasa

puente sobre él,

sobre el puente alguien

tiene mucha sed.

María Cristina Ramos

Argentina

LA BOCA

Palacio rosado

siempre vigilado

–arriba y abajo–

por blancos soldados.

Hay dientes guardianes,

otros, capitanes.

Los más movedizos

son dientes postizos.

Hay dientes bebitos:

son los más chiquitos.

Allé está entre el coro

un diente de oro.

Es, según la ley,

del palacio el Rey.

Entra al comedor

Pepe Tenedor,

y a veces, su esposa:

Cuchara Brillosa.

En sus carretillas

hay puré, frutillas,

queso, salsa, huevos

y duraznos nuevos.

Té, café con leche,

carne en escabeche.

Y una vez adentro…

¡Pobres alimentos!

Pero un río de sangre

hoy les quita el hambre.

Se asoma una taza

a ver lo que pasa.

Es que un diente flojo

se viste de rojo

pues está cansado

de vivir parado.

Baila, da mil vueltas,

hasta que se suelta.

Al palacio rosado

llega un invitado.

—Mis amigos dientes,

los quiero –les miente.

Lo envuelve un gabán

hecho en celofán.

—Deseo entrar a ver vuestro hogar.

—Caramelo, ¡entra!

¡Te abrimos la puerta!

—Yo solo me pelo,

–dice el caramelo.

Y este caballero

es feroz guerrero

Ataca y se cuela

por dientes y muelas.

Hasta que se vaya

sigue la batalla.

—¡Guerra al caramelo!

—¡Guerra al caramelo!

Pero el Rey Primero

grita, a los guerreros:

—Terminen, ¡les pido!

¡Hay muchos heridos!

Busca en una lista

el mejor dentista,

y allá va, ligero,

el palacio entero.

El dentista apura,

prontito los cura

y todos, contentos,

ponen fin al cuento.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

(gabán:  abrigo, chaquetón.)

EL HIPO

¡Por él se levanta

mi pobre garganta…!

el hip…  hip…  hip…  hipo

(¡Qué tipo molesto

si lo llevo puesto…!)

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

CUANDO YO CIERRO LOS OJOS

Cuando yo cierro los ojos…

¿Qué sucede?

¿Quedan quietas las paredes?

¿No se mueven?

¿Dónde va la luz que estaba

yo mirando?

¿Se mete por mis bolsillos

disparando?

¿Dónde va toda mi casa

si me duermo?

¿Sigue igual o no?

¿Qué pasa?  No me acuerdo…

Cuando yo cierro los ojos,

¿qué sucede?

¿Pueden quedarse las cosas…?

Dime, ¿pueden?

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

CUANDO LLORO…

Una lágrima

se escapa.

La acompaña

una pestaña.

¡Se escapa!

¡Se escapa!

¿Quién la atrapa?

¡Ah!

Aquí llega Don Pañuelo

y en su vuelo

enamorado,

a la lágrima

–fugitiva–

se ha acercado.

La lágrima

es una bella dama

que mucho ama

a Don Pañuelo…

Por eso,

cuando escapa,

en su vuelo

enamorado,

él la atrapa.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

¡QUÉ SUEÑO!

Sí.  Yo soy el sueño

que no tiene dueño.

Voy de pieza en pieza:

busco una cabeza

que quiera soñarme.

¡Tienen que probarme!

Llevo una sombrilla

color pesadilla,

de arriba a abajo

tengo aroma de ajo,

voz de cucarachas.

Uso, con hilachas,

un saco amarillo

lleno de bolsillos

donde tengo, justo,

para cada gusto:

gigantes con hambre,

gritos de alambre,

sillas que se sientan,

números que cuentan,

agua que se ahoga,

árboles de soga,

risas que no acaban,

jabones que lavan

a otros jabones,

luchas de leones,

arañas de paja

y el miedo en caja.

Veranos de hielo,

se derrite el cielo,

el sol se descose,

una estrella tose,

se cae la luna

bien sobre la cuna

del que está soñando…

y voy acabando.

Termino el asunto

y a ustedes pregunto

antes de alejarme:

¿no quieren soñarme?

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

MIS POBRES PIES

Porque Dios así lo quiso,

mis pies

siempre están mirando el piso.

Cuando estreno los zapatos,

a veces,

les aprietan un buen rato.

Cuando hay gente a montones

¡ay!  ¡ay!  ¡ay!

se reciben pisotones.

Cuando me voy a bañar,

un pie,

si el agua quema debe probar.

En invierno, cual bombones,

hinchados,

se llenan de sabañones.

Cuando descalzos caminan,

con pinches

seguro que se lastiman.

Como si esto fuese poco

¡ay!  ¡ay!  ¡ay!

¡No saben bailar tampoco!

Mis pies:  nunca ven el cielo,

¡oh, pobres!

porque van mirando el suelo.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

EL ESTORNUDO

Vengo acompañado

por Don Resfriado.

Si sienten cosquillas

abran la sombrilla

y también la boca,

porque si no, explota.

¡Atchís!, mi saludo.

Soy el Estornudo.

Elsa Isabel Bornemann

Argentina

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6 Comentarios

  1. ¡Ay, qué alegría! Aún hay días que son verdaderos porque están llenos de sorpresa y emoción.
    Y este del cumpleaños de D. Paco Coll ha sido uno de los que últimamente han marcado jornada con dulce crujiente de barquillo.
    Un homenaje a un hombre paciente y elegante que pudimos guardar en secreto…como si fuéramos dos juguetonas amigas. Y tuvimos el gozo de festejarle. ¡No podemos pedir más que larga vida al padre que ama a su niña por encima de todas las cosas!
    Un día magnífico que recordaremos siempre. Gracias, Astrid por guardar este texto aquí para ofrecer a otros padres e hijas.

    • Como hace unos minutos te leyera, María Rosa, ¡”se me caen las alegrías de las pestañas”! Un honor y un gusto enorme tenerles a don Paco, a ti y a Teresa festejando en esta mesa todo el año, junto a todos quienes celebramos a aquellos padres que son así con sus hijas en “días de gripe” y siempre.
      Un abrazo grande!

      Astrid

  2. Recuerdo a mi abuela paterna decir: “Quien se porta bien con mis hijos, se porta bien conmigo”. Pues bien, también quien se porta bien con mis padres se merece todo mi aprecio.
    Gracias, María Rosa, por el cariño ofrecido a mi padre, y gracias, Astrid, por unirte al homenaje.
    Besos a las dos!

  3. Preciosa la “Niña del barquillo” y feliz de conocer a Paco Coll. También encontré “Mis gestos” y un bonito vídeo “para qué mis ojos”.
    Felicidades Astrid.
    Un abrazo fuerte desde Segovia

    • Como ves, querida Marisa, no sólo hay poemas en estas mesas sino también historias y protagonistas, dedicatorias, trabajo creativo a partir de los versos… En fin, hay mucha belleza que de veras gozo compartiendo con quienes pasan por los lectoaperitivos.
      Un abrazo, y por favor, ¡no dejes de pasar por nuestras mesas!

¿Aportes? ¿Comentarios acerca de estos lectoaperitivos? Por favor, déjalos aquí: